¿Corona-crack-20?

Acacio Puig*. LQS. Marzo 2020

Esta situación de emergencia evidencia la urgencia de que la Banca devuelva de inmediato –si fuera necesario, por decreto ley- el préstamo (visto lo visto, a fondo perdido) que se le otorgó con dinero público, el de todos y todas

No parece desproporcionado usar un símil con el crack del 29 porque de algún modo aquello ilustra nuestro pasado-presente y también “nuestro día de después”. El crack del 29 liquidaba el período de “prosperidad dorada” del sistema capitalista y el corona-crack-20, confirma la prolongada crisis sistémica de un neoliberalismo salvaje y depredador de gentes y Planeta.

Se sigue sabiendo poco de la pandemia: infectados, fallecidos y aquello de que “en España tenemos la mejor sanidad pública del mundo”, “que es imprescindible frenar el virus”, que se estudian generosa ayudas”, “que nos lavemos mucho las manitas y mantengamos distancias de seguridad con las gentes”. Además de la llamada a la firme soldadura patriótica entre partidos y clases sociales… Poca cosa ciertamente, pero en muchos casos cargada de auténtica peligrosidad socio-política.

Se empieza a suspender todo de todo en España también y nos llaman a quedarnos en casa y ser muy obedientes. Al mismo tiempo, se anuncian medidas extraordinarias y ayudas. Precisamente, esa situación de emergencia evidencia la urgente necesidad de que la Banca devuelva de inmediato –si fuera necesario, por decreto ley- el préstamo (visto lo visto, a fondo perdido) que se le otorgó con dinero público, el de todos y todas.

¿Síntomas leves? ¿Síntomas graves? Tacañamente se restringen las pruebas médicas y los efectos de esos recortes que como siempre sufrirán sobre todo las gentes de abajo. Y como magno telón de fondo, el desplome bursátil de Madrid a Milán, de USA al Ibex. Los medios lo caracterizan como ¡la debacle!

No podemos dejar de pensar en una “venganza” del Planeta Tierra, tan maltratado por un desarrollismo irresponsable. Y recordamos la denuncia de Albert Camus en su libro La Peste (1947). Escribió Camus: “Se hubiera dicho que la tierra misma donde estaban plantadas nuestras casas… se purgaba así de su carga de humores, dejaba así emerger forúnculos que la minaban interiormente”. Y precisamente sobre esos forúnculos están reflexionando muchos, desde gentes de Le Monde Diplomatique hasta nuestra admirada Yayo Herrero: llegó el momento de interiorizar sus ideas, conocerlas y transformarlas colectivamente en herramientas de denuncia y alternativa frente a este pardo sistema social que solo idolatra el mercado, es decir el dinero.

Se clarifica también lo que fundamentalmente agobia a las autoridades internacionales, algo que cínica y brutalmente enunciaba estos días el primer ministro inglés y que, generalizado a los cuatro puntos cardinales, no es más que la urgente llamada a ralentizar la expansión del virus para que no pete el sistema de salud pública (donde existe), un sistema tan fragilizado por las políticas del capitalismo neoliberal avaladas por el FMI (privatizaciones y fiscalidad regresiva). Ahora, gobernantes tan neoliberales como Macron, llaman al servicio a médicos sin trabajo y a estudiantes de Medicina. ¿Dónde quedan también las contrarreformas sanitarias anunciadas en comunidades como Castilla y León por el gobierno de derechas de turno? Quizá, como en el 29, medidas de urgencia ¡para que no implosione el sistema capitalista!

En cualquier caso, como durante aquel crack, las víctimas serán en su mayoría y sobre todo, las gentes de abajo (trabajadorxs, agricultores y ganaderos, parados, pensionistas, ancianos precarizados…) tal y como como ocurrió hace 91 años: millones en todo el occidente desarrollado (¿no son/somos los desfavorecidos quienes tienen/tenemos “menos defensas”?). También, como entonces, bancos y empresas de medio pelo van a desaparecer. Pero al mismo tiempo, flotarán y se enriquecerán la gran industria, la gran banca, el gran capital financiero… si no avanzan las alternativas sistémicas igualitarias.

En España se promete movilizar dineros. Difícil labor cuando el contexto es de promoción de vías ultra-autoritarias: despidos a saco, ERTES, reorientación del mercado laboral hacia el teletrabajo y la consiguiente atomización. Y como complemento necesario, la supresión de eventos superiores a 1.000 personas (es decir de las manifestaciones). Algo huele fatal en esa estrategia que más que sanitaria apunta a la militarización de la vida pública.

Porque se anuncia que todo se fía a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, pero detrás está, como siempre, la mano de quienes aprovechan esta “ventana de oportunidad” es decir, la mano negra del mercado y la clase política a su servicio.

Y no dudamos de que las medidas sanitarias sean imprescindibles pero el asunto fundamental es que si esas autoridades son investidas como “los controladores” por su sabiduría médica ¿quién controla a los controladores? Es decir ¿Qué rol requerimos a sindicatos, asociaciones y partidos de las clases trabajadoras? Porque si no actúan como contrapeso de la militarización en curso, la regresión en derechos y libertades, la regresión en deterioro de condiciones laborales y la continuada destrucción de ecosistemas será brutal porque seguirá en manos de farsantes, asesinos y ladrones de guante blanco (es decir, en manos del capital y sus aparatos de dominio y explotación).

(…Y este artículo es breve, porque nos parece que todo -enjundia de la pandemia y sus consecuencias- está por analizar, para mejor transformar el caos que vuelve a hacerse visible con el coronavirus, en conquistas sociales radicales y de calado).

* Acacio Puig, artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril».

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2 comentarios en «¿Corona-crack-20?»

  • el 15 marzo, 2020 a las 22:12
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    Escucho la rueda de prensa de los 4 ministros sobre Alerta-Excepción y…aterra la repetición del «catecismo vencer al virus» adobado con autoritarismo sin fisuras…Militarización, Sanciones…Todo un desarrollo ideológico de la patraña de «las guerras humanitarias»…¡Nos hace mucha falta alguien como Karl Liebknecht, votando solo y frente a todos, los créditos de guerra en aquel parlamento alemán de 1914!
    (aunque lo pagó con la vida, su ejemplo de disidencia roja es eterno)

    Respuesta
  • el 15 marzo, 2020 a las 14:04
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    Pues ya veis… la grave crisis no implica medidas para que LA BANCA suelte el parné que nos debe a tods…y la Seat y Nissan ya anucian sus ERTES…
    Y mientras (por prudencia ,claro que sí) la lucha de clases bien EMBALSAMADA…¡ mucho asco, compañerxs !

    Respuesta

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