El periodismo militante y el mundo real: una relación contradictoria

diana280Celia Castellano*. LQSomos. Octubre 2015

Ayer, antes de entrar a una entrevista, lo pensaba: “se nos va la pinza”. El periodismo militante, o militancia periodística, es la hostia, llega donde los medios de masas no les da la gana llegar, por razones obvias. Medios como La Directa, donde yo me desarrollo, Diagonal, La Marea y un largo etc. son esenciales como contrapoder del monopolio informativo y para romper la censura, como lo son los medios de comunicación comunitarios y las radios libres de los años 70. Ahora bien, con frecuencia algunos periodistas de esta “corriente ética” se olvidan del “mundo real” y parece que escriban para el boletín de un sindicato. No es la primera vez que escucho a compañeros soltar “no ha sido una gran entrevista, no tenía un discurso demasiado trabajado…”. Y yo lo he llegado a pensar. Luego creces, te distancias y te planteas: ¿Pero qué discurso va a tener alguien cuyo primer acercamiento a la política ha sido un desahucio o alguien a quien le persigue la policía cuando está en Plaza Catalunya con la manta? Ninguno. Eso es la vida real, el gran grueso de la población despolitizada en sentido activo, que vive al día, que no puede o no quiere dedicarse a la política. Los activistas y la peña movilizada son las minorías activas y sin embargo, a veces pensamos que somos el centro del mundo, especialmente dentro de la universidad, donde la voz cantante la llevan sectores muy endogámicos. Es normal que una persona con discapacidad a quien de pronto le afectan los recortes en inserción laboral no te haga una disertación sobre la toma del poder. Lo extraño sería que te la hiciese. Y es habitual que en lugares como la PAH haya machismo y racismo, lo que no quita que haya que ayudar a reeducar en valores, por mucho rechazo que pueda producir la primera impresión. A mí me lo produce. Pensar que una entrevista no merece la pena porque una persona te cuenta su experiencia, con sus contradicciones y prejuicios como parte de la dialéctica, del devenir, y no lo que piensa del sistema con decenas de argumentos curradísimos es clasismo.

Los cambios sociales no se hacen sin salir de la zona de confort.

* Jaque Doble
@17Mn

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