Pienso luego estorbo: 10 años del 15-M

Iñaki Alrui. LQS. Mayo 2021

“La tradición de las generaciones muertas
oprime como una pesadilla
el cerebro de los vivos”.
Karl Marx (18 de Brumario de Luis Bonaparte)

Acudí a la manifestación del 15 de mayo de 2011 movido por la curiosidad aunque con cierto escepticismo… cargaba con una pesada mochila de «ideas” (prejuicios) con la intención de ver quién estaba detrás de aquella convocatoria que sin llevar siglas había copado las redes sociales. Mi sorpresa al ver la participación y fuerza de la convocatoria fue mayúscula e ilusionante.
¡Toma la plaza!

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No miro el 15-M con nostalgia, lo sigo viendo como la posibilidad, siempre existente, de irrumpir en el campo de la actividad política y ponerlo todo patas arriba, Madrid siempre fue ciudad para motines. La oportunidad sigue ahí, aunque a veces no seamos capaces de verla.
¡No nos representan!

Querer reducir el movimiento 15-M a un movimiento electoral u organización política seria una visión muy particular e interesada que ignora la extensión que alcanzó el movimiento y cómo traspasó a todo el panorama político del estado, desde partidos políticos a sindicatos, desde organizaciones sociales al mismo Ibex35. Para quienes lo han encorsetado como un movimiento de universitarios y universitarias rebeldes, responderles a su craso error: el 15-M consiguió ilusionar y poner en movimiento a mucha gente trabajadora, situándose contra la burocracia y el colaboracionismo sindical, que buscó y planteó un sindicalismo combativo, que tuviera su eje de gravedad no en las negociaciones por arriba sino en la lucha por abajo, con su fuerza en la movilización y la solidaridad.
¡No somos mercancía de políticos y banqueros!

Agoreros con aquel movimiento nunca faltaron, ni faltan, y siguen buscando con la critica fácil culpabilizar al 15-M de varios de los males que hoy nos afectan. No seré yo el que diga que podría ser peor, para no caer en la dicotomía de “el mal menor”, pero el sistema ha seguido su curso, aquí y en el resto del mundo. Ahora en el décimo aniversario hay varios medios e “illuminatis” que quieren contarnos la milonga de que aquel movimiento fue un fracaso, obviando que para esas comparaciones que hacen entre unos años y otros, el 15-M es una fecha imprescindible, es parte del análisis necesario, punto de partida y comparación, fecha de referencia para razonar el presente. El 15-M destapó la mierda del “78” y nos encontramos, sin conocernos, nos organizamos… y se hizo bailando, que esto último a los amargados les jode más.
¡Error de sistema, reinicie, por favor!

Radical y masivo. ¡Indígnate!

Las consignas siguen vivas, aunque ahora no se griten en las plazas; y las denuncias gritadas allí siguen para el que las quiera: sistema económico, baja calidad democrática, régimen del 78… Antes del 15-M gritábamos más bajito, salvo en momentos y en espacios reducidos. Es más, en Madrid nos conocíamos todas en cada manifestación o protesta que se realizaba. Todas arrastrábamos la crisis del 2008, que por estos lares todavía se negaba, estábamos arrinconadas, y en eso se llenó Sol y todas las plazas del estado, un vendaval de aire fresco y limpio para enfrentarnos con los poderes fácticos. Nacía un espacio para la necesaria protesta extraparlamentaria, el 15-M despedazó el escepticismo, el conformismo y la apatía reinante.
¡PSOE y PP la misma mierda es!

De repente se cambiaron, o mejor se regeneraron las formas de participar: asamblearismo reflexivo, autoestima personal, horizontalidad, impugnación del elitismo, prácticas interactivas, todo ello unido a una explosión de inteligencia colectiva que brotaba en las asambleas, sin necesidad de dirigentes, popes o “cuadros” políticos que dirigieran los pasos, una vía de la desafección pasiva a la expresión activa de la rabia e indignación. Comisiones de trabajo en las que no se diferenciaba por edad, sexo, orientación sexual o condición socioeconómica: personas paradas y trabajadoras, jóvenes y jubiladas, estudiantes y sin estudios, personas de cualquier profesión u oficio o dedicadas a los cuidados, gentes de la cultura: todas en grupos de trabajo y de coordinación. Toda una demostración práctica y maravillosa para esa izquierda lastrada por protocolos organizativos decimonónicos.
¡El voto más inútil es el voto útil!

Una nueva cultura alternativa al sistema, con posiciones de radicalidad democrática, que desarrollaba las capacidades creativas; se buscaron nuevas herramientas de lucha, renombramos todo lo que queríamos ser como sociedad: democrática, ecológica, antipatriarcal, libertaria, anticapitalista, y se puso el ojo contra la banca cleptómana (las estafas, las preferentes, los desahucios, el abuso).
¡No tenemos pan para tanto chorizo!

Las plazas acogían reuniones abiertas donde discutir sobre el desempleo, la cultura, la privatización del agua, la perdida de lo público, la crisis económica, la inmigración, los recortes en sanidad, la falta de vivienda, las políticas de género, el calentamiento global, el sistema electoral que distorsiona la voluntad popular, la denuncia de las redadas racistas, la desobediencia civil… Eran hervideros de propuestas democráticas.
¡Lo llaman democracia y no lo es!

Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco

El sistema enseguida se puso a trabajar para criminalizar y coartar el movimiento, de “perroflautas” a violentos antisistema. Crear un enemigo y así justificar la represión, sembrar miedo, intimidar. Y es verdad que lo que vino después fue lo peor del capitalismo salvaje patrio, se llegó a modificar la “intocable” Constitución para poner techo al déficit público, vía consenso del bipartidismo.
¡Que se vayan!

Después de las elecciones de noviembre de 2011 se aceleraron todos los procesos, con recortes a todo lo público y amenazas de reforma del Código Penal para penar severamente las acciones directas no violentas… la Ley Mordaza, hoy todavía en vigor. En cualquier caso, todas aquellas medidas de la estafa (la llamaron CRISIS) nos cogió con la experiencia de lo vivido en aquella escuela de aprendizaje ciudadano, de cooperación entre iguales. La crisis significó un terremoto social, político y económico, y el 15-M fue una alternativa de rescate de la política, secuestrada por los mercados.
¡No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros!

La erosión del Estado de SU derecho estaba hecha, al menos en las conciencias de quienes habíamos decidido ser acción directa de la insurgencia ciudadana 15-M, con un 23% de paro, una media de 175 desahucios diarios y uno de cada cinco hogares viviendo por debajo del umbral de la pobreza. ¡Cómo no indignarse, rebelarse y desobedecer ante los ventrílocuos en nómina del poder!, y seguir desenmascarando una democracia de bajísima intensidad, secuestrada por los poderes financieros, gobernando para un exclusivo 1% de la población.
¡Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo!

El 15-M puso nervioso al poder, y eso solo se consiguió coordinando tareas en el marco de un proyecto idealizado como una alternativa democrática, frente a la clase política que ejercía su actividad como una franquicia más del poder, la democracia española era (es) tan falsa como un comercial parque temático.
¡No es una crisis, es el sistema!

#10años15M

Diez años, un nuevo aniversario, y eso siempre se celebra, pese a quien pese. Hemos vivido muchas cosas esta década, el último año con la pandemia nos ha traído nuevas preguntas y muchas reflexiones. Como aquel 15-M, intempestivo e inesperado, que sin lugar a dudas nos llenó de preguntas, y qué bueno que nos las hicimos, pues la pregunta es el primer paso para llegar a una respuesta. No, no se hizo ninguna revolución, las cosas llevan su tiempo, pero nos dejó mucho, incluso algunas cosas que todavía no hemos descubierto y están por venir. Las batallas de ideas, la repolitización, buscar encajes políticos, autogestión, horizontalidad, sumar a una nueva generación militante y hacer que muchas personas se levantasen del cómodo sofá frente al televisor.
¡Apaga la tele, enciente tu mente!

Quedan por plasmar muchas ideas, muchos sueños, pero ya hay un camino recorrido. Y a diez años de aquel mayo, puede ser un buen momento para retomar debates. Urge modificar el imaginario colectivo y el paisaje de fondo que divisamos en el horizonte político. No podemos ni debemos quedarnos en un “fue”, sigamos buscando un “será”. Seguimos escrutando respuestas, y en estos días buscamos también a muchas de las personas que llenaron espacios y plazas ¿Donde estáis? Nos necesitamos.
¡Vamos despacio porque vamos lejos!

¡Querer vivir como se piensa y pensar lo que se vive, prefigurar en el día a día el mundo que se desea construir no puede ser delito! Como no lo es seguir pidiendo la expropiación y la nacionalización de la banca, o el “no pago” de una deuda injusta, ilegítima e ilegal…. Y recordad: si viene la policía, sacad las uvas y disimulad.
¡Sí se puede!

– Programa Mayo 2021

Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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2 comentarios en “Pienso luego estorbo: 10 años del 15-M

  • el 17 mayo, 2021 a las 03:24
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    Se quiere minusvalorar la acción de los movimientos sociales contra el poder de los gestores.
    Desde que en la asamblea general de sol, el 15-M decidió no presentarse a elecciones , ni configurarse como partido politico, e incluso, no tener ni representante, el entramado del sistema quedó en estado de shock.
    Incluso los periodistas (el 4º poder) no sabian a quien preguntar, no entendian el mensaje. El pueblo se representa a si mismo. Cualquiera en la Plaza podia darle unas respuesta, si era la juventud mas preparada.

    Quieres y quisieron minusvalorar la acción del movimiento, así usaron una represión desmesurada, a modo de: a estos con «cuatro palos»…, que hacía que las acciones se multiplicasen. Hasta incluso llegar a tratarse los escandalosos métodos en el seno del la ONU. MARCA ESCAÑA.
    Y poco despues tenian que prohibir los interrogatorios en comisarias sin presencia de juez o abogado. Algo que se debe desde entonces, a la presión de las denuncias, ejercida por las asociaciones antirrepresivas en las que el 15-M tambien formaba parte. Y que terminarón «obligando» a los mismos jueces a pedir al gobierno, que pusiese fin a estos interrogatorios.

    En Madrid se paró la privatización del agua que querian hacer desde el Partido Popular, por un referendum en cajas de cartón que hicieron los ecologistas al respecto, tambien los ecologistas del 15-M. Otro ejemplo.

    Las iniciativas legislativas populares que el 15.M realizó, en el tema de la Ley Electoral y la Corrupción, que terminó perdida en una Comisión Parlamentaria, y la de los desahucios que terminó retirandose la PAH (Anti desahucios) por no seguir la linea por la cual se presentó. Es decir que parlamentariamente no se puede esperar mucho del mismo. Y no hay otro.

    Diez años dan para muchos ejemplos. Pero los que lo vieron desde el sillón, nos cuentan lo que pasó por televisión .

    El tema es, que contra lo que se levantó el 15-M aún premanece despues de una década.
    Ese es el problema.

    Respuesta
  • el 16 mayo, 2021 a las 11:41
    Permalink

    Cuando los Ciudadanos se movilizan indignados, ponen de manifiesto la enfermedad del sistema, y para salvar al enfermo la social-democracia, hace de médico de cabecera.

    Respuesta

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