Buen recorte del Misterio de Educación

No me extrañaría nada, que en breve, el Gobierno de Rajoy promoviera la distribución del BOE en kioscos y librerías a un precio módico, así como el cobro de derechos de autor a las Bibliotecas Públicas por facilitar su lectura a través de la SGAE para hacer caja, ahora que la ciudadanía honrada, despojada de su yugo laboral, empieza a prestarle atención con ojos golosos a esa otra forma de subsistencia nacida a su recóndito cobijo de becas y subvenciones editadas con letra pequeña, en lenguaje farragoso, que parecía reservada para las camarillas forjadas en los partidos criminales, que cuentan con abundante militancia liberada dedicada a tan menesteroso quehacer, cuál es, el de mantenerse al tanto de estas y muchas otras formas de acaparar las bagatelas del Estado del bienestar. Pues, evidentemente ¡No hay para todos! Y el sistema de publicarlo todo en el Boletín Oficial del Expolio, sólo funciona cuando lo leen pocos y son menos quienes de su escudriño se benefician continuamente.

Porque de nuevo, el Gobierno del PP comunica e incluso explica un nuevo recorte no avisado con anterioridad por medio del que, a este paso, se va a convertir en todo un Superventas y el nuevo ¡Bum! editorial del Círculo de Lectores. En este caso, se ha tratado de la partida para las becas que concede anualmente el Misterio de Educación para estudiar idiomas en el extranjero durante los meses de verano, cuyo importe se ha visto drásticamente reducido nada más y, mejor dicho, nada menos, que a la mitad, pasando delos 51 millones del ejercicio anterior a 24,5 millones, afectando de lleno a las ayudas destinadas a alumnos de entre 16 y 30 años para realizar estos cursos en el extranjero, así como de inmersión lingüística de inglés en España.

El recorte obedece, según el Misterio de Educación, a que se van a disminuir los costes de los cursos en el extranjero en beneficio de los que se imparten en España, ya que, como se argumenta en el mismo BOE, "puede resultar igualmente eficaz para la práctica oral del idioma la inmersión lingüística de los interesados en el propio país, en un entorno que simule de forma exacta las condiciones que, para la práctica directa del idioma, pueden darse en un país angloparlamente". Curioso modo que tiene el Misterio dirigido por Wert, de poner en marcha su anunciado Plan de bilingüismo para que los alumnos españoles dominen uno o dos idiomas extranjeros al finalizar el Bachillerato.

No seré yo quien defienda que con el dinero de los trabajadores se sufrague a los futuros cuadros unas vacaciones de tres semanitas por Australia a razón de 2.645 euros por cabeza o de 1.245 euros si se van a Malta, con la excusa de aprender tan repugnante idioma como es el inglés para una mente latina, porque además de que estos cursos no valen para nada y cualquier dependiente chino, pakistaní o kurdo demuestra más aptitud políglota en su trabajo –en el sentido de dote, no de capacidad- que el más dotado estudiante español en el extranjero de farra continua con sus colegas que, con él y junto a él, han sido agraciados con este otro pellizco de esta otra lotería que reparte suerte semiclandestina por toda la geografía peninsular. Es una vergüenza que paguemos de nuestro bolsillo el acto de sumisión de formarnos en su lengua para servir mejor a los angloparlantes cuando vienen de turistas a nuestra tierra. La tontería es tan supina como pagar por ver la propaganda yankee hollywoodiense cada vez que vamos al cine.

Sin embargo, hasta para un enemigo declarado de estudiar inglés como soy yo, debo reconocer que la justificación ofrecida por el Misterio de Educación me ha hecho mucha gracia. Es posible, que en breve también se suspendan los cursos de Arte en el extranjero porque se aprende igual de bien en diapositivas, se eliminen las becas ADO por juzgarse innecesario el entrenamiento real debido a las nuevas tecnologías que posibilitan practicarlo de forma virtual, o quién sabe si ya puestos, se ahorra la partida de laboratorios en ciencia, dado que a esta le basta y sobra para avanzar con los experimentos mentales, como demostraran Galileo y Einstein entre otros.

Lo peor de todo es que el propioMisterio de Educación no cree en lo que dice. La prueba la tenemos en que mantiene miles de becas para ir a países angloparlantes con las cifras apuntadas, cuando se las podría ahorrar todas de una tacada con sólo haber habilitado como destino exterior a nuestro extranjero autóctono de Gibraltar o a su brazo armado lingüístico, la entera costa mediterránea, pues además de hacer patria y evitar la fuga de capitales, su cuantía de sólo 900 euros por “vacado” –híbrido entre becado y de vacaciones- daría para muchas más becas de recreo de sol y playa ¡Eso sí! con los auriculares puestos repitiendo chorradas tan sugerentes como “Yo tengo un lápiz y mi profesora una goma”.

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