Níger: Cacería en el Sahel

Guadi Calvo*. LQSomos. Noviembre 2017

Una emboscada -que podríamos definir como menor- sin grandes objetivos y que nunca alcanzarían a ser tema de la prensa internacional de haberse desarrollado en otros frentes de conflicto, puso al descubierto la presencia cada vez más importante de tropas norteamericanas en el Sahel nigerino.

Tres miembros del norteamericano SOC África (Comando de Operaciones Especiales para África) y otros cinco soldados de poderoso Batallón Nigerino de Seguridad e Inteligencia (BSR), con base en Ouallam, a unos 100 kilómetros de Niamey -la capital de Níger- murieron el último miércoles, tras ser emboscados en la región suroccidental de Tillabery, próxima a la frontera con Mali, por un grupo que se transportaba en diez vehículos y una veintena de motocicletas.

El ataque fue reivindicado por Jamaat al-Nasr Islam wa al-muminin (Grupo para la victoria del Islam y de los fieles), o Nusrat al-Islam, la coalición conformada en abril último por un conglomerado de grupos terrorista que operan en la región. Entre ellos se encuentra al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o al-Murabitun (Los que firman con sangre), el Khatiba Macina (Frente de Liberación Macina), juraron lealtad a al-Qaeda, global, dejó además otros dos comandos norteamericanos y un número no especificado de soldados nigerinos heridos. Se considera que las bajas podrían ser más, ya que entre siete y ocho soldados nigerinos han desaparecido en el terreno, aunque fuentes francesas mencionan la posibilidad de que pudieran haber caído en manos del grupo atacante. Mientras los americanos heridos fueron trasladados de inmediato a Alemania, los soldados africanos han sido atendidos en centros sanitarios locales.

El ataque se produjo contra un cowboy de cinco vehículos militares que trasportaba una treintena de efectivos, ocho de ellos norteamericanos. La proximidad entre ambos bandos durante el combate impidió intervenir una nave Mirage francesa que se presentó para repeler el ataque de los terroristas. Finalizado el enfrentamiento se iniciaron operaciones de rastrillaje por tierra y aire, en búsqueda de los atacantes que al parecer no dio resultados.

Las bajas norteamericanas son las primeras que se producen -o que se conocen- en esa región, desde que el Pentágono ordenó el envío de 650 militares para cumplir operaciones antiterroristas, en ese sector caliente del Sahel entre el norte de Mali y Níger.

Hasta ahora se sabía que de la presencia de tropas norteamericanas, cerca de un millar solo estaban destinadas para el entrenamiento de los militares nigerinos y brindar protección a la construcción, de una base de drones, a las afueras de la ciudad de Agadez. Esta base, con una inversión de 100 millones de dólares, está preparada para ser inaugurada y controlará las operaciones de vigilancia en Mali, además de desplegar una cuadrilla de aviones de combate MQ-1 y MQ-9 Reaper. Se calcula que en el continente el Pentágono tiene distribuidos casi 2.000 miembros del SOC, que operan en “zonas grises” (regiones donde la diferencia entre la paz y la guerra son muy confusas). Esto, sin contar los 4.000 efectivos que tiene dispuestos en Djibouti, la única base legal en el continente.

Níger hasta ahora es el único país en esa parte del continente que ha cedido parte de su territorio para la instalación, de una base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Los planes del Pentágono, son de seguir intensificando la presencia norteamericana en el continente africano, no con la intención de combatir al terrorismo integrista, sino para intentar contener a un enemigo mucho más poderoso y letal, que desde hace décadas y de manera constante aumenta su influencia económica y política en el continente: China.

Fuerzas norteamericanas también se encuentran desplegadas en Mali para colaborar con el ejército de ese país y la Operación Serval (de las fuerzas armadas francesas para combatir la presencia de grupos vinculados tanto a al-Qaeda y el Daesh). Tras los episodios de abril de 2012, la nación Tuareg -aprovechando una crisis política de Bamako- se levantó en la búsqueda para conseguir la independencia de su ancestral territorio de Azawad. Éste fue cooptado finalmente por miembros de AQMI, dando así a Francia la oportunidad de intervenir con la operación Barkhane a la que le continuó en 2013 la Serval, todavía en desarrollo.

Es importante señalar que esos territorios de indiscutible pertenencia tuareg, no solo en Mali, sino también los que reclama en Níger que a lo largo de una frontera común de 840 kilómetros, se concentra uno de los mayores depósitos de uranio del mundo, quinto en producción mundial. En la actualidad el uranio de la localidad nigerina de Arlit, en Agadez, próximo a la frontera con Mali, está siendo explotada por el gigante nuclear Areva, de origen francés.

Tras el levantamiento Tuareg, de 2012 y desde entonces con la aparición de grupos integristas, Naciones Unidas, siempre tan presta cuando se trata de defender intereses de las potencias occidentales, advirtió que el conflicto del norte de Mali, ya acalladas las reclamaciones de los tuareg, y continuado por el terrorismo, advirtió que se estaba extendiendo a Burkina Faso y Níger. A esta denuncia los gobiernos pro-occidentales de Mali, Níger, Mauritania, Burkina Faso y Chad, conformaron el grupo G-5 para colaborar en el combate contra el terrorismo y de pasó controlar mejor los movimiento reivindicatorios del pueblo Tuareg, aunque su articulación todavía no se ha puesto en marcha, ya que no se dispone de los 400 millones de dólares que se necesitarían para ello.

Superpoblación del terror

Cerca de unos 50 grupos terroristas se extienden a lo largo del continente africano, más allá de los nigerianos de Boko Haram y los somalíes de al-Shabaab. La mayoría de ellos operan en la extensa línea del Sahel.

En la actualidad los grupos que conformaron Nusrat al-Islam han protagonizado también sangrientos ataques también en Burkina Faso y Costa de Marfil, llegando en reiteradas ocasiones a atacar en pleno centro de Bamako, la capital malí. Y desde su unidad comanda Iyad Ag Ghali se adjudicaron varios ataques entre ellos el producido el cinco de julio en la región nigerina de Tahoua, donde fueron asesinados cinco soldados de la compañía militar Midal, cerca de la frontera de Mali y a 500 kilómetros de Niamey.

Por su parte una pequeña fuerza de no más de 40 hombres, vinculada al Daesh, también se encuentra desplegada en la región. El Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), liderada por Abu Walid al-Sahrawi, ha protagonizado ataques en la región de Tillabery, en Burkina Faso y en la ciudad malí de Gao, incluso asaltaron una prisión en las proximidades de Niamey. Este grupo, formado por ex miembros de diferentes organizaciones que se negaron a incorporarse a al-Qaeda, opera con facilidad en Liptako-Gourma, una región tripartita entre Mali, Burkina Faso y Níger.

Desde 2012 el crecimiento del terrorismo ha sido exponencial, llegando en 2016, al máximo registrado de unos 257 ataques ejecutados en Mali y países vecinos, un 150% más que en 2015. Hasta la segunda mitad de 2017 se calculan por lo menos unos 120 ataques, de diferente intensidad.

También en el oeste de Níger 200.000 refugiados nigerianos y desplazados nigerinos que han huido de Boko Haram, esperan una solución en respuesta a los juegos de guerra entre occidente y el terrorismo, que a veces se parece demasiado a una simple matanza.

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
– África Global – LoQueSomos
https://www.loquesomos.org/category/cmundo-0199/c175-africa-global/

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