Herencia de la cloaca: Martín Villa

Iñaki AlRui. LQS. Septiembre 2020

Relato

Mañana, jueves 3 de septiembre, Martín Villa prestará declaración sobre los crímenes de lesa humanidad por los que está imputado ante la jueza argentina María Servini, instructora de la “Querella Argentina”, el único proceso judicial abierto al franquismo cuando han pasado casi cuarenta y cinco años de la muerte del genocida Franco.

Rodolfo Martín Villa es a día de hoy el protagonista más destacado de la dictadura franquista aún con vida. Su currículum es un completo compendio de cargos políticos y empresariales que dejan bien sentado lo que es un hombre de estado, de estado muy español: jefe nacional del SEU (sindicato universitario falangista), secretario general del Sindicato Vertical, procurador en Cortes, gobernador civil de Barcelona, ministro de Relaciones Sindicales, ministro de Gobernación (de Interior), ministro de Administración Territorial, vicepresidente del Gobierno de UCD, Diputado en Cortes hasta 1997… y después su salto a los negocios, de estado (español) por supuesto: Presidente de Endesa, presidente de Sogecable, consejero de la SAREB. Todo lo anterior combinado con varios nombramientos siempre institucionales. Añadir que es miembro de número en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, la guinda para definir la España de 2020.

Conocido popularmente como “la porra de la Transición”, tiene en su haber la represión del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, durante la cual se produjo la matanza de cinco trabajadores (Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral) y más de cien heridos, muchos por disparos de la policía armada; el asesinato por parte de las fuerzas represivas de siete personas durante la Semana pro-Amnistía en Euskadi (Rafael Gómez, José Luis Cano, Clemente del Caño, Manuel Fuentes, Luis Santamaría, Gregorio Marichalar, Francisco Javier Fernández), en mayo de 1977, dos meses después de la Semana Negra de Madrid, donde fueron asesinados por las fuerzas policiales y parapoliciales dos estudiantes, Arturo Ruiz y Mari Luz Nájera y cinco abogados laboralistas en un despacho de la calle Atocha (Enrique Valdelvira, Luis Javier Benavides y Francisco Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez); el asalto, por parte de la policía armada, a la plaza de toros de Pamplona, durante los Sanfermines de 1978, habiendo en su interior veinte mil personas, causando más de 150 heridos (55 por arma de fuego) y el posterior asesinato de German Rodríguez de un tiro en la frente.
Además, su ministerio estuvo implicado, según todos los indicios y a través de las cloacas del estado, en diversos atentados terroristas, ataques de falsa bandera, acompañados siempre de la institucionalizada manipulación mediática como lo fue el “caso Scala”: un montaje contra la central sindical en pleno ascenso popular, la anarcosindicalista CNT. También participaron en el atentado contra el líder independentista canario del MPAIAC, Antonio Cubillo. Y desde ese ministerio funcionaban la diversas marcas del terrorismo estatal: BVE, Triple A, GAE… Solo hace falta hacer una lectura al monográfico, en esta misma web, La transición ensangrentada, para hacerse idea de lo que pasaba en este país durante la maquiavélica transición.

Hipocresía

Todo lo relatado anteriormente es más o menos público, se sabe, aunque el relato coral organizado desde el régimen del 78 se haya encargado de que ciertas estrofas se silencien, y ciertos estribillos, en cambio, se repitan en la narrativa sobre este siniestro personaje que juró los Principios del Movimiento, como lo hizo su apreciado emérito Juan Carlos. Todo sea siempre por el blindaje de la institución monárquica.

Lo relatado viene a confirmar que la forma de actuar y proceder de aquellos políticos “demócratas de toda la vida” fue simplemente una, la señalada por la herencia de la cloaca franquista. Martín Villa es un claro exponente, un ejemplo palmario. Pero la amenaza, el discurso del miedo y la falta de información desde el poder ha logrado mantener un relato oficial sutil, engañoso y falso, que ha servido, y sirve, para perpetuar la cloaca franquista. Con este relato oficial se han mantenido silenciados los infames crímenes de la dictadura y la transición: asesinatos, desapariciones, torturas, desfalco patrimonial, trabajo esclavo, sobreexplotación laboral, robo de bebés, persecución por razones de identidad sexual, misoginia civil, social y penal… El sortilegio de hacer que los hechos contrastados no existan, no figuren, no se mencionen.

El relato oficial justificador y exculpatorio del franquismo y la transición ha servido incluso para invertir los papeles y cambiar las responsabilidades de los verdugos, haciendo de las víctimas las causantes de todo los males… No olvidemos que empezamos en la transición con la Ley de Amnistía, la ley trampa de punto final.

Por ética, por justicia

Es necesario juzgar al franquismo, es una cuestión de salud democrática y de futuro, porque de aquellos polvos estos lodos. Con justicia y con verdad podemos empezar a hablar de democracia y de qué estado es el que queremos. Por eso la toma de esta primera declaración de Martín Villa es un gran paso, más allá de las consecuencias. Martín Villa es uno de los 15 acusados de los 20 originales que imputó la jueza Servini, en octubre de 2014, por crímenes de lesa humanidad durante el franquismo, cuando dictó órdenes internacionales de detención contra todos ellos, y fue un paso, el primer gran paso. Subrayo: acusados por crímenes de lesa humanidad.

Según termino de enlazar las palabras de esta nota me llega la noticia de la carta de apoyo al acusado de los ex presidentes de gobierno, sindicalistas y diversos cargos, todos incondicionales del régimen del 78 ¡El mundo al revés! ignorar a las victimas, justificar al malhechor. Qué mejor ejemplo de que el franquismo sigue aquí y ahora, con alguna forma cambiada. La herencia de la cloaca sigue viva. Un franquismo hereditario en la judicatura, en el aparato militar y policial, en todas las instituciones, y en los Consejos de Administración, y si alguien tiene dudas que busque por apellidos.

El camino recorrido es lento, todavía queda mucho por recorrer, pero ineludiblemente es necesario hacerlo, seguir hasta el final: Verdad, Justicia, Reparación.

¡Juicio a Martín Villa! ¡Juicio al franquismo!

#RompamosLaImpunidad #ExigeJusticia #QuerellaArgentina

Querella Argentina – LoQueSomos
Ilustración de Alejandro Pacheco
Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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Un comentario en “Herencia de la cloaca: Martín Villa

  • el 2 septiembre, 2020 a las 13:29
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    No tiene currículum sino un turbio prontuario

    Respuesta

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