El triunfo histórico del Pacto y la resistencia popular

Luis Alfonso Mena S.*. LQSomos.

Se avecinan dos meses y medio de intensas luchas y nueve candidatos enfrentados a Gustavo Petro. Ahora, el pueblo colombiano tiene la palabra y los votos, pues fueron millones los que se abstuvieron de ir a las urnas el 13 de marzo. Seguramente, el Pacto Histórico irá por ellos

El Pacto Histórico emergió este domingo 13 de marzo como la primera fuerza política de Colombia, no solo por la extraordinaria votación de Gustavo Petro, que superó la de todas las consultas, sino por alcanzar la mayor votación para el Senado de la República y para la Cámara de Representantes, sumadas todas las circunscripciones departamentales.

Estos resultados los podemos entender como el inicio en firme del camino hacia el cambio de la cultura política colombiana, pues persiste un sistema electoral anquilosado y antidemocrático que relega fuerzas por la falta de proporcionalidad en la repartición de curules, derivado ello de la aplicación de un umbral descalificador, y porque ese sistema poco hace contra la corrupción electoral.

La votación del Pacto Histórico se fraguó a pesar y en contra de la compra masiva de votos promovida por las mafias de los partidos tradicionales y de los nuevos partidos de la oligarquía; contra el constreñimiento ejercido de manera masiva por funcionarios del Estado sobre empleados y trabajadores públicos y oficiales, y contra las maquinarias multimillonarias de las empresas electorales del establecimiento, apoyadas en la contratación pública.

Para esto último fueron levantadas las restricciones que imponía la Ley de Garantías… Y vaya que esa decisión típica de una clase política corrupta dueña hasta ahora de la mayoría del Congreso sí que se notó y les dio resultado a las estructuras del poder.

Así que, enfrentando todo esto, el Pacto obtuvo los más altos guarismos nominales en consultas, Senado y Cámara.

De esa magnitud es el logro del Pacto, que en la consulta alcanzó cinco millones 600 mil votos, cuatro millones y medio por el ganador de ella, el hoy ya candidato presidencial Gustavo Petro Urrego.

Fue un triunfo, igualmente, contra la guerra sucia, las mentiras y las calumnias propaladas por las derechas y su enorme maquinaria mediática.

Los más de dos millones 300 mil votos del Pacto para su lista cerrada al Senado le permiten elegir 16 curules, punto de partida para alianzas con otros sectores políticos, aunque es lamentable la pérdida de opción de acceder a curules por parte de Fuerza Ciudadana, a pesar de sus 450 mil votos, liderados por Gilberto Tobón.

La equivocada estrategia de abrir otra lista afín a Gustavo Pedro, pero de voto preferente, privó al Pacto de ese registro importante de Fuerza Ciudadana, cuya votación se perdió, pues no alcanzó el umbral, por efectos del sistema electoral antidemocrático que señalamos arriba, votos que le hubieran permitido al campo alternativo tener no 16 sino 20 senadores.


Boquete a la hegemonía de las regiones

En cuanto a la Cámara de Representantes, los casi dos millones 600 mil votos del Pacto, sumadas todas las listas por departamentos, le permiten acceder a 25 curules, incluida la de colombianos en el exterior, en la persona de la líder indígena en el exilio Carmen Felisa Ramírez Boscán, quien rompió la hegemonía del uribismo en el exterior.

Pero a esas 25 curules hay que agregar las del Pacto Histórico en el departamento de Bolívar, donde fue elegida con una alta votación (más de 80 mil papeletas) la líder palenquera Durina Hernández Palomino, y la del departamento del Meta, además de curules del Pacto en coalición con Alianza Verde en los departamentos del Tolima y Caldas, para un total de 29.

De igual manera, se deben tener en cuenta en la Cámara por las fuerzas alternativas dos bancas alcanzadas en el departamento de Risaralda por la coalición Polo Democrático-Alianza Verde y la curul lograda por Fuerza Ciudadana en el departamento del Magdalena, subiendo así a 32 los escaños progresistas en la Cámara de Representantes.

Lo anterior, sin contar otros posibles aliados en ambas cámaras, procedentes de las circunscripciones indígenas, como Aída Marina Quilcué, elegida por el Movimiento Alternativo Independiente y Social, Maís, en el Senado.

Finalmente, es necesario plantear que los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, volvieron por sus fueros, aceitaron bien sus maquinarias, y ocupan el segundo y tercer puesto en cuanto a los resultados en ambas cámaras legislativas.

Cedieron terreno y perdieron curules, sin embargo, los muy cuestionados partidos Cambio Radical, de la U y “Centro Democrático” (uribismo), a los que no les alcanzó su frondosa cuota burocrática y la multimillonaria irrigación de dineros para la compra de votos, como se ha denunciado de manera profusa en los últimos días.

Además, es muy preocupante la cooptación de un número grande de las 16 nuevas curules de paz que, en vez de quedar en manos de las víctimas, como era lo legislado, no pocas fueron a dar al registro de partidos oligárquicos, camarillas politiqueras y hasta de personas como el hijo del condenado paramilitar alias Jorge 40, quien terminó compitiendo solo en el departamento de Córdoba, pues los demás contendientes se retiraron.

El establecimiento sigue siendo fuerte desde las regiones en el Congreso, pero el Pacto Histórico le ha abierto un boquete a su hegemonía.

De las calles a las urnas

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Por otra parte, la participación electoral de las fuerzas comprometidas en el Pacto Histórico hay que entenderla en el marco de las luchas sociales y de las masivas resistencia juveniles y populares que vivió el país desde el 28 de abril de 2021 y a lo largo de tres meses, protestas de exigencias de derechos sociales que fue respondida a sangre y fuego por el régimen de Iván Duque.

Por eso es tan importante el resultado del Pacto en el Valle del Cauca, donde el campo alternativo no tenía ni un representante a la Cámara y ahora da el salto cualitativo a cinco, hecho que no solo deja al Pacto como la principal fuerza política en el departamento, sino que es evidencia de que la resistencia popular pasó de las calles a las urnas.

Los casi 400 mil votos del Pacto en el departamento y los 215 mil logrados en Cali constituyen una derrota para la extrema derecha, representada en el uribismo, Cambio Radical, el Conservatismo y otras estructuras de la política segregacionista de la región, que le apostaron no solo a desprestigiar la validez y legitimidad de la protesta, sino que creyeron, absurdamente, en una ilusoria “sanción” a la izquierda en las urnas.

Resultó todo lo contrario: la sanción fue para la extrema derecha, que desarrolló una política de odio y persecución contra la juventud y el pueblo en el Paro Nacional, patrocinó la represión más brutal y fue cómplice del paramilitarismo urbano evidenciado en las calles, protagonizado por sectores de la clase adinerada de Cali y municipios del Valle.

Así que es un hecho histórico inusitado que ahora el Valle tenga cinco representantes a la Cámara del campo alternativo, progresista y de izquierda, reflejo también de que la estrategia trazada por Petro de listas cerradas y cremallera dio resultados.

Pero es, igualmente, el acumulado de años y años de luchas populares de las que la población de Cali ha sido protagonista, desde el mítico e histórico levantamiento estudiantil de la Universidad del Valle, en 1971, y el Paro Cívico Nacional de 1977, hasta hoy.

Cali no solo fue la capital de la Resistencia en 2021, sino que ha sido epicentro de luchas sociales y políticas a lo largo de la historia contra la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y las políticas represivas del régimen del Frente Nacional, y se ha convertido también en la capital antiuribista de Colombia. Los resultados electorales y el apoyo de 290 mil caleños a Petro en la Consulta así lo muestran.

Vale la pena mencionar aquí los cinco elegidos por este departamento, que fue tan duramente golpeado por la represión de Iván Duque contra el Paro Nacional en todo el departamento, pero especialmente en Cartago, Tuluá, Buga, Yumbo, Palmira, Cali y Jamundí.

Son: José Alberto Tejada, Gloria Elena Arizabaleta, Cristóbal Caicedo Angulo, Jorge Alejandro Ocampo y Alfredo Mondragón Garzón, a quienes les espera el enorme reto de representar con denuedo al pueblo del Valle del Cauca en resistencia y, de manera especial, hacer honor desde la Cámara a la memoria de las víctimas del régimen, que en Cali fueron 48 y en municipios del departamento, 18.

El Valle del Cauca espera mucho de sus cinco representantes a la Cámara y de los tres senadores de esta región elegidos en la lista nacional de Senado (Alexander López Maya, Roy Barreras Montealegre y Wilson Arias Castillo).

El de ayer con el Pacto fue el triunfo de la juventud, cuya participación se notó en las urnas y se tendrá que redoblar camino al 29 de mayo, como uno de los elementos para garantizar la victoria en primera vuelta y toda vez que un eventual gobierno de Petro lo será igualmente de la juventud colombiana, empoderada y en resistencia.

Frente amplio, la estrategia

¿Qué sigue ahora? Corresponde ser estratégicos, y por eso Petro va paso a paso en la definición de la fórmula vicepresidencial, pues se esperan alinderamientos de sectores que no han estado con el Pacto hasta ahora, y urge la expansión del espectro político de las alianzas hacia una confluencia más grande.

La participación de Francia Márquez en la Consulta, con casi 800 mil votos (superando incluso al ganador de la consulta del centro, Sergio Fajardo), fue extraordinaria, pero no se puede olvidar que gran parte de esa votación se debe también al Polo Democrático, el partido que integra el Pacto Histórico y la avaló a ella.

El Polo asumió este respaldo como su carta de presentación luego del retiro del Moir (Jorge Robledo orientó la escisión del Polo para fundar el Partido Dignidad), e históricamente siempre ha puesto 500.000 votos para el Congreso. Iván Cepeda y, sobre todo, Alexander López, se echaron al hombro la candidatura.

Hay que ganar en primera vuelta y, para ello, se requiere ampliar el espectro, así haya aliados que no gusten a integrantes del Pacto. Esa es una percepción que empieza a ganar terreno, pues una segunda vuelta sería muy peligrosa para el objetivo del Pacto Histórico de llegar a la Casa de Nariño.

Por eso, con visión estratégica, Petro planteó el domingo 13 de marzo, en su discurso de la primera victoria de esta lid por la Presidencia: “Aquí los únicos que no caben son los corruptos y los genocidas”. En consecuencia, se abre el proceso de configurar lo que él ha denominado el Frente Amplio, un espacio político más allá del Pacto Histórico.

La derecha sabe que el Pacto y Petro picaron en punta, y ya se produjo la primera deserción: Óscar Iván Zuluaga, el fusible uribista, se quemó mucho antes de lo previsto y este lunes renunció a su aspiración para sumarse a Federico Gutiérrez.

Quedan nueve aspirantes presidenciales contrincantes de Petro, pero con seguridad habrá nuevos retiros de aquí al viernes, cuando se cierren las modificaciones de inscripciones.

La mayoría de esas deserciones se irán al lado de Gutiérrez, quien solo alcanzó dos millones 150 mil votos en la consulta de la derecha, menos de la mitad de los votos logrados por Petro, y le urge fortalecer su aparataje.

En cuanto a Germán Vargas Lleras, los malos resultados de su partido, Cambio Radical, para el Congreso no lo dejan bien posicionado.

Él había puesto en dependencia de las cifras de este domingo su lanzamiento como otro candidato de la derecha en la lid por la presidencia. Todo indica que desistirá en los próximos días.

Hasta ahora siguen en la pugna, además de Gutiérrez y Fajardo, el candidato del centro que solo obtuvo 721 mil votos en su consulta, otros siete, que no participaron en las primarias.

Son: Rodolfo Hernández (admirador de Hitler, de Liga Anticorrupción), Enrique Gómez Martínez (conservador, del Movimiento de Salvación Nacional), Jhon Milton Rodríguez (ultra godo de iglesias cristianas), Germán Córdoba (inscrito para guardarle el puesto a Vargas Lleras) e Ingrid Betancourt (de Oxígeno Verde). Estos cinco, aspirantes del campo de la derecha y la extrema derecha.

Hay otros dos aspirantes, Luis Pérez (liberal inscrito como independiente) y Luis Gilberto Murillo (de Colombia Renaciente). Especialmente este último, podría dar un viraje ante el muy escaso alcance de su aspiración y unirse a Petro.

Se avecinan dos meses y medio de intensas luchas y nueve candidatos enfrentados a Gustavo Petro. Ahora, el pueblo colombiano tiene la palabra y los votos, pues fueron millones los que se abstuvieron de ir a las urnas el 13 de marzo. Seguramente, el Pacto Histórico irá por ellos.

* Periodismo Libre

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