Las cuatro empresas del Apocalipsis

Jorge Izquierdo*. LQS. Marzo 2019

  • ¿Se puede luchar contra el cambio climático con las herramientas que nos ofrece y de las que vive el capitalismo salvaje?

 

La moral estorba a los gobiernos, y debe suprimirse como un obstáculo inútil. Para un Estado no existe la verdad ni la mentira: sólo reconoce la conveniencia y la utilidad de las cosas. Julius von Hartrott en Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Vicente Blasco Ibáñez

 

Hace catorce años comencé a escribir una serie de artículos sobre el impacto de las llamadas nuevas tecnologías en nuestras vidas. Tenían, y tienen, una mirada crítica pero no tanto hacía la tecnología sino hacia su uso. Terminaba concluyendo que eran los gobiernos los principales causantes de grandes problemas. Básicamente escribí sobre cuatro grandes cuestiones: la confusión interesada entre tecnología y producto tecnológico, la brecha digital, el spam y los virus informáticos. En pleno 2019 aparece el movimiento #15Mclimatico, un llamamiento a estudiantes de todo el mundo para secundar una huelga internacional contra el cambio climático Y aunque la campaña fundamentalmente se ha dado a conocer a través de Internet, y de esas nuevas tecnologías que en manos de nuestros jóvenes parecen convertirse en una poderosa arma, no puedo ocultar mi pesimismo frente a lo que nos espera. ¿Por qué?

Porque el bautizado como #15Mclimatico ya está infectado con el propio virus contra el que quiere luchar. Nuestros jóvenes estudiantes, son ante todo, nativos digitales, los nacidos en la era digital, y que por tanto se han criado junto a esos cuatro jinetes del apocalipsis que galopan por las autopistas de la información. Las armas de los nativos digitales son, evidentemente, el smartphone junto a su ordenador personal y videoconsola y montados sobre ellos, una retahíla del mejor software que la revolución digital ha conseguido desarrollar.

Nada nuevo. Al igual que sucedió con la televisión se trata de unos aparatos que sin conexión eléctrica no sirven absolutamente para nada y que sin conexión a una red de comunicaciones, la mayoría de los nativos no sabría o no querría utilizar. Yo me pregunto: ¿Cómo se puede luchar contra los mares de plástico y el cambio climático con aparatos que necesitan decenas de minerales para ser fabricados y que son prácticamente… plástico?

Difícil tarea tienen por delante. Acabar con el cambio climático con un armatoste que liberará 95 kilos de CO2, de media, durante su vida útil y que para su construcción necesita de los llamados minerales de sangre, unas materias primas como el Wolframio, el Oro, el Litio, el cobalto y un largo etcétera de materiales cuya extracción no hace más que deteriorar el medio ambiente, ése que tanto empeño ponen en proteger. Aunque siempre podrán aprender de sus padres y abuelos y decir aquello de que «el fin justifica los medios». Unos medios que se cuentan por miles de millones. Así, cualquier activista de salón haría, hoy, suya la frase de Ricardo III «Mi reino por un caballo», sustituyendo caballo por smartphone y asegurándose, mientras grita, de tener batería, conexión a Internet y estar al corriente de pago de la correspondiente cuota mensual de la compañia de turno.

Contar con un caballo en la antigüedad era la condición número uno para ser caballero. Algo que solamente se podían permitir unos pocos, pero hoy en día nuestros jóvenes son caballeros digitales que han tenido, tienen y tendrán un arsenal de artefactos tecnológicos que les confiere: lo que ellos entienden, como su identidad e independencia. Una independencia que no es tal pues se ha convertido en una necesidad, ficticia, creada. Nada nuevo nuevamente, todos sabemos lo que son las necesidades creadas pero en este caso afectan directamente a nuestros niños y jóvenes. Mientras tanto el romanticismo, en su peor acepción presenta a jóvenes estudiantes (me pregunto si el 30% que no termina sus estudios elementales está también incluido) dispuestos a luchar contra el cambio climático montados a lomos de sus flamantes aparatos valorados en cientos de euros. Quizás habría que recordar que la última carga de caballería de la historia se produjo en 1939 cuando el ejercito polaco se le lanzó a la desesperada contra las divisiones panzer que invadían Polonia. Caballos contra tanques. Una sangría humana. Jóvenes estudiantes contra las multinacionales y sus gobiernos…. Unas multinacionales, Google, Microsoft, Apple y Amazon, propietarias de las herramientas que hemos dejando a nuestros jóvenes jinetes en herencia , en sustitución de la Historia, la Filosofía, la Ética y la Ecología humana.

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A vueltas con el despoblamiento

Acacio Puig. LQS. Marzo 2019

En el numero de enero de digital “Afinidades Anticapitalistas” se publicó una extensa entrevista a Jerónimo Aguado, viejo amigo ganadero, radicado en Tierra de Campos y vinculado a Vía Campesina. Creíamos que sus declaraciones a The Ecologist (1) iban a suscitar alguna polémica y comentarios de algún lector@, sin embargo… ¡ni modo!
Así que nosotros, que concebimos la publicción como una herramienta de comunicación-de-ida-y-vuelta, entramos al trapo y nos ponemos a ello

La agricultura campesina y la OMC

El despoblamiento de la España campesina se remonta muy atrás, a los procesos de emigración creciente que se iniciaron en el siglo XIX. Las urbes en que se hacinó la nueva mano de obra que requería la tardía industrialización propia del raquítico capitalismo hispano, crecieron al tiempo que se despoblaba el medio rural.

Las emigraciones de la década de los 50-60 del pasado siglo solo constituían el epílogo (“la puntilla”) de un proceso de urbanización masiva y éxodo entonces en gran medida a Europa, que no fue contestado por luchas campesinas organizadas y generalizadas. De aquellos polvos…estos lodos, aunque cierto es que no era fácil en España enfrentar el modelo corrupto-represivo de desarrollo impuesto por la dictadura de los vencedores de 1936-1939 que hacía casi imposible relanzar una Reforma Agraria abortada por la pusilanimidad política de la Segunda República, el golpe militar y la Guerra.

Frente a la actual despoblación del mundo rural, Jeromo aboga en su entrevista por una vindicación compleja que aborde simultáneamente cuatro ejes:

-La restauración de servicios públicos (transporte, sanidad…)
-El aligerar los actuales procesos burocráticos que torpedean el impulso de iniciativas agroecológicas locales.
-La creación de bancos locales de tierras que incorporen las tierras del común y las que van siendo abandonadas por bancarrota o jubilación y se pongan a disposición de nuevos pobladores.
-La transformación de la Política Agraria Común (PAC) que actualmente constituye el ariete del agronegocio y cuyas ayudas son acaparadas fundamentalmente por los ricos (el 80% del presupuesto va a manos del 20% de propietarios).

Como soporte social, Jeromo propone la recuperación de la unidad productiva campesina familiar en contexto de regreso a la tierra (lo que en foros y jornadas que conocimos en Amayuelas se caracterizaban como “recampenizar”) junto a una defensa de la “buena vida” basada en la opción militante por el trabajo agrícola y la austeridad.
Además, su propuesta sale al paso –con realismo- de la quimérica propaganda sobre instalación de profesionales en el medio rural por medio del trabajo deslocalizado y el recurso a las nuevas tecnologías informáticas (ese cuento de hadas que viene siendo útil solo en “ruedas de prensa” de los gestores del sistema).
El contexto vindicativo internacional que bien enfatiza nuestro querido compañero, subraya la necesaria exclusión de la Organización Mundial de Comercio de la agricultura (¡OMC fuera de la agricultura!).

Desde la solidaridad incondicional con todos los islotes de resistencia que aún existen en nuestro país contra el agronegocio y a favor de la agricultura campesina (ecoaldeas, iniciativas similares a la de Jeromo protagonizadas por pequeños agricultores y ganaderos ecológicos, cooperativas de producción y de consumo…) y también con las explotaciones medias extensivas que representan distintas asociaciones sindicales agrarias progresistas, nos parece importante participar en el debate que propone y apuntar algunas cuestiones vividas durante los últimos 14 años en calidad de lo que los grupos de desarrollo local llaman sector de “nuevos pobladores” y de ese modo, apuntar cuestiones que acompañen y maticen –si acaso- las reflexiones avanzadas en su entrevista.

En primer lugar nos parece imprescindible diferenciar lo que está ocurriendo en los países del llamado tercer mundo y lo ocurrido ya en el que habitamos. Porque en los primeros, las condiciones sociales se encarnan en masa poblacional resistente a la depredación capitalista del medio agrario.
Millones de mujeres y hombres siguen sobreviviendo y resistiendo gracias a la agricultura tradicional y combatiendo la deforestación masiva (desde el Brasil del MST, la defensa de la selva Amazónica, hasta los muchos pueblos indígenas…las comunidades zapatistas y tantas otras desde América Latina, al subcontinente indio…) esos millones constituyen el soporte humano fundamental de organizaciones internacionales como Vía Campesina.

Aquí tenemos quizá heroicos islotes de resistencia, con frecuencia transitorios aunque pervivan durante decenas de años de vida activa (otros son solo, desafortunadamente, experiencias coyunturales de “saneamiento personal” que preceden la vuelta a la urbe). Junto a ellos, explotaciones medias convencionales de agricultores y ganaderos que desarrollan prácticas extensivas. Profesionales del cultivo de la tierra y la ganadería con diversos niveles de afinidad (indiferencia o rechazo) respecto a la estrategia de Soberanía Alimentaria defendida por Vía Campesina. Sus posiciones sobre la PAC y la OMC determinan el mapa político agrario y las posibilidades reivindicativas.
Cierto que queda también en el haber de nuestros logros campañas como la que paralizó –al menos temporalmente- la macrogranja soriana de Noviercas, quizá solo logramos una ralentización de semejante proyecto depredador, pero en cierto modo constituye un ejemplo de contraofensiva sociopolítica bastante unitaria, con resonancia mediático-alternativa y que merece subrayarse como aviso de saludable estado de alerta.

Pero en general, creemos que las convocatorias centrales internacionales de Vía Campesina en países como España, adolecen de falta de continuidad y desconexión práctica con el conjunto de asociaciones agrarias progresistas y también con el sindicalismo obrero solo atento (y a medias) a las batallas de empresa. En definitiva, entiendo que el nuevo internacionalismo campesino requiere constatar las diferencias continentales y afinar más sus programas de acción y propuestas de movilización. Caso contrario la brecha entre “los orientes y los occidentes” se profundizará y será el agronegocio quien siga ganando espacios.

Y dos apuntes más:
La libre opción por una “buena vida” austera, tenemos que circunscribirla en un país en que hemos pasado de aquellos ocho millones de pobres reseñados hace un par de décadas a los 10,1 millones (3,2 en situación de pobreza severa) de hace dos años según el informe 2018 EAPN. Entre austeridad por libre opción y obligada pobreza, hay un abismo.

Junto a ello, considerar en este siglo XXI la estructura familiar como unidad productiva campesina (a recuperar) nos parece que choca con el acceso a la enseñanza precisamente de l@s hij@s de familias de agricultores y ganaderos -que hace décadas han dejado de estar forzados por la necesidad de abrazar la actividad de sus progenitores.
Y eso constituye un nuevo horizonte vital incuestionable que excluye cualquier añoranza en cierto modo, anacrónica.

Porque con esas específicas situaciones y carencias, el resultado en nuestro occidente tiende a acabar reducido a acciones de carácter simbólico y propagandista, no siempre eficaces y limitadas por no estar insertas en una agenda de lucha permanente ni en alianzas amplias.

Respecto a la recuperación de servicios públicos que el desarrollo capitalista elimina aceleradamente ¿como no estar de acuerdo? Sin embargo hay que saber que recuperarlos será tan duro como infligir una derrota de envergadura al sistema capitalista

Las privatizaciones del transporte forman parte de una estrategia neoliberal denunciada en Francia también por el movimiento de “chalecos amarillos” y los grupos políticos que apoyan su lucha. La destrucción de líneas férreas y su sustitución por precarios servicios de autobuses sometidos a la ley de la rentabilidad, viene siendo una constante en nuestro país.
Como muestra, la permanencia de Plataformas en defensa del ferrocarril por ejemplo en Castilla y León, los agujeros económicos de las línea AVE que se revelan como inversiones fraudulentas de escasa cobertura territorial (¡Madrid-Segovia!… Solo al servicio del turismo y l@s trabajador@s que diariamente se desplazan a Madrid, mientras los recorridos interpueblos se abandonan al coche… ¡ó la bicicleta!).
Si la movilidad interprovincial está privatizada y sometida a políticas de acoso y derribo ¿Qué decir de los recorridos interpueblos? Simplemente ya no existen..

La crisis del sistema sanitario completa este asunto. A partir de cierta edad la gente emigra a los grandes centros urbanos, buscando la asistencia médica especializada. Vuelven a las ciudades, los mayores que pueden permitírselo. El sistema público de salud tiene un déficit de 4000 médicos (EL PAÍS 25-01-2018); la última convocatoria de oposiciones médicas en CyL fue aprobada por 700 personas pero dicen que solo “pueden asumirse” 200 plazas. Médicos y enfermer@s encuentran su lugar en el exilio laboral en Europa o el paso a la medicina privada. La OMC, apoyada por toda suerte de poderes (FMI, Gobiernos de la UE…) diseña estrategias a medio y largo plazo y avanza.
Así lo confirman datos de Ana Falces en su artículo La sanidad privada sale ganando en el que apoyándose en fuentes como el Ministerio de Sanidad, ICEA y Fundación Idis, registra un desplazamiento de más de un millón de clientes en los últimos cinco años, pacientes desplazados a la medicina privada como consecuencia de la degradación derivada de la política de recortes en la sanidad pública.

La coordinación activa entre habitantes del medio rural, profesionales de la sanidad y pacientes -por medio de sus organizaciones…a vitalizar y/o construir- es la única vía, junto a la presión ya en marcha, que puede permitir pasar de las denuncias a las conquistas. Y así está ocurriendo mediante diversas movilizaciones que salvan servicios de urgencia médica en el medio rural o reivindican nuevos hospitales y más especialistas (2).

¿Qué decir de las escuelas e institutos cuando el “clientelismo localista” genera batallas competitivas por vestir santos desvistiendo a otros? Además de la falta de criaturas en edad escolar propia del despoblamiento, la feroz pelea por instalar centros allí donde la clase política cuenta con mayor base electoral, contribuye a alimentar inversiones especulativas mediante la construcción de nuevos centros, pero destruyendo cualquier atisbo de planificaciones comarcales que repartan racionalmente el alumnado entre los centros existentes. Y Todo en beneficio de propagandísticos logros espurios (“¡no podíamos estar sin nuestro instituto, somos un pueblo grande y…!”)

Podemos hablar también de los mercados locales, las cooperativas de consumo y los “ultramarinos” rurales pero me temo que también en eso cambió el ciclo.
Los ultramarinos de pueblo se nutren hace mucho tiempo de las grandes superficies de modo que su trabajo es de reventa, los mercados locales han derivado en meros mercadillos que están lejos de los apoyos institucionales con que cuentan los homólogos existentes en Europa, mercados que al menos semanalmente ofrecen excelentes productos regionales. En cuanto a las cooperativas de consumo, creo que estando nutridas por gente solidaria pero no tan abundante como nos gustaría, funcionan… porque son muy pocas.
Si hubiera más por comarca (modificándose la ratio actual entre productores/consumidores afines) asistiríamos al disparo de su competencia por conquistar la reducida clientela -insisto en que solidaria, pero que adquiere sus alimentos esencialmente “en lo que hay”, es decir en las “grandes superficies”.
Quedaron atrás los encomiables economatos-populares de tradición libertaria muy comunes en la Barcelona de fines de siglo XIX e inicios del XX, economatos que insertos en algunos Ateneos, vendían a precio de coste y paliaban la miseria salarial y la consiguiente hambruna de miles de familias.
Por el contrario, a día de hoy, el buen producto alimentario (eco, bio…) pretendidamente a precio “de coste” resulta elitista, porque es caro… (con frecuencia inasequible Incluso cuando se opta por comer menos para comer mejor).

De la resistible ofensiva de la PAC mejor hablar en otra ocasión porque es tema de suficiente envergadura y efectivamente como Jeromo subraya, encubre una estrategia canalla que desvela “un modelo” en el que el 80% de recursos se lo apropia un 20%… además de los colaterales pequeños negocios (o grandes) que suponen “las desvinculaciones” y algún que otro chanchullo relacionado con el sembrar para no segar.

Denunciar las políticas dictatoriales de la OMC es ya algo que viene de muy atrás y Vía Campesina lo retoma anualmente cada mes de abril en la Jornada Internacional de Lucha Campesina. Recordemos que más allá de los avatares del campo en España, el 50% de la población mundial sigue siendo población campesina, de modo que ese primero de mayo rural, está lleno de sentido, como lo está la lucha contra cultivos transgénicos.
Cuando Jeromo reitera ¡fuera la OMC de la agricultura! (y lo hace permanentemente, año tras año) defiende la agricultura y la alimentación como un derecho, porque ninguna de las dos debe considerarse una mercancía.
La apertura de fronteras, el modelo de “liberalización” que exige la OMC al conjunto de países del tercer y cuarto mundo, les impone un proyecto neocolonial que mediante el dumping busca la globalización de los beneficios y arrasando la solidaridad entre las gentes, genera hambrunas o no palia las estructurales al mercado desigual. Es el modelo del agronegocio y no del campesinado mundial. Es además un modelo alimentario productor de enfermedad (la proliferación de cánceres no es un castigo del cielo).
La OMC favorece la inundación de mercados de países “en desarrollo” por las exportaciones -muy subvencionadas- procedentes de países ricos, o las “colonias productivas” que la agroindustria instala en esos mismos países en desarrollo, acaparando tierras con la colaboración de oligarquías corruptas.

En otros asuntos y desde hace décadas, esa política depredadora se complementa con los dictados sobre Patentes, que limitan las producciones nacionales de productos farmacéuticos genéricos y constituyen la herramienta jurídica de dominio que niega el derecho a la salud como derecho social. En tanto que la política sobre Servicios, presiona internacionalmente para la liberalización de todos los “nichos de negocio” (salud, educación…) allí donde sectores de nuevas cases medias con cierto poder adquisitivo, emergen, como señalábamos más arriba.

Y antes de concluir, dos apuntes más, compañero Jeromo –porque contamos con tu fraternal réplica a este artículo:
El mundo rural de hoy y que además nos resulta geográficamente nuestro a quienes habitamos Castilla y León, encara la Transición ecológica. Los cierres progresivos de la minería del carbón en regiones como León y Palencia afectan a nuestras poblaciones y aunque “se negocia” con el gobierno también es cierto que los viejos planes del gobierno regional (la Junta) definieron presupuestos que no se han ejecutado –porque no llegan a los ayuntamientos afectados. Portavoces de la izquierda abogan por el desarrollo de la industria transformadora agro alimentaria y la silvicultura como alternativas ¿como encajan esas propuestas en las posiciones defensoras de una agricultura campesina?
El segundo apunte se refiere a la central nuclear de Garoña. Garoña, una vez cerrada chapotea en la ambigüedad peligrosa porque se ha transformado en un cementerio de residuos sin que haya vistas de solución. Al tiempo que constatamos que el monocultivo nuclear no creó tejido productivo alternativo. Fue eso lo que motivó el carácter “pro-nuclear” de los trabajadores de la central y el asunto que hoy, les mantiene tan expectantes como agobiados.
Reflexionar y proponer sobre todo ello, es también responsabilidad de quienes habitamos (y militamos) en una de las regiones más despobladas de Europa.

¿Cómo avanzar? ¿Con qué alianzas? ¿Con qué trabajo social e institucional? Desde luego que el conjunto de esas tareas constituye un fuerte eje de acción anticapitalista pero en el que casi todo queda por hacer.

Notas:
1.- Capitalismo contra campesinado
2.- Castilla: La Marea Blanca hace tambalear el feudo del PP

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Histórico militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista. Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Exterminadores en el campo

Grupo ETC*/Heinrich Böll Stiftung*. LQS. Marzo 2019

Impulsores genéticos: cómo favorecen la agricultura industrial y amenazan a la soberanía alimentaria

El término “impulsor genético” se refiere a una técnica dirigida a alterar la estructura genética de poblaciones o especies enteras de seres vivos, mediante la liberación de “genes egoístas de diseño”.
El término “egoísta” se refiere al modo como uno o más rasgos genéticos se propaga automáticamente en una población en cada generación sucesiva. Uno de los pioneros de los impulsores genéticos, Austin Burt del Imperial College de Londres, reportó en 2003 que la tecnología elevaba la posibilidad de “manipular las poblaciones naturales” y, potencialmente, de “erradicar o modificar genéticamente especies particulares”.

El primer intento por emplear tecnologías de ingeniería genética en la agricultura implicó la alteración de cultivos comunes para hacerlos resistentes a pesticidas o herbicidas

Normalmente, la descendencia de los organismos de reproducción sexuada tiene 50% de probabilidad de heredar un gen de sus padres. Los impulsores genéticos son diseñados para ser una tecnología invasiva, asegurando que, en unas cuantas generaciones, la descendencia completa de un organismo portará el gen de diseño deseado.

El interés en el uso de impulsores genéticos aumentó con el advenimiento de la edición genética por medio de CRISPR-Cas9, técnica que puede ser usada para copiar una mutación de un cromosoma a otro, creando impulsores genéticos sintéticos o de diseño.

Este informe se publica como una alerta a los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales en todo el mundo. Señala cómo al tiempo que se promueven para la medicina y la conservación, los OIG encontrarán su uso real en la producción de alimentos y la agricultura industrial. Este informe llama a poner pausa a la investigación aplicada en impulsores genéticos y a detener sus liberaciones al medio ambiente, hasta que se haya realizado un proceso público, exhaustivo y amplio de diálogo y se establezcan reglas para asegurar un consentimiento claro y la defensa de la soberanía alimentaria.
[googlepdf url=»http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2019/02/Exterminadores-en-el-campo-forcin-the-farm-ETC-LQsomos.pdf» width=»400″ height=»600″]
* El Grupo ETC aborda las cuestiones socioeconómicas y ecológicas relacionadas con las nuevas tecnologías que impactan a las personas marginadas del mundo. Operamos a nivel global y regional, trabajando en estrecha colaboración con organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, especialmente en África, Asia y América Latina.

* Los objetivos que impulsan las ideas y las acciones de la Fundación Heinrich Böll están relacionados con la promoción de la democracia y el respeto a los derechos humanos, la realización de acciones que prevengan la destrucción de los ecosistemas globales, el avance de la equidad entre hombres y mujeres, la garantía de la paz, mediante la prevención de conflictos en zonas de crisis y la defensa de la libertad de los individuos frente al excesivo poder económico y político.

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“Ciberpolítica” en Bolivia: la campaña electoral en redes

Sebastián Furlong*/Yair Cybel*. LQS. Febrero 2019

La reducción de la brecha digital, la conectividad creciente y la expansión del uso de las redes sociales en Bolivia dan cuenta del lugar determinante que ocupan las campañas digitales y la comunicación política en el plano virtual

En un contexto de creciente tensión y polarización política, las elecciones generales del año 2019 estarán marcadas por la novedad de la utilización plena del marketing político a través de las redes sociales, cuestión que había tenido pocos avances en el país andino hasta el momento y que podría convertirse en un elemento significativo de la campaña electoral en marcha. A lo largo del año pasado, los principales aspirantes al sillón presidencial en Bolivia –Evo Morales Ayma, por el oficialismo y Carlos Mesa Gisbert, por la oposición– dieron por primera vez sobradas muestras de la importancia asignada a plataformas virtuales como Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

En enero y marzo del año 2018, respectivamente, Evo Morales inauguró sus cuentas oficiales de Facebook e Instagram. El Presidente, que ya estaba activo en Twitter desde abril de 2016 [1], tomó esta decisión una vez confirmada la posibilidad de aspirar a un cuarto mandato. Por su parte, el opositor Carlos Mesa, quien se posiciona en segundo lugar de cara a las elecciones de 2019 [2], decidió abrir un canal de YouTube y una fanpage en Facebook –hasta ese momento sólo interactuaba en Twitter (desde marzo de 2011)– con el propósito de “llegar tanto a jóvenes y adultos de distintos sectores sociales, puesto que estas personas interactúan de manera muy frecuente mediante estas plataformas digitales y además se informan por medio de ellas”, dando lugar a una nueva “era de la ciberpolítica en Bolivia”, según las palabras pronunciadas por el propio asesor político de Mesa, Ricardo Paz [3].

Este artículo pretende avizorar las nuevas estrategias comunicacionales que comenzaron a adoptar los dos principales contendientes políticos de Bolivia a partir de la reciente expansión del acceso y uso de Internet, tardía y aún mediocre en relación con los estándares regionales. Para ello es preciso dar a conocer los últimos datos disponibles acerca de los niveles y formas de utilización de las redes sociales en el país andino, así como también el tipo de mensajes e imágenes que están circulando actualmente en los perfiles virtuales de Evo Morales y Carlos Mesa con vistas a las próximas elecciones presidenciales.

La brecha digital se achica en Bolivia

Debido a la gran diferencia de conectividad y las disparidades en la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet, el porcentaje de acceso general a la red en Bolivia se caracterizó por ser bajo en términos cuantitativos durante el período 2001-2010. El Informe de Desarrollo Humano de Bolivia (PNUD, 2004) [4] daba cuenta de este problema consistente en una relación entre la brecha digital y los rasgos de desigualdad preexistentes, puesto que indicaba que el uso de Internet era significativamente más reducido entre los ciudadanos pobres, rurales o que habitaban zonas periurbanas, indígenas y de mayor edad en el país andino. El perfil del internauta boliviano de ese entonces era “joven, masculino, de nivel socioeconómico alto y medio-alto, urbano y habitante del eje La Paz – Cochabamba – Santa Cruz” (Ortuño, 2016: 158) [5].

Sin embargo, durante el último decenio, Bolivia experimentó significativos avances que le permitieron disminuir su rezago histórico en términos de infraestructuras básicas, indicadores sociales y niveles de complejidad de la economía, los cuales se habían traducido anteriormente en bajos niveles de modernización tecnológica y serios obstáculos para expandir el desarrollo de la conectividad inclusive hacia todo el territorio urbano. De acuerdo con la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), el acceso a Internet en Bolivia alcanzó hacia el final del primer trimestre del año 2018 más de 9,4 millones de conexiones fijas y móviles [6]. Cabe destacar que los smartphones representan el 95% de las conexiones de Internet en Bolivia y que, según se desprende del citado análisis, los departamentos de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba acaparan el 75% de este servicio, dato que tiene una relación estrecha con la concentración poblacional y económica de este país.

Armando Ortuño plantea que la modernización infraestructural-tecnológica es un fenómeno relativamente reciente en Bolivia: “el gran salto se habría dado en el bienio 2013-2015, en el que las conexiones pasaron rápidamente de alrededor de dos millones a algo más de seis y medio millones” [7]. Este autor completa el diagnóstico al aseverar que la expansión de las tecnologías móviles está fuertemente asociada con “la coyuntura de alto crecimiento económico, fuerte movilidad social y elevada inversión en infraestructura de comunicación” [8].

La última Encuesta TIC, efectuada en diciembre de 2016 por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC), ya daba cuenta que las redes sociales más utilizadas son Facebook con un 94% y WhatsApp con un 91%, mientras que corren por detrás el uso de las plataformas YouTube (40%), Twitter (17%) e Instagram (15%). Entre los más jóvenes comprendidos en la Generación Z (nacidos a partir del año 2001) y los mayores de 50 años, la penetración de Facebook y Whatsapp es similar y ronda el 90-95% de uso. En cuanto a los niveles de apropiación de YouTube e Instagram, allí aparecen diferencias significativas según los grupos etarios: el 45% de los usuarios que tienen entre 18 y 35 años utiliza el servicio de alojamiento de videos -un 20% por encima de la población más envejecida-, mientras que la red favorita a nivel mundial para subir fotos es apenas utilizada en un 7 u 8% de los internautas mayores de 40 años, según los últimos datos recopilados por AGETIC a finales del año 2016. El Instagram también presenta en Bolivia una presencia mayoritariamente femenina, dado que Hootsuite contabilizó en 2018 un 52% de mujeres frente a un 48% de varones, sobre un total de 920 mil usuarios registrados. Si se observa por zonas geográficas, Santa Cruz de la Sierra da cuenta que los índices de utilización de las redes sociales descienden a medida que avanza la edad: por ejemplo, la red Facebook cuenta con bajos niveles de aceptación entre los mayores de 61 años, mientras que el Instagram atraviesa un proceso similar con un casi nulo uso entre la población que supera los 46 años [9].

Guerra digital y lucha política. Perfil en redes sociales de Evo Morales y Carlos Mesa

Si bien las elecciones presidenciales de 2014 fueron las primeras en incluir un componente digital, recién a partir de la campaña por el referéndum de febrero de 2016 [11] el partido gobernante MAS empezó a reconocer a las redes sociales como un espacio público en disputa (y de carácter también político). La situación de suma inferioridad en las redes sociales se hizo harto evidente desde aquel acontecimiento político-electoral -que culminó en derrota del SI- y dio origen a la utilización recurrente del concepto de guerra digital por parte de las usinas oficialistas. La firme decisión de promover una disputa en el campo informacional, frente a la presencia de Internet como nuevo espacio de lucha política, dio lugar a que el Gobierno boliviano aprobara, en abril de 2016 mediante el Decreto Supremo 2731, la creación de la Dirección General de Redes Sociales, dependiente del Ministerio de Comunicación, cuyo objetivo es el de “desarrollar estrategias de difusión, consulta e interacción del Gobierno con las ¨cibercomunidades¨ (…), mejorar las plataformas de comunicación del Órgano Ejecutivo y promover el uso de las redes sociales en la sociedad civil” [12].

Al momento de comenzar a utilizar la red Facebook en enero del año pasado, Evo Morales planteó que ésta fue pensada como “canal para construir, para compartir y también para defender los derechos de los pueblos del mundo” [13]. Precisamente, la funcionalidad que el mandatario asignó a la plataforma creada por Mark Zuckerberg plantea la apertura de una ventana al mundo a partir de la exhibición de logros y avances en el plano social, económico y militar, en la protección de la paz y el respeto a la Madre Tierra conquistados en la última década bajo la gestión gubernamental del Movimiento Al Socialismo (MAS). En segundo lugar, el presidente busca posicionarse en Facebook como un líder político con ascendencia sobre el resto de los pueblos del continente. La vasta presencia de videos en su página oficial –por lo general ninguno superior a 1 minuto de duración– tiene la finalidad de resaltar la conexión político-ideológica con otros líderes latinoamericanos y de invocar los principales valores de la identidad boliviana a partir de las acciones del Gobierno en materia ejecutiva y legislativa.

FB: Evo Morales Ayma

A diferencia de lo que ocurre en Facebook, la cuenta de Twitter del mandatario boliviano –la más antigua de sus redes sociales– cumple un rol destinado principalmente a efectuar reportes cotidianos de la gestión con fuerte preponderancia de texto, fotografías e ilustraciones. También cuenta con una fuerte impronta política al dar cuenta de sus posicionamientos en temas de coyuntura local e internacional y, asimismo, funciona como tribuna para defenderse de ataques de los “opositores de derecha”. Por esta razón, dicha red social presenta niveles de actualización y uso muy superiores a los que se destina en la plataforma anteriormente analizada.

Por último, el Instagram de Morales fue creado en marzo de 2018 y presenta un formato novedoso marcado por la utilización de diferentes series de mosaicos de video-imágenes, que poseen la virtud de embellecer visualmente el perfil y otorgar mayores niveles de coherencia a los actos de comunicación política encarnados en esta nueva faceta. Junto a esta interesante versatilidad, siempre acompañada por la búsqueda de instalación de hashtags, aparecen las principales debilidades marcadas por la baja frecuencia en la subida de videos o imágenes y en la escasa utilización de stories, donde el presidente podría sacar a relucir con mayor intensidad los rastros que deja su actividad política cotidiana.

MOSAICO IG: evomoralesayma

Las redes sociales de Carlos Mesa muestran, en cambio, una dinámica más fuertemente atravesada por la carrera a las elecciones presidenciales en Bolivia. De hecho, el candidato opositor realizó el lanzamiento de su candidatura el sábado 6 de octubre por medio del video “Por un gobierno de ciudadanos” [14], de siete minutos de duración, donde deja en claro las líneas que funcionarán como ejes rectores de su campaña: “Hay un viejo tiempo que se está agotando y que ha cumplido su ciclo. El presidente Morales no es parte del presente, ya no, y mucho menos del futuro, es parte del pasado”, sostuvo Mesa en su mensaje. El vídeo se funda en una apelación directa a valores democrático-liberales, como el institucionalismo y el rol de la ciudadanía. Además, enfatiza la necesidad de “terminar con un continuismo inaceptable” para dar inicio a una etapa de cambio.

You Tube: carlosdmesatube

Esta impronta estratégica en términos comunicacionales se acentúa en su caso, porque actualmente no ejerce ningún cargo ejecutivo o legislativo, con lo cual no debe dar cuenta de actos de gobierno. La cuenta oficial de Facebook del candidato inscripto bajo el sello Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) –inaugurada en septiembre pasado– combina imágenes con recuadro de texto identificado por los colores de la alianza Comunidad Ciudadana, transmisiones en vivo, artículos periodísticos que destacan en tono positivo su rol de principal opositor y textos breves sin sostén fotográfico, en las que el expresidente boliviano (2003-2005) despunta sus virtudes de intelectual y escritor en relación a diferentes temáticas. Las otras redes sociales utilizadas por Mesa no presentan una modalidad diferenciada en demasía con la estrategia adoptada en Facebook, aunque se destacan dos particularidades que lo distinguen del uso que realizan las cuentas de su competidor Evo Morales: el líder opositor prescinde casi por completo en Twitter de la utilización de videos y da lugar a menciones constantes por su fanatismo futbolero, mientras que Instagram se erige en su red social más descuidada, dado que allí cuenta con apenas 3500 seguidores y no subió ninguna fotografía a lo largo del primer mes del año 2019. Sin embargo, allí no pierde la oportunidad de aprovechar en mejor medida que Morales –aunque aún en forma parcial– la herramienta de las stories (comunes y destacadas).

FB: Carlos D. Mesa Gisbert



Tendencias e “influencers”

La ciberpolítica del Altiplano tiene su reflejo más concreto en la red social Twitter. Así como entre los primeros 30 hashtags de Instagram no aparece ninguna mención a la realidad política, ni entre los 10 canales de YouTube más populares destaca algún influencer en temas de actualidad (recién en el séptimo lugar se ubica el matutino El Deber), en Twitter se plasma de manera particular el escenario político boliviano.

La cuenta personal más seguida de Bolivia es @evoespueblo con 487 mil seguidores. Morales superó en 2018 a su contendiente Carlos Mesa, histórico líder de la red, que en la actualidad tiene 435 mil. Entre los primeros diez influenciadores de esta red social aparece en tercer lugar el periodista Carlos Valverde (189 K) -quien diera a conocer a comienzos del año 2016 el “caso Zapata”-, el empresario y dirigente opositor Samuel Doria Medina (162 K), el expresidente Tuto Quiroga (47,5 K) y el gobernador de Santa Cruz de la Sierra, Rubén Costas (38,7 K). El peso de los medios de comunicación también se hace notar: El Deber (418 K) lidera el segmento, seguido por La Razón (408 K), Unitel (376 K), ATB (344 K) y Página Siete (321 K).

Al mismo tiempo, Morales también lidera por amplia diferencia la pulseada con Mesa en cuanto a interacción y alcance de sus productos en esta red. Mientras que el lanzamiento de la campaña presidencial de Carlos Mesa por redes sociales significó su momento de mayor alcance en los últimos cuatro meses (1900 retweets-https://bit.ly/2Rp76Nh), la cuenta de Evo obtuvo solamente en enero 22 mil réplicas a partir de su declaración de solidaridad con Venezuela (https://bit.ly/2sDvIYK) y un promedio de 7 mil en sus intervenciones posteriores en relación a la injerencia estadounidense en la región, así como cosechó más de 6 mil retweets en su saludo a la dirigente argentina Milagro Sala, detenida en la provincia de Jujuy. Más allá de la abultada diferencia en la cantidad de trinos por semana y, a pesar de contar con un número relativamente similar de seguidores (apenas un 10% de diferencia), la cuenta de Morales supera ampliamente en alcance, réplicas e interacción a la de su principal competidor.

Así como en YouTube priman los videos musicales, los gammers o los tutoriales de salud y belleza, y mientras en Instagram se fortalecen las etiquetas de fotografía o turismo, el Facebook -a pesar de los recientes cambios en sus algoritmos- sigue siendo un campo más ligado a la arena política. Los periodistas Carlos Valverde, Juan Pastén y Asbel Valenzuela son los principales referentes del área en esta red. Por otro lado, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz es el organismo público con mayor cantidad de seguidores (182 mil), secundado de lejos por su par de Santa Cruz (26 mil). En esta plataforma la diferencia entre los principales aspirantes a la Presidencia es aplastante: mientras Evo supera el medio millón de seguidores, Mesa apenas ronda los 50 mil.

A modo de conclusión: los otros niveles de la disputa en redes sociales

El Ejecutivo boliviano destinó la cifra de más de Bs. 8 millones entre abril de 2016 y junio de 2018 para el funcionamiento de la Dirección General de Redes Sociales [15]; sin embargo, continúa afrontando una batalla desigual en este ámbito. La joven presidenta de la Cámara de Senadores, Adriana Salvatierra (MAS), analiza que “la comunicación se disputa hoy desde otros niveles, ya no solamente la hace una persona: entraron en el juego las aplicaciones, las máquinas que disputan, desde un punto de vista corporativizado, el imaginario colectivo” [16]. Es decir, si bien Evo Morales supera en número de seguidores y en cantidad de interacciones al precandidato del FRI a partir de una millonaria inversión en publicidad en redes sociales que se ha profundizado a lo largo del último año, es preciso atender desde el inicio de esta nueva campaña electoral al comportamiento de las páginas de Facebook vinculadas a Carlos Mesa [17], que en algunos casos duplican, triplican y hasta cuadruplican la cantidad de fans de la cuenta oficial. Allí reaparecen con fuerza varios elementos de continuidad ya observados en las vísperas de la celebración del referéndum de febrero de 2016: publicaciones y comentarios de usuarios donde se busca exacerbar el odio contra el presidente y tildarlo de “corrupto”, con la finalidad de polarizar la contienda electoral, falsas acusaciones dando cuenta de un supuesto “autoritarismo de su régimen” y continuos llamados a defender el voto popular expresado en el 21F, donde “Bolivia ya dijo No”. Por último, cabe destacar que la bautizada guerra digital se juega también en WhatsApp: al interior de estas páginas opositoras (la más popular en Facebook es “No a la Reelección de Evo Morales”), se destacan posteos donde se invita a los seguidores a unirse y “trolear” grupos creados para respaldar la postulación del binomio Evo Morales–Álvaro García Linera.

Tal como sostiene Fernando Mayorga Ugarte, el predominio de una radicalización discursiva en el rechazo hacia Evo Morales tiene lugar “debido al contenido de los mensajes cuya viralización fue mayor mientras más denigrantes eran las palabras y las imágenes -sobre todo en los memes- dirigidas contra la figura presidencial” [18].

La reducción de la brecha digital, la conectividad creciente y la expansión del uso de las redes sociales en Bolivia dan cuenta del lugar determinante que ocupan las campañas digitales y la comunicación política en el plano virtual. La creación de la Dirección General de Redes Sociales por parte del oficialismo y el lanzamiento de la campaña de Mesa por medio de su canal de YouTube evidencian la importancia que los principales contendientes otorgan a esta novedosa arena de disputa política y comunicacional. La microsegmentación, los grupos anidados y las redes de mensajería instantánea aparecen como algunas de las claves que deben ser tenidas en cuenta a la hora de analizar el proceso electoral que tendrá lugar en octubre de este año.

Mientras la agenda oficialista se centra en la exposición de los logros de gestión y las metas alcanzadas durante los tres períodos de gobierno del MAS, el candidato opositor busca capitalizar el rechazo generado en los entornos virtuales hacia la figura del presidente, que tuvo su piedra fundacional en el caso Zapata y encontró sus réplicas en otros casos de corrupción. La estrategia de construcción de un enunciador basado en el desprestigio de la figura de Morales y el intento por socavar su imagen pública y su aprobación, tienen como objetivo sintetizar en la figura de Mesa la bandera del “rechazo” a la gestión de Evo y el MAS. Este hecho marca un parteaguas que tendrá su próximo capítulo en esta campaña electoral.

Notas:
*.- CELAG.org
1.- https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/la-estrategia-de-evo-morales-en-redes-sociales-articulo-735111
2.- http://www.cambio.bo/?q=node/54337
3.- https://www.urgentebo.com/noticia/carlos-mesa-apuesta-por-las-redes-sociales-y-da-inicio-la-ciberpol%C3%ADtica-en-bolivia
4.- http://hdr.undp.org/sites/default/files/bolivia_2004_sp.pdf
5.- Ortuño, Armando. El acceso y el uso de Internet en Bolivia: antiguas y nuevas desigualdades. En: Bolivia digital, 15 miradas acerca de Internet y sociedad en Bolivia / Quiroz, Eliana (coord.) © Vicepresidencia del Estado / Centro de Investigaciones Sociales © Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo La Paz, Bolivia. Diciembre, 2016. Pp. 149-186
6.- https://att.gob.bo/content/la-att-reporta-que-existen-m%C3%A1s-de-11-millones-de-l%C3%ADneas-m%C3%B3viles-registradas
7.- Ibíd.3
8.- Ibíd.3
9.- https://cecalizaya.com/redes-sociales-en-bolivia/
10.- Datos de Hootsuite 2018. Twitter dato estimado en base a datos de AGETIC, no ofrece estadísticas específicas por país.
11.- http://www.cambio.bo/?q=node/1154
12.- https://www.eldia.com.bo/index.php?cat=1&pla=3&id_articulo=196710
13.- https://www.24horas.cl/internacional/evo-morales-abre-cuenta-en-facebook-dos-dias-despues-de-anunciar-que-buscara-la-reeleccion–2622835
14.- https://www.youtube.com/watch?v=PRDdmRJReQU
15.- http://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20180612/gobierno-gasto-bs-82-millones-direccion-rrss-2016
16.- Ibíd.23
17.- La página Carlos D. Mesa Gisbert Presidente 2020 cuenta con más de 85 mil seguidores, mientras que No a la Reelección de Evo Morales reúne más de 250 mil adeptos.
18.- https://blogs.elpais.com/contrapuntos/2016/02/bolivia-ni-polarizacion-ni-division.html

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Navidad de 2018: Isla Verde

Francisco Cabanillas. LQS. Febrero 2019

Poco antes de abordar el avión, se desconectó de su universo inmediato.
Edgardo Nieves-Mieles

Vivo la angustia del no aterrizar.
Alfredo Villanueva-Collado

Hay libros que se escriben caminando.
Ana Teresa Toro

Pude pensar que nunca regresaría a San Juan.
Eduardo Lalo

Yo había andado tanto que conocía
palmo a palmo la ciudad de Lima.
Eugenio María de Hostos

I 17 de diciembre: para llegar a Puerto Rico

De Detroit a Ft. Lauderdale repaso los subrayados en rojo trazados en la primera lectura —como este: “’Nuestras islas, manifiesta Aponte Alsina en el prólogo, ‘tienen piernas largas: piernas más que raíces, porque más que anclajes, forman constelaciones’”— del libro de Carmen Centeneo Añeses sobre el ensayo puertorriqueño, Intelectuales y ensayo (2017).

De Ft. Lauderdale a San Juan releo el último capítulo, “El ensayo puertorriqueño contemporáneo: nuevos paradigmas y debates,” subrayado en azul: “El diálogo con escritores del entorno caribeño no resulta tan significativo o relevante, tal vez debido al poco acceso a sus obras en Puerto Rico.”

Segundos antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de Isla Verde —desde hace varios años, privatizado a una empresa mexicana— el azul del litoral playero que se ve desde la ventanilla del avión, las playas de El Alambique y El Balneario, remite por un lado a la crónica de Edgardo Rodríguez Juliá, “Para llegar a Isla Verde” (1985), y por el otro, al desparrame pictórico de Arnaldo Roche Rabell en “Azul” (2009).

Aterrizo; desde 2016, el territorio no incorporado de Puerto Rico, una colonia moderna, está bajo la autoridad de una Junta de Supervisión Fiscal (neoliberal) constituida por Obama, cuyo objetivo no es para nada sorpresivo: proteger los intereses de los acreedores buitres de Wall Street.

II Isla Verde

Condominio Marbella, frente a una de las dos playas —la de El Alambique— sobre las que versa la crónica de Rodríguez Juliá:

“El litoral de Isla Verde se compone de dos grandes playas [una a cada lado del círculo en blanco]. Resalta la semejanza, salvo en la longitud, entre las dos playas principales de Río de Janeiro —Ipanema y Copacabana, separadas por la Ponta do Arpoador— y las de San Juan —El Alambique y El Balneario—, separadas por la Punta El Medio y el islote antiguamente conocido como Isla Verde [dentro del círculo blanco]”

Literatura. Azul pintado de azul (¡Maelo!). ¡De colores!

Playa. Frente al Atlántico de la modernidad-colonialidad, estoy en una parte donde estuvo, en 1985, la crónica de Rodríguez Juliá:

“Frente a los condóminos que empiezan en Marbella y terminan en el cementerio…”

Literatura y realidad. Playa muchas veces literaria. Sigámosle los pasos a la crónica de Rodríguez Juliá:

“De regreso la playa está desierta. Es noviembre y hay barrunto, el aguacero viene por todo el litoral, desde Cangrejos, y se acerca con la ventolera que cala la lluvia hasta los huesos… las sirenas se lavan su cabello enredado en algas. Allá recostadas en el islote de Isla Verde. Sólo ellas están ahora por allá. Han regresado a buscar la soledad del invierno. Han vuelto a tejer sus cánticos, esos lamentos casi inaudibles.”

Arena. ¿La “soledad del invierno”?

III Diferencias

Entre la crónica de Rodríguez Juliá, escrita en 1985, y el brazo de mar de la playa de El Alambique hoy (2018), hay muchas diferencias.

Por ejemplo, lo que antes definió como la playa “frente al condominio [son dos] Marbella” donde “se congrega la juventud sanjuanera funky, chicas wow clase media y clase media alta,” ese pedazo de playa no responde más a esa identidad de los ochenta.

Sobre todo, hay una diferencia dramática, ¡feroz!, en esta referencia arquitectónica que hace la crónica de Rodríguez Juliá sobre el hotel localizado al final de la Calle Amapola, donde empieza el brazo de mar de la playa de El Alambique (Punta El Medio):

“A mi izquierda va quedando atrás ese hotel con el entablado de frente al mar (boardwalk). La inaugurarán hacia noviembre [escribe a finales de agosto de 1985], en plena temporada turística. David y yo esperamos ansiosamente la inauguración de lo que será una de las mejores barras de todo Puerto Rico. Bajo techumbre de pencas, y abierta al entablado de la terraza y la brisa marina de la Punta El Medio, sitio donde justamente está trepada sobre pilotes… ”

Hoy, de ese hotel con entablado frente al mar inaugurado en 1985 —¡todavía se ven los pilotes!— desde el que se podían ver de noche, con iluminación del local, los peces; de ese hotel hoy queda, como en otros casos después de la crisis de 1996-2006, la carcasa de un edificio hace años abandonado.

En general, la crónica de Rodríguez Juliá provee una perspectiva inusual: la del cronista que cuenta, como nadador que es, desde el agua hacia la orilla.

IV Frío

Pero más inusual todavía resulta el clima, sobre todo durante el día, sin el kalor típico que se siente en la isla durante el invierno, cuando suele refrescar por las noches, no durante el día, como en estos días de diciembre, de sol con agua fría, en los que se puede estar dentro del apartamento sin aire acondicionado y no morirse de kalor.

Por eso, no cabe duda de que el fresco que se siente hoy en Isla Verde no es para nada del que hablaba Rodríguez Juliá en los ochenta, seguramente menos frío:

“El aguacero está tendido; pero no corro. El frío de la playa, su desolación, me evocan aquella tarde oscura en que caminé con Bill toda la playa, mojándonos en el aguacero triste hasta llegar a La Playita.”

V Toda la playa

De La Playita hacia el oeste, hasta las arenas del condominio The Galaxy, recorro casi todo el brazo de mar que llega de Punta El Medio hasta Punta Las Marías; tramo que es de rigor transitar a trote o caminando rápido, entre la arena dura y la blanda, bajo el sol o entre la sombra de los árboles que bordean el límite de los edificios que están frente al mar, donde, hacia Punta Las Marías, hay caminitos de tierra cubiertos de árboles por los que los vecinos caminan con sus perros.

Caminitos playeros, demasiado playeros, entre palmeras, almendros, pinos, yerbajos… por los que uno pasa con la alegría de la sombra y la influencia de la literatura, tipo realismo tropical al estilo de María Madiba (2014), novela de Hiram Lozada Pérez:

“Era un día claro y fresco, despejado de nubes y abierto de azules… Desde el océano… se alzaba una brisa mezclada de salitre y perfumes de mar. Entonces la mañana se llenó de pájaros. Un ejército de golondrinas, miles, pasó raudo a ras… Eran las golondrinas de diciembre.”

La playa de El Alambique, ese brazo de mar que es un paraíso para los bañistas, la más civilizada de la urbe, acoplada como está a la llamada zona metropolitana (en el mapa, San Juan y Carolina); ¿es la playa que no tienen —un mar domesticado a los pies de la ciudadanía que se quiere mojar— ni La Habana ni Santo Domingo?

Al otro lado de la playa de El Alambique hay un cuerpo de agua (en azul más claro) que contiene dos lagunas: la de Los Corozos y la de San José.

VI Correteo

Rutina mañanera: del condominio Marbella hacia el este hasta La Playita (Punta El Medio) y de esta, de vuelta hacia el oeste, pasando el condominio Marbella, hasta la playa del condominio The Galaxy, mucho antes de Punta Las Marías, para, desde The Galaxy, frente a la sirena pintada en la pared (que se verá más adelante), volver hasta La Playita y parar al final de la orilla, en la esquina de la Calle Amapola, frente al Condominio Playamar, para charlar con Iván Santiago Zayas, “el lector de la esquina.”

De Marbella hacia La Playita, con el sol de frente, la rutina exige, primero, una caminata rápida (no trotar); segundo, ir por la zona de la sombra, de arena blanda, pegado a la frontera que trazan los edificios. Zona alta de la playa que, hacia el lado contrario, sobre todo del condominio Villas del Mar hasta The Galaxy, evoca, por las palmeras, los caminitos de arena, las iguanas, la brisa, el silencio, el sol, el ambiente de la novela María Madiba:

“El ruiseñor silbó una dulce copla que parecía de paz y de perdón. Al terminar, abrió sus alas amplias de plumas blancas y voló, con rápidas batidas, hacia el mar, seguido por todas las golondrinas del invierno tropical.”

De La Playita a The Galaxy, con el sol de espaldas y a favor del viento, la caminata rápida se transforma en trote a una cadencia moderada por la arena dura, esquivando que las olas mojen los tenis.

De Villas del Mar al comienzo del cementerio, la cadencia sube algunos niveles, manteniéndose todavía en la línea de trote moderado. Una vez se llega al cementerio, se intensifica. El trote se hace mucho más rápido y fluido, como si fuera un movimiento ingrávido a buena velocidad. En cincuenta respiraciones hondas, cada vez más hondas —¡concentración, mucha concentración!—, y a toda velocidad, el tramo del cementerio llega a su fin.

¿Se corre sobre la orilla o se flota en el aire?

Al cruzar el límite del cementerio, la intensidad del trote disminuye dramáticamente. Paso lento, respiración honda pero pausada, hasta la subidita arenosa marcada por la palma que, además de estar a un nivel más alto, separa los condominios Waldorf Tower e Isla Verde Tower.

Tramo breve; útil para bajar revoluciones y cambiar de imaginario, ya que a partir de esta nueva orilla, al pie de los condominios más pequeños, a veces con pedazos de acera carcomida por la arena, el salitre, la erosión, la intensidad tropicalista literaria aumenta.

Dramatismo que culmina frente a la playa del condominio The Gallaxy, límite del correteo hacia el oeste; en cuyo muro rosado —encima está la piscina del condominio— hay pintada una sirena verde cautiva con manos atadas y conchas de mar en los pezones.

La vieja crónica de 1985 de Rodríguez Juliá, “Para llegar a Isla Verde,” se sale del libro donde está inscrita, El cruce de la bahía de Guánica (1989):

“las sirenas se lavan su cabello enredado en algas.”

Desde la sirena pintada en el muro de The Galaxy, regreso a la otra punta de la playa por la parte de arriba de la arena, bajo la sombra del realismo tropical (realidad y literatura).

Entro y salgo por los pasadizos públicos que, como el que está entre los condominios Las Gaviotas y Costa Linda, conectan la playa de El Alambique con la Avenida Isla Verde (paralela a la costa), por cuya acera correteo a mayor cadencia, a toda velocidad si no hay gente, bajo la sombra de los árboles que marcan la acera.

VII Librería Mágica

De Isla Verde a Río Piedras, como si fuera el salto de la crónica de Rodríguez Juliá a una novela de Wilfredo Mattos Cintrón o a este cuento de Francisco Font Acevedo, “La belleza bruta” (2008):

“De día Río Piedras es una ciudad abandonada al sol, de edificaciones con pintura cuarteada y quincalleros desesperados por ganarse un peso; de noche, es territorio de putas, tiradores de droga, vagabundos y estudiantes desorbitados por el alcohol o la yerba.”

20 de diciembre. En la Librería Mágica se presenta Lo terciario (2018), poemario decolonial, anticolonialista, queer y bilingüe de Raquel Salas Rivera. Al presentarlo, Mayra Santos Febres, que testimonia haber leído el texto varias veces, hace una referencia a Ochún.

Entre los que han reseñado Lo terciario, un comentario sobre todo se me tira encima como si fuera una fiera literaria.

En inglés, Angel Dominguez sienta las bases para trazar un puente literario entre Isla Verde (el mar) y Río Piedras (la poesía) que es difícil, demasiado difícil, no cruzar: “Reading this book felt akin to swimming, the way I had to hold my breath so often» / Leer este libro se me hizo parecido a nadar, la manera en que tantas veces tuve que aguantar la respiración.”

22 de diciembre. En el día de “escritores y lectores” se congregan desde temprano en la Librería Mágica muchos, entre los que cabe mencionar al autor de la novela María Madiba (2015), Hiram Lozada; a Daniel Nina, autor de la novela salsera que se presentará aquí en seis días, el 28 de diciembre, Hojas blancas (2018); y a la autora de Somos islas. Ensayos de camino (2015), Marta Aponte Alsina, cuyo libro Carmen Centeno Añeses, también presente, articuló en su estudio del ensayo puertorriqueño, Intelectuales y ensayo (2017): “Al amparo del genial palestino Edward Said, Aponte Alsina alude a las tareas del intelectual como descubridor de relaciones, establecedor de nexos, intérprete de lo que no se ve.”

Además, la presencia del historiador Néstor Duprey, acompañado de la autora de Prohibido cantar. Canciones carpeteadas y artistas subversivos en Puerto Rico (2018), Mayi Marrero, le dio un interesante toque biblio-radial —escucho a diario su programa de análisis político, FUEGO CRUZADO— a la celebración de escritores y lectores.

Con un libro de Eugenio María de Hostos en las manos, cruza de una estantería a otra el abogado-entrevistador de escritores boricuas Wilkins Román Samot.

28 de diciembre. En la Librería Mágica, a punto de terminar el primer año posMaría, Daniel Nina presenta su tercera de cuatro novelas sobre salseros puertorriqueños: Rompe Saragüey (2016) sobre Héctor Lavoe, El Nazareno (2017) sobre Ismael Rivera y Hojas blancas (2018) sobre Andy Montañez.

Más que una presentación, fue una celebración entre muchos, incluidos la esposa y los hijos del salsero, quien no pudo asistir a la Mágica por compromisos previos.

Como en las dos primeras novelas salseras, en esta tercera el autor insiste en novelar, ficción, sobre todo ficción, alrededor de la biografía del cantante: “una de las carreras musicales, en el género de la salsa, más longeva como cantante/intérprete, y sobre todas las cosas una de las más exitosas que ha dado Puerto Rico para el continente americano.”

Pues se trata, desde la literatura, de subrayar una particular situación histórica de la isla, como fue, entre otros ejemplos, la tensión que se creó entre Puerto Rico y Miami, vía Celia Cruz, debido a la visita que hizo Andy Montañez a Cuba en 1979: “La razón de ser del problema [dice el narrador] es el apoyo que Montañez le ha dado al régimen de los Castro en Cuba, mientras ella [Celia Cruz] es una devota enemiga de estos.”

Como novela, Hojas blancas apuesta a una ecuación interesante: una novela más corta que Rompe Saragüey y El Nazareno que además, empieza y termina en el espacio novelístico creado por las dos primeras.

VIII Fine Arts Cinema: Santurce

Antes de que termine el año, la película de Alfonso Cuarón, Roma (2018), tantas veces aclamada por su dimensión poética en blanco y negro, estalla como un sol que alumbra de noche los recovecos de una historia personal, narrada en el marco de la familia, donde, de varias maneras, crujen los engranajes de la colonialidad del poder; esa relación entre la raza y el trabajo que marca la explotación moderna, inaugurada en 1492.

La mierda, sobre todo la mierda de los perros que la colonialidad, ni nada, puede detener o incluso limpiar para que la gente y el carro no le pasen por encima cuando entran a la casa; la mierda, a lo largo de la película, marca la diferencia, mediante una crítica católica —¡todos somos mierda!— a partir de la cual la película se abre a la lectura decolonial. Crítica de raza/etnia/clase que Cuarón le hace a su familia desde una afectividad recuperadora.

Entre el furor que causó La forma del agua (2017), película de Guillermo del Toro, y la turbulencia que ha causado la de Cuarón, Roma (2018), el cine mexicano actual plantea esta ecuación ecológica, demasiado humanista: la forma del agua es el amor.

IX Dos novelas

1) De los pocos libros que, además de Intelectuales y ensayo (2017), hicieron el viaje de Detroit a San Juan, está la noveleta de Edgardo Nieves-Mieles Los mejores placeres suelen ser verdes (2013), cuyo subtítulo reza: Texto para ser leído frente a una pieza de Egon Schiele):

“Yo no soy Dios. Lo sé. Pero la impunidad de mis crímenes me hace sentir como si lo fuera.”

Frente al Atlántico, desde el condominio Marbella-este, leo una segunda vez la noveleta de 198 fragmentos escritos en setenta y cinco páginas. ¿Peso liviano?

La primera lectura, al final del verano pasado (2018), desde el norte de Ohio, se dio en el contexto de un goce literario narcisista, demasiado narcisista, según el cual, a cada página que pasaba, me decía que me habría gustado escribir Los mejores placeres suelen ser verdes:

“Al entrar vio que en medio de la sala del apartamento había un piano negro de cola cubierto por un mantón de Manila. Un piano para un cuento de Felisberto Hernández.”

Noveleta; maquinita de narrar que llena de referencias textuales el minimalismo de una narración vidriada, fragmentada, que lo apuesta todo, sobre todo la identidad metonímica de las voces que arman el relato, a la lectura del lector que encuentre la unidad y pueda seguir sus vueltas, idas y venidas:

“Es como si ese personaje literario estuviera acostado cómodamente en la alfombra de una acogedora sala de espera, aguardando por él.”

Minimalismo metanovelístico:

“Acariciando el lomo y las tapas del libro, descartó un manojo de posibilidades.”

Esclarecedora como fue la segunda lectura —

“Allí, en la amplia sala de su apartamento, junto al piano negro, entre fotos en su mayoría de escritores, cuadros, plantas, ceniceros y cojines desperdigados por el sofá, lee el libro recién comprado”—

no fue suficiente para salir del embrujo polifónico de la primera lectura, persistente, demasiado persistente, en la que cada uno de los ciento noventa y ocho fragmentos —

“La temperatura es ideal para sembrar orquídeas. (Las orquídeas son mis flores favoritas)” —

reclamaba una voz fantasmática que poco a poco, ¡siempre con dudas!, el lector empieza a reconocer:

“Se sumerge en las cálidas aguas del relato sin siquiera sospechar de la despiadada casualidad que le acecha tras el muro de tinta y papel.”

Al final de la cuarta lectura, el autor de la noveleta envía un email; me entero de todo lo que no había podido descifrar en las cuatro primeras lecturas; eso que, en la contratapa, Wilfredo Mattos Cintrón llama “una audaz propuesta de la construcción de un relato,” me deja con la boca abierta:

“Un guante conserva la forma de la mano que estuvo en él.”

La quinta lectura, me digo, será la vencedora:

“Por último, recoge el libro con el trébol de hojas pares, acaricia las letras en relieve y lo guarda en su bolso:
–LOS MEJORES PLACERES SUELEN SER VERDES. Mmm, con tan sugestivo título (y mejor recuerdo) no podría ser otra cosa que un texto para ser leído frente a un cuadro erótico de Egon Schiele. El que preside mi altar personal.”

Antes de cerrar el libro, vuelvo a otra cita querida, demasiado querida, de la noveleta:

“Recordó que en su viaje anterior, junto a ella viajaba un hombrecito de humilde aspecto que en el regazo cargaba… su único equipaje: uno por el cual parecía asomar sus lustrosas hojas una pequeña mata de plátano.”

La poesía diaspórica de Victor Hernández Cruz —su tráfico de semillas de Puerto Rico a Nueva York— florece.

2) Entre el 22 y el 28 de diciembre, desde la Librería Mágica, la novela de Hiram Lozada Pérez, María Madiba (2014), se sale de los estantes, llamando la atención desde su mirada histórica.

Vuelta al siglo XIX puertorriqueño:

“Encadenado al palo de los castigos, el joven esclavo pensó en Martín Martirio y en sus enseñanzas mágicas. Fueron tantas. Martín era algo así como un brujero. Sabía de plantas, de dioses, de magia y, sobre todo, de cómo aguantar los castigos de don Ventura, el mayoral.”

Retorno al pasado para narrar una historia de amor en un molde caribeño: esclavo e hija del amo.

Mundo playero, demasiado playero, litoral norte; novela que transcurre entre el antiguo Cangrejos (hoy Santurce), no muy lejos del condominio Marbella de Isla Verde, y la isleta del Viejo San Juan, de cara al Atlántico:

“El lugar de la fiesta mensual era una playa abierta, llamada la Sardinera, al lado de la desembocadura del río, entre palmas y uveros, frente a un mar mestizo.”

¿Un mar mulato?
Novela que, a diferencia de Los mejores placeres suelen ser verdes, no problematiza su factura novelística, sino que la reivindica con fluidez y detallismo:

“La fiesta fue un acontecimiento apoteósico. Los invitados llegaron en calesas y victorias, o a lomo de alazanes de paso fino, enjaezados lujosamente y adornados con cintas, flores y colorines.”

Porque de lo que se trata en María Madiba es de volver a la historia para recontarla con deleite literario, canónicamente literario:

“Desde San Juan vino una orquesta de mulatos, a la cual se le exigió la ejecución de piezas de vals y contradanzas, del minué y el rigodón. Los esclavos usaron levita y guantes blancos para servir los quesos manchegos, las morcillas limpias del país, el vino, la sangría y la confitería. Asunción preparó el arroz con perico, majarete y horchata de almendra…”

Deleite crítico:

“La caza de esclavos fugitivos era una fiesta.”

Novela que vuelve al siglo XIX para recontar el drama de la colonialidad del poder:

“los riesgos de cazar esclavos desarmados eran mínimos. Generalmente los encontraban no muy lejos de la hacienda… escondidos entre los platanales o los cañaverales, exhaustos, hambrientos y aterrorizados por los perros.”

X Año nuevo

Ahora que, este 31 de diciembre (2018), termina el primer año posMaría, me asomo a la realidad de Isa Verde desde un piso 18.

Cuando empieza a ponerse oscura la noche, enfoco hacia el oeste, donde, más allá de la negrura, está el Viejo San Juan hacia la derecha.

Pasando el muro violeta, hacia arriba y hacia la izquierda, a lo lejos y más alto que las luces, el punto blanco que cuelga de la noche no es una estrella, sino un avión que se avecina al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de Isla Verde.

¿Suelen ser verdes los mejores placeres?

El tiempo que le tomará al avión para llegar al aeropuerto, que está cerca, muy cerca desde donde oteo, coincidirá con el fin del año 2018. Cuenta regresiva: 90, 89, 88…

En lo que llega el avión, imantado por las luces de la noche, me dejo seducir por la claridad que, desde la acera, ilumina la entrada del condominio de enfrente. Luz feroz; llamarada que rebota contra la acera como si fuera un sol callejero enfurecido por la punta del triángulo que forma el techito de entrada al condominio. Punta que marca la claridad de la acera como si fuera un reloj que da las tres.

Violencia de la luz que se quiere comer la noche. Esa oscuridad que, a mano derecha del condominio, protege la línea blanca que trazan los postes de la luz a lo largo de la Calle Tartak.

Últimos minutos del posmariano año 2018… 50, 49, 48… El punto blanco que cuelga de la noche se hace más grande… 42, 41, 40… ¿Aterrizará el avión en el primer minuto del año 2019?

Como un mensajero borracho, estallan los primeros fuegos artificiales de la noche vieja, seguidos de una lluvia de luces blancas y en colores que llenan la noche de una alegría desesperada. Celebración que no quiere terminar nunca.

Desde el Viejo San Juan hasta el Yunque, la noche se ha convertido en un carnaval de fuegos verdaderamente artificiales.

La luna se muere de vergüenza.

XI Carlos

11 de enero (2019). En la Placita Roosevelt se congregan, de 6:00 a 9:00 de la noche del viernes, familiares y amigos del fenecido independentista de la segunda mitad del siglo XX, Carlos Gallisá (1933-2018), para celebrar su vida al servicio de las causas justas en Puerto Rico.

¡Buena música!

Reciprocidad; toda la energía que ofreció, desde el programa de radio, FUEGO CRUZADO, desde sus libros y columnas periodística, desde su activismo ciudadano, desde su política activa…

¡Celebración!

Descolonizar la isla, hacerla independiente y liberarla —digo yo— del glifosato que la ha marcado desde 1493: el colonialismo que Carlos combatió, seguro como estuvo siempre de que el gran problema de la isla —¡su economía, por supuesto!—es sobre todo político.

Entre los amigos que fueron a celebrar la vida de Carlos, no podía faltar Néstor Duprey, compañero en el programa de radio FUEGO CRUZADO. ¿No fue Ignacio Rivera (tercer mosquetero del programa)?

XII Casa Dominicana

12 de enero (2019). Para conmemorar los 180 años del nacimiento del prócer puertorriqueño Eugenio María de Hostos (1839-1903), la Casa Dominicana de Santurce convoca a cuatro hostosianos, entre los que se encuentra su nieta, para que combatan el olvido fomentado por la colonia. Sobre todo en su dimensión neoliberal, siempre dispuesta (la colonia) a borrar de la memoria la historia del independentismo puertorriqueño del que Hostos fue una bisagra: primero contra el colonialismo español y después, de 1898 a 1903 (cuando muere), contra el usamericano.

Repetición y diferencia. Por un lado, en la Casa Dominicana reaparece la autora de Intelectuales y ensayo (2017), Carmen Centeno Añeses, con su propuesta, “Eugenio María de Hostos: ensayista sin diploma”:

“Su obra debe ser apreciada a la luz de las creencias de su época y de su inmensa e importante labor periodística con la que cimentó el género ensayístico en Latinoamérica.”

Por el otro, aparece entre el público alguien, el cantante Andy Montañez, que había estado ausente en la Librería Mágica el 28 de diciembre, día en que se presentó la novela que ficcionaliza su presencia en la historia de la salsa en Puerto Rico, Hojas blancas (2018):

“Yo vine a cantar [habla el personaje de Andy], a eso es que yo vine, desde que tengo uso de razón, eso es a lo único que me dedico, a cantar. Y así es que moriré, cantando.”

La charla de Félix Córdova Iturregui sobre el Hostos interesado en la dimensión artística de su escritura (¿Hostos poeta?), ilumina; ya que, como dice Ramón Antonio Guzmán en su defensa de tesis doctoral sobre la obra jurídica de Hostos, publicada en la Revista de Derecho Puertorriqueño, muchas veces Hostos “desorienta al lector”:

“[porque] niega ser algo que en realidad lo es, como fue su expresado desprecio por los literatos, cuando él escribió dos novelas, miles de ensayos y páginas importantísimas de crítica literaria” (2016).

Salgo de la Casa Dominicana con tres dimensiones hostosianas que vale la pena compartir. Primero, que Hostos, como subrayó Francisco Ramírez en su charla, pidió ser enterrado en Santo Domingo, donde vivió sus últimos años, hasta que Puerto Rico fuera libre.

Segundo que hay que leer su libro Mi viaje al sur (publicado en 1939), sobre su experiencia decimonónica en Cartagena de Indias, Panamá, Perú, el archipiélago chileno, la Patagonia, Argentina…

Tercero, que a pesar de sus arranques antiliterarios, sobre todo si iban dirigidos contra la poesía, Hostos, uno de los fundadores del ensayo latinoamericano, escribió, como subraya Córdova Iturregui, con conciencia artística.

Entre los hostosianos que fueron a disfrutar del homenaje, Marcos Reyes Dávila…

XIII El lector de la esquina

Vuelta a la playa de El Alambique. Esta vez para resumir en varios párrafos el correteo de quince días, yendo y viniendo de una punta de la playa a la otra, pensando siempre en el final del tramo de The Galaxy a La Playita, donde paraba para charlar bajo la sombra con “el lector de la esquina,” Iván Santiago Zayas: un personaje con mil historias.

Alguien que sin moverse de esa esquina donde se sienta a diario se conecta con el resto de Isla Verde, de Puerto Rico y del mundo.

Imantación a la intemperie. Iván lleva más de treinta años instalado es esa geografía, en su silla plegable, a veces bajo una sombrilla si llueve o si entra mucho sol, casi siempre con una chaqueta cortavientos puesta y otra colgada de la mochila con ruedas que siempre lo acompaña, sentado frente al muro del Condominio Playamar que hace esquina con la Calle Amapola.

Marca indeleble de la zona.

En estos momentos, una búsqueda en el mapa de Google lo capta, desde muy arriba, como un punto impreciso; un bulto, algo de tono rojizo ubicado donde Iván se planta. Sí, estoy convencido; eso que parece una masa amorfa desde lo alto es definitivamente él. ¿Quién más iba a ser/estar en esa esquina que él ha hecho suya?

Hay días en los que Iván se planta, siempre desde temprano en la mañana, con una montaña de tres libros y el periódico. ¿Qué libros lee?

Modus operandi. Iván se pasa el día leyendo y conversando con la gente que va y viene, a quienes conoce y trata con la fraternidad que produce el contacto diario.

En eso consiste su vida y su fuerza. Conoce a todo el mundo y todo el mundo lo conoce a él.

Territorialización. Presencia. Ángulo playero.

La esquina de Iván está a un lado del hotel, abandonado y grafiteado desde hace mucho —hoy, una carcasa— , cuya inauguración Rodríguez Juliá anunció en su crónica “Para llegar a Isla Verde” (1985).

Constancia; lector que se sienta a leer frente a la playa en un espacio público que con las décadas se hace parte de su identidad. Iván es esa esquina; esta no se vislumbra, durante sus “horas de oficina,” sin él.

Lector de mil historias. Hablador, demasiado hablador; cuentero. Iván me contó la mejor de todas las historias esquineras: cuando, desde su trono, le llamó la atención al grafitero del inmueble abandonado, la carcasa, a quien le reprochó no respetar la propiedad ajena y por eso ser un violador de la ley.

La contestación que recibió lo dejó con la boca abierta.

En ese caso, le dijo el grafitero, él también, Iván, estaría violando la ley, porque, plantado como ha estado durante décadas ante el muro del condominio Playamar, él también se ha convertido en un grafiti de la zona.

¡Brutal!

Después de declamar versos de Luis Llorens Torres y de Juan Antonio Corretjer, Iván habla sobre los libros que lee, a los que adviene en el circuito de lectores en el que está inscrito; una red que cubre las dos puntas de Isla Verde, de Punta El Medio a Punta Las Marías, y en la que circulan sobre todo novelas en inglés, thrillers como los de David Baldacci, entre otros.

Leer en español, me dijo Iván, requiere más recursos económicos.

En una semana, Iván se puede leer tres thrillers. Además, me dijo que de noche se encargaba, con un vinito, de los libros que requerían más atención y cuidado.

Por eso, le regalé el primer tomo (440 páginas) de la novela de Juan López Bauzá, Barataria (2012), la cual empezó a deleitar con calma por las noches, fascinado por las ocurrencias quijotescas de Chiquitín, personaje que, confesó Iván, por militarista y anexionista, se parecía a su papá (razón por la que Iván, de joven, se enlistó en la marina usamericana).

¡Tensión nacionalista!

Al otro día de recibir Barataria, Iván llega a su esquina con una poemario en la mano, Ciudadano del aire (2012), obra póstuma de José Luis Colón Santiago (1945-2001):

“Conocido como Wiso o Güiso, nace… en Cidra [Puerto Rico], de padres pentecostales. Vive la vida de las calles y las drogas durante su adolescencia tanto en la isla como en Nueva York, nunca termina un grado académico, y se gana la vida como quincallero en el sur del Bronx, falleciendo de una cirrosis…” (Alfredo Villanueva-Collado).

Contemporáneo de Miguel Piñero y Pedro Pietri, José Luis, a diferencia de los nuyoricans, fue de los poetas diaspóricos que escribieron en español:

“Esas olas que nunca terminan.”

Al abrir Ciudadano del aire,

“El mar me llena, nadando voy en sus pestañas,”

hay que destacar tres puntos.

Primero, que el libro tiene dos dedicatorias. La primera, que la hermana de José Luis, Juanita, le dedica a Iván:

“En nombre de mi hermano te dedico este libro con mucho cariño.”

Y la segunda, de Iván:

“Para el que lo lea; si no tiene la sensibilidad en el corazón de percibir la realidad del mensaje, mejor lo devuelva [el poemario]. El mensaje lo envía un pueblo que sufre de una terrible ignorancia. Te amo Puerto Rico para siempre.”

Segundo, que es un poemario avalado por el poeta y crítico literario, también diaspórico, Alfredo Villanueva-Collado, en cuyo prólogo, “José Luis Colon Santiago el ciudadano de la palabra,” cartografía la estética del poeta ciudadano:

“También incluye la poética de Wiso la noción del poeta ventrílocuo: una garganta que se presta a ser la voz de los que la tienen pero no la utilizan…”

Tercero, que a lo largo del poemario quedan los comentarios escritos por Iván, “el lector de la esquina” que leyó El ciudadano del aire.

Comentarios como estos:

“Yo sobrevivo en el susurro de mis olas de Isla Verde”; “Hemos empezado a pensar con el estómago”; “Una vida: que me acompañe la noche. A ver si llego…”; “Las que se casan con Dios porque no hay dios que se case con ellas.”

Pero hay más. Hacia el final del prólogo, esta explicación de Villanueva-Collado,

“La poética de José Luis incluye una praxis de grupo,”

termina en una referencia rizomática, demasiado rizomática, que hace saltar las casualidades:

“Como individuo, [José Luis] fue más que generoso con los poetas que lo rodeaban… Fue él quien envió las muestras de poesía y cuento [de sus amigos] a Marcos Reyes Dávila, director de la Revista Exégesis.”

¡Increíble! Acababa de conocer a Marcos Reyes Dávila en la Casa Dominicana…

Cuando nos despedimos, el lector de la esquina sacó su libreta de la mochila con ruedas, escribió en un papel blanco su número de teléfono, su email y quedamos en mantenernos en comunicación.

Me quedé con las ganas de regalarle algunos versos de José Luis a Iván, sobre todo los más playeros, pues el lector de la esquina es un ser-marino que necesita el mar para respirar, pero no lo hice. Versos como estos dos:

“Nacer de pronto en medio de las algas”

y sobre todo este,

“Son océanos que llegan, peces terrestres.”

Y ello porque el Ciudadano del aire, como Iván, es también un pez-terráqueo:

“El mar me llena, nadando voy en sus pestañas,
Me busca siempre para abrazarme de pulpos.
De cuencas su bolsa de moluscos;
pechos concurrentes en el olvido.
Chispas, corrientes han sido sus tendones.
Evaporaos ceros sus músculos de espumas.
El mar se expande en los cartílagos;
Susurra, le canta a sus hijuelos.
Les dice mitos, les cuenta sus extrañas;
les adorna el recuerdo de corales.”

XIV De San Juan a Detroit

15 de enero (2019). Fin de unas navidades literarias, demasiado literarias. Decía José Luis, el pez terrestre:

“Hoy me he alejado de los libros, de los papeles embarrados de poemas.”

¡Vértigo! Desde la novela, Los mejores placeres suelen ser verdes, la realidad y la literatura basculan:

“Le parecía terriblemente insólito descubrir, a medida que avanzaba a través del denso follaje de las palabras, cómo ese personaje literario iba adquiriendo carne propia hasta convertirlo a él en su simple espejo de tinta y papel.”

La poesía de José Luis,

“En un chin cabe todo el verde del mundo,”

se engancha con la clorofila de Los mejores placeres suelen ser verdes:

“Quise corregir mis pupilas, / pensé en el verde como un amigo.”

Alucinante. En el proceso, el enganche entre la novela y la poesía resalta la peculiaridad del joven esclavo en la novela del litoral nórdico de la isla de Puerto Rico, María Madiba:

“tenía ojos claros, que en los días de lluvia se tornaban verdes.”

Resonancias transatlánticas inesperadas: Federico García Lorca,

“verde que te quiero verde… las cosas le están mirando / y ella no puede mirarlas” (1924),

se retuerce en su tumba (donde quiera que está se encuentre).

Irónicamente, una novela sobre un salsero, Hojas blancas, traspone los colores. No el verde de la clorofila, sino el blanco de la edad convertida en canas:

“Están cayendo / Hojas blancas en mi cabellera.”

Novela en la que, desde el principio, la vida habla con la muerte:

“Te escucho todos los días [Ismael], a pesar de que llevas muchos años apagado [muerto]. Pero jamás he dejado de escucharte.”

El salsero vivo [Andy Monatañez] se comunica con su maestro muerto (Ismael Rivera]:

“Desde que te fuiste, aquel día, un 13 de mayo de 1987, seguí escuchándote todos los días. Todos los días me susurrabas a mi oído, y me dabas fuerza e inspiración para seguir cantando. Porque todos hemos sido, aquí en nuestra tierra, allá en la tierra de ellos, a partir de tu voz, de tu canto, de tu experiencia.”

15 de enero. Fin de unas vacaciones que no podían sino terminar, en el vuelo de San Juan a Ft. Lauderdale y de este a Detroit, con la lectura de una novela mítica:

“Yuké, la Tierra Blanca, proveía y a la vez exigía. La vida entera giraba en ciclos de luna” (2018).

Una lectura que, según me alejaba físicamente de la isla, me llevaba a las raíces de la identidad mítica:

“Camarón Negro permaneció en el estanque durante días. Por varios ciclos de luna, le había angustiado lo que podría ocurrirle a la humanidad, a Yuké, a los seres de la isla entera de Boriquén. Era la raíz de la vida y permanecía a la escucha” (2018).

Más artículos del autor
* Francisco Cabanillas (1959, Puerto Rico) enseña lengua castellana, cultura y literatura hispanoamericana en Bowling Green State University, Ohio. Ha publicado cuatro libros de ensayo: Escrito sobre Severo (1995), Pedreira nunca hizo esto (2007), K-lores del trópico: ensayos transboricuas (2012) y Ensayos silenistas (2014). Miembro de LoQueSomos

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Fraguas: Diez porqués para ir a Madrid

Cronistas de la España Rural Vaciada*. LQS. Febrero 2019

Diez porqués para ir todos y todas a Madrid el día 23. (Tirso de molina a las 12h:00) por Fraguas revive

Ni cárcel Ni demolición

1) Porque con la Constitución, la Ley de Régimen Local de 1985 y el Reglamento de 1986 que la desarrolla en la mano, los sancionados de Fraguas no han cometido ningún delito contra la Ordenación del Territorio, sino que, por el contrario, están restableciendo la Ordenación que la propia Administración había desmantelado.

Comprender la cuestión legal es imprescindible para asistir con pleno conocimiento de causa. No obstante, no lo explicamos aquí, porque uno de nosotros, Jerónimo Lorente, ha hecho un estudio muy sencillo de entender sobre las leyes y artículos concretos que aluden a dicha Ordenación, expuesto en el artículo cabecera de su blog (1), ábranlo y léanlo, por favor.

2) Porque el Gobierno de la Junta de Comunidades de CLM, presidido por la Sra. Cospedal, recurrió a la fiscalía y se declaró la Junta parte acusadora en la causa. Esa actitud represora y sin apoyatura legal, es opuesta a la postura que la JCCM debió tomar tras conocer la solicitud de los repobladores de Fraguas de recuperar un pueblo que la propia Administración había destruido, con lo cual, de existir la comisión de un posible delito contra la Ordenación del Territorio, sería la Junta la que lo habría cometido, jamás los sancionados que sólo pretenden ordenar lo (des)Ordenado con anterioridad. En el blog se explica
Lo lógico hubiera sido que el Gobierno de la JCCM, cuando recibió la solicitud de recuperar Fragas, se hubiera congratulado y prestarles toda su ayuda para que cundiera el ejemplo, ante la despoblación extrema que existe en toda la España Rural Vaciada del Interior y en el 70% de la provincia de Guadalajara, más aún.

3) Porque los 6 sancionados, no sólo son un ejemplo encomiable y altruista por este proyecto colectivo costeado con su propio dinero y su esfuerzo, sino que junto con varias personas más, estaban y están también llevando a cabo proyectos colectivos en otros cuatro o cinco pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara, asentándose a vivir en ellos e incrementando su población, con el agrado de los nativos y en perfecta convivencia con ellos, que es también, el caso de los anteriores vecinos de Fraguas. En definitiva, se trata de una iniciativa concreta, práctica y excepcional de esta buena gente, que cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad y conciencia del drama de la despoblación solo puede aplaudir con las dos manos y con cuatro si las tuviéramos.

Comparativa ortofotos vuelo Americano B (1956-57), con las casas de Fraguas en pie, en blanco y negro/ Derecha imagen SIGPAC (2009) con la repoblación de pino

4) Porque la Administración del Estado -ilícita propietaria de la pedanía de Fraguas- una vez disuelto el ICONA, traspasó a las CCAA no sólo la gestión, sino también la propiedad de todos los montes públicos que hasta entonces eran propiedad del Estado. En este caso a la CA de Castilla-La Mancha, cuya Junta, en la práctica, y al margen de la palabrería, viene dando innumerables muestras de estar a favor de que prosiga la despoblación y cuanto más de prisa mejor.

El drama de la despoblación del 70% de la superficie de la provincia, lo han ido solapando y ocultando desde la JCCM con un cinismo vergonzante. Desde los
medios Oficiales y, espacialmente desde la revista Oficial de la Junta. Lo hacían presentando siempre los datos demográficos Oficiales de la provincia como un todo; resaltando, que crecíamos más que nadie, pero ese crecimiento provenía sólo del 30% de la provincia (la capital y el Corredor del Henares favorecidos por la expansión de Madrid), mientras que la mayoría de su superficie nos estábamos quedando a pasos agigantados con el paisaje, pero sin el paisanaje. No es de extrañar que, tras su cínico intento de presentar la provincia como un todo para ocultar la despoblación, se pillaran un rebote impresionante los popes políticos cuando se creó La Otra Guadalajara en la parte despoblada, cuyo nombre por sí mismo ponía al descubierto lo que tanto habían estado ocultando, que en esta provincia hay dos Guadalajaras diametralmente opuestas: La que crece y la que perece.

5) Porque si alguien pudiera tener todavía alguna duda del rechazo y la urticaria que le produce al Gobierno de Castilla-La Mancha de un signo y del otro, hacer algo contra la despoblación, (“no son rentables electoralmente y si desaparecen mejor”, dijo alguien), suponemos que tras el trato que los Gobiernos de CLM han dado al caso de Fraguas, se le habrán disipado todas sus dudas. Veamos:

La Sra. Cospedal desoye la solicitud de repoblar Fraguas que le hicieron y en vez de reaccionar entusiasmada por la propuesta de recuperar el pueblo a coste cero y siendo que, además, se la propusieran unas buenas gentes que estaban incrementando la población en cuatro o cinco pueblos más, reaccionó como más arriba hemos dicho. Y no sólo eso, sino que, cual lobita, enseña la patita por debajo de la puerta y muestra hasta dónde está dispuesta a llegar en su enfurecida lucha a favor de la despoblación. Deja claro que su objetivo final es que según vaya desapareciendo la vida en los pueblos y se los vaya apropiando la JCCM, después los venderá a magnates privados. Ver en la hemeroteca de El País de 10-2-2013 el artículo titulado “La Desamortización de Cospedal”.

6) El Gobierno sucesor, del PSOE, con un vicepresidente de Podemos, sigue al pie de la letra la línea Cospedal y, además, la persona representante de la Junta en el juicio con muchos oídos atentos y con la mayor desvergüenza que quepa suponer, propone al juez que se les ponga a los seis repobladores de Fraguas el mayor castigo posible para que sirva de escarmiento y evitar así el efecto llamada. Y casualidad o no, el juez coincidió con la parte acusadora y les puso una fuerte multa económica, 18 meses de cárcel a cada uno de ellos y lo más cruel de todo para los nuevos pobladores: resolver que se metan las máquinas y derriben la parte del proyecto que con tanta
ilusión, esfuerzo y dinero de su bolsillo habían construido ¿Cabe mayor injusticia de la Justicia? ¿Cabe más crueldad?

7) Porque, aparte de que el atentado a la Ordenación del Territorio, lo ha cometido la Administración y no los nuevos pobladores, se utilizan en el juicio una serie de falacias que hay que tener muy poco sentido del rubor y muy anchas las espaldas para sustentarlas. “No se puede repoblar Fraguas por el alto riesgo de incendios” dice la Junta: ¿Acaso no hay gente viviendo en una treintena de pueblos dentro de ese mismo polvorín al aire libre? ¿Y Fraguas, por qué no? “No se puede repoblar, porque toda el área ha sido declarada Parque Natural, junto al Hayedo y la Tejera Negra”, prosigue el Gobierno de la Junta. Nos preguntamos: ¿Se puede llamar Parque Natural a una superficie de varios miles de Has, donde se ha arrancado e eliminado a matarrasa todos sus bosques autóctonos con sus recios robledales y toda su flora sin dejar una brizna de lo autóctono y sustituyéndolo por un polvorín uniforme y al aire libre de pinos resineros?

Por llamarse, se puede llamar, si se carece de vergüenza y del mínimo respeto a la naturaleza. Pero si eso es un Parque Natural, los autores de este escrito somos la Santísima Trinidad. Claro que podía ser un Parque Natural digno de tal nombre, por sus hermosas cumbres, sus oteros y miradores, sus empinadas laderas, sus famosos robledales y toda la variada flora autóctona de sus campos. Pero declarar Parque Natural miles de Has, junto a las singulares joyas de la Tejera Negra y el Hayedo, es un insulto a estos últimos, que deben sentirse vejados al juntarlos con el anti parque natural del polvorín uniforme y artificial de pinos resineros.

8) Porque desde una Comarca como la de Molina, ¿Cómo no vamos a asistir a una convocatoria que tiene los lemas: Solidaridad con los sancionados de Fraguas y por un mundo rural vivo? ¿Cómo no vamos a asistir si su causa es ya, también, nuestra causa? ¿Cómo no vamos a asistir si la población real de los 121 poblados de nuestra Comarca de ámbito Leader, excluyendo Molina para no crear una falsa imagen estadística de los 121 pueblos, es de 0,24 habitantes por km2. Pareciera que estuviéramos exagerando, pero desgraciadamente no es así. Aparte de separar Molina para no crear una imagen falsa de todos los pueblos, hemos de decir, que las estadísticas, asimismo, también reflejan una realidad muy falsa con respecto a la gente que vive realmente en los pueblos. Hemos hecho un sondeo con una muestra representativa de 22 pueblos tomados al azar, pero abarcando los diferentes puntos del ámbito comarcal y el porcentaje de habitantes que nos da sobre los que realmente viven en nuestros pueblos es el
reseñado en el párrafo anterior, que aunque estuviera algo errado y fuera de 0,30 o 0,40 no cambiaría nada. En ambo casos, el habitante por km2, que nos diera por pueblo, no pasaría de la rodilla.

9) Porque, el hecho de que la gran acción se celebre en MADRID, también es importante y no sólo por razones de centralidad para facilitar la asistencia, sino también, y sobre todo, porque el mundo urbanita real y mediático aparece cada día como la única realidad existente que tapa la de la España Rural Vaciada del Interior. Creemos, pues, que es una necesidad vital, pedir la solidaridad lde la ciudadanía urbanita. Somos todos del mismo país, con un gran porcentaje de urbanitas originarios del medio rural que languidece, con unos montes a cuidar por el interés de todos, aunque sólo sea porque sin sus bosques no se podría eliminar el dióxido de carbono que entre todos generamos y devolvernos oxígeno para seguir respirando. Por todo lo cual, os pedimos que acudáis también los urbanitas, a la gran Acción del 23 en Madrid.

10) Porque como ya hemos dicho antes, estos proyectos colectivos auto gestionados están funcionando en la Sierra Norte de Guadalajara y contribuyendo a su repoblación. Obras son amores y no buenas razones. Y lo que ya está probado que funciona debemos potenciarlo todo cuanto dé de sí. Por supuesto que no todos los proyectos susceptibles de poner en marcha en nuestros pueblos serán colectivos; habrá muchos que, por su propia naturaleza, sólo pueden ser individuales, como ya hay varios casos en la Comarca de Molina y en otras. Lo importante es tener la mente muy abierta, apoyarnos en todas las experiencias positivas que vayan surgiendo, no cerrarnos a priori a ningún tipo de proyecto u opción y tener claro: Que si no nos tiramos todos y todas al barro desde nuestras propias comarcas, desde plataformas unitarias en cada una de ellas, desde la coordinación de las mismas y desde la lucha urgente y decidida en la calle y donde sea, reclamando la ayuda necesaria al Gobierno, a las CCAA y a Europa y aplicando la discriminación positiva con medidas finalistas a nuestros pequeños pueblos; su final, la noche eterna sin amaneceres, está esperando a la vuelta de la esquina y nos dejará a oscuras para siempre, la historia de nuestros pueblos, la historia que crearon nuestros antepasados, la historia de los pueblos que nos vieron nacer y crecer. NO LO PODEMOS CONSENTIR. TODOS Y TODAS A MADRID EL DÍA 23.

Notas:
*.- Cronistas: Jerónimo Lorente, Marta Chordá y Miguel del Yukón.
1.- Blog de Jerónimo Lorente

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Más información:
Sentencias judiciales que no hacen JUSTICIA
Fraguas: Jornadas de Resistencia
Cartas a Nicolás: recuperar un pueblo no es delito
Caso Fraguas: Prisión, multas…
Fraguas ¿Abandono o reconstrucción?
Guadalajara: ¡cárcel por repoblar un pueblo abandonado!

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El periodismo, la mentira y las redes sociales

Elaine Tavares*. LQS. Febrero 2019

Así que el mundo distópico un día dibujado por el gran escritor estadounidense Ray Bradbury, en su Farenheit 451, parece estar bien aquí frente a nosotros…

El mundo de las redes sociales imprimió un concepto que ha sido bastante utilizado, principalmente por los académicos, pero que también encuentra espacio entre los desubicados que gustan parecer inteligentes. Es el tal del concepto de la post-verdad. En realidad, un engaño, tanto como lo que parece significar.

La post-verdad sería el uso de informaciones, en más de una vez falsas, que buscan tocar a la persona en lo emocional o en sus creencias personales. Es decir, a partir de la recolección de los datos sobre los más de dos mil millones de personas en el mundo que usan las redes sociales, como por ejemplo el Facebook, es posible saber lo que la persona piensa, lo que le gusta, lo que odia, sus miedos y, desde ahí, enviar informaciones que sean adecuadas a sus sentimientos y sensaciones. Estos datos son mercancías a la venta y ya existen empresas especializadas en usarlas para los más variados fines. La distribución es hecha por los «bots sociales», los softwares automatizados (robots), que, haciéndose pasar por personas reales, difunden de manera viral los mensajes especialmente hechos para el cliente.

Es decir, para usar las palabras correctas, eso significa manipulación, engaño, mentira. Y ha sido así que políticos y empresas buscan consolidarse en el corazón y en la mente de las personas. Es la manera moderna de diseminar lo falso, el fraude. Esto siempre fue hecho, ya sea de boca a boca, o por medio del periódico, la radio, la televisión. La diferencia en la época actual es la magnitud de la tramoya. La cosa puede alcanzar millones de personas en pocas horas, y considerando que el sistema ha sido organizado a partir de grupos cerrados basados en la confianza, una mentira esparcida por esos robots acaba asumiendo contornos de verdad en segundos.

Muchos son los casos de acusaciones falsas de crímenes como pedofilia, secuestro, etc…. llevar al linchamiento de personas, al asesinato, al odio insano. Esto también siempre existió, pero ahora es la velocidad del proceso lo que asusta. Además, el uso de programas que reproducen la voz de la persona y hasta la imagen son cada vez más comunes. La cara de una persona puede ser plantada en un cuerpo que está violando a alguien, por ejemplo. Todo es posible. Y una calumnia tiene el poder de alcanzar a la persona en cuestión de segundos. De la misma forma esa tajada de mentiras es igualmente capaz de elegir o derribar políticos. Todo depende del poder de fuego de quien puede pagar el software (el trabajo de los robots). En el capitalismo, sabemos, las elecciones se definen por monto de dinero que el candidato tiene para hacer la campaña y no por las propuestas que presenta.

En la campaña presidencial brasileña esta táctica de usar empresas que usan el tal del «bot social» fue utilizada, lo que configuraría fraude, pero la justicia electoral no la tuvo en cuenta y las personas afectadas por la avalancha de noticias falsas comenzaron a hacer bromas de la denuncia, presentándose ellas mismas como los «robots» del candidato, creyendo piadosamente que habían sido sus publicaciones en las redes que llevaron a la victoria del presidente. Pocos son los que se perciben parte de una tela gigante que va aspirando y manipulando. Sin pensamiento crítico previo, es casi imposible creer que aquella persona que manda mensajes no es una persona, sino un sistema que, utilizando nombres de personas reales, reproduce los mensajes a velocidad sorprendente.

Así que el mundo distópico un día dibujado por el gran escritor estadounidense Ray Bradbury, en su Farenheit 451, parece estar bien aquí frente a nosotros. En ese mundo, descrito en una novela publicada en 1953, las personas vivían como dopadas por pantallas de televisión gigantes que tomaban la sala de sus casas, y de todos los lugares de la ciudad, de manera omnipresente. En esas pantallas se sucedían programas idiotas y sin sentido, que apenas narcotizaban a las gentes, haciéndolas incapaces de discernir entre lo real y lo imaginario. Mientras tanto, el gobierno manipulaba las informaciones y creaba una realidad moldeada a sus intereses.

Pues hoy existe un contingente muy grande de personas en esa situación. Narcotizadas por las visualizaciones incesantes de las redes sociales, inoculadas con la mentira sistemática, que se disemina también en los medios masivos de comunicación y en las iglesias, van desvinculándose de la realidad, asumiendo la existencia de un mundo imaginario, en el cual cualquier persona que piense diferente de la multitud, que se exprese diferente, o sueñe diferente sea considerada un virus, susceptible de ser destruida.

La cuestión que se plantea es: ¿es posible huir de eso? La respuesta es sí. No es fácil, pues la materialidad de la vida exige que la persona esté conectada todo el tiempo. Pero el camino puede ser el ejercicio sistemático del pensamiento crítico. Descartes, el filósofo francés, ya enseñaba allá en el 1600: todo es duda. Hay que preguntar. Hay que dudar. Hay que investigar si la información es correcta. Hay que chequear una y otra vez. Todos hemos caído en la trampa de la noticia falsa, la cual reproducimos a partir de nuestros círculos de confianza. Pero, nuestros círculos de confianza también mienten, entonces, no se puede vacilar.

La manada sigue al líder, sin pensar. El sujeto crítico se demora, observa, refleja, piensa.

Yo soy periodista y en mi formación siempre hubo un tema que era perseguido -y aún es- por todo el profesional de esa área: conseguir dar de primera mano la información. Siempre he pensado que eso es un engaño porque, en realidad, lo que importa para el público no es que una pase la información en primer lugar, de forma rápida y, a veces, irresponsable, sino que esa información sea 100% segura y repleta del contexto. Es decir, lo que siempre he enseñado es que el gran salto del buen periodista no es dar primero, sino dar mejor.

En ese mundo de mentiras, que no es el de post-verdades, sino de la vieja y manipuladora mentira, más que nunca necesitamos del periodismo de verdad. El que describe, narra, contextualiza, venga cargado de la impresión del reportero que ha visto las cosas. Es un gran desafío en el universo de las redes sociales, pero hay que perseguir esa meta. No es fácil, no es cómodo, exige esfuerzos hercúleos, pero es lo que hay que hacer. Puede tardar en surtir efecto, pero esto no puede desanimar. Hay un viejo proverbio japonés que expresa bien la necesaria paciencia que necesitamos tener en la tarea de narrar la vida real, la verdad de la inmanencia y la esencia de la apariencia. Él dice así: «despacio, lentamente, el caracol va subiendo el Monte Fuji».

Pues así es. Seguimos.

* Periodista brasileña

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Territorios y herramientas digitales para la emancipación

Alfredo Moreno*. LQS. Febrero 2018

Capturar los recorridos digitales sobre preferencias, hábitos, emociones y consumos expresados por los habitantes de los territorios digitales (Webs, Facebook, WhatsApp, Instagram, Youtube, etc.) permite conocer sus conductas y estimar sus acciones

La emancipación intelectual y la apropiación de la tecnología vuelven a convocarnos para potenciar el trabajo político territorial en defensa de la democracia y los derechos alcanzados durante el período 2004 -2015.

Las Tecnologías de Informática y Comunicaciones (TIC) aportan nuevas herramientas para las estrategias electorales. No alcanza con fiscalizar la elección. Debemos ocuparnos desde ahora en cuidar el voto.[1]

El big data es un conjunto de metodologías que brindan capacidad de procesar grandes volúmenes de datos, limpiar y estructurar estos datos para aplicar los métodos descriptivos o predictivos de la matemática aplicada o estadística, conocidos desde 1950. Lo nuevo es el gran flujo de datos que se produce en internet y la velocidad en el procesamiento de los mismos.

Capturar los recorridos digitales sobre preferencias, hábitos, emociones y consumos expresados por los habitantes de los territorios digitales (Webs, Facebook, WhatsApp, Instagram, Youtube, etc.) permite conocer sus conductas y estimar sus acciones.

Las campañas electorales estaban basadas en conceptos demográficos. Se realizaban acciones como “todas las mujeres recibían el mismo mensaje” sólo por su género o todos los jóvenes por su edad. La segmentación cambió la orientación en la campaña política.[2]

El big data amplia la visión para la producción de mensajes con contenidos claves, segmentos para audiencias más específicas con la posibilidad de incidir en segmentos de indecisos con precisión quirúrgica.

Emil Pariser, director ejecutivo de Upworthy activista político sostiene que nuestro acceso a la información está condicionado por el diseño algorítmico de las plataformas que usamos para ingresar a la web. Desde el 2009 año en que Google decidió tomarse más en serio el registro del comportamiento de sus usuarios para ofrecer resultados a medida, Internet ha virado hacia la personalización de los contenidos. Desde entonces los algoritmos no han dejado de conjeturar a los usuarios.

Constantemente se preguntan acerca los intereses de quién está detrás del Navegador para luego construir un perfil y en función de este intentar predecir qué contenidos quiere ver y cuales publicidades les conviene ofrecerle.

Entonces, el resultado de una búsqueda es producido por el algoritmo que selecciona, a través de predicciones, la información que al usuario le gustaría ver basado en información acerca de sus “huellas digitales” en base a su localización, historial de búsquedas, elementos a los que les dio “click” en el pasado, etc. Es decir, si dos personas buscan un mismo término de distintos dispositivos tendrán resultados seguramente diferentes según su historial de “gustos” y “huellas” en Internet.

Como resultado, los usuarios son alejados de la información que no coincide con sus puntos de vista, aislándolos efectivamente en burbujas ideológicas y culturales propias del usuario. Hecho conocido como filtro burbuja.

La Micropolítica estudia la lógica de los filtros burbujas que se producen en las redes sociales. Analizando las comunidades autorreferenciales, a las que les cuesta mirar lo diferente, al otro ajeno a la comunidad, convivir con los que piensan distinto; en este ciclo se vuelven más intolerantes.

Estas comunidades son el destino de nuestros mensajes, para que los contenidos pensados a tal fin logren las instancias de apertura necesarias para considerarnos semejantes.

La anticipación, la alerta temprana y la agilidad será lo más importante para ganar ventaja competitiva contra semejante aparato tecno, financiero y jurídico del gobierno de Cambiemos.

Que hacer, tantas veces preguntado

Conseguir conocimiento desde nuestros datos. Integrar redes sociales para trabajar con datos sanos y estructurados. Organizar el flujo de distribución de contenidos para que pueda ser medido el impacto.

Desde una perspectiva tecnológica las herramientas están ofrecidas. Se trata de encontrar los patrones de conducta, perfiles de participantes que nos permitan aplicar los modelos matemáticos que conforman la especialidad llamada Ciencia de Datos. Las metodologías del cuerpo matemático y sus herramientas están disponibles, solo es necesario el conocimiento, la red de activistas y la voluntad política de sostenerla.

Las capacidades profesionales para conocer el perfil del votante y el efecto de la gestión política convergen en este ejemplo:

Trabajar una minuciosa encuesta cuya muestra sea la mejor posible en relación al Municipio del conurbano o las Comunas de la CABA. La experiencia en la materia abunda.
Luego trabajar los datos de la encuesta con modelos matemáticos predictivos. Alimentando dicho proceso con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, que permite dibujar el paisaje social en estos principales conglomerados urbanos.
Cruzarlos con los resultados de las últimas elecciones y realizar un proceso de geolocalización del voto y las preferencias políticas de los votantes de cada uno de los barrios seleccionados.

Un ciclo de refinamiento sucesivo del relato anterior, conducirá a un conocimiento más certero y permitirá afinar la mira para hacer blanco.

Hechos de presencia y simultaneidad

En Moscú, en el mes de junio, durante doce días, cualquier persona puede hacerle una pregunta directa a su Presidente, Vladimir Putin. El Presidente ruso las responde todas juntas en televisión, por el Canal 1, Rusia1, Rusia24 y Rusia Today; y también en directo por las radios Mayak, Vesti FM y todas las frecuencias de Radio Rusia. En 2018 se permitió preguntar a través del teléfono, SMS y redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, VKontakte y Odnoklassniki).

Ese año, se recibieron 1,1 millones de preguntas y hasta 2 millones de comentarios, ya que se permiten comentar las respuestas del presidente en la web oficial, con lo que los comentarios no dejan de crecer durante toda la jornada. A eso hay que sumarle las interacciones y opiniones en redes sociales. Millones y millones, en definitiva.

Imaginemos que el equipo de Putin monitorea las preguntas, los comentarios, y las repercusiones en redes. Podrían lograr localizar a determinados segmentos de población que, por ejemplo, estuvieran preocupados por la salud pública, que fueran mujeres, que tuvieran de 40 a 50 años de edad, que vivieran en la zona de Kazan, y que hubieran hecho preguntas o comentarios de ese tema vía Facebook. En los meses posteriores, a estas personas se les podría hacer llegar informaciones mediante publicidad en Facebook, hablando de las nuevas políticas de Putin para el futuro de la salud pública y, en especial del nuevo hospital que se situaría en Kazan y que va a realizar mamografías gratuitas a mujeres de 40 a 50 años. Es sólo un ejemplo inventado, pero hay millones de potenciales datos que, cruzados, permiten acotar necesidades, públicos y, por tanto, mensajes.

El análisis de datos es la clave para entrar en nuestros domicilios digitales

Se trata de lograr enviar el mensaje adecuado a las personas adecuadas, entendiendo sus necesidades.

No se pierde tiempo, trabajo, ni dinero.

Impactar con el mensaje adecuado muestra que el candidato sabe del tema, que conoce las necesidades de la gente. Permite mostrarle como más atento, más cercano a los electores y futuros seguidores.

Y puede tener éxito, porque ninguna relación política es tan buena como la que se consigue cuando sabes qué le importa a tu interlocutor. La tecnología sirve para mejorar el impacto de nuestro mensaje electoral, para estar presente y que sea recordado. La segmentación electoral pretende conocer a los votantes para hacerles llegar el mensaje oportuno, aquello que les importe y que consiga movilizarlos.

Pero no basta con tener los datos. Hay que saber cómo aprovecharlos para generar el mensaje adecuado al público adecuado. Podemos analizar nuestra ciudad, por ejemplo, las esquinas donde ha habido más accidentes. Permite mostrar que nuestro candidato está más atento, más cercano a los electores.

Porque en caso de duda, buscamos datos mentales. Si estamos indecisos solemos votar a quien recordamos: un buen mensaje, a la persona, en el momento y en el tema adecuado, genera memoria en los ciudadanos.

La publicidad no lo es todo. Por mucho que logremos enviar el mensaje adecuado a la persona adecuada, jamás será lo mismo que ese mensaje sea mediante publicidad a que sea mediante un contacto directo.

Si alguien consigue persuadir al otro, es normalmente la gente que nos rodea el “on” y “offline”. Es a ellos a quien también debemos hacer llegar los mensajes, para que tengan argumentos que permitan convencer a sus propios contactos, que es probable que sean parecidos culturalmente, y estén dentro de su misma burbuja informativa.

Vivimos en un mundo conectado, en redes, y donde nos encanta que nos den la razón y que todo lo que leemos y vemos confirme nuestras opiniones, creencias y costumbres. En este sentido, el big data y la segmentación nos permiten como máximo penetrar en algunas burbujas culturales, comunidades con determinados gustos, pero no politizadas, pero jamás en las burbujas ideológicas que son contrarias a nuestro mensaje, y que nunca creerán nada de lo que les digamos, por mucho que sea un impacto directo a sus necesidades y deseos.

En resumen, desarrollar una campaña local, en que sean los vecinos los que convencen a sus vecinos, y dar herramientas para que nuestros contactos hagan campaña a sus contactos, ya que son quienes mejor entienden las necesidades de sus familiares y amigos/as y cómo hablarles personalmente. No pensemos sólo en el mensaje, pensemos también en cómo, quien lo recibe, va a compartirlo y/o contarlo a sus contactos.

Segmentar permite ahorrar tiempo, energía y dinero, pero no permite penetrar en burbujas imposibles, ni substituye la persuasión del “boca en boca” o el “boca a oreja”, personal/activista/militante, que es el que funciona, sí o sí, desde hace miles de años, en la política y en la vida.

Notas:
1.- Argentina. Elecciones 2019: Cambiemos y el fraude electoral
2.- Politizar las TICs: Argentina Campaña 2019

* Computador Científico. Delegado FOETRA ARSAT. Profesor TICs UNM

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La comunicación política entre el ágora y el Whatsapp

Adalid Contreras Baspineiro*. LQS. Enero 2018

Es de reconocimiento generalizado que la experiencia fundante de la ciberpolítica es la campaña electoral de Obama el 2008, porque acudiendo a la “política 2.0” vía internet, plantea un sistema multidiscursivo basado en las bondades de las estructuras digitales

Comunicación para el poder y la hegemonía

No hay, definitivamente, una sola manera de conceptualizar ni de operativizar la comunicación política. Su comprensión depende de la articulación que resulta entre procesos históricos, concepciones comunicacionales y propuestas políticas. Con la finalidad de ponernos de acuerdo sobre lo que vamos a hablar en este artículo, propongo entender la comunicación política como las batallas discursivas por las resignificaciones para el poder y la hegemonía. La acepción de batalla está relacionada con la noción de campo político que Bordieau emplea para entenderlo como un microcosmos o sistema de distancias entre polos relacionalmente opuestos y distintos, que se confrontan por cambiar, o conservar, las relaciones de poder que estructura cada campo. Esto supone la lucha por el poder y la hegemonía considerando ideologías, actores políticos, fuerzas sociales y medios. A su vez, la noción de las construcciones discursivas para las resignificaciones tiene que ver con las representaciones y sentidos que se le dan a las producciones discursivas, esto es, los procesos comunicacionales que se generan en -y alimentan- las luchas o prácticas sociales y políticas por el poder con un proyecto político y una ideología definidos y la hegemonía con gobernabilidad de una propuesta de sociedad.

Más operativamente, la comunicación política abarca la totalidad del proceso de comunicación (producción, intercambios, interacciones, resignificaciones) de sentidos de sociedad, cultura, política y espiritualidad. Se trata de trabajar argumentaciones discursivas (mensaje) y sus formas de enunciación (géneros, formatos, estética) en situaciones de cotidiana disputa discursiva del campo político, ya sea para fortalecer y confirmar militancias; o desenraizar y/o deslegitimar seguridades, imagen y discurso de los opuestos; o generar empatías con los indecisos.

Esta disciplina se apoya inexcusablemente en procesos de investigación cuantitativa y cualitativa múltiples (de contexto, de sujetos, de escenarios, de instituciones, de discurso, de tendencias…) y se expresa mediante rigurosos sistemas de planificación de estrategias, que deciden el sentido de los discursos y sus dispositivos para ganar la batalla por las resignificaciones en función de objetivos claramente definidos, además con la flexibilidad cotidiana de la definición de las tácticas más adecuadas, sean de ataque o defensa, diseñados en el marco de escenarios posibles.

Dicho esto, en este documento vamos a analizar someramente las principales formas de comunicación política en el mundo occidental, a saber: la retórica, la interrelación, la videopolítica, y la ciberpolítica. Estas formas, si bien tienen un surgimiento secuencial en el tiempo, no se anulan aunque a veces se nieguen, sino por el contrario se combinan en sistemas multidiscursivos cada vez más complejos. Esta clasificación tiene el sesgo de su legitimidad en la cultura occidental, por lo que queda pendiente el reconocimiento y sistematización de otras formas de comunicación política en otras civilizaciones que, si bien no están relacionados con procesos electorales, son decisivos en las batallas por la resignificación.

Sólo a modo de ejemplo mencionemos la estrategia de la maniobra propuesta por Sun Tzú, hace cinco mil años, y que sirve como fuente de inspiración y de referencia para el diseño de estrategias políticas, porque aun siendo una propuesta militar, no tiene su eje de desplazamiento en la fuerza, sino en la inteligencia mediante el cálculo, la astucia, el truco y la sorpresa con estratagemas de presión psicológica apelando a señales visuales, acústicas y gestuales que operan como factores de posicionamiento, de identidad y de poder para ganar las batallas fuera de ellas, no atacando los ejércitos sino las estrategias del enemigo.

La retórica entre el ágora y el balcón

El referente occidental fundante de la comunicación política es el ágora o plaza pública que operaba en la polis griega como el centro de las relaciones comerciales, políticas y culturales. Es el espacio de comunicación donde la retórica de los oradores se asienta en la palabra exquisitamente argumentada y semánticamente fabricada para deleitar, conmover y convencer, haciendo de la capacidad expresiva un arte. El discurso se construye cuidadosamente considerando dos momentos: el del inventio o establecimiento de los contenidos y el del dispositio o las formas de organización de esos contenidos.

El objetivo de esta forma comunicacional era (y sigue siendo) la persuasión, cuya lógica metodológica sigue una sucesión ordenada de pasos que se inician en el exordium o inicio del discurso, con el hablante convocando la atención del oyente (un chistecito, una anécdota o unos versos son buenos recursos); luego la narratio que procede con la exposición de la tesis; la argumentatio profundiza los sustentos del mensaje y la peroratio que resume lo expuesto enfatizando en los argumentos clave que se busca se fijen (posicionen) en las mentes y los corazones de los interlocutores.

Este sistema, conocido también como aristotélico, funciona estableciendo una relación centrada en el campo de la emisión, pero cuidando el enganche del discurso con las creencias, los estados de ánimo, las percepciones, los temores y las esperanzas de los oyentes, con la finalidad de generar empatías con sus almas o sus sentimientos en tránsito a sus razonamientos.

Los grandes oradores del ágora y los superdotados de la palabra de los siglos siguientes, son los representantes de este género sin duda cautivante no sólo, o no tanto, por lo que se dice, sino por los giros, entonaciones, énfasis y pausas de cómo se lo dice. Esta es la expresión de comunicación política que siglos después de la polis griega domina gran parte de nuestra era republicana. Su finalidad es convencer con grandes discursos desde el balcón, en los sindicatos, en el parlamento, en las plazas y en los recintos universitarios, donde los “pico de oro” o los spickers (hablantes, parlantes, oradores) saben cautivar con la palabra bien entonada siguiendo el hilo de un mensaje coherente, que se expone enfatizando palabras, con pausas que capturan la atención, el gesto bien estudiado, la mueca acompasante, la anécdota oportuna, la arenga convocante, la concentración delirante y la mirada contundente que se traduce en complicidades logradas con empatías que sintonizan persuasivamente los espíritus.

La palabra de los pueblos: ¡Ahora es cuando!

Con la emergencia ciudadana y el tejido de reivindicaciones sectoriales y otras estructurales que demandan como derechos con sus movimientos y luchas, la política combina las construcciones discursivas de los balcones con las demandas de las calles. Los pueblos dejan de ser sólo oyentes, y protagonizan historias organizándose, visibilizándose, ejerciendo su derecho a la palabra, desde su vida, en sus términos que no tienen la estructura de la retórica ni el carisma de las elites políticas ilustradas, sino la fuerza de la palabra postergada y de las gentes que visten overoles de trabajadores, ojotas campesinas, ponchos indígenas, melenas estudiantiles, lentes académicos y polleras anarquistas.

Las voces de protesta aparecen investidas de los rostros y palabras de quienes habitan los bordes de las historias oficiales y quieren meterse en ellas con sus pasquines, sus manifiestos y la fortaleza de sus movilizaciones y andares en las calles, en los mercados, en los cerros, en las carreteras, en los intercambios puerta a puerta, en las tertulias de café, en las vocerías, en las radios militantes. Es el tiempo comunicacional de la participación, de la concientización, de la comunicación popular y de la construcción discursiva política que combina en un orden ideológico irrenunciable de transformación la consigna, la demanda, la propuesta, el testimonio, la marcha, la dinamita o la onda y la movilización. No tiene un período fijo de aparición, convive en distintos momentos históricos con la sed ciudadana de reconocimiento, de equidad, de sociedad de derechos y de justicia.

La lógica de su construcción discursiva parte de la praxis o práctica organizada, la exposición, la interpelación y debate de los discursos que significan las reivindicaciones populares, y contemplan necesariamente mensajes de negociación y fortalecimiento organizativo, en una dialéctica en la que los pueblos le exigen a la comunicación formas de interrelación y a la política espacios de participación. Las estrategias se diseñan desde las voces de los pueblos para retumbar en un solo grito en los centros de los poderes.

Son este tipo de experiencias que le hacen afirmar a María Cristina Mata que además de considerar las dimensiones institucionales de la política (organizaciones, momentos de deliberación y decisión), hay que pensarla como esfera y práctica de la vida colectiva en la cual se diseñan y discuten los sentidos del orden social, es decir, los principios, valores y normas que regulan la vida en común y los proyectos de futuro. Así mismo, la comunicación se asume en complejos intercambios de producción de significaciones en permanente tensión y confrontación. En otros términos, no puede pensarse el quehacer de la política sin actores políticos que construyen proyectos de futuro colectivizando intereses y propuestas.

La marketización de la política. Campañas massmediáticas y videopolítica

Con el proceso de globalización la comunicación sufre un proceso de desenraizamiento paradigmático, liberalizándose en estilos que aligeran la vida. En concordancia, la política se entroniza en las superficies de los discursos, a la par de la sociedad de la imagen, entendida así no sólo por lo que se ve sino también por lo que se aparenta ser.

Es en este contexto que la comunicación política se legitima como disciplina, paradójicamente en su reduccionismo a procesos electorales y a campañas, cuando la expansión comercial incorpora en la política el marketing electoral que posiciona la imagen de los candidatos y las promesas electorales reducidas a eslóganes. De refilón, y prácticamente como excepción, como un elemento que incomoda a los estrategas y publicistas, la aplicación del marketing político, trabaja programas políticos pero no para profundizarlos en debates, sino para traducirlos en frases convocantes.

La academia se encarga de consagrar este proceso comercialista de la política en los cánones del sensacionalismo, provocando que, al ritmo de la dinámica de los medios que dependen del rating y la primicia, se trasladen a la política –y a los políticos- de las plazas y las calles a los sets de radio y televisión, donde en nombre de la sagrada popularidad, se hacen parte del show y de los reality, cantando, bailando o colocándose narices de payaso que contribuyen a banalizar la vida, la democracia y, por supuesto, también la política. Para muchos políticos, el objetivo es aparecer en los medios más que hacer política. Y el objetivo comunicacional, de este proceso conocido como de la videopolítica o de la telepolítica, es persuadir, convencer y generar complicidades para elegir telepresidentes.

Empaquetados los mensajes en spots televisivos, cuñas radiofónicas, artes de prensa, carteles y gigantografías que se organizan en campañas malconfundidas con estrategias, invaden la vida saturando mensajes que dizque se posicionan en las mentes de las poblaciones a las que, por lo general, se las cree manipulables, al más crudo estilo de las teorías hipodérmicas de la comunicación que con la ayuda del feed back venden la creencia que son ilusionistas capaces de convertir las masas en ardientes militantes.

La lógica de su construcción discursiva, amparada en encuestas de preferencia electoral que parecen destinadas a decidir los destinos de la vida, sigue un curso lineal de sensibilización (afectar los sentimientos de la gente), persuasión (superar indecisiones o encandilar), y posicionar mensajes para convencer y sostener la decisión lograda. A pesar de la variedad de sus formas de exposición, es un sistema entrópico que no deja su carácter difusionista, vertical, manipulador que ilusoriamente se cree lograr con saturación de mensajes.

Las propias limitaciones de este sistema generaron con su estilo la predominancia efectista de la guerra sucia, relegaron el debate político, relievaron la forma por sobre el contenido, confundieron estrategia con campaña y convirtieron a los ciudadanos en clientes consumidores de los avatares de los partidos que juegan con los imaginarios y las ilusiones de la gente.

Es en este sistema que se acuñan conceptualizaciones instrumentales de la comunicación política, como ésta tomada de Wikipedia: “[…] es una disciplina de la ciencia política y de la comunicación, que se ocupa de la producción, la difusión, la diseminación y de los efectos de la información, tanto a través de los medios de comunicación masiva, cuanto de los interpersonales, en un contexto político. Esto incluye el estudio de los medios de comunicación, el análisis de los discursos de los políticos y aquellos que están tratando de influir en el proceso político; así como de las conversaciones formales e informales entre los miembros del público, entre otros aspectos”. Difusionismo total en un esquema ganado por la forma y por la instrumentalización de la comunicación reducida a medios y donde los publicistas y los creativos se autoatribuyen roles de estrategas.

La ciberpolítica. Entre la web y el whatsapp

La generalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, con la incursión de la internet, la web y las redes sociales sacan a las poblaciones de su marasmo oyente y las ponen en la posibilidad de ser productores de mensajes, con lo que protagonizan las construcciones discursivas que ya no giran en torno a grandes proyectos y reivindicaciones, sino a demandas puntuales y pragmáticas, y a “historyboards” de narrativa cotidiana, más emocional que racional.

Tejida de interconexiones en el ciberespacio, se mueve virtualmente a la velocidad de la luz porque está constituida por las formas comunicacionales en tiempo real del internet, los repositorios de información infinita en los sitios web, y la dinámica frenéticamente incontrolable de recepción, recreación y producción de mensajes en las redes sociales arrimadas al WhatsApp. Las noticias circulan al mismo tiempo que los hechos, pero saturando con multiplicidad de notas paralelas que truenan dispersas como las granizadas, y duran lo que dura un rayo sin necesariamente iluminar el ambiente.

La política realizada en estos sistemas, o mejor dicho la ciberpolítica, tiene hasta ahora dos formas de expresión: una organizada en un centro o cerebro establecido en la web y que se asienta en el uso de computadoras con un ritual selectivo de acceso y apropiación a la exposición de un mundo infinito de datos; y otra despelotada, explosionada en la multiplicidad de centros, o el no centro del WhatsApp facilitado por los celulares cuyo acceso no radica en los cerebros sino en los pulgares.

Es de reconocimiento generalizado que la experiencia fundante de la ciberpolítica es la campaña electoral de Obama el 2008, porque acudiendo a la “política 2.0” vía internet, plantea un sistema multidiscursivo basado en las bondades de las estructuras digitales: la página web que opera como el cerebro o centro de información de los mensajes cuidadosa y rigurosamente manejados por los estrategas siguiendo un plan que considera elementos de “captología” o producción coordinada de mensajes con identidad, y la “usabilidad” que se refiere a la apropiación, reproducción y/o reconstrucción de estos mensajes.

Por lo general, las estrategias se suelen concentrar en la fase electoral o de disputa del poder, dejándose de lado el momento del ejercicio del poder o de la hegemonía

En un inconfundible sistema multimediático o multidiscursivo, los mensajes generados en el cerebro se interconectan proactivamente con la multiplicidad de usuarios mediante el uso de emails o mensajes de texto a servidores y/o celulares con soportes en Facebook, Twitter, Youtube y otros. Este sistema es conocido también como “ciberactivismo”, porque acude con frecuencia a la potencialidad que tiene de auto-convocatoria, así como de movilizaciones mediante “tuitazos” que sumados hacen multitudes. Por otra parte, el cerebro nutre de información a los medios tradicionales, con productos a veces en lenguaje de medios masivos y muchas otras con la levedad telegráfica de la internet. Es un sistema combinado además con la retórica, que en sus propios espacios consagró a Obama como a un gran orador, capaz de seguir cautivando con la fuerza de la palabra combinada con la energía del ciberespacio.

En las experiencias más recientes de ciberpolítica, el WhatsApp encamina a las redes sociales hacia tácticas de comunicación que se mueven en los límites de la anomia abusando de la libertad de expresión, y que se convierte en terreno propicio para los “fake news” o procesos de posverdad. Entre los rasgos característicos de esta forma de ciberpolítica están los factores de autoafirmación, de voluntarismo inorgánico, de desentornillamiento, de reensamblaje social y de entropía comunicacional. Es un sistema de campaña virtual sin centro que invade las vidas las 24 horas de todos los días, originándose en múltiples lugares de referencia que desde incontables escenarios invaden con noticias, fotos, avisos, memes e información de archivo, por Netflix, Snapchat o Facebook, sin la pretensión ya de buscar adhesiones militantes ni confianzas, sino para medirse en las cantidades de likes o emoticones favorables que provocan sus mensajes.

La “autoafirmación” se relaciona con la conceptualización que hace Castells de sistema de autocomunicación por la capacidad ilimitada que tiene de generar/recibir mensajes y definir receptores en burbujas o redes que habitan el ciberespacio. Son estallidos de creaciones multidiscursivas de ingenio desbordante, que reflejan una necesidad compulsiva de los cibernautas por expresar, participar y hacerse protagonistas, rubricando con identidad o anónimamente creaciones acumulativas de memes, videos, afiches, fotografías, canciones, grafitis, infografías y artículos que circulan y se reproducen a la misma o mayor velocidad que los acontecimientos, estableciendo hipervínculos interactivos, con su particular lenguaje chat o SMS (short message service) telegráfico, abreviado, irreverente, lúdico, a la vez que directo y contundente; y que transita de las promesas a las vivencias, del eslogan al testimonio y de la palabra a la imagen, con formatos en los que las historias contadas por sus protagonistas reemplazan las discusiones abstractas.

El “voluntarismo inorgánico” es el reflejo de la fábrica de reiteraciones, intoxicación y dispersión de mensajes en una vorágine inacabable de información, que además opera en una dinámica de “desentornillamiento” o desplazamiento de las redes sociales desde las tradicionales formas de comunicación hacia tácticas explosionadas de “casi interacción”, en palabras de John Thompson, porque no obedecen a los cánones de las reciprocidades interpersonales ni masivas, sino que desarrollan procesos de intercambio simbólico-digital en comunidades virtuales donde prima la demanda inmediata y la respuesta pragmática, cuestionando la existencia de las ideologías o de las izquierdas y las derechas políticas.

El “reensamblaje social”, término acuñado por Bruno Latour, expresa la capacidad de “hacer tendencia” que tienen las redes y el WhatsApp, cuando se articulan las individualidades en un funcionamiento de complementariedades comunitarias. De todas maneras, viralizar mensajes o hacer tendencia son procesos que no están exentos de un sentido de “entropía comunicacional”, o pérdida de energía y de comunicación, porque tiende a confundirse con un efecto de ilusión autocomplaciente por la que cada cibercomunario se cree “el” autor de resultados, que sin duda se explican en una multiplicidad de otros factores.

La ciberpolítica se dinamiza en cada punto donde con un click nos conectamos al mundo virtual en hipervínculos de redes que operan como factores de movilización y (auto)convocatoria. Un factor a tomar en cuenta es que los algoritmos de las redes generan burbujas cerradas en las que nos autoafirmamos sintiéndonos cómodos y seguros, pero cuando salimos y nos topamos con quienes piensan distinto, no sabemos qué hacer. Así manejado, el algoritmo genera filtros de consecuencias devastadoras para el debate y la interacción con otros, especialmente con los distintos. Se convierte en un camino a la polarización y la confrontación, cuando tiene amplísimas potencialidades tecnológicas y lúdicas para el diálogo, el debate y la construcción colectiva de discurso.

Estrategias multidiscursivas

El pantallazo que hemos mostrado de características que suponen tipologías de la comunicación política, sugiere trabajar estrategias multidiscursivas o multimediáticas, ciertamente organizadas en planes coherentemente estructurados. Esto supone, como una primera condición, combinar adecuadamente los distintos tipos de comunicación política, aplicándolos allá donde sea factible hacerlo, con el cuidado de construir discurso, en cada caso, estructurándolo en sus propios lenguajes y sentidos. Así por ejemplo, la ciberpolítica tiene un lenguaje que no es el del libro, ni el de la oratoria, tampoco el de la televisión, ni el de la calle y, más específicamente, el lenguaje del WhatsApp no es el de web por su temporalidad relámpago, su naturalidad, su derroche participativo y su calidad técnica con las fotografías o filmaciones con celular, que hacen prescindibles las grandes productoras. En la actualidad una estrategia de comunicación política se basa en las capacidades de la ciberpolítica, lo que no debe significar dejar de lado las interrelaciones en la calle, los espacios para la oratoria, así como los roles de reconocimiento social que tienen los medios masivos.

Se trata de trabajar estrategias, no planes operativos de mensajes o de medios, ni meras campañas persuasivas y de posicionamiento. Las estrategias de comunicación deben ser asumidas en el sentido riguroso que plantea Sandra Massoni, de entenderlas como dispositivos de inteligibilidad y de interpelación de la realidad en dimensiones múltiples, habida cuenta que el conocimiento es también acción y no sólo comprensión del mundo, lo que implica considerar las prácticas sociales y políticas de quienes intervienen en los procesos históricos ya sea como militantes, adherentes o simpatizantes o, en el otro polo, como los opuestos, los enemigos y en un limbo difuso y por lo general amplio, los indecisos. La estrategia define escenarios y programa de todo lo que se debe y no decir y de todo lo que se debe o no se debe hacer, señalando caminos y metas para llegar a resultados en el corto, mediano y largo plazo.

Por lo general, las estrategias se suelen concentrar en la fase electoral o de disputa del poder, dejándose de lado el momento del ejercicio del poder o de la hegemonía. Esta separación es sin duda perniciosa, puesto que son procesos concatenados y convivientes, por lo que trabajar programa electoral y programa de gobierno de manera articulada, resulta un ejercicio impostergable que contribuye a superar la improvisación a momento de definir las políticas estatales.

Para la construcción de estrategias una base fundamental es la investigación, que tiene diferentes alternativas, no sólo las encuestas tan cacareadas como factores de verdad en los procesos electorales. Son útiles, es cierto, pero deben complementarse con sondeos, con observación participante y con investigación cualitativa permanente. Las estrategias no pueden basarse en los mandatos y ocurrencias de los líderes, ni en las referencias de otros procesos por más exitosos que fueren, y ni siquiera en el olfato político que da la experiencia. Toda decisión tiene que ser sustentada en un riguroso y permanente reconocimiento de la realidad y, dentro de ella, de la praxis o los procesos políticos, que son tan dinámicos como la construcción discursiva y sus resignificaciones.

Tiene razón Jaime Durán Barba cuando afirma que, si los políticos incorporaran a su trabajo el método científico, serían menos delirantes y podrían conseguir mejores resultados, así como tendrían menos conflictos con el sentido común de los electores. Definitivamente, la investigación en comunicación política es el factor que permite desentrañar con rigor los procesos históricos, estableciendo los decursos de las coyunturas; sigue las idas y venidas de los discursos subyacentes tanto en las expresiones como en las prácticas de los sujetos que intervienen en los procesos históricos; establece las tendencias discursivas que anidan en los sentipensamientos, temores, necesidades y esperanzas de las ciudadanías; y mide con claridad las acciones y las estrategias de todos los participantes, en particular de los oponentes, recordando que la comunicación política es una batalla discursiva por las significaciones, es decir, que es cuestión de dos o más que se confrontan por el poder y la hegemonía.

Las demandas y propuestas ciudadanas deben formar parte de las agendas discursivas, partiendo también de ellas y no sólo desde las aspiraciones partidistas en la definición colectiva del orden político, social y cultural que se aspira para nuestras sociedades. No se trata de innovar formas comunicacionales sino de construirlas en pertinencia indisoluble con los proyectos políticos y las utopías de sociedad. Son ellos los que acomodan el orden innovativo o renovador de la comunicación y de la política.

Con la ciberpolítica, la comunicación política se está (re)descubriendo en los cánones de la comunicación participativa, asumida como una superación del sentido unidireccional de la información y la difusión característica de la retórica y, especialmente, del marketing electoral. Pero es necesario hacer notar que no se está inventando la participación, como lo quieren dar a entender algunos ciber-estrategas-políticos. El saber escuchar para hablar es tan antiguo como el origen de la humanidad y, de manera más sistemática, la comunicación participativa tiene sus orígenes prácticos con la radio educativa en los años cincuenta del siglo pasado, y su apropiación académica está enraizada en la iniciativa latinoamericana de los años sesentas con la comunicación educativa, la comunicación para el desarrollo y la comunicación popular, de cuyo bagaje teórico y metodológico la comunicación política se tiene que saber nutrir.

Hemos afirmado que la comunicación política es la batalla de las construcciones discursivas por las significaciones para el poder y la hegemonía, lo que supone un acto comunicacional relacional, donde las personas son sujetos históricos, no votantes; son actores políticos, no clientes; son ciudadanos, no consumidores ni clientes. Son, en definitiva, protagonistas de la historia, por eso los sentidos de la comunicación no pueden detenerse en persuadir, o posicionar, o sensibilizar, o informar, o retroalimentar, se trata de establecer mediaciones con los sentipensamientos y la capacidad ciudadana de apropiarse del discurso, procesarlo y re/construirlo desde sus prácticas sociales y políticas, a la luz de ideologías que no se agotan, aunque los agoreros del fin de la historia quisieran que no existan, sin darse cuenta que éste deseo y esta lectura de la realidad, de hecho son ya una construcción ideológica que raya en la insignificancia apolítica, cuando hacer política es, bajo cualquier circunstancia, un acto de emancipación desde una particular forma de percepción, representación y proyección del mundo.

* Adalid Contreras Baspineiro es sociólogo y comunicólogo boliviano. Ha sido Secretario General de la Comunidad Andina. Agencia Latinoamericana de Información (ALAI)

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Cómo el algoritmo secuestró a la democracia

Claudio Guevara. LQS. Enero 2019

Totalitarismo 2.0 puede ser un nombre apropiado: el ciudadano depende de las redes de servicios para casi todas sus operaciones vitales, es sujeto de un espionaje cibernético permanente y crea su idea del mundo en la burbuja perceptual del sistema. El poder puede aspirar a un control total de su vida. Y -a través de la manipulación, el chantaje o el crimen contra personajes influyentes- de la entera sociedad

El conocimiento íntimo de los individuos le abre la puerta a una nueva forma de gerenciamiento político de las sociedades. Breve semblanza del Totalitarismo 2.0.

Un nuevo paradigma de conocimiento y manipulación de la sociedad emerge de la formidable concentración de datos y recursos que acumulan las redes informáticas. Las aplicaciones interactivas, plataformas de redes sociales, telefonía móvil e inteligencia artificial colectan cada día millones de datos personales y dominan cada vez más la vida de la gente. Cinco corporaciones planetarias que hunden sus raíces en el corazón del sistema financiero mundial. Lo saben todo sobre nosotros.

El conocimiento íntimo de los individuos, el control en tiempo real de sus desplazamientos y consumos, pensamientos y emociones, le abre la puerta a una nueva forma de gerenciamiento político de las sociedades. Totalitarismo 2.0 puede ser un nombre apropiado: el ciudadano depende de las redes de servicios para casi todas sus operaciones vitales, es sujeto de un espionaje cibernético permanente y crea su idea del mundo en la burbuja perceptual del sistema. El poder puede aspirar a un control total de su vida. Y -a través de la manipulación, el chantaje o el crimen contra personajes influyentes- de la entera sociedad.

Cómo Internet está matando la democracia

José María Espona en “Totalitarismo Tecnológico Versión 2.0: Por qué el avance tecnológico y la crisis financiera nos lleva inevitablemente al Totalitarismo” advierte que se está configurando una dictadura electrónica sin precedentes, un sistema controlado por una minoría capaz de manipular la mecánica de los partidos políticos, de los grandes medios de comunicación, cambiar la legislación y utilizar el propio aparato del Estado de Derecho. Espona denomina «tiranía bancaria» a este régimen disfrazado de «democracia».

Jaime Bartlett, que estudia la relación entre nuevas tecnologías y democracia, en su libro “El pueblo versus la tecnología: cómo internet está matando la democracia”, pronostica que si la política no impone su autoridad sobre el mundo digital, la tecnología destruirá la democracia y el orden social tal como los conocemos.

Por el momento, mientras se demora un marco normativo que detenga su concentración en manos privadas, la tecnología está ganando esta batalla. Sociedades enteras están siendo capturadas, teledirigidas, heterodeterminadas por una sofisticada coordinación de dispositivos. Un puñado de programadores está imponiendo una nueva forma de control social a escala planetaria.

América Latina es un territorio vulnerable. Países como Argentina, Brasil y Ecuador son laboratorios avanzados de la tendencia, donde bajo el ropaje formal de la democracia se va consolidando un nuevo modelo de gestión política: el Totalitarismo 2.0. ¿Cuáles son sus características, sus patrones más visibles?

Tendencias del Totalitarismo 2.0

El poder colonial se deslocaliza y se invisibiliza. Décadas atrás, las estrategias de dominación colonial eran manifiestas y visibles. El Imperialismo industrial, de violencia explícita, hería sentimientos nacionales y provocaba procesos de resistencia y acumulación de fuerzas populares. Ahora el Imperialismo financiero pone el énfasis en la invisibilidad y en la creación de una subordinación consentida. No se sabe a ciencia cierta dónde ni quién encarna el poder. La tecnología digital sobrepasa el modelo “democrático- nacional” y es no-geográfica y descentralizada. Las redes tecnológicas son poderes supra-nacionales sin domicilio fijo.

Describe Adolfo Moreno: “Este grupo de corporaciones domina el mundo como antes lo hicieron las potencias coloniales. Sin derramar sangre, logran capturar miles de millones de “almas”. Su poder reside en el algoritmo”. Rosa Miriam Elizalde lo llama Colonialismo 2.0.

En esta etapa, los golpes de Estado y los magnicidios son reemplazados por revoluciones de colores, golpes suaves y asesinatos encubiertos y selectivos. Las invasiones militares con ejércitos de bandera dejan su lugar a ejércitos difusos y tropas mercenarias. La proscripción de partidos y los prisioneros políticos han sido reemplazados por el lawfare, el linchamiento mediático y el aislamiento de los líderes por la propaganda. Las metrópolis imperiales vuelven a someter a las antiguas colonias emancipadas, pero ahora merced a “la voluntad de las urnas”, “el clamor de los mercados” y el deseo de los usuarios.

Una simbiosis gobierno-justicia-medios impone su propia realidad virtual. La antigua división de poderes propia del Estado de Derecho se va convirtiendo en una gestión monolítica y sin fisuras de un poder homogéneo y unificado. Las instituciones republicanas son cooptadas. Una extraordinaria coordinación de acciones e intereses mancomunados reemplaza las diferencias de criterio, las deliberaciones y los contrapesos entre los diferentes poderes. Los noticieros crean culpables para explicar el siempre creciente empeoramiento de las condiciones de vida. Mediante un retorcimiento de leyes y procedimientos, ciertos objetivos políticos son encarcelados en procesos judiciales aberrantes y exhibidos como delincuentes en las pantallas.

Se profundiza la militarización y el Estado policial. A la par que el lenguaje cotidiano de los medios glorifica la guerra y la represión, se multiplican las leyes antiterroristas y los dispositivos represivos. Una nube negra de exabruptos en boca de presidentes y ministros advierte a los ciudadanos que las garantías constitucionales y la presunción de inocencia son casi cosa del pasado. Decretos y leyes especiales van configurando un estado de excepción, donde las ejecuciones sumarias y la justicia por mano propia son aplaudidas y alentadas. La TV vocifera consignas y señala culpables y enemigos. Se multiplican los muros y se eliminan derechos. Las negociaciones interclasistas son suprimidas y reemplazadas por un fascismo contractual, donde los más fuertes imponen sus criterios sin contrapesos.

Se avanza hacia el voto electrónico. En las sociedades subalternas se tiende a encerrar dentro del espacio cibernético, pese a que cualquier tecnología electrónica que suplante al voto manual, controlable por cada partido, conlleva inseguridad, vulnerabilidad y posible distorsión de la voluntad ciudadana. Los programadores globales intentan cerrar el cerco. Con el control de los procesos electorales, la dictadura electrónica consagraría el control total del sistema político. Boaventura de Souza lo denomina Fraude 2.0.

El Totalitarismo 2.0 aplica una combinación de ciencia y tecnología, acompañada de una manipulación de las instituciones republicanas, para normalizar el pasaje hacia un régimen político de control centralizado, inadvertido por la población.

Es, como dice Boaventura, la muerte democrática de la democracia.

Referencias:
“Cinco monopolios de búsqueda y contenidos construyen el relato en el mundo”. Alfredo Moreno.
– “América: un escenario de conflicto”, Alfredo César Dachary.
“Brasil: las democracias también mueren democráticamente”. Boaventura de Souza Santos.
– “¿Puede el fascismo ser opción de poder en Venezuela?”. Julio Escalona.
“Breaking Out of the Invisible Prison”. Jhon Mac Murtry.
*.- Diario de Vallarta & Nayarit

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