Esperpento

Estamos asistiendo en estos últimos tiempos a una serie de funciones del Teatro de lo Absurdo que ya lo hubiese querido para sí, Don Ramón María del Valle Inclán.

Primero fue la gran mentira que el PP quiso colar al mundo entero sobre los atentados del 11-M, en Madrid, ante el justificado miedo de perder unas elecciones que ya tenían perdidas de antemano por la actitud belicista, invasora, chulesca y de desprecio al pueblo español con respecto a la invasión de Iraq.

Más tarde vendría la demonización del Gobierno de Zapatero por intentar llevar a cabo un proceso de diálogo con la organización independentista vasca ETA, que, al igual que ellos, los del partido de Franco, hicieron en 1998. No sólo no apoyaron este proceso sino que lo dinamitaron hasta el extremo de asustar y acogotar al Gobierno con la indecente e interesada acusación de connivencia con esa organización y de poner a España en sus manos.

Llegó después el acoso y derribo a propósito de la reforma estatutaria en diferentes Comunidades Autónomas con el cuento fascista de la desmembración de España; una España que es tan sólo el engendro de unos absolutistas Reyes Católicos y demás dictaduras, reales o no, venideras. Solamente la II República quiso poner las cosas en su sitio pero el ideólogo del Partido Peligroso lo impidió con un baño de sangre que duró hasta 1975.

Hace unas semanas nos encontramos con otro acto de este Teatro de lo Absurdo referido a la guerra de las banderas, fundamentalmente en el País Vasco y Catalunya. El Gobierno vuelve a ser atizado, se somete y recula para mayor alegría del fascismo, sin tener en cuenta y despreciando la voz de los pueblos afectados. La justificación injustificable que dan es que la bandera española es la de esa España "Una, Grande y Libre" del franquismo y que, además, la Constitución ordena que así sea.

Hablando de la Constitución (ese mamotreto de mentiras, chistes de mal gusto y paradojas) cabría decir que también contiene órdenes y preceptos que no se cumplen ni se cumplirán jamás.

Ejemplos:

"España es un Estado laico y aconfesional". (¿Para cuándo la anulación de los acuerdos del franquismo con el Vaticano, aún vigentes y la supresión de las subvenciones a la Iglesia del Opus Dei; subvenciones que pagan todos los españoles, católicos o no?).

"Todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y asequible…" (¿Para cuándo el final de la especulación territorial, la corrupción inmobiliaria, la recalificación ilegal de terrenos, las hipotecas de por vida, el embargo de las viviendas de quienes no pueden pagar dichas hipotecas, el final del chabolismo, una política de pisos de alquiler regulada por el Estado y no por las mafias inmobiliarias?).

"Todos los españoles tienen derecho a un trabajo digno y suficientemente remunerado…" (¿Para cuándo el final del desempleo, el trabajo en precario, los contratos temporales, los contratos basura, el final de las Empresas de Trabajo Temporal, dejando en manos del Estado la responsabilidad de crear puestos de trabajo "dignos y bien remunerados"?).

"Todos los españoles somos iguales ante la Ley, sin distinción de raza, sexo o religión…" (¿Hasta cuándo hemos de esperar para que los ladrones o asesinos de guante blanco o famosos cumplan íntegramente sus condenas y no los pongan en la calle, bajo fianzas millonarias, en contraposición con los delincuentes de bajo poder adquisitivo?; ¿cuándo los jueces dejarán de juzgar en función a su ideología y/o dependencia del poder político de turno? ¿Por qué la Constitución no garantiza los mismos derechos a los inmigrantes que residen legalmente en España? ¿Por qué si "España es un Estado laico y aconfesional" se prima a la Iglesia Católica en detrimento de otras confesiones religiosas?)

Valle Inclán tendría muchas razones para escribir sobre este absurdo, sobre este esperpento de Constitución. Y, a propósito de esperpentos "constitucionales", nos enteramos de que el pasado jueves, 13 de septiembre, cientos de manifestantes quemaron en Girona fotos de esa familia real impuesta por el dictador Franco y sin el refrendo de los españoles.

Protestaban contra la visita que el "intrépido" cazador de osos borrachos realizaba a esa ciudad. Ahora, la fiscalía de la Audiencia Nazional, antiguo Tribunal de Orden Público (sólo le cambiaron el nombre) del dictador, ha iniciado pesquisas contra los manifestantes culpables de tan horrendo crimen. Y yo aquí me hago un lío tremendo. Vamos a ver, si las fotos quemadas fuesen mías ¿buscarían a los responsables del incendio para meterlos en la cárcel por atentado contra mi imagen? Es evidente que no. Pero como se trata del heredero de Franco… pues sí, a la cárcel con ellos. Pero… ¿no hemos quedado en que, según la Constitución, todos los españoles somos iguales ante la Ley?

Tengo algunas respuestas:

1 ) Si no actúa el T.O.P. (perdón, la Audiencia Nazional) en el caso de que mi foto fuera quemada sería porque, o yo no soy español (nací en la Mancha) o no soy "igual ante la ley".

2 ) El Rey que nadie eligió y que, por cierto, no es español (nació en Italia) pues tampoco debe ser igual ante la Ley, con lo cual la constitución engaña a todo el pueblo español ya que está defendiendo a alguien "inviolable y fuera de toda responsabilidad" pero al mismo tiempo le niega la posibilidad de ser igual ante esa mierda de Ley. Si le niega esa virtud es porque, repito, el rey no es español con lo cual…

Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: ¿Qué diablos hace un italiano ejerciendo de Rey en un país que no es el suyo?

PD. Comenzábamos este artículo con las "hazañas" del PP, dignas del panfleto-comic de "Roberto Alcázar y Pedrín" y lo terminamos con las imbecilidades de "Sissí Emperatriz" y el alabardero de la Moncloa.

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