Felipe VI se iguala a Santiago

Por Arturo del Villar*. LQSomos

Nuestro señor el rey Felipe tiene muy presentes los discursos de su protector el dictadorísimo que sentó a su padre en el trono. Era una referencia segura en sus discursos, la alusión a “la unidad entre los hombres y las tierras de España”…

Aunque lo llamen “Ofrenda nacional al apóstol”, es el cumplimiento del falso voto presuntamente hecho por el rey Ramiro I en el año 844 al apóstol Santiago, para agradecerle que hubiera luchado junto a sus mesnadas montado en un caballo blanco para derrotar al ejército moruno. La leyenda es falsa, porque nunca se libró esa presunta batalla de Clavijo, pero se impuso la fábula y Santiago es el patrón de España, y el rey o el delgado regio le hacen la ofrenda en su festividad, todos los 25 de julio.

Se interrumpió la costumbre durante la República, pero en 1939 se recuperó, cuando el dictadorísimo delegó en el exgeneral Moscardó su representación, como si fuera el rey, y el militar aprovechó para lanzar una arenga patriótica. Le contestó Tomás Muñiz de Pablos, arzobispo de Santiago, consejero nacional del Movimiento y procurador en la caricatura de Cortes fascistas: “Al generalísimo Franco le corresponde la honra de restablecer la ofrenda al apóstol Santiago, patrón de España, después de seis años de silencio, durante los cuales los enemigos de la patria la conducían a la ruina y la desesperación, siendo salvada por el ejército del invicto Caudillo”, según publicó el diario barcelonés La Vanguardia Española el 26 de julio de 1939, página 1. Marchaban juntos arzobispos y militares, todos traidores.

La monarquía del 18 de julio instaurada por el dictadorísimo continúa el ejemplo de su patrocinador, y repite el falso voto medieval. Este año, al estar declarado santo por ser domingo el día de la festividad conmemorativa del belicoso santo, su majestad el rey católico ha querido ir en persona a repetir el voto, y se ha llevado a su mujer, pese a estar excomulgada por la Iglesia catolicorromana debido al hecho probado de ser abortista, y a sus hijas la triprincesa Leonor y la infausta Sofía.

El escriba real le hizo leer un discurso con los habituales lugares comunes permitidos en este caso, y algunos deslices. Después de una sonora interjección inicial, “¡Señor Santiago!”, hecha ante la imagen como si pensara que le podía escuchar, el resto del discurso se lo dirigió al pueblo irracionalmente, con frases de este jaez: “Hoy en la catedral donde concurren todos los caminos y donde habita para la eternidad el apóstol Santiago…” Hasta ahora el refrán decía que todos los caminos conducen a Roma, pero no es así, van a Compostela, porque lo dice el rey de España.

También asegura que en la catedral habita el apóstol, y eso merece cárcel. Según define el Diccionario de la lengua española editado por la Real Academia, habitar es “vivir, morar”, y ninguna de esas posibilidades se le ofrecen a un hombre que fue decapitado en el año 44 de nuestra era.

El resto del discurso le sirvió al escriba para hacer insistir al monarca en la unidad de España: “La Corona simboliza su carácter de puente entre presente, pasado y futuro; simboliza la unidad de nuestra nación en la historia.” Y el mejor ejemplo es Fernando VII, que reinó sobre mies de cadáveres de sus vasallos. También leyó: “La sólida tradición jacobea inspira desde Galicia la unidad de España”, aunque no explicó el motivo. Para mayor concreción lo afirmó en gallego: “Invocamos de novo ao apótolo que simboliza a unidad de España.” ¿Por qué la simboliza? Que es falsa la batalla de Clavijo, que no luchó Santiago, que ya no cree nadie ese cuento.

Nuestro señor el rey Felipe tiene muy presentes los discursos de su protector el dictadorísimo que sentó a su padre en el trono. Era una referencia segura en sus discursos, la alusión a “la unidad entre los hombres y las tierras de España”, y la llevó hasta su último mensaje a las puertas de la muerte: “Mantened la unidad de las tierras de España.” Ahora es Felipe el unitarista, porque es de suponer que esté de acuerdo con las palabras del escriba de sus discursos, y eso es lo que nos transmite a los vasallos.

De esta manera Felipe convierte a Santiago en un difusor de la unidad española, en lo que coincide con el dictadorísimo, y así él sigue el consejo de los dos, y se apresta a defender la unidad. El rey y el apóstol comparten las mismas ideas. Pero deberá convencer a los gallegos en primer lugar, porque al mimo tiempo de celebrarse en la catedral la mascarada del voto, con actuación del botafumeiro y todo, en un lugar reservado y vigilado por la fuerzas policiales, tenía lugar una manifestación de Galiza Ceive, que reclamaba el poder popular. Esta organización independentista ha sido dada por disuelta muchas veces, aunque está en la calle en los momentos importantes, como el 25 de julio en que se conmemora el Día da Patria Galega, que este año tuvo como lema “Galiza sen límites”.

Un negocio verdadero: el falso voto a Santiago

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio
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