Rusia, ¿es culpable?

Por Nònimo Lustre
Dice el gobierno español que los españolitos -europeos por antonomasia- estamos obesos y cortos de seguridad. Por ende, tenemos que producir tanques antes que mantequilla. Dice el jefe de la OTAN que, en diez minutos, un misil ruso puede caer sobre Madrid. Seguramente exagera en el cómputo del tiempo porque, en Almería, nos cayeron cuatro bombas nucleares sin que a los paisanos de Palomares les diera tiempo a verlas caer. O sea, que hay que re-armarse sin que, of course, la mantequilla se vea disminuida. De tan extravagantes avisos nos ha sorprendido eso del rearme: ¿es que antes éramos un país inerme? En tal caso, la decena de Estados tercermundistas no comunitarios que están siendo invadidos por el inexpugnable e invencible Ejército patrio no conocen los blindados hispanos sino la mantequilla (quizá, margarina) que les llevamos -una lástima que no experimenten en vivo y en directo las virtudes del inmemorialmente afamado acero toledano.
Todo ello, nos lleva a preguntarnos ¿cuán robusto es nuestro espíritu guerrero? Si lo observamos la remota Antigüedad, es obvio que desde el Pleistoceno y probablemente desde Atapuerca, llevamos a Marte en el ADN. Algunas evidencias: las puntas de nuestras flechas eran las más afiladas (puyúas en criollo) del sílex europeo y, milenios después, Viriato, “bravo pastor lusitano”, derrotó a las terroríficas legiones romanas -hazaña que, siglos después, repitió el albañil Cipriano Mera en la batalla de Guadalajara.
Guerrero ibero con espada falcata y escudo.
Falcatas oxidadas y rotas: no importa, las re-construiremos con titanio de Toledo.
No es lugar para vanagloriarse de la eficiencia de las armas del no menos invulnerable pueblo español, demostrada durante cuatro siglos en las Yndias y, por los Tercios, en media Europa. Respecto a este último detalle, algunos malos españoles objetan que los Tercios estaban formados por una turba de sicarios no siempre comunitarios pues los había de varios continentes. De acuerdo, pero, ¿quién los mandaba?: manchegos de pura cepa como el duque de Alba. Que los niños neerlandeses le conozcan como el Ogro, es un ejemplo más de la Leyenda Negra que debemos combatir nombrando Capitana Generala de la OTAN a su actual sucesora, la sra. M. Robles con lo cual le daremos sopas con honda -estupendo símil que conjuga lo mejor de los tanques y de la mantequilla- a los que nos difaman como un país machista hasta en lo profesionalmente deportivo.
Batalla de Bicoca, 1522. Los lansquenetes (mercenarios alemanes, ex siervos de la gleba) son la columna vertebral de los multinacionales Tercios ‘españoles’. Pero ocupan el tercer lugar en la parada militar: primero van los arcabuceros (de honor, no de combate), segundo va el abanderado a caballo y, tercero, van los piqueros (lanceros) de oscuro -en la guerra iban vestidos de colorines, curioso camuflaje.
El himno nacional de España
El hipotético consustancial belicismo de la Raza Hispana debe reflejarse en su Himno. Lastimosamente, tenga o no tenga letra (no la tiene pero muchos nobles ancianos nos la sabemos de memoria), la dieciochesca Marcha de los Granaderos, luego Marcha Real, es tan cacofónicamente horrísona como todos los himnos nacionales… pero apenas se acuerda de ‘defender Europa’. Algunos ejemplos que van desde el martirologio hasta un europeísmo impostado:
¡Danos, España, el gozo de morir por ti! (Marquina, 1927); Guerra al perjuro / traidor y masón, /que con su aliento impuro / hunde la nación. (Himno carlista) Hasta que, en 1997, los letristas se acuerdan de Europa: Al sol de Europa, / alzada la copa, / el árbol sagrado / de la Libertad (Juaristi, de Cuenca, Linares y Fonte; escribidores por orden del entonces presidente Aznar a quienes se les cuela el árbol de Guernica pero bendecido por las copas, suponemos que de chacolí)
Las armas españolas
Quizá como consecuencia de su (supuesta) idiosincrasia belicista, las estadísticas nos dicen que España es una potencia exportadora de armas pero no acabamos de creerlo porque somos adictos al dictum “hay verdades, mentiras y estadísticas”. De hecho, visto el flujo continuo de armas que reciben a buen precio, los sionistas tampoco lo registran. Pero no cabe duda de que España es una veterana traficante de armas -de lo contrario, ¿cómo habría invadido las Yndias y media Europa? Vayan tres fotos de una de ‘nuestras’ fábricas de destrucción masiva más antiguas:
Entrada a la fábrica de Trubia (Asturias), cañones que nunca se fundirán para proteger al Congreso.
Cadena de montaje en Trubia: abajo a la derecha, véase el modelo a imitar -y a pagar royalties-, una tanqueta de General Dynamics.
La más popular pistola de Trubia: la Star, muy buscada por los grupos de acción anarquistas que cantaban “contra la canalla del capitalismo / se arroja la bomba y / se empuña la Star”.
El enemigo
Dicen que el Enemigo es Rusia. Dicen que “Rusia es culpable” -exactamente lo que ladraba la propaganda franquista para enviar a la URSS a la carne de cañón que llamaron la División Azul. Lo dice Bruselas mientras Washington hace carantoñas a Moscú para que le ayude contra Pekín. Pero nosotros estamos y estaremos siempre en OTAN no, bases fuera, aunque sólo sea para recordar a FelipeX aquello que se le olvidó nada más apoltronarse en Moncloa: “Otan, de entrada NO”. Más bien pensamos en De Gaulle cuando preconizaba una Europa unida hasta Vladivostok. Por cierto, de Vladivostok a Madrid hay 10.000 kms., muchísimos menos que de Rota, Morón o Zaragoza a la capital del Reyno de las Expatrañas (Artajo dixit) Además, ¿quién nos exige que Europa se rearme? Un putero aún más zafio que el más putero de los proxenetas pero que sólo está para la foto mientras su equipo hace perversidades sin tino ni camino. Por ello, veamos quién es el actual jefe militar de los EEUU:
Pete Hegseth (n. 1980), ministro de Defensa USA. En su bíceps derecho, ondea el tatuaje Deus vult (dios lo quiere), un lema de las incontable Cruzadas que emprende religiosa y perennemente el Vaticano. En su pectoral derecho, la cruz de Jerusalén -más de lo mismo. Pero más aún destaca otro de sus tatuajes: kafir (infiel) con caracteres hebreos, una escandalosa evidencia de su religiosidad de la buena, esa que está contra los musulmanes en guerra santa (yihad en árabe) Para más señas, otro nazi adicto a Disney.
Ese Drumpf III de cuyo nombre es preferible no acordarse para mejor recordar a su equipo, quiere llegar a desatar tantas guerras como Obama pero le faltaría tiempo para encenderlas con la hipocresía y la suciedad que demostró aquel Tío Tom planetario -hasta para mentir hacen falta habilidades. La única ventaja que tienen las actuales guerras sucias -todas lo son- del Puterus Maximus y su combo nazi es que ahora no hay filtraciones posibles porque Washington habla abiertamente sobre cómo va a conquistar el planeta -por la fuerza, no por el comercio como corean sus palmeros. Lo siento por los espías y por los tertulianos españoles, seguramente los más zafios del mundo.
Pero somos intelectuales de izquierda y los temas armamentísticos nos resbalan. Lo nuestro es la cultura -sea eso lo que sea. Y, en este hortus clausus de una minoría protestante que no piensa entrar en la guerra de religión que preconizan los fascistas de allende y aquende con la oscura participación del Vaticano, tenemos que priorizar aquellos aspectos de la hegemónica cultura gringa que atenaza a nuestros paisanos. Por fortuna, hemos tenido sabios que nos ayudan a escoger entre los tontos y los más perversos. Por ejemplo, Walt Disney: “el gran corruptor de menores y la mayor catástrofe estética, moral y cultural”; en breve, “el mayor terrorista del siglo XX” (Ferlosio dixit).
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