Mis queridas ratas

Fue un insigne personaje de la entrañable capital carlista de Estella, llamado Vicente Mayo, que se ufanaba de ser uno de los pocos ciudadanos con certificado psiquiátrico de cordura, quien me enseñó que se podía llegar a amar a las ratas de cuatro patas – precisión también suya necesaria, para distinguirlas de las bípedas. Pero nunca llegué a creérmelo del todo…Hasta que el otro día, en un periódico cuya cabecera seguramente cruza el charco con Iberia para ilustrar con sus verdades publicitadas a cuantos quieran creérselas en la otra orilla, leí una minúscula noticia aparecida en un rinconcito de no más de cuatro rengloncitos de nada, donde advertía a sus engañados lectores, que Coca Cola y Pepsi Cola habían acordado retirar de entre sus ingredientes habituales una sustancia que las autoridades de California califican de cancerígena. Inmediatamente, fui a internet para documentarme y traerles aquí cuanta información relevante fuera capaz de sintetizar, al objeto de que ya nadie tenga la impresión de que mis continuas advertencias sobre el envenenamiento colectivo al que estamos asistiendo son fruto de mi particular perspectiva conspiranoica.

Resulta que, tras muchos años de sospechas en los que los estudios patrocinados por las empresas criminales eran incapaces de relacionar fehacientemente la aparición de algunos cánceres de estómago, colon, etc, con ciertos aditivos como colorantes, conservantes, edulcorantes, aromatizantes y toda esa mierda que se le da a comer a los pobres…finalmente, alarmados por los escandalosos resultados positivos ofrecidos por contrastados experimentos con ratas de laboratorio, el Centro de la Ciencia por el Interés Público de Estados Unidos (CSPI) ejerció presión sobre la Dirección de Medicinas y Alimentos (FDA) para que revisará los elementos químicos incluidos en el colorante de caramelo, sobre todo, aquellos que son producidos con amoniaco y sulfito o que contienen 2-metilimidazol (2-MI) y 4-metilimidazol (4-MI). La advertencia, no cayó esta vez en saco roto; El Estado de California tomó nota e incluyó este último componente en su listado de ingredientes cancerígenos hace ya más de un año, concretamente, el 7 de Enero de 2012.

Pues bien, ahora la Coca Cola y la Pepsi Cola, se han dignado comunicar al mundo entero, que por precaución y prevención, se disponen a retirar dicha sustancia de sus productos…Pero no crean ustedes ni por un solo instante que su urgencia obedece a un súbito interés humanitario por la salud de sus clientes pobres – todos sabemos que los refrescos son el zumo de los más desfavorecidos. Su celeridad a este respecto, obedece a la genial ley que allíexige que las bebidas que contengan cierto nivel de cancerígenos, deben poner una etiqueta de advertencia en sus envases y/o empaques. Por ello, también seríamos cándidos en pensar que el ingrediente cancerígeno se vaya a retirar fuera de sus fronteras, donde todo   cuanto sucede se les antoja meros daños colaterales del Libre Comercio.

Pero si alguno de ustedes desea continuar dando de mamar a sus hijos – que para algo son suyos – la conocida chispa de la vida, puede borrar de su retina estas mías palabras y en su lugar grabar estas otras de la Asociación de Bebidas Refrescantes: “Los consumidores no notarán diferencia en nuestros productos y no tienen razón alguna para tener ninguna preocupación por su salud”

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