¿Preparando ya la recesión?

El Financiero de El Garaje. LQS. Junio 2019

La curva de tipos de interés empieza a invertirse (cuando los bonos a corto plazo ofrecen tipos de interés más altos que los bonos a largo plazo). Todo el mundo mira la diferencia de los tipos (en USA) a dos y diez años

Hay una moda en los (pocos) medios que hablan en el reino de España de la guerra comercial entre Estados Unidos y China (con medidas que se extienden a cualquiera que quieran los USA, como esta semana, México). La moda consiste en subrayar la imprevisibilidad de Trump, como si se tratase de un trastornado que no mide las consecuencias de lo que hace.

Las consecuencias, lo estamos viendo, son (entre otras): frenazo de la economía, caída del comercio mundial, alarma entre los emergentes, amenazas a la industria europea, posibilidad de colapso de la economía mexicana, caídas de los mercados de acciones (60 semanas saliendo dinero de los fondos europeos), bajada violenta del petróleo, subida de los valores refugio (oro, franco suizo, yen).

Es cierto que Trump activa (o suaviza) estas consecuencias a golpe de tuit. Esta semana, además de sacar de quicio al gobierno chino, ha amenazado con aranceles brutales a México que, de confirmarse, hundirían la economía de este país.

Más allá de estas constataciones, lo que muchos nos preguntamos es si la lectura no sería más bien: Debiendo producirse un reseteamiento de la economía (incluido el estallido de la burbuja de deuda), ¿no se estará ya colocando el decorado previo? Si esto fuese así, los tuits y las salidas de tono de Trump no tendrían nada de improvisadas y/o espontáneas. Se estaría buscando una recesión.

Otro valor refugio han sido los bonos. El dinero que sale de los fondos y de las bolsas ha ido (en parte) a los bonos. Así, su rentabilidad ha caído a mínimos históricos (caso del Bund alemán). Por cierto, actualmente el 48% de la deuda europea ofrece “rendimientos negativos”, es decir que usted paga por prestar dinero a los estados. ¿Absurdo? Bueno, es una manera de conservar la liquidez. Además, si a usted le devuelven menos de lo que ha prestado, eso no quiere decir que pierda dinero, porque (a pesar de la inflación), si lo que usted puede comprar baja aún más que lo que usted “ha perdido”, podrá comprar más cosas con ese dinero. O sea, que habrá ganado.

Eso podría interpretarse como una expresión de temor de los mercados a una depreciación de activos.

Pero es que, además, la curva de tipos de interés empieza a invertirse (cuando los bonos a corto plazo ofrecen tipos de interés más altos que los bonos a largo plazo). Todo el mundo mira la diferencia de los tipos (en USA) a dos y diez años. Esa diferencia todavía no se ha invertido, pero sí otras como la de tres meses/diez años.

Eso significa recesión. ¿Cuándo? No inmediatamente. Cuenten un año. Para 2020.

Vienen momentos pues de ser prudentes, de gastar en lo necesario, de reducir lo que se pueda. Eso es lo lógico. Bueno, menos en el reino de España, donde nadie habla de reducción de gastos, donde vamos a gastar más, donde vamos a endeudarnos más, y donde, llegado el caso, nos preguntaremos si son galgos o si son podencos. Como siempre.

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