Elogio a la intolerancia

Juan Gabalaui*. LQS. Abril 2019

Nos hablan de ciudadanía y de democracia para defender que nos quedemos quietos y callados. Si protestas activamente y te organizas contra los discursos antisociales y contraderechos, te quitan puntos en el carnet de ciudadanía y de demócrata

No, no soy tolerante. No tolero el fascismo, los discursos almibarados o agresivos que atentan igualmente contra derechos fundamentales. No tolero los privilegios ni las desigualdades, ni a los mentirosos ni a los hipócritas. No tolero a los que se manifiestan contra los derechos de los demás ni a aquellos que se inventan el derecho a disfrutar de espectáculos donde se tortura a animales. No tolero a los que miran a otro lado mientras mueren personas en el mediterráneo o se les enjaula en campos de refugiados y centros de internamiento. No tolero a los que utilizan a otras personas para alcanzar sus deseos, atentan contra su dignidad y se aprovechan de su vulnerabilidad. No tolero a los que defienden dictaduras fascistas y deforman la historia para justificar la vileza de aquellos que consideran héroes aunque no sean más que criminales. No tolero a los que pervierten el lenguaje para seguir acumulando y manteniendo posiciones de poder. No tolero a los que se aprovechan de los que nada o poco tienen, ni a los que les culpan y desprecian. No tolero a los expertos que nos dicen cómo tienen que ser las cosas para que todo siga igual. No tolero a los fascistas de botas militares y excesos verbales ni a los que se esconden detrás del traje y la corbata y cuidan el discurso. No tolero a los autoritarios ni a los amantes de la fuerza bruta y del golpe encima de la mesa. No tolero a los que gritan libertad mientras la atropellan. Su libertad es nuestra cárcel. No tolero a los que aman la tolerancia porque son los mansos que permiten el actual estado de las cosas.

Estoy harto de los biempensantes que nos piden moderación. No hay ni puede haber moderación ante los discursos que atentan contra libertades y derechos fundamentales. La oposición activa y la desobediencia son las herramientas para desactivar este juego. Nos dicen que todo el mundo tiene derecho a expresar libremente sus ideas. Y es verdad. Las pueden expresar. Pero si ponen en riesgo los derechos de las personas, si los quieren eliminar o recortar, nos deben tener enfrente. Es un imperativo moral. Lo contrario nos convierte en cómplices o en idiotas. Nos llamarán terroristas, delincuentes y reaccionarios pero nosotros no hemos cometido terrorismo de estado, ni hemos robado las arcas públicas ni manipulado las más bajas emociones, instigando al odio y a la confrontación. Nos hablan de ciudadanía y de democracia para defender que nos quedemos quietos y callados. Si protestas activamente y te organizas contra los discursos antisociales y contraderechos, te quitan puntos en el carnet de ciudadanía y de demócrata. Prefieren que normalicemos estos discursos estableciendo un debate de igual a igual como si la historia no hubiera demostrado que esto es estéril. Quieren que nos quedemos en casa viendo los debates televisivos. Nos quieren inofensivos. Nos quieren mansos. Nos quieren tolerantes. Pero somos antifascistas y nos tendrán enfrente.

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Carmen Badía: 45 días en huelga de hambre. La indiferencia es complicidad

Acacio Puig*. LQS. Abril 2019

Casi una veintena de personas, dos pancartas y muy expresivas reivindicaciones y el reparto de hojas informativas entre transeúntes, muy bien acogido y fortalecido por algún que otro “¡Bravo!” del mismo origen

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El 24 de abril se han cumplido 45 días en Huelga de Hambre que protagoniza en la cárcel de Zuera, Carmen Badía Lachos (actualmente recluida en la enfermería de la prisión). En un Madrid lluvioso y a partir de las 12 horas, ha tenido lugar la solidaria concentración frente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, sita en la calle Alcalá 38-40. Con el mismo propósito tenía lugar otra concentración en Zaragoza ante el edificio de Los Fueros de Aragón.

45 días en huelga de hambre son ya tantos y con tanto riesgo para la salud de cualquiera, que confirman el objetivo de libertad o muerte que alienta el desafío de Carmen frente a la brutal indiferencia de la Dirección de la cárcel de Zuera y de Instituciones Penitenciarias. A partir del 1 de mayo se anuncia una solidaria huelga de hambre como muestra del apoyo generalizado a Carmen por parte de lxs presxs sociales encerrados en las cárceles del estado.

La lucha de Carmen, enferma de tres cánceres, encarcelada desde hace 14 años, actualmente en silla de ruedas y dependiente -por su mala salud- de ayuda para hacer frente a tareas cotidianas elementales, hacía esperar –máxime en una ciudad como Madrid- de una digna expresión de solidaridad y apoyo, máxime cuando la información sobre Carmen Badía está contando con una profusa difusión en blogs alternativos y redes sociales. Sin embargo, esa esperanza ha resultado tan defraudada que nos exige subrayar el subtítulo de esta crónica: La indiferencia es complicidad.

Para antiguos presos políticos del franquismo –como yo- que tuvimos ocasión de compartir y alentar los esfuerzos de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) desde la histórica Cárcel de Carabanchel (demolida a resultas de una iniciativa especulativa y de destrucción de un símbolo de memoria antifranquista) la ausencia de antiguos compañeros de penales, de organizaciones sindicales, sociales, feministas y partidarias en la jornada de hoy en Madrid, enfatiza la regresión de la conciencia política y solidaria que asola hoy las estructuras de izquierda y del pueblo de izquierdas madrileño. Es posible también que urja mayor extensión de la sensibilización social sobre las condiciones de existencia en cárceles y centros de internamiento sobre espacios tabú que ignoran interesadamente medios de comunicación y organizaciones; y es posible también que falte una generalización de otras experiencias que vienen acompañando las concentraciones minoritarias con la entrega de denuncias a interlocutores sordos a las exigencias de ciudadanía víctima de abusos, como los padecidos por Carmen y muchos otros encarcelados que contabilizan “suicidios” nunca investigados adecuadamente.

Pero desde el rechazo a la indiferencia en una sociedad sobre saturada de informaciones, es pertinente recordar que en estas jornadas de enorme ajetreo retórico y discursos, lo que está en juego es bastante más que el color del gobierno que salga de las elecciones del 28 de abril; lo que está en juego, decimos, es precisar el urgente proyecto regeneracionista de un modelo tan hueco como corrupto, en que los Derechos Humanos se han convertido en mera cita oportuna y oportunista, un modelo en el que el mirarse el ombligo nos lleva a la catástrofe. Aunque quizá solo tenemos lo que tristemente merecemos.

En cualquier caso: RESISTAMOS. ¡Carmen Badía, Libertad!

#SolidaridadEntreIguales #ApoyoMutuo #AbajoLosMuros

Contra el exterminio carcelario: Campaña por Carmen Badía Lachos

* Acacio Puig, artista plástico y pensionista. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril». Es editor del blog Afinidades Anticapitalistas

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Elecciones 28-A: PSOE y Sáhara Occidental

Luis Portillo Pasqual del Riquelme*. LQS. Abril 2019

El PSOE jamás ha dicho una sola palabra sobre los juicios-farsa a los detenidos saharauis en Gdeim Izik –no digamos ya prestarse a asistir como observador imparcial en los mismos-, ni ha levantado la voz contra la represión sistemática de las manifestaciones saharauis en los territorios ocupados

No en nuestro nombre, no con nuestro voto

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) dice en su programa electoral para el 28 de abril que promoverá la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajará para fomentar la supervisión de los Derechos Humanos.

Que no te engañen. El PSOE no solo no ha hecho nada por el pueblo saharaui, sino que ha trabajado mucho, y en la sombra, en contra de sus derechos e intereses.

La causa saharaui le sirvió a Felipe González para llegar al poder con promesas falsas, con las que logró movilizar a buena parte del electorado. Estuvo el 14 de noviembre de 1976 (primer aniversario de la firma de los infaustos Acuerdos Tripartitos de Madrid) en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, y allí pronunció aquello de “nuestro Partido estará con vosotros hasta la victoria final”. Bien pronto olvidó esas palabras. Y Mariem Hassan lloró su traición amargamente, en “Shouka” (La espina). Se acabaron las manifestaciones socialistas con banderas saharauis.

Mientras Alfonso Guerra declaraba a su entrevistador que el Frente Polisario había “perdido apoyos”, callaba, sin embargo, que era precisamente el PSOE quien le había retirado el suyo.

Y Felipe González –hasta donde se sabe- viajaba a América Latina para impedir que varios gobiernos sudamericanos reconocieran a la República Saharaui (RASD).

El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, conseguía hilo directo con el monarca alauita (lo afirma el mismísimo Ali Lmrabet) y cedía sin problemas al chantaje alauita, permitiendo la deportación de Aminetu Haidar a Canarias, en lugar de exigir su retorno a su patria saharaui.

Trinidad Jiménez, premiada también con el ministerio de Exteriores, se abstenía cínicamente de condenar el brutal desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik por las fuerzas marroquíes de ocupación, en la propia tierra saharaui, a pocos kilómetros de El Aaiún, la capital, a la vista del mundo entero a pesar de la férrea censura mediática impuesta por el ocupante marroquí. Y justificaba bochornosamente la invasión y ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos aduciendo que se habían llevado a cabo mediante “un tratado legal” (los ilegales e ilegítimos Acuerdos Tripartitos de 1975).

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero viajaba a la ciudad ocupada de Dajla para ser fotografiado ante la foto del rey-ocupante, Mohamed VI, y el mapa del Sáhara Occidental anexionado a Marruecos a sus espaldas, en las sesiones del Foro Crans Montana, un evento propagandístico boicoteado por la Unión Europea, la Unesco, la Unión Africana y hasta la propia ONU, que, como se sabe, desde el año 1991 mantiene en el Sáhara Occidental a la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental). Las sesiones del mencionado Foro en Dajla ocupada sirven al monarca alauita para atraer y agasajar a prebostes, académicos, ‘celebrities’, (in)expertos y presuntos corruptos para, descaradamente, intentar blanquear y legitimar la ilegal ocupación colonial. Hasta el entonces ministro español de Exteriores, José Manuel García Margallo, hubo de recordar a Rodríguez Zapatero que celebrar “reuniones internacionales en territorios ocupados es ilegal conforme al derecho internacional” y está “en contradicción con los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver el conflicto del Sáhara Occidental”. Pero, bueno, también es ilegal invadir y ocupar territorios ajenos; y ya puestos,… Ahora bien, que luego no traten de engañarnos con sus promesas electorales. A fin de cuentas, tanto el PSOE como el Partido Popular (PP), cuando han llegado al poder se han desentendido, ambos, de la causa saharaui.

Y ya en el Gobierno de Pedro Sánchez, su ministro Josep Borrell hizo lo imposible para que el Parlamento español prohibiera a sus diputados –representantes de la soberanía popular- debatir la situación del Sáhara Occidental -excolonia y ex provincia española aún pendiente de descolonización- para no desatar las iras del todopoderoso rey marroquí.

El PSOE jamás ha dicho una sola palabra sobre los juicios-farsa a los detenidos saharauis en Gdeim Izik (ocho condenados a cadena perpetua y, otros, a veinte años de prisión) –no digamos ya prestarse a asistir como observador imparcial en los mismos-, ni ha levantado la voz contra la represión sistemática de las manifestaciones saharauis en los territorios ocupados, ni ha protestado ante nadie por la situación de los presos políticos saharauis y la permanente violación de todos los derechos usurpados a ese pueblo (¡al que el hoy Rey emérito dijo querer proteger porque era la obligación de España!). Ni siquiera se ha quejado públicamente de la invasión de pateras con que el Majzén chantajea a España y a toda Europa.

Muy al contrario, les ha faltado el tiempo a los responsables del PSOE para bendecir aquí y allá el plan de anexión marroquí y para correr a Bruselas a apoyar el continuado expolio de los recursos naturales saharauis, en contra de las reiteradas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Y aún más, con motivo de la reciente visita del rey Felipe VI a Marruecos, no solo han ocultado a la opinión pública española e internacional la gravedad de los abusos perpetrados por las fuerzas de ocupación marroquíes sobre la población y el territorio saharauis, sino que, además, han dedicado sus esfuerzos, desde el Consejo de Estado, a halagar con lisonjas al máximo responsable de esa situación.

Grosso modo, esa es la ‘aportación’ del PSOE a la causa saharaui. ¿Cómo se atreven ahora a decir que ese partido promoverá la autodeterminación del pueblo saharaui y trabajará para fomentar la supervisión de los Derechos Humanos? ¡Si ni siquiera ha sacado a sus militantes o simpatizantes a pasear en la una-vez-al-año-manifestación del 14 de noviembre en Madrid! (aniversario de la firma de los Acuerdos Tripartitos). ¿Dónde, en qué actos, en qué medios de comunicación, con qué materiales, en qué debates, en qué centros decisorios ha venido apoyando el PSOE la libertad y la justicia para el pueblo saharaui? ‘Por sus obras los conoceréis’, reza el dicho antiguo: ‘obras son amores, y no buenas razones’.

Así que, en las elecciones generales del 28 de abril, lo coherente es votar a aquellos partidos que, con su acción (y no con falsas promesas) han demostrado que apoyan, y que seguirán apoyando, la noble y legítima causa saharaui; una causa que cuenta con la simpatía y el reconocimiento de una mayoría de población consciente y solidaria, y en la que España tiene una enorme responsabilidad histórica, política, jurídica y ética.

* Doctor en Ciencias Económicas, exprofesor de Estructura Económica Internacional en la Universidad Autónoma de Madrid
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Una sociedad embrutecida

Juan Gabalaui*. LQS. Abril 2019

Activar el miedo y el enfado implica cambios en nuestra manera de mirar la realidad. La vemos como amenazante y nos mantiene alerta, para actuar rápidamente ante cualquier indicio de peligro aunque sea de forma temeraria

Cuando hablas sobre la guerra civil con algún representante de la derecha española, suele hacer referencia al peligro comunista que se vivía durante la Segunda República y la necesidad del alzamiento nacional, que es la manera de referirse al golpe de estado contra el gobierno republicano. El peligro comunista fue un mantra invocado ante todo aquello que fuera contrario a los principios sociales y económicos del fascismo español durante los 40 años de dictadura. No importa que durante la Segunda República, el partido comunista fuera minoritario y su fuerza de convocatoria mínima en comparación con los socialistas del PSOE y los anarquistas de la CNT, estos últimos con una extraordinaria capacidad de convocatoria y miles de militantes. Se consiguió construir un monstruo con el que asustar a la población tomando como referencia la revolución rusa, que tanto miedo provocó en los poderes tradicionales al ver peligrar sus privilegios. Construir implica una acción deliberada dirigida a modificar la percepción de las personas. La realidad no es la que ven nuestros ojos sino la que construimos -o nos construyen- y, de esta manera, trasladaron su miedo a la población, y convirtieron al monstruo en un peligro para todos. Todo era comunista. Todo aquello que amenazara su poder. Facilitaron los elementos para que las personas construyeran una amenaza contra sus intereses aunque la gran mayoría ignoraba qué significaba el comunismo, el socialismo o el anarquismo. La represión y el miedo sirvieron, a su vez, para apagar la voz de la disidencia. Las personas que nos rodeaban ejercían de censoras.

Este hecho no se produjo únicamente en una sociedad fascista como la española sino también en las democracias liberales de la época. La fiebre anticomunista se despertaba ante cualquier indicio de izquierdismo. Así, Estados Unidos, como en todo lo demás, se convirtió en el paradigma de la persecución comunista. No es azaroso que una sociedad fascista y las democracias liberales compartieran este feroz anticomunismo. Ambas protegían un principio fundamental del capitalismo, la propiedad privada, así como la acumulación y la concentración de la riqueza en pocas manos. Todo lo que se consideraba amenazante, se tachaba de comunista. Esta simpleza era tan poderosa que apenas tenía contestación social. Hacía ya demasiado tiempo que el capitalismo había plantado la semilla en las mentes de las personas como para sacar rédito con frases simples que detonaban potentes emociones. El anticomunismo se convirtió, de esta manera, en una estrategia de movilización -política y electoral- de la sociedad contra aquello que amenazaba los intereses de las élites. Dejó de tener relación con el comunismo convirtiéndose en una maniobra con capacidad de activar emociones. Estas emociones son principalmente el miedo y el enfado.

Bernie Sanders, un socialdemócrata que está muy lejos de amenazar el sistema, es tachado de comunista en Estados Unidos. En 2016, Donald Trump se refirió a Sanders como “Bernie our communist friend“, medios de la derecha se preguntaban cómo va a dirigir el país un comunista o Hillary Clinton señalaba en los debates con Sanders sus veleidades izquierdistas como un pecado capital. No importa ser comunista sino ser acusado como tal. Insisto que no tiene que ver con el comunismo sino con lo que provoca en muchas personas , convirtiéndolas en agentes de los intereses de aquellos que acusan. En España, Podemos y sus dirigentes son señalados como comunistas aunque sus políticas y propuestas no lo sean. María Claver, periodista con un marcado sesgo derechista, señalaba en un programa de televisión que el manifiesto feminista del 8M era de naturaleza comunista porque incluía palabras como público y comunitario. Se refería a este párrafo:

“Para construir una economía sostenible, justa y solidaria que gestione los recursos naturales de forma pública y comunitaria, que esté en función de las necesidades humanas y no del beneficio capitalista. Para que logremos el acceso universal a los bienes naturales imprescindibles para vivir y priorizar los derechos comunitarios frente a los intereses privados“.

Carlos Cuesta, compañero de fatigas de Claver, tachaba los presupuestos del socialdemócrata Pedro Sánchez como presupuestos comunistas. Aunque para la derecha – cada vez más extrema- el mayor pecado de Sánchez es haber pactado con golpistas y comunistas. VOX pidió desalojar de la Junta de Andalucía a socialistas y comunistas -todos sabemos que Susana Díaz era una peligrosa socialista-. Albert Rivera se ha cansado de llamar comunistas a Podemos por su asociación con Izquierda Unida. Pablo Casado ha declarado que en las próximas eleciones generales se optará por la Constitución, la ley y la unidad de España o por el caos de comunistas, socialistas e independentistas. Este exceso en el uso de comunismo [y de otros términos como golpismo, defensa de la unidad de España o secesionismo] tiene un interés electoralista pero también pretende polarizar a la población. Lejos de fomentar la reflexión y el debate de ideas se busca la confrontación. Activar el miedo y el enfado implica cambios en nuestra manera de mirar la realidad. La vemos como amenazante y nos mantiene alerta, para actuar rápidamente ante cualquier indicio de peligro aunque sea de forma temeraria. El condicionamiento que ha recibido esta sociedad dirige la acción a la defensa de intereses ajenos a los propios. Los insultos y las amenazas de muchos simpatizantes de la derecha -extrema- están teledirigidos por la irresponsabilidad de políticos y medios deshonestos. Detrás del puñetazo encima de la mesa, la invocación del padre autoritario que resuelva la situación política y la ley del más fuerte, está el miedo, la irreflexión y la barbarie. Esta es la sociedad que quieren crear. Una sociedad embrutecida.

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Alan García, la cara oculta del sanguinario presidente peruano

Tomás F. Ruiz. LQS. Abril 2019

El suicidio de Alan García ha sido, posiblemente, el único acto digno que puede atribuírsele a un despojo humano como era este asesino

En su primer mandato como presidente, Alan García fue el promotor desde la sombra de las amenazas a Alfonso Barrantes (Izquierda Unida peruana) para que se retirara como candidato a presidencia y dejara el campo libre a su contrincante. Alan García inició su mandato endureciendo la represión contra todos aquellos políticos que se cruzaran en su camino. Con una política pseudo populista, intentó dar una imagen internacional de izquierdas a su gobierno. Sin embargo, pronto se vio que Perú bajo el mandato de Alan García, no sólo continuaría su política de sometimiento ante EE.UU., sino que la acrecentaría, vendiendo su patria a precios de saldo y promoviendo políticas en defensa de los intereses estadounidenses.
La represión que aplicó, sin embargo, posibilitó que entre la población peruana se forjara un sentimiento de lucha que significó un aumento de popularidad para el partido Comunista Peruano (conocido también por Sendero Luminoso). Los miles de presos políticos con que Alan García saturó sus cárceles, acabaron sublevándose en el año 1986, articulando un motín que se extendió a los tres principales centros penitenciarios del país e hizo temblar al régimen corrupto de Alan García.

Soldados de la Marina de Guerra peruana asesinaron con un tiro en la nuca a los supervivientes de los bombardeos

Todas las matanzas promovidas por Alan García entre poblaciones campesinas indefensas, acusándolas de apoyo a los guerrilleros, fueron el desencadenante de una galvanización generalizada de la conciencia de lucha en todo el país. Detenciones, torturas, asesinatos… La policía política de Alan García, amparada y dirigida por especialistas en el terror de la CIA, no reparó en ningún tipo de escrúpulos a la hora de borrar del mapa a sus adversarios. Las cárceles se llenaron de presos políticos hasta el punto de que no cabían más y el partido Comunista Peruano (Sendero Luminoso), organizó una organización de resistencia dentro de los penales que le proporcionó el prestigio necesario para fomentar la lucha popular contra la dictadura que Alan García había impuesto.

Las matanzas de los penales

A Alan García la situación se le fue de las manos en junio de 1986, cuando los principales penales del país se sublevaron en un motín coordinado que sacó a la luz las criminales condiciones en que se encontraban los presos de las cárceles peruanas. Entre otras maniobras de exterminio, a los presos políticos se les envenenaba con la comida. Gracias a la intervención de la Cruz Roja, que verificó este envenenamiento selectivo, los presos políticos consiguieron el derecho de que sus familiares les llevaran a la cárcel comida cada día.
En el 18 de junio de 1986, los presos de los penales de San Juan de Lurigancho, El Frontón y la cárcel de mujeres de Santa Bárbara, se sublevaron en una maniobra coordinada por el partido comunista que les permitió el control de las penitenciarías. Su objetivo era atraer la atención del mundo entero ante el genocidio que se estaba cometiendo en Perú.
Por su parte, Alan García, temeroso de que este motín hiciera evidente la dictadura que había impuesto en Perú ante todo el mundo, decidió acabar draconianamente con esta protesta. A las tres de la madrugada del 19 de junio, ordenó bombardear el penal desde un navío de guerra. La orden que personalmente dio Alan García fue que los soldados entraran al penal por los orificios abiertos por la artillería pesada y que no dejaran supervivientes. En el penal de Lurigancho las órdenes que los oficiales dieron a los soldados fueron las de una operación de exterminio: «¡Que nadie salga vivo!”

Tiro en la nuca

Una vez tomado el penal de El Frontón y tras haberse rendido, 124 reclusos fueron asesinados por soldados de la Marina de Guerra peruana con un tiro en la nuca. Este asesinato en masa nunca ha podido probarse porque los soldados se ocuparon de hacer desparecer los cuerpos. La escalofriante matanza se llevó a cabo mientras los familiares de los internos estaban fuera del penal, situado en un islote frente a la ciudad de El Callao, escuchando las descargas de los cañones contra hombres desarmados y los tiros de los marines que estaban asesinando a sangre fría a sus esposos, padres e hijos.
El director del penal, el juez y el fiscal dejaron sentada su protesta por la ofensiva que protagonizó el ejército peruano, a quienes, sin ningún efecto, negaron autorización para actuar dentro del penal. Curiosamente fue la propia iglesia católica peruana (la misma que ha organizado ahora las exequias de Alan García), la que con más exactitud denunció esta matanza. El informe oficial que hizo público corrobora la versión de los presos fusilados después de rendirse.

Los cuerpos de los presos asesinados en los penales nunca fueron entregados a sus parientes

“En el Frontón, la operación se encomendó a la Marina, que bombardeó el Pabellón Azul durante todo el día. Eran alrededor de doscientos detenidos de los que solo sobrevivieron treinta, que se rindieron. En todo el proceso se impidió el acceso a la prensa, incluso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales».
En el procedimiento judicial que se abrió por estos hechos la justicia peruana, cómplice de la masacre, aceptó la imposición del ejército de que ninguno de los directores de los penales pudiera declarar en el juicio y dieron por válida la falsa justificación de que los internos poseían armas de fuego. Los cuerpos de los presos asesinados nunca fueron entregados a sus parientes. A los escasos supervivientes de la masacre, aún en presidio, se les amenazó con asesinar a toda su familia si aceptaban declarar en el juicio.
Pocos medios de comunicación internacionales, recogieron la auténtica realidad de esta masacre. La mayoría, auspiciados por el terrorismo USA, se limitaron a repetir la justificación de dicha masacre argumentada por el gobierno peruano de Alan García, que no fue otra que decir que los presos disponían de armas de fuego de fabricación artesana. Esta circunstancia nunca pudo probarse porque -como las armas químicas de Irak-, nunca fueron encontradas ningún tipo de armas entre los presos. En total, entre 350 y 450 internos fueron asesinados por orden directa del presidente. Dicen que cuando el fiscal general y el director del penal se opusieron a arrasar el penal de El Frontón a cañonazos, el sanguinario presidente Alán García dijo “O se van ellos o me voy yo”.
Nunca en la historia de Perú se había dado una matanza tan atroz como la que provocó Alan García aquel funesto mes de junio de 1986. Dejó a cientos de familias de luto, niños huérfanos y padres arrasados por el dolor que habían visto como un psicópata asesino, protegido y amparado por el ejército peruano, asesinó a sus seres queridos. Alan García fue el principal promotor y responsable de esta masacre. Sin embargo, ningún tribunal internacional de Derechos Humanos ha abierto aun ningún proceso por las responsabilidades de estos brutales crímenes.
El suicidio de Alan García ha sido, posiblemente, el único acto digno que puede atribuírsele a un despojo humano como era este despreciable y sanguinario asesino.

Perú, proveedor de cocaina a  EE.UU.

La situación de Perú ha cambiado poco en los treinta años pasados desde aquella funesta masacre. La dictadura militar se disfraza de democracia, pero la represión que sufre su población sigue siendo la misma, Junto a Colombia, Perú sigue siendo uno de los principales proveedores de cocaína a EE.UU. De hecho, sin el aporte de estupefacientes que llega a los Estados Unidos desde Perú y Colombia (a las que se está sumando ahora México), ni la Administración, ni la Bolsa, ni nada de su implacable American way of life podría funcionar normalmente.
La cocaína es la principal moneda con que Perú paga a EE.UU. sus servicios de mantener el país en estado de sitio. La CIA, como el gran hermano que es, supervisa desde el Pentágono el funcionamiento de esta fábrica de cocaína y vigila para que no se interrumpa nunca el abastecimiento de fuel para su podrido sistema económico. El hecho de que, colocando a psicópatas asesinos en el poder, quieran controlar ese imprescindible abastecimiento de cocaína, posibilita que, de vez en cuando, a estos degenerados presidentes se les crucen los cables y asesinen a miles de personas. Alan García ha muerto por voluntad propia, acosado por el remordimiento de conciencia que esos millares de muertos que dejó atrás le provocaban. Si realmente hubiera un infierno donde van a parar los asesinos de su calibre, no cabe duda de que Belcebú estará esperando a Alan García con las puertas del Averno de par en par abiertas.

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Notre Dame y los bombardeos imperialistas: un doble rasero que quiebra humanidad

Cecilia Zamudio*. LQS. Abril 2019

La destrucción de patrimonio cultural de la humanidad no es digna de ser mencionada por los medios del Capital, si esta se produce a manos de marines estadounidenses que roban ávidos los tesoros de Palmira, Alepo, Saná, Hatra, Mosul, Nimrud, Tombuctú, Bamiyan…

Es triste, sí, que se haya incendiado Notre Dame de París; pero más triste es que Francia, junto a los EEUU y demás países imperialistas, bombardeen países por todo el Orbe, con desconcertante facilidad para masacrar millones de personas, destruir patrimonio histórico de la humanidad de más extensión y antigüedad incluso que Notre Dame, destruir escuelas, hospitales e infraestructura vital para la salubridad, utilizar uranio empobrecido y dejar decenas de miles de amputados y unos índices de cáncer descomunales en aquellos países que bombardean y torturan a través de mercenarios por ellos fomentados (como el ISIS o como los supuestos «rebeldes libios»)… Y todo para saquear hasta la médula los recursos de los países invadidos. Porque esa fiera que invade y pisotea, lleva las fauces ávidas del capitalismo transnacional.

Los medios de la Dictadura del Capital hoy dictan que hay que rasgarse las vestiduras por la catedral de París, pero en cambio cuando los países imperialistas bombardean otros países día y noche, truncando vidas y exterminando sueños, esos mismos medios del Capital dictan que hay que «aplaudir» lo que cínicamente llaman «bombardeos humanitarios», dictan que hay que aplaudir invasiones y saqueo. Y por supuesto, la destrucción de patrimonio cultural de la humanidad, para los medios del Capital, parece no importar en lo más mínimo, a menos que se produzca en una metrópoli capitalista.

La destrucción de patrimonio cultural de la humanidad no es digna de ser mencionada por los medios del Capital, si esta se produce a manos de marines estadounidenses que roban ávidos los tesoros de Bagdad, si esta se produce por los bombardeos de la OTAN, o por los mercenarios fanáticos sembrados por el imperialismo europeo y estadounidense en numerosos países. Poco le importan a los medios del Capital los sublimes monumentos Libios que se alcanzaron a salvar de los bombardeos de los «aliados», y que hoy corren peligro a manos de los fanáticos implantados allí por la brutalidad del imperialismo. Los mercenarios armados y entrenados por EEUU, ni bien tomaron el poder en Libia instauraron la Ley religiosa de la Sharía, de extrema crueldad con las mujeres y destructiva con la diversidad de la cultura libia, bajo los aplausos enérgicos de la UE y EEUU, que aclamaron lo que cínicamente llamaron «democracia». Poco les importó a los medios del Capital transnacional, cuando el imperialismo europeo y estadounidense descargaron toneladas de bombas arrasando monumentos antiquísimos, y destruyendo incluso la colosal obra del Gran Río Artificial, que iba a llevar las aguas del Acuífero Nubio al desierto, bajo la lógica de la solidaridad entre los países de África. El FMI prefiere que los países azotados por la sequía y la desertificación sigan endeudándose en condiciones leoninas, antes que haber permitido que la Libia de Gadafi reverdeciera parte del desierto.

Lo que al imperialismo europeo y estadounidense le interesaba en Libia, era poder saquear los enormes recursos petroleros libios, controlar el Acuífero Nubio, y poder llevarse las inmensas reservas de oro libias; nunca la motivación real del imperialismo fue el pueblo libio, que martirizó hasta más no poder. El pueblo libio y los demás africanos radicados o de paso por Libia, hasta hoy siguen padeciendo el terror del régimen marioneta instaurado tras la invasión por las potencias imperialistas.

Poco les importa la destrucción del patrimonio cultural de la humanidad a los medios del Capital, si esta se produce por las «expediciones punitivas» de los autoproclamados «policías del mundo», descargando sus bombas y mercenarios sobre la magnificencia perdida para siempre de Palmira o de Alepo (Siria), sobre las preciosas Hatra, Mosul y Nimrud descuartizadas (Irak), sobre Saná supliciada (Yemen); poco les importa a los medios del Capital que los mercenarios del imperialismo estadounidense y europeo, adiestrados en fanatismo para sembrar el caos controlado, destruyan patrimonio en Tombuctú (Mali) o en Bamiyan (Afganistán), por citar solo dos ejemplos. Y los seres humanos lacerados, torturados, amputados y empujados a los caminos del éxodo, importan menos todavía a ojos de esos medios cuyos dueños atesoran también en base al saqueo y la explotación… queda claro que para los imperios los seres humanos son menos importantes que la acumulación capitalista.

Los medios de la Dictadura del Capital hoy dictan que hay que rasgarse las vestiduras por la catedral de París, los televisores se llenan de católicos rezando frenéticos; se intenta tapar, con el show mediático, la protesta social contra la precariedad cada vez más acuciante a la que el capitalismo empuja a la población mundial, se hace una colecta que en pocas horas reúne sumas faraminosas para Notre Dame… Y mientras tanto Notre Humanité et Notre Planète (nuestra humanidad y planeta) siguen luchando, sin ser televisados, por sobrevivir al capitalismo y su barbarie; y mientras tanto siguen los bombardeos imperialistas fragmentando por los aires las vidas de millones de niños, sigue siendo impartido el adiestramiento en técnicas de tortura en las bases militares estadounidenses, siguen su accionar los marines, los mercenarios y paramilitares sembrados por el imperialismo por todo el planeta, desgarrando comunidades, masacrando tercas y siempre renovadas resistencias al saqueo capitalista, exterminando selvas y pueblos indígenas, arrinconando poblaciones al destierro… sigue la voracidad multinacional pulverizando montañas y secuestrando ríos, haciendo crecer hambrunas y sepelios… sigue la guerra constante que la clase explotadora le hace a la clase explotada, pero eso, para los medios del Capital, no merece rasgarse las vestiduras.

Doble rasero e infamia sin límites, colonización mental para avalar la barbarie y el saqueo que perpetra el imperialismo.

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¿Es, de verdad, la religión católica la religión del amor?

Arturo Seeber Bonorino. LQS. Abril 2019

La palabra amor viene de la raíz “am” que significa juntar, unir. La más alta manifestación es aquella que los griegos llamaban “ágape” y los romanos “caritas”

Del rabí Jesús poco sabemos de cierto ya que no dejó nada escrito. De momento, la mayoría de los historiadores parecen coincidir en que fue el líder de una de las tantas sectas de la Judea de entonces que se oponía a la hipocresía de los que tenían el poder de la religión judía, los fariseos y saduceos. Y por meterse con el poder así le fue, lo llevaron a la una muerte ignominiosa, la de la crucifixión, método habitual entre los romanos para ejecutar a los delincuentes.

También concuerdan los historiadores en que no creó religión alguna, la Religión Católica que padecemos hasta hoy en día parece provenir de uno de las tantas interpretaciones de la figura del Maestro, la del grupo de Pablo, la que terminó imponiéndose, por las buenas y por las malas, desde la conversión del emperador Constantino quien la impone como religión del Estado.

Liberado el rabí Jesús de tan mala fama, su deificación y el nacimiento y asentamiento de la Religión Católica es un hecho bastante tardío. No se escribe su primera biografía sino cuarenta años después de su muerte, el evangelio de Marcos, y el primer texto cristiano se considera que es la primera epístola a los Tesalonicenses de Pablo. Mucho más se había escrito, mucha agua pasó bajo el puente, pero hemos de atenernos a esos textos que los cristianos llaman “inspirados”, los textos “canónicos” que conforman el Nuevo Testamento de la Biblia Católica.

Pero esta religión, que a sus devotos enmiela su lengua afirmando que es “la religión del amor”, ¿lo es realmente?
La palabra amor viene de la raíz “am” que significa juntar, unir. La más alta manifestación es aquella que los griegos llamaban “ágape” y los romanos “caritas”. Es el amor desinteresado, es el amor universal. Por ello sus acólitos hablan de la “caridad cristiana”.
Vamos por partes, el Jesús evangélico ¿ama a la Humanidad?, ¿ha venido a la tierra para repartir su amor entre todos?
Parece ser que no. Parece ser que sólo canta su canción a quién con Él va. Y va con Él quien sigue su visión moral, la ley mosaica, a la cual no ha venido a abolir sino a dar cumplimiento.

¡No penséis que he venido a derogar la Ley de los Profetas! No he venido a derogar, sino a dar cumplimiento. (Mateo 5, 17/18.

Pero la glosa un poco: no sólo amar a Dios, sino al prójimo como a uno mismo. Pero la palabra prójimo o próximo significa el que tenemos al lado. No a todos.

El que no está conmigo está contra mí. (Mateo 12, 31)

Y para más inri, veamos lo que le espera al que no:

…este Hombre (Jesús) enviará a sus ángeles, escardarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y el apretar de dientes (Mateo 13, 41/42)

Lo mismo sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separaran a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y el apretar de dientes. Mateo 13, 49/50).

Seguir tras Él, sin condiciones, vendiendo todo para dárselo a los pobres, renegando de su padre, madre, esposa, hijos (Mateo, 10,34/39. Marcos, 6, 34/38; 10, 17/22)

Él mismo, por seguirse a sí mismo, llega a renegar de su madre y de sus hermanos (Mateo 12, 49/50)
Y guay del que se le ocurra pasarse de listo. En los Hechos de los Apóstoles (Hechos 5, 1/11), el matrimonio de Ananías y Safira vende todos sus bienes para seguir a los seguidores de Jesús, pero comenten una torpeza que les costará la vida, se quedan con una parte. Los descubre Pedro (Hechos 5, 1/11), enfrenta primero a Ananías y, tras una dura regañina, se lo carga, lisa y llanamente: “A esas palabras Ananías cayó al suelo y expiró”. Aparece luego Safira, y por mucho que se quiera mandar la misma historia de la princesa Cristina de Borbón de que ella no sabía nada de los asuntos de su marido, se la carga igual.

Visto lo visto, no es de extrañar el fanatismo y la intolerancia de las distintas sectas cristianas que las ha llevado al sistemático exterminio a sangre y fuego de los impíos, de los judíos, de los herejes (la palabra griega herejía, háiresis, sólo tenía el significado de un punto de vista), y a la legalización de un Tribunal de exterminio del opositor. El Santo Oficio, o Inquisición.

Cuando en el siglo XII desde Francia se va imponiendo la herejía cátara, en el siglo XIII, la iglesia organiza una cruzada de destrucción. Entre sus lindezas, Simón de Monfort entra en uno de sus reductos, la ciudad de Béziers, y pasa a degüello a sus 30.000 habitantes. Se le reprocha diciéndole que no todos allí han de ser cátaros, que muchos inocentes habrá. Yo los mato a todos, que en el Cielo Dios separe justos de pecadores.

En el siglo XV una herejía logra imponerse, la del monje agustino Martín Lutero, que dará pie a otras rebeldías que se irán imponiendo bajo el nombre de protestantismo. ¿Representó eso algún cambio en la visión que hasta entonces tenía la Iglesia Católica de Jesús? Esencialmente ninguno. Jesús seguía siendo considerado Dios, seguía siendo un tirano que imponía su voluntad por cojones. Sólo se ven unos algunas modificaciones en la liturgia y poco más.

¿Cómo extrañarnos, entonces, del grado al que llegan algunos fanatismo de los seguidores de Jesucristo.

¿Puede entonces asombrarnos que el pastor Jim Jones, en su centro de la Guyana obligase a suicidarse a sus fieles con un cóctel de cianuro?

¿Qué David Koresh, líder de su secta los Davidianos, encerrado en su rancho de Monte Carmelo, en Waco, con sus acólitos y un arsenal de armas de guerra recibiese a la policía a tiros y que, como resultado, muriesen ochenta y cinco fieles en el incendio del rancho?

¿O qué, más sofisticado, Marshel Applewhite, líder de la secta Puerta del Cielo, lleva al suicidio a sus treinta y nueve fieles para que lo acompañen el Cielo pero, esta vez, transportados en una nave espacial?

Eso, por citar algunos ejemplos nada más, que si nos ponemos…

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Soñé que ardía Nôtre Dame

Nònimo Lustre. LQS. Abril 2019

Esa minoría de la Humanidad que constituye el mundo occidental está conmocionada por el incendio en Nôtre Dame de París. Según sus medios propagandísticos, el fuego ha devorado no sólo parte de la historia de Francia sino la de todo el planeta. ¿Todo todo? No creo que los japoneses de Hiroshima y Nagasaki estén demasiado acongojados y eso que son parte importante del Occidente ampliado como demuestra que hayan fotografiado hasta el aburrimiento tan famosísima catedral.

Por mi parte, sólo puedo decir que la visité dos veces y que nunca la fotografié -¿para qué, si salía mejor en esas postales que jamás envié? La primera, cuando era un niñato autoestopista y la segunda, en el año 2000 por motivos fútiles. En esas dos ocasiones, me pareció una de las catedrales más feas que conocía: para mi gusto, sus torres son mochas; su hoy derrumbada aguja, pretenciosa, demasiado fina, fuera de escala y de lugar; sus mármoles, sucios y lerdos; sus vidrieras, convencionales; su ambiente general, opresivo. Cada cual que opine a su libre albedrío pero siempre que admita que ha leído demasiados folletos turísticos o que, definitivamente, para gustos se han hecho los colores. Eso sí, también puedo decir que he pasado años en el “quai” de enfrente emborrachándome con unos amantísimos colegas mientras jurábamos que por nada del mundo cruzaríamos el Sena para averiguar si eran ciertos los rumores que corrían por el Barrio Latino: que allende el río sólo vivían zombis que nos odiaban cuya madriguera era, precisamente, ese venerado mamotreto dizque gótico que teníamos al alcance de la tea –perdón, de la mano.

Una vez dejada clara mi opinión sobre Nôtre Dame, seguiré con las consecuencias del incendio. La primera, han sido las protocolarias lamentaciones de las autoridades que, como son brindis al sol, no requieren comentarios. La segunda, ha sido una oleada de ofrecimientos de donativos, con las empresas de lujo Pinault-Vuitton a la cabeza. Independientemente de que se materialicen o no, su oferta es absolutamente cónsona con su negocio puesto que Nôtre Dame es una caja fuerte del lujo plurisecular -en árabe, cueva de Alí Babá- y ya sabemos que entre lujosos no se pisan la manguera.

Ahora bien, me ha extrañado que la iglesia católica no haya sido la primera en rascarse el bolsillo. Lo cual nos lleva a preguntarnos si acaso esa catedral no es una sucursal, embajada o filial del Estado Vaticano. Pero automáticamente me he respondido: Nôtre Dame es propiedad del laico Estado francés quien la subvenciona y corre con todos sus gastos.

Y ahora me pregunto: ¿cuántos donativos ha recibido Siria por la destrucción de Damasco, Alepo y el país entero? Teniendo en cuenta que la Cristiandad tuvo su primera Roma en esas hoy arrasadas tierras y que, hasta que apareció Gengis Kan, había más cristianos al este de Damasco que a su oeste romano, lo menos que podrían haber hecho el Vaticano y las Grandes Potencias bombardeadoras es recaudar cuatro cobres para salvar los vestigios de aquel cristianismo primigenio. Pero, como dicen que Nôtre Dame es un icono universal, ahora preguntaría: tras su destrucción e incendio, ¿cuántos donativos han recibido esas cunas de Occidente y de su escritura que son Mesopotamia en general e Irak en particular? Si recordamos que el saqueo artístico y arqueológico de esos lugares estuvo dirigido por Ashton Hawkins –eximio teórico del atraco ex situ como garantía de conservación-, a Irak sólo podría llegar la parte de los impuestos que haya pagado ese distinguido mecenas y que él mismo haya investido para obras de caridad. Es decir, cero.

Pero olvidémonos de los donativos que sólo son vil metal y pasemos a la parte espiritual o espirituosa de Nôtre Dame. Como todas sus hermanas, esta catedral fue construida gracias al expolio de otros lugares además de con el sudor y la sangre de sus obreros -y se ha mantenido gracias a los mismos. El olvido radica en que nadie recuerde los muertos en ‘accidentes laborales’. Y, peor aún, ya están los listillos de guardia perorando que fue destruida durante la Revolución Francesa y rematada durante la Comuna. Ahora bien, si acabamos de ver que, pese a las sofisticadas medidas de seguridad, en un rato ha estado a punto de derrumbarse, ¿no hubiera sido mucho más fácil arrasarla en aquellos períodos revolucionarios? Los muertos que vos matáis gozan de buena salud, refrán que sirve para París y también para la España republicana donde es cierto que ardieron parcialmente algunas pocas iglesias pero no por aversión religiosa o por disgusto artístico sino porque en ellas se habían perpetrado crímenes tan duraderos y tan espantosos que sólo el fuego podía limpiar.

No olvidemos que, tanto en París como en España, quien ha protegido el patrimonio nacional, sea artístico sea eclesial, ha sido el pueblo llano. A veces, a costa de desviar recursos bélicos y con riesgo de la propia vida; a veces, incluso cuando su mérito artístico, inficionado por ese clero que alardea de pésimo gusto, era más que dudoso. En la tesitura actual, yo sólo espero que el francés medio no se precipite a donar ni un euro; que lo paguen los ricos y que desgraven por ello ya que tienen experiencia en hacer negocios pues son los mismos que destruyen para luego enriquecerse con la reconstrucción. Por mi parte, está claro que no daré ni un céntimo para que el famoso arquitecto oficial de turno la reforme como hizo Viollet-le-Duc cerca de 1850 con la aguja quemada –es decir, adulando a su deplorable arbitrio. Menos aún lo daré para que se recupere la Corona de Espinas, el clavo de la Pasión, las reliquias de san Denis y santa Genoveva o el manto de san Luis, rey de Francia. Si esas reliquias fueron descubiertas en perfecto estado y certificadas allá por el siglo XIII, esperaré sentado a que reaparezcan en el siglo XXXIII.

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Metáfora de la ley

Nònimo Lustre. LQS. Abril 2019

En ausencia de una Ley de Eutanasia, esas autoridades, ¿podrían hacer algo más? Pues, creemos que sí…

Como todos sabemos, la metáfora es una figura retórica contradictoria pues se basa en unificar la realidad con lo imaginario. Es un mecanismo irracional porque lo imaginario es, aparentemente, inmiscible con la física de la realidad. Y, sin embargo, es el mayor motor en el crecimiento del lenguaje. Pero la metáfora muere cuando es tomada al pie de la letra. Por ejemplo, si decimos que la violencia de género es como un martillazo, los que sólo la perciban cuando hay una mandarria por medio estarán reduciendo ese concepto jurídico hasta eliminarlo por completo. Algo muy parecido a lo que la justicia española está perpetrando contra Ángel Hernández Pardo.

Pero, antes de argumentar porqué decimos que en el infame sumario que han abierto contra Ángel se está tomando la metáfora al pie de la letra, permítanme unas pocas consideraciones teóricas que muchos calificarán como abstrusas:

¿Cómo es la ley?: la ley es intrínsecamente totalitaria –holística o comprehensiva suena mejor- porque intenta predecir todos los comportamientos humanos, los meritorios y los antisociales. Pero este propósito es de imposible cumplimiento por varias razones: a) porque la realidad siempre supera a la ficción y la ley es una ficción, un artilugio, una convención social bien o mal intencionada. b) porque los legisladores carecen de la imaginación necesaria para sublimar la justicia pero, ojo, esta falta no es suya sino universal. c) porque la realidad cambia a diario y descubre nuevas situaciones legislables; por ejemplo, ¿cómo normativizar los derechos y deberes de los animales o de los robots?

Los legisladores son conscientes de estas dificultades y por ello crean un campo semántico alrededor de los delitos, las faltas, las beneficencias y las actividades generales del ciudadano. Además, ya que, dada la complejidad de la acción humana, no pueden afinar mucho, crean unos satélites alrededor del hecho legislado que, al menos, ofrezcan más posibilidades hermenéuticas. De ahí que hayan nacido los agravantes, los atenuantes… y los eximentes que son el último objetivo de estos párrafos.

Es precisamente en este campo satelital, complejo y complementario de la norma básica –sea ésta la divina Constitución, sea el derecho natural-, donde tiene más cabida la metáfora puesto que los sujetos de derecho se observan desde la perspectiva ideal de una antropolatría constituida en un dogma al que necesariamente deben supeditarse esas referencias cotidianas que siempre son real/imaginarias -es decir, metafóricas. Léase, como si la persona concreta, imputable o inimputable, tenga que ser legislada como si fuera La Santa Persona. Como si en lugar de la manoseada metáfora “dientes como perlas”, fuera considerada -ejemplo, los robots- “hojalata como carne social”.

Por todo ello, sostenemos que el sumario abierto contra Ángel es el paradigma actual de cómo la justicia española ha tomado la metáfora al pie de la letra. Porque, al encasillarle en la categoría ‘violencia de género’, la susodicha justicia ha entendido las manos que entregaban el pentobarbital sódico a Mª José como la mandarria antes citada. En consecuencia, las que no pasaban de ser herramientas subalternas al servicio de la esposa, han sido hipertrofiadas hasta ser convertidas en el martillazo inherente a los delitos contra las mujeres.

La violencia de género, bien o mal entendida, no debe limitarse a la metáfora del martillo –ésta, siempre mal entendida-. Así lo han visto algunas autoridades judiciales progresistas cuando se han opuesto a la calificación del enésimo juez que ha derivado la instrucción a esa categoría escudándose en una sentencia del prestigiosísimo (¿) Tribunal Supremo. En ausencia de una Ley de Eutanasia, esas autoridades, ¿podrían hacer algo más? Pues, creemos que sí. Mientras llega tan ansiada ley, hemos de conformarnos con exigirles que recurran a los eximentes. Y no aludimos a un eximente pasivo que consistiría en dilatar el sumario hasta que se legalice la eutanasia porque eso sería una decisión precaria y vergonzante –además de inaplicable a Ángel por el precepto de irretroactividad de la ley- sino a exprimir la abundancia de eximentes que proliferan en el corpus jurídico español.

Porque, veamos, en ese corpus existen desde pseudo-eximentes como el indulto –humillante porque el condenado debe declararse delincuente-, hasta la obediencia debida para los militares y para el clero, pasando por las objeciones de conciencia –que parecen ser innumerables pero que, en la práctica, sólo se aplican a los antiabortistas-. Ello sin contar a las personas inimputables –los menores de edad o los desprovistos de capacidad social- y, por supuesto, sin necesidad de acudir a los atenuantes, vergonzosamente miserables en el caso de Ángel.

Llevado a sus últimos extremos, calificar a Ángel como homicida –si por los meapilas fuera, sería encausado como asesino-, nos retrotrae a los tenebrosos tiempos en los que, si sobrevivía, el suicida era condenado a muerte. No es broma ni hablamos del Medioevo: cuenta el exiliado ruso Ogarev que, en el Londres del siglo XIX, fue testigo de cómo asesinaron a un suicida fallido; los médicos habían avisado de que, habiéndose abierto la garganta en su intento de morir, no podrían ahorcarle porque se le abriría la herida y respiraría por ella -después de muchos ensayos a cual más macabro, las autoridades consiguieron matarle-. Pues bien, si Ángel es un homicida, ¿se atreverían a encausar a Mª José como incursa en el delito de suicidio? La pregunta es estúpida pero no más absurda que la acusación de homicidio contra Ángel.

Que unos ciudadanos ejemplares como Ángel e incluso una hipotética Mª José, sean empapelados es intolerable para la sociedad post-franquista. Esto lo saben las autoridades actuales pero no obran en consecuencia. Se quejan en privado de que no pueden dar carpetazo legal y público al infamante sumario por razones procesales, como si fuera el primer sumario que se anula en España, como si no supiéramos los intríngulis de las relaciones entre el ministerio público y los jueces. No voy a pedirles ninguna audacia pero sí que pierdan el miedo a la Iglesia, única garantía de que habrá una ley de eutanasia. Y también les voy a pedir que apliquen un eximente total para Ángel. No soy jurista pero les sugiero que bien podría englobarse en la categoría de ‘objeción de conciencia’ sólo que, en este caso, para evitar el carácter negativo de esa figura jurídica, se formularía en positivo como “respeto de conciencia”, aunque luego su letra grande se redactara como mejor creyeran –y más no puedo ceder.

No estoy pidiendo peras al olmo. Sólo reivindico que se respete la conciencia -minoritaria o mayoritaria, no hace al caso- de dos votantes y que, de paso, se subsane el disparate de haber asesinado a una metáfora. No es mucho pero la lengua castellana y, sobre todo, el pueblo español se lo agradecerá.

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Carta de Oriol Junqueras a l@s republicanos madrileñ@s

Redacción. LQS. Abril 2019

Hoy, como ayer, creo que la República simboliza y aglutina a todas las gentes con voluntad transformadora, a la inmensa mayoría de los demócratas y en buena medida a la izquierda

Este sábado en el tradicional cocido republicano de Carabanchel, pretexto perfecto para encontramos l@s republicanos madrilñ@s, dos cartas cargadas de solidaridad y fraternidad han sido leídas, una del preso político y presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, la otra del colectivo de padres y madres Altsasu Gurasoak.

Oriol Junqueras en su carta describe un acertado repaso a la historia reciente del republicanismo español y el papel tan importante jugado siempre desde Cataluña. no podía ser menos viniendo de un historiador y de un político comprometido con su mandato.

La solidaridad es la ternura de los pueblos, nos recordó para siempre la poetisa nicaragüense Gioconda Belli.

Gracias de verdad, ha sido emocionantes hoy estas palabras leidas en el corazón del madrileño barrio de Carabanchel…

Compañeros republicanos y republicanas,

Gentes de Madrid. Siempre he dicho que soy republicano. Para nadie puede ser una sorpresa. El partido que presido se llama Esquerra Republicana de Catalunya y nosotros sí seguimos teniendo apego, tal vez ahora más que nunca, a lo que significan y a la tradición histórica que representamos. Digo que nosotros sí porque resulta muy evidente que el grueso de la izquierda española, por lo menos la que representa buena parte del PSOE, es monárquica hasta la médula. Eso es respetable, por supuesto. Aunque no por eso nos vamos a resignar, para nada. La República es nuestra meta. Y no lo digo como expresión romántica. Lo escribo con convicción, con voluntad de hacer todo lo democráticamente posible para lograr recuperar una forma de estado que a mi parecer se ajusta muchísimo mejor a lo que demanda y necesita Catalunya y, si esa es la voluntad de sus gentes, también para España.

Hay una crisis de valores, evidente, a la que la izquierda tradicional tiene dificultades para dar respuesta. Y de eso se aprovecha la derecha, una derecha que en España ha mantenido una correa de transmisión con unas ideologías totalitarias que apoyaron incondicionalmente las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco, feroces dictaduras nacionalistas. Se ha visto en Andalucía, con la irrupción de VOX, una extrema derecha sin complejos que convive con una derecha extrema con tintes del Siglo XX español, en el que la democracia llegó tarde y por la puerta de atrás. Si a eso le añadimos que amplios sectores del PSOE se asemejan como dos gotas de agua a lo que dicen y hacen esas derechas, poco debería extrañar el desasosiego y el desconcierto del electorado de izquierdas.

La conciencia de clase de antaño hoy aparece más vaporosa. En este contexto, el republicanismo como concepto clásico emerge como un valor a la alza en una escala de valores tan deteriorada. Hoy, el republicanismo, cobra fuerza como sinónimo de un despertar de conciencias aletargadas. Toda vez que vivimos en un Reino, una forma de estado tan legítima como cualquier otra, pero que en España viene lastrada por un vicio de origen, perfectamente conocido por sus carencias democráticas gestadas en una transición que sólo fue modélica para aquellos que deseaban legitimar la Ley de Sucesión franquista, cuya autoría es notoria y cuya voluntad rotunda fue dar continuidad, en un contexto de modernización, a 40 años de franquismo. Y al olvido de todo aquello que reseña tan concienzudamente Paul Preston en ‘El holocausto español’.

Esquerra Republicana nació para la República y con la República. Catalana, sí. Pero dispuestos a tender todos los lazos de fraternidad, cuantos más mejor, con toda España. De hecho, Francesc Macià, proclamó el 14 de abril de 1931, tras ganar ERC holgadamente las elecciones, la República Catalana ‘estado integrante de la Federación Ibérica’ según el texto que leyó ese día.

Esa Esquerra Republicana me atrae. No por esa Declaración en concreto. Me atrae por su capacidad de interpretar la izquierda y de integrar un sinfín de tradiciones políticas y de convivir con contradicciones. Por ejemplo, muchísimas de sus bases (y de sus dirigentes) eran profundamente católicos y a su vez estaban afiliados a la CNT, sindicato que fue mayoritario en Catalunya. En esas elecciones, pocos recuerdan que ERC concurrió aliada con la Unió Socialista de Catalunya. Y que sus dos principales dirigentes eren la síntesis de tradiciones dispares. Macià fue un militar de carrera y había sido miembro de la Lliga Catalana Regionalista. El president Lluís Companys, capturado por la Gestapo y fusilado por Franco, era un abogado laboralista y provenía del sindicalismo. La fundación de ERC fue el resultado de la confluencia de muchas y diversas sensibilidades, no todas independentistas, ni mucho menos. Y sí todas profundamente republicanas. Desde el humanismo cristiano, que siempre me ha inspirado, a las corrientes libertarias y socialistas tan arraigadas en Catalunya.

Hoy, como ayer, creo que la República simboliza y aglutina a todas las gentes con voluntad transformadora, a la inmensa mayoría de los demócratas y en buena medida a la izquierda, por lo menos en Catalunya. La República es hoy, de nuevo, un ideal que entronca con los mejores valores de la ilustración: fraternidad, igualdad y libertad. Altero el orden tradicional de esos valores porqué creo que hoy más que nunca nuestra aspiración es una sociedad parar vivir y convivir, todos, ante los intentos del peor nacionalismo que encarna la derecha española que pretende resquebrajar la convivencia, fracturando la sociedad.

Seguimos y seguiremos, siempre. Por eso suelo decir que soy demócrata y republicano y que ‘estoy’ independentista. Porqué este debe ser un estado transitorio mientras que luego seguiré siendo siempre demócrata y republicano por este orden. Al final, como dice mi buen amigo Domingo Alfonso, hijo de Huelva, ‘los catalanes nacemos donde nos da la gana y vamos a ser lo que nos de la gana’.

Un abrazo, amigos y amigas

13 de abril, 2019
Oriol Junqueras i Vies

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