La disputa entre el maestro y la esterilizadora

Nònimo Lustre*. LQS. Junio 2021

El 23.mayo.2021, un comando de unos quince hombres atacó a las 10 de la noche hora local, dos burdeles sitos en San Miguel del Ene. Asesinaron a 16 personas, cuatro niños incluidos. Esa población, forma parte del VRAEM (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro), la disputada región semi-amazónica que –dicen- cultiva más de la mitad de la coca de Perú. Sea esto cierto o no, el Vraem -sobre todo el Mantaro-, también produce buena parte de los alimentos que nutren a Lima y otras ciudades peruanas.

La conclusión general –escamoteada por esos media que sólo reportan los hechos inmediatos más superficiales-, fiel al antiquísimo precepto de cui bono o cui prodest (a quién beneficia), es que estamos ante una maniobra electoral de Keiko Fujimori empeñada en reverdecer los crímenes de su padre El Esterilizador abusando del trillado eslogan “comunismo o libertad”, un fósil de la Guerra Fría exhumado por el neoliberalismo beligerante que tan buenos resultados electorales ha obtenido en Madrid. Quien no esté conforme con esta conclusión, puede dejar la lectura. Pero, en previsión de los siguientes crímenes en campaña -en los que tan expertos son los Fujimoris como sus aliados objetivos, los maoístas-, que no gaste todos sus invectivas.

En el primer debate entre Fujimori Jr. y Pedro Castillo (Chota, 1º mayo), Fuji acusó a su contendiente de “¡comunista!” a lo que Pedro respondió de inmediato “No soy comunista, soy rondero”. Rondero es un término desconocido para el mundo pero fundamental para entender la historia contemporánea de Perú y, más concretamente, la época de los oprobiosos fujimorato y Sendero Luminoso (en adelante, SL). Vaya por adelantado que Fujimori Sr. empleó a los terrucos de SL para saciar su sadismo y para implantar una dictadura mediante un autogolpe. Mientras que los ronderos -con sus pros y sus contras pero, desde luego, con su sangre-, fueron quienes realmente expulsaron de los territorios rurales a los fanáticos del SL. El presidente nisei puso los bombardeos indiscriminados pero la reconquista del común la lograron las escopetillas de los ronderos. Vuelta a lo mismo, “quien no esté conforme…”

Antes de verme obligado a una tercera advertencia, sólo pido que veamos las dos fotos siguientes. Han sido tomadas durante en los entierros y velorios del Ene. Representan gráfica y sintéticamente la complejidad demográfica del río Ene de manera que, espero, ahuyenten las peroratas que pretenden explicar en blanco y negro la matanza de los burdeles:

La prostitución en el Amazonas peruano

Entierros en el río Ene

Los ronderos son la clave de estas notas y volveré sobre ellos. El siguiente punto, relativamente secundario, es la prostitución en el Ene. ¿Por qué los asesinos atacaron dos burdeles? Si hemos de creer en el panfleto que dejaron, el Comité Central del Militarizado Partido Comunista del Perú (MPC, 10.V.2021), lo perpetraron para “limpiar el Vraem y el Perú, de antros… de cuchipampas o prostíbulos, de orates, de degenerados homosexuales, de degeneradas lesbianas”. Como es un tema del que no hay estadísticas directas fiables y las indirectas –sobre el sida, las enfermedades venéreas, los abandonos de los domicilios familiares o los embarazos no deseados- son demasiado parciales, me voy a permitir despacharlo en algunos párrafos.

Las causas de la alta tasa de prostitución en Amazonas son de todos conocidas puesto que son universales: empezando por la necesidad y siguiendo por la marginalidad de la mujer –más si es joven-, la minería que fomenta la prostitución infantil -amén de diseminar enfermedades, usar trabajo y aliarse con el narco y con el tráfico de armas- y un largo etcétera. A falta, repito, de datos nudos, he recurrido a los estereotipos coadyuvantes. El vulgo cree que hay tanta prostitución en aquellos ríos por el calor, la (tópica) liberalidad de las indígenas y mestizas, el aventurerismo, etc. Todos estos lugares comunes coagulan en un mito: el de “la charapa ardiente”. Una majadería nada cándida que justifica el abuso contra las charapas (mujeres nacidas en la selva) y, peor aún, contra las chibolas (adolescentes) Las creencias populares teorizan el mito con infinidad de ‘razones’. La más estrambótica que conozco se tiñe de científica pues apunta como causa al aguaje (Mauritia flexuosa, la palma más común) Decía una respetable señora: “El aguaje, dice que provoca muchas hormonas, el aguaje y acá pues, en la región se come mucho aguaje, en todas las esquinas ves las aguajeras con su salcita más el aguajina le toman, eso dice que provienen muchas hormonas a las señoritas, por eso son ardientes”.

La literatura. ¿Prostíbulos en Amazonas? Era inevitable que recordara dos novelas de M. Vargas Llosa (MVM), la de Pantaleón Pantoja y, en menor medida La Casa Verde (1966) ésta última porque no está poblada por los indígenas que hoy me interesan sino por otros como los Jíbaro -“en la plaza de Santa María de Nieva, un grupo de aguarunas muele yucas”. Escribió MVM escribió unas líneas informativas: “Me llevaron a inventar esta historia los recuerdos de una choza prostibularia, pintada de verde, que coloreaba el arenal de Piura el año 1946, y la deslumbrante Amazonía de aventureros, soldados, aguarunas, huambisas y shapras, misioneros y traficantes de caucho y pieles que conocí en 1958, en un viaje de unas semanas por el Alto Marañón.” De otra de las novelas amazónica de MVM, El hablador (1987), prefiero no hablar porque señala el cambio de un MVM ‘realista’ a un activista filofascista, en este caso, de los misioneros evangélicos del Instituto Lingüístico de Verano –no disimula que armó esta novela durante la semana que estuvo invitado en la base gringa de Yarinacocha, cerca de Pucallpa, del río Ene y de los ashaninka/nomatsiguenga a los que todavía les llama campas. En Yarinacocha estuvo asesorado –pero menos que los misioneros- por el antropólogo Luis Román quien me contó las miserias que conllevaron la invitación –con razón apenas le cita. La antropología de MVM está resumida en una frase del libro: “¿En serio te parece que la poligamia, el animismo, la reducción de cabezas y la hechicería con cocimientos de tabaco representan una forma superior de cultura, Mascarita?”. Todo esto podría ser delito menor pero MVM tergiversó no-demasiado-sutilmente la mitología ‘machiguenga’ –supongo que intermediada por sus asesores evangélicos- y eso no lo puedo perdonar.

Según la editorial, Pantaleón y las visitadoras (1973), es “una espléndida sátira moral sobre el concepto del deber militar.” Quizá, pero en El Hablador roza la mofa sobre los sabios indígenas y, en cuanto a moral, en el párrafo anterior digo mi opinión. Como se sabe, Pantaleón Pantoja es un perro fiel de sus mandos. Uno dellos le plantea el problema: “la tropa de la selva se anda tirando a las cholas… Hay violaciones a granel y los tribunales no se dan abasto para juzgar a tanto pendejón. Toda la Amazonía está alborotada… Hasta ahora castigos y escarmientos no han cambiado el panorama: soldado que llega a la selva se vuelve un pinga loca. Se han dado casos de mariconería y hasta de bestialismo… Figúrese que un cabo de Horcones fue sorprendido haciendo vida marital con una mona”.

Chatarra, gobernante del burdel Papillón (1980, Colombia) Foto AP

Para solucionar el problema, encargan a Pantoja la creación de un cuartel “sito a orillas del río Itaya [muy al norte del Ene], para puesto de mando y centro logístico (reclutador/proveedor) del Servicio de Visitadoras. Que ya se han colocado a sus órdenes los soldados destacados al Servicio, quienes responden a los nombres de Sinforoso Caiguas y Palomino Rioalto y a quienes, con muy buen criterio, la superioridad ha elegido por sus dotes de excelente comportamiento, docilidad y cierta indiferencia ante personas del otro sexo”. MVM les inventa unos toscos ripios a los soldados. ¿Por qué ripiosos?, ¿porque su zafiedad es cónsona con la soldadesca, porque MVM no es poeta ni siquiera rimador o por ambas razones?:

Cruzamos selvas, ríos y cochas
Ni al otorongo, ni al puma ni al tigre
Tenemos ningún temor
Porque nos sobra patriotismo
Hacemos riquísimo el amor.

Su esposa le confiesa a una amiga: “Imagínate que la otra noche lo chapé tomando tiempo con un cronómetro mientras hacíamos cositas,… Después me confesó que necesitaba saber cuánto duraban las cositas entre una pareja normal: ¿se estará volviendo vicioso?”. Vicioso no, virtuoso de las medidas u ordenancista materialista que es peor.

Los ronderos contra el SL

En honor a los ronderos y sin que ello niegue sus excesos punitivos ni su estatus de homicidas –forzosos, involuntarios a veces, episódicos y genuinamente populares, pero homicidas si se tercia- este parágrafo salta cronológicamente sobre el siguiente]

La antropóloga Mariella Villasante ha recogido unos testimonios directos de algunos ronderos. Los reproduzco:

Año 2014. En Colombia, los indígenas del Cauca juzgan a ocho guerrilleros de las FARC que han asesinado a dos parientes

De los primeros años, recuerdan los ronderos que “[los guerrilleros] ya estaban haciendo sus bases, desde 1965 había la guerrilla, esos restos son los que han creado los Senderos en 1980. Hicieron una estrategia de llevarse a las personas de un sitio a otro sitio. Por ejemplo, los que capturaban en Satipo los llevaban a Pangoa. Ahí les sacrificaban, les mataban y les colgaban un tremendo letrero que decía ‘SL tiene mil ojos, mil oídos y sabremos quién lo puede tocar este cadáver’. Sólo los buitres y los perros se los comían, no podíamos hacer nada.”

Según el título de un acápite, los “Discursos revolucionarios” se centraban en “vivir como los ricos.” Aun así, los Ashaninka/Nomatsiguenga distinguían entre los senderistas rojos (kitiocari) y los subversivos del MRTA negros (cheenkari). Etnohistóricamente hablando, “cuando llegaron los curas si quemaron mucha gente; los franciscanos han hecho ese tipo de violencias… Cuando hubo enfrentamientos entre etnias habían masacres, con los Piros, con los Simirinchis, entre ellos han habido masacres grandes. Pero no habían torturas, eran matanzas de cuerpo a cuerpo, con las flechas, pero nadie te mataba descuartizándote, no, eso no había.”

Inquiere la antropóloga: “Dos personas del Tambo me han contado que ha habido casos de canibalismo de hambre, es decir que se ha comido la carne de gente en los campos senderistas, ¿tú has oído hablar de eso antes? -Sí, había antes. Eran gentes salvajes, los mataban para comerlos, los Cashibos hacían eso, aquí en esta parte de la selva central no se hacían esas cosas. Pero en los ríos [Ene, Tambo] si sucedía” Como de costumbre, aparece el canibalismo pero nunca entre los interrogados sino entre los Otros, indígenas incluidos.”

Otro autor distingue entre las rondas del Norte y la del Centro-Sur: “Los grupos de la zona de emergencia se formaron a partir de 1983 por iniciativa de las Fuerzas Armadas y para combatir a SL. Originalmente, estas rondas de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y Junín fueron conocidas como «Comités de Defensa Civil» o simplemente “montoneros” (Starn, Orin. 1993. Hablan los ronderos: la búsqueda por la paz en los Andes. Lima: IEP, Documento de Trabajo, 45)

Sin embargo, los ronderos de Villasante niegan rotundamente que la iniciativa viniera de los militares: “Como estábamos organizados, las comunidades afrontamos el terror. [Los militares] nos obligaron a usar las armas, ellos nos han obligado a armarnos y a matar gente [nuestra]. Tanto los Ashaninka como los Nomatsiguenga hemos podido afrontar la situación porque no somos de otros sitios; somos del lugar. La justicia debe ser legal, se debe reconocer que nos hemos defendido porque este es nuestro territorio” (cf. Mariella Villasante. 2018. “Relatos y recuerdos de Pedro, un rondero nomatsiguenga de Pangoa”; en Ideele Revista nº 277, Lima. Y también en https://www.servindi.org/actualidad-noticias/03/04/2018/relatos-y-recuerdos-de-pedro-un-rondero-nomatsiguenga-de-pangoa)

En otro ensayo, Villasante informa sobre el enemigo al que se enfrentaron los ronderos. Para ello, cuantifica algunos agentes fundamentales prestando especial atención al río Ene: “Los militares y los senderistas utilizaron armas de guerra artesanales, las minas anti-personales que todavía existen en el centro-sur y en la cuenca del río Ene… durante el conflicto armado fallecieron alrededor de 6.000 Ashaninka sobre un total estimado de 52.000 Ashaninka en el Censo de 1993… Durante la guerra civil, por lo menos 5.000 Ashaninka de los ríos Ene y Tambo fueron hechos prisioneros en los campos de SL en el Río Ene, y hubieron cerca de 10.000 desplazados… Entre 1987 y 1990, todas las comunidades del Río Ene fueron arrasadas y controladas por SL, varios dirigentes que se negaron a apoyarlos fueron asesinados, por ejemplo Isaías Charete de Centro Tsomaveni, asesinado en 1988… En el río Ene, el PCP-SL expulsa a los narcotraficantes de Santo Domingo, instala sus bases en Anapate, Selva Vírgen y Centro Saniveni… aunque se hayan descubierto algunas fosas comunes en el río Ene, no se han identificado todas las zonas de entierro… En agosto y en setiembre de 1994 se encontraron más de 2.000 cuerpos enterrados en fosas comunes en Anapati y en el Río Ene.”

En lo que concierne al caso –por desgracia, muy frecuente- de “los niños acusados de hechicería, los Arahuac consideran que ciertos niños, y con menos frecuencia adultos, pueden ser poseídos por el demonio (tunchi), para que se vuelvan maléficos y hagan enfermar y hasta eliminar a una persona. Esta creencia en los ‘niños brujos’ (maatsipé) es de toda actualidad, sobre todo en las zonas enclavadas de los Ríos Ene y Tambo, donde se observa muy poco interés por las creencias y por la moral cristianas. Los últimos casos de asesinatos de niños hechiceros han tenido lugar en las comunidades del Río Ene de Potsoteni, Cutivireni y Camantaveshi.”

Y finaliza: “La guerra no se ha terminado [escrito en 2014]: La pacificación de la selva central intervino entre 1994 y 1995, pero la facción de los hermanos Quispe Palomino, aliados a los traficantes de droga, reactivaron la subversión en la región de los Valles Apurímac, Ene y Mantaro, (VRAEM), que sigue militarizada, y donde siguen funcionando escuelas populares para niños y adolescentes, que son endoctrinados en las ideas de violencia revolucionaria… en las zonas de los ríos Ene y Tambo, que están relativamente alejadas, se observa también un proceso de desorganización social fuerte, que incluye las violaciones de mujeres, de niñas y de niños, a veces en el marco de incestos de primer tipo. De otro lado, las uniones entre adolescentes son corrientes y los bebes que nacen son abandonados al cuidado de los abuelos, y crecen con deficiencias en la alimentación.” (cf. Mariella Villasante.2014. La violencia senderista entre los Ashaninka de la Selva Central. Datos intermediarios de una investigación de antropología política sobre la guerra interna en el Perú (1980-2000). IDEHPUCP, Lima)

Ronderos en Cutivireni c. 1990. Foto de Alejandro Balaguer, en Villasante 2014.

Si leo todo lo anterior con ánimo hiper-crítico, discrepo de algunos dudosos comparatismos. Por ejemplo, según Villasante, SL instauró un modelo de “campos de concentración, inspirados del modelo de campos de reeducación que Mao Zedong instaló en China. En efecto, los testimonios de nativos de la selva central son similares a los recogidos en China maoísta (laogai), en los gulags soviéticos, y en los campos de concentración de Alemania nazi.” Es cierto que existieron esos campo de reeducación y que seguramente fueron efectivos –“la letra con sangre entra”- y también es cierto que sus prisioneros padecieron el mismo dolor que los chinos presos pero lo que me interesa como antropólogo no son las características universales sino las variedades culturales.

Olvidando las comparaciones estériles –espoleadas por la inercia dominante-, veo más grave el rutinario marco cultural dentro del cual estudia esta autora. Me alarma leer que “todos los hechos ulteriores al año 1990 se sitúan en el marco del pasaje del estado de civilización al estado de barbarie, que se caracteriza por la desaparición de las barreras morales que prohíben el asesinato, la crueldad y el odio” (Villasante, 2014) La civilización-barbarie es un locus que debería haber fenecido tras su apogeo decimonónico –hoy son palabras huecas. Es preocupante que resucite en el siglo XXI, pero no lo voy a analizar porque, de hacerlo, tendría que postular que, para odio, el de la civilización.

El MIR 1961-1965, antecedentes sobre indígenas y guerrilleros -antes de SL

Hay muchas cosas inexplicables al margen de un criterio revolucionario. Lo inaccesible para la generalidad de las gentes, ha sido convertido por el MIR en un centro de irradiación revolucionaria de gran magnitud” (jefe guerrillero, cit. en Gadea, 152)

“[Lobatón] Él era el comandante, el jefe. Él me hablaba mucho. Pero yo no entendía bien. ¿Qué era revolución? ¿Qué era comunidad? Yo no conocía qué eran esas palabras que él decía” (indígena, cit. en Fdez. y Brown, Guerra de sombras, 111)

Es bien sabido que revolución es un término ajeno al mundo no-castellanohablante y, además, analfabeto. Pero, ¿y comunidad? Pues igual: ahora es el comodín de la jerga moderna pero resulta rara para los comunitarios del ayllu andino, del calpulli mexicano o del lof mapuche. Mejor dicho, resultaba… hasta que los comunes tuvieron que perorar ante los caucásicos humanitarios -a quienes les ha encantado encontrar una palabra que fagocite a etnia, pueblo e incluso a la avejentada tribu.

Curiosamente, los dos libros manejados encabezan el incidente crucial con el mismo título: Iomí Pavá, el hijo del Sol (en Fdez. y Brown, 110-135; en Gadea, 255-258, sobre 381 págs) Por su parte, en el otro libro -innecesario porque su grueso es una recopilación de viejos documentos del MIR-, Gadea escribe: “Los vívidos testimonios de los pobladores ashaninka de diversas comunidades de la zona del Gran Pajonal, en la selva central, recogidos en el libro Guerra de Sombras, revelan el poderoso impacto libertario que tuvo la presencia de los guerrilleros en esa zona y la identificación de Guillermo Lobatón con uno de los mitos de su cosmovisión” (p.255, en Ricardo Gadea Acosta. 2021. El MIR histórico. Luis de la Puente y Guillermo Lobatón. Editorial Pueblo Unido, Lima) Olvido las hipérboles partidistas así como los errores etnográficos –el Gran Pajonal es una importante periferia sabanera de la selva central y los ashaninka son ashaninka-nomatsiguenga. Pero no olvido que ese párrafo tergiversa el libro citado.

En 1965 el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) inicia sus acciones guerrilleras. L.F. de la Puente recibió entrenamiento guerrillero en Cuba y luego de volver ideó la estructura del movimiento; planeó crear focos guerrilleros con unos pocos guerrilleros que (teóricamente) atraerían a los campesinos. Esos tres focos tendrían nombres ‘tahuantinsuyus’ o ‘incas’: Manco Cápac, Pachacútec y Túpac Amaru, en el Centro, encomendado a Guillermo Lobatón. El caso es que “Hacia comienzos de los 60, Cuba brindaba entrenamiento guerrillero a 1.500 latinoamericanos al año… Ya en 1961 [Lobatón] se estaba entrenando en Cuba con Luis De la Puente y los otros peruanos que habrían de conformar el liderazgo del MIR.” (Fdez. y Brown, 81, 97)

El ataque a Cubantía. Un episodio clave de la acción guerrillera en la Selva Central fue la incursión del MIR en la hacienda cafetalera Cubantía [ninguna relación con Cuba], propiedad del italiano Antonio Fávaro. “Según Atiri, los guerrilleros decidieron matar a Fávaro una noche mientras bebían. Entonces Sabino [Lobatón] ha viajado a su tierra, a Cuba pues… Se fue Sabino, quedó Jaime [Froilán Herrera]… Todos estaban borrachos” (ibid 118, versión edulcorada en Gadea, 256)

En consecuencia (etílica), atacaron la hacienda delatando así su ubicación, antes celosamente guardada. “Uno de los guerrilleros habló: -¡Eso es lo que queremos, hermanos! Así vamos a hacer mañana cuando vayamos a la tienda. Cada uno de ustedes se lleva un machete, atunes, caramelos y galletas, todo lo que hay. Así vamos a hacer, comer bien. ¡Eso es lo que queremos, comer igual a los hacendados! Contentos, pues, alegres:
-Salud. Salud. Salud, brindaban todos. Cada uno con su botella. ¡Uh, carajo! Pisco, cerveza, aguardiente.
-Ahora, sí hermano. ;Dios, gracias! Usted que nos ha defendido, es ltomi Pavá” (ibid, 121)

Pero no hubo atunes ni caramelos porque, como era de prever, el ejército tomó nota. Los bombarderos Canberra llegaron enseguida y… “Primero pasaban ametrallando, y la tierra ¡hervía! O sea, en esas chacritas que estábamos ¡la tierra hervía!. Pero con tan buena suerte, nosotros habíamos dejado la chacra y estábamos asando yuca y camote en el borde… Hemos encontrado hasta sapos, culebras muertos, porque metralla pasó como cernidor. Y con un palo, esa parte empezamos a escarbar cuando y pasó los aviones. ;Balas de calibre grueso, tremendas balas!… No hubo muertos ahí, ni un guerrillero murió. O sea, con avión murieron campesinos. Con esos bombardeos, ametralladoras murieron campesinos… porque la gente se resistía a retirarse de sus casas” (ibid, 122)

El testimonio oral de Manuel Ashivánti incluye un relato del conflicto Lobatón vs. Herrera. El primero estaba muy enojado porque Herrera había atacado la hacienda en Cubantía sin su permiso. -«¡Carajo!, ¿Por qué has hecho eso? No te mando para que hagas eso. Ahora a los pobrecitos paisanos los van a matar. ¿Por qué has hecho eso? No debías hacerlo. Hay que enseñar primero” (ibid 135, ausente en Gadea) (cf. Eduardo Fernández y Michael F. Brown. 2001. Guerra de Sombras. La lucha por la utopía en la Amazonía peruana. CAAAP-CAEA. Perú. ISBN: 9972-608-12-3 (traducción de War of Shadows: The Struggle for Utopia in the Peruvian Amazon, University of California Press, 1992. ISBN-10 : 0520074351)

Para añadir más complejidad al retrato sociológico de aquellos guerrilleros, señalemos que no todos entre ellos eran marxista-leninista-castristas de natural. Ejemplo: César, un ochentón antiguo guerrillero del MIR, quizá exiliado en España, declara: “recuerdo a mi abuelo, que era un bohemio, tenía mucho dinero, tenía tierras, tenía muchos hijos y muchas mujeres, era muy divertido…creo que tengo tíos menores que yo con seguridad… a mi abuelo lo asesinaron en un puente en Arequipa, en el puente Chaviña, porque me dijeron que él era anarquista…a pesar que tenía dinero, tenía principios anarquistas y ayudaba a los campesinos que se organizaban para luchar contra los gamonales que les explotaban en los minifundios que les arrendaban” (cf. p. 150 en Carlos Javier Trelles Steindl. 2019. ¿Ni calco ni copia? Memorias de la política, violencia y exilio de la izquierda peruana en España. UCM-CCPPSS. Tesis doctoral)

Si mañana gana Keiko, se callará sobre las intimidaciones, amenazas de gamonales, asesinatos selectivos y, definitivamente, pucherazos que aflorarán en los tiempos siguientes…

Militarizado Partido Comunista del Perú (MPC)

La matanza de los burdeles del río Ene, ¿fue perpetrada por puritanismo o éste fue una excusa para matar, ocupar territorio dejando huella armada? De quien recibieron órdenes los comandos del MPC, ¿del Comité Central? Bueno, eso reza el pasquín. ¿De los narcos? Pese a que los media repitan sistemáticamente la consigna recibida de que el MPC es narcoterrorista, en esta fase de su guerra, deberíamos conocer pruebas fehacientes de esa conexión –alguna habrá y sería fácil publicarla. ¿O son una banda autónoma de narcotraficantes? Evidentemente, SL fue (¿es?) terrorista-narco pero el orden de los factores se alteró cuando la guerrilla maoísta se gangsterizó. Y de remate, el Ene es una comarca propicia tanto para el cultivo como para el procesamiento de la Erythroxilon coca.

Panfleto dejado por el MPC en los lugares del crimen (pinchar para ampliar)

¿Cómo se desarrolló la matanza del Ene? Pedro Yaranga –quien cree que el MCP se compone de unos 250 o 300 militantes-, ofrece algunos detalles: el comando asesino llegó “en la noche a San Miguel del Ene y encontraron presuntamente a las mismas personas que habían apaleado horas antes, ordenándoles que cierren, si no, el segundo aviso sería con armas, no hicieron caso y en esta oportunidad ellos directamente bajaron para dar acción armada.” Y, sobre su relación con el narco, Yaranga añade: “‘El Vizcatan’ es la nueva expansión cocalera en el Vraem. Todos los cocaleros de esta zona pagan cupos a los Quispe Palomino y el que no paga es inmediatamente expulsado o liquidado.”

En cuanto a los atentados de SL en las campañas electorales, además de señalar que fueron habituales, expresa que: “En el año 1985, los castigos eran mucho más fuertes; a los campesinos que bajaban para sufragar de Ayacucho, al retorno les revisaban las manos, y si encontraban alguno con el índice manchado con tinta indeleble, les cortaban el dedo”. Y termina con una lúgubre constatación: “la existencia de SL es una realidad. Han pasado 42 años desde 1980 y Sendero sigue estando en la agenda del día”

Más pormenores de la matanza: Leónidas Casas, juez de Paz en san Miguel del Ene, se quejó de que la policía sindicó como autores a los remanentes de SL a pesar de que aún se desconocían los hechos e incluso no se sabía quiénes eran los asesinados. «Todavía no los teníamos identificados [a las víctimas y tampoco a] quién ha hecho el acto, pero ya [la Policía] tenía otra versión en las redes, en la comunicación nacional» (cf. Convoca.pe) Y Lucía Alvites comentó que “Lo del VRAEM es un psicosocial; no es casualidad: el terrorismo y la violencia a quienes siempre le ha servido es al fujimorismo”.

Pese a estos recelos, MVM reverdece el giro comenzado en El hablador y suscribe plenamente la información –o propaganda- mediática universal. En consecuencia, está haciendo campaña a favor de Keiko. Calló mientras los media hablaban con una pizca de objetividad sobre Castillo –más por novedad noticiera que por simpatía hacia el candidato- y sólo abrió su boquita cuando comprobó que los media habían girado cual habladores según el Nobel. Después de décadas despotricando a distancia contra Fujimori Sr., ahora se ha olvidado de todo: de que el nisei le ganó la Presidencia (en 1990), del autogolpe, de la dictadura, etc. De los cientos de miles de esterilizaciones contra las indígenas, no recuerdo haberle oído nada. Si mañana gana Keiko, se callará sobre las intimidaciones, amenazas de gamonales, asesinatos selectivos y, definitivamente, pucherazos que aflorarán en los tiempos siguientes. No, MVM prefiere antes al Fujimori viejo saqueando al Perú desde las bambalinas que a un maestrillo que hace campaña con un lápiz. Lo que el neoliberalismo violento ha unido, que no lo rompan la moral ni la memoria –en jerga, perro no come perro.

Aunque la wikipedia es tan tendenciosa como el resto de las enciclopedias, en estos temas de actualidad, suele serlo por omisión. Pero me sirve –con recelos- para precisar los datos básicos. Sobre SL y los antecedentes del MCP, menciona que el MCP nació en la emboscada de Anco (07.VI.2018) En cuanto a los cabecillas de la matanza -unánimemente identificados con los hermanos Quispe Palomino-, dictamina que “El senderista Martín Quispe Mendoza, fue asesinado por las rondas campesinas. En los 1980’s, sus hijos se integraron en SL antes de la captura en 1992 de Abimael Guzmán [Reinoso, antes Presidente Gonzalo y ahora, a sus 86 años, La Cuarta Espada] Sus hijos son los ahora justamente satanizados Víctor Quispe Palomino, alias Camarada José (Ayacucho, 1960) y su hermano Jorge alias Raúl. Otro hermano, Marco Antonio, fue ‘abatido’ (curioso vocablo) en 2013 por el ejército peruano.

Víctor/José -Quispe es un apellido común entre los Quechua-, estudió Antropología en Huamanga; es posible que las primeras líneas del panfleto dejado en el Ene, ese raro análisis de las cinco formas de autoridad –raro en cualquier pasquín-, provengan de su pluma. En tal caso, bueno sería recordarle que sus predecesores, los jefes del MIR de los años 1960’s, eran también muy leídos y escribidos.

En su mentado panfleto, el MCP escribe literalmente: “Tenemos que limpiar el VRAEM y el Perú de cuchipampas o prostíbulos, de orates, de degenerados homosexuales, de degeneradas lesbianas… de drogadictos, de individuos indisciplinados que no respetan a nadie, de rateros, de secuestradores, de corruptos, de soplones, de espías, de infiltrados, de traidores excrementos de perro tipos como el ‘Gordo John de Pichari’” [el Gordo John era John Mancilla Parra, senderista arrepentido y contumaz chivato desde 2012. El 25.IV.2021, fue acribillado junto con su esposa por dos sicarios en moto, en la puerta de su casa frente a sus hijos de 3 y 5 años] «Quien vote a favor de Keiko Fujimori es traidor, es asesino del Vraem, es asesino del Perú!». Y un eslogan final de sorprendente redacción: «¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo principalmente el maoísmo!».

Más tarea para los amazónicos puritanos, armados o desarmados: concurso de trans y drags queens en Leticia, Colombia

El MCP sigue creyendo que vencerá el terrorismo revolucionario (contradictio in terminis) Sigue sin creer que, para terrorismos vencedores, el del Estado. Hoy, estos “novios de la muerte”, ascienden según Villasante a 1.200 iluminados enfebrecidos pero, de lo que el maoísmo senderista fue capaz en los años 1980’s y 1990’s, el público medio –o mediático- sólo sabe detalles sueltos. Alguno dellos de inmediata e infinita maldad: “Tanto el ejército como SL (“así mueren los soplones”) prohibieron acceso a los cuerpos de los muertos, el entierro, y el duelo público. Además de la alienación de familias y comunidades, hay que añadir la falta de certeza de que la muerte se haya producido (dado la falta del cadáver), y el peso psicológico de no saber suficiente, o por el contrario de haber visto demasiado” (Daniel H. Levine) De igual crueldad pero quizá de mayor profundidad antropológica es lo que expresa Fernando Cabieses: “SL ha despoblado el área rural, la gente se refugia en las ciudades y un chamán ahí no funciona bien, porque no tiene el manejo de una comunidad de cien familias. En ésta el chamán, consciente e inconscientemente, tiene una gran cantidad de información. Lo que no sabe informado lo ve, lo adivina. Predecir el futuro es la base de la ciencia y la ciencia es predecir el futuro. Los médicos, los contadores, los petroleros, todos predicen. El que no sabe cómo se hace, cree que está adivinando”.

Finalmente, un poco de la afamada y antigua filosofía china: el Mao Zedong guerrillero manifestaba su anti-intelectualismo mediante parábolas (ejemplo, sobre la superioridad del abuelo tonto sobre el abuelo sabio) Y mediante consignas realmente revolucionarias como «matar la fe ciega en las autoridades» y «liberarse de viejos dogmas». Item más, su anti-tradicionalismo –o modernidad-, se decantó por la emancipación de la mujer, así como en su culto a la juventud -«los jóvenes son la fuerza más activa y vital de la sociedad» porque «son los menos conservadores». Sin embargo, ese mismo anti-tradicionalismo estuvo impregnado de puritanismo y, lo que ahora es una posición de moda, no sólo en el Ene: su obsesión contra la homosexualidad.

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