La eterna imposibilidad del hombre para discernir entre la belleza y el deseo (el instinto de posesión) es la madre de todos los malentendidos. El escollo que impide la verdadera y profunda amistad entre los sexos. Thánatos seguirá segando vidas y generando desasosiegos y tragedia cotidiana. Mientras no sepamos cultivar serenamente el ilimitado solar de Eros. Patxi Ibarrondo

LQSomosLo QuéPatxi IbarrondoEros,instinto de posesión,La belleza y el deseo,ThánatosLa eterna imposibilidad del hombre para discernir entre la belleza y el deseo (el instinto de posesión) es la madre de todos los malentendidos. El escollo que impide la verdadera y profunda amistad entre los sexos. Thánatos seguirá segando vidas y generando desasosiegos y tragedia cotidiana. Mientras no sepamos...Cultura Libre, Comunicación Libre