Por Favor, Desgenerarnos

El concepto de género, tan útil para acompañarnos en el desarrollo de las teorías feministas nos fue cooptado. Robado, y usado como estandarte por intereses que no son nuestros. No son intereses de las mujeres.

Simone de Beauvoir nos dijo a todas “no se nace mujer. Llega una a serlo”. De ahí arrancó este concepto tan útil para explicarnos y hacer sentir nuestra subordinación no como hecho natural derivado de nuestros caracteres biológicos, sino como construcción social. Por tanto política e ideológica.

Joan Scott pare el término “género”, y el concepto ya estaba bautizado. Nos sirvió mucho, muchísimo para facilitar la toma de conciencia.
Pero tanto patriarcado como capitalismo le encontraron –capacidad les sobra a sus cultores – una vuelta que les permitió despolitizar el término. También por ende, vaciarlo de sentido en algunos casos. Desviarlo de su direccionalidad conceptual de origen en otros.
Ya señalé en otros artículos lo sospechoso que nos resultó a muchas que fuera aceptado, incorporado y representado en todas las esferas de la vida social con tanta celeridad. Algo olía a podrido en Dinamarca…

La UNLP salió a conmemorar el Día Internacional por la eliminación de la violencia contra la mujer con una campaña en la que se mostraba a dos célebres jugadores de fútbol luciendo remeras con la inscripción “pégale a la pelota”.

Me indigné. Mucha gente y muchas organizaciones también. De hecho la campaña fue velozmente suprimida y desapareció la gigantografía que decoraba nuestra casa de “altos estudios”.
Muerto el perro…no se habló más del tema. Quedó ahí. Muchos platenses no llegaron a verlo.

No quiero que el tema quedé ahí nomás. Quiero que lo usemos para reflexionar, si podemos hacernos un tiempito.

La campaña fue pensada por la consejería para la prevención de la violencia de género de la Universidad Nacional de la Plata.

Entonces, pienso, ¿no estuvo bien pensada? subrayo que nació de una dependencia ad-hoc que se encarga de violencia “de género”. No de violencia “contra las mujeres”.

El concepto de género no se refiere a nosotras específicamente. Cubre a todas las personas. Aunque tratan de hacerla reemplazar a la palabra “mujeres” o a “feminismo”, sabemos que es imposible que lo haga. Como también sabemos que no debería usarse como categoría binaria para reemplazar “sexo”, que aún pone nervioso a los poderes.

Volviendo al tema planteado la campaña tiene una impronta de “género”, que así como se lo interpreta hoy, daría como resultado que está bien pensada y que es sencillamente genial.

Por un lado, la categoría “género” ya cooptada permite encerrar las luchas feministas en compartimientos estancos, que garantizan que jamás se aborde la subordinación de las mujeres como problema estructural. Hay quienes hacen salud y género, educación y género, violencia de género, trata, prostitución –así, como si fueran temas distintos, deporte y género, comunicación y género, sexismo en el lenguaje… infinidad de temas separaditos, acomodados cada uno en un estante que garantice su inocuidad y las enormes ganancias para miles de técnicos de género que cobran del estado, las ONG’s y las empresas las ganancias que devienen de apropiarse luchas. Una maravilla.

Esta campaña me remite al estante “violencia”. Que al ser “de género” en vez de “contra las mujeres” permite elegir como destinatarios del esfuerzo transformador que la motiva a los varones. Si tenemos como norte “hacer género” hay que aceptarlo como opción válida. Sigo: los cultores del “género” no necesariamente luchan contra la subordinación de las mujeres ni contra el sistema patriarcal. La mayoría de los que pueden hacer pública su “militancia de género” se limitan a hacer listados de diferencias entre los sexos y a pensar en parchecitos para que no se noten. Estos listados, además, terminan naturalizando lo femenino y lo masculino. Por ende, legitimando la desigualdad. Si no me creen, escuchen a la sicóloga chilena que diserta acerca de “género” por nuestra Latinoamérica, relatando de modo pretendidamente gracioso los padecimientos y la realidad de las mujeres y sugiriendo salidas de la angustia individuales, y encima conductistas. Nos propone algo así como que nosotras somos como somos, y ellos son como son. Y que por lo tanto mejor no sufrir. Para mañana, escriban 1000 veces: no sufriré más.

Ya la campaña dijimos eligió un target posible de entre los géneros: los varones. Y agarrando uno de esos listados ad-hoc confeccionados por los expertos, sostienen sin pudor que todos los varones tienen pulsión por pegar. Deben pegar siempre a algo. Ese algo, siguen consultando listados de estereotipos, puede ser una mujer cosificada por un sistema que, según vimos, la categoría de género no necesariamente interpela. Podrían haber agregado que en realidad es mejor pegarle a una pelota porque no puede denunciarte.

Bromas aparte, esta atroz campaña es defendible por alguien avezado en estudios de género

Y yo no creo que se pueda subvenir el orden patriarcal mediante luchas puntuales y aisladas. Menos si nacen de las mayorías que hoy se dedican a la perspectiva de género.

Mujeres: mejor, desgenerémonos.

* Cortadas por la misma tijera

– 25 de noviembre día internacional contra la violencia hacia la mujer

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