Panrico 100 días de huelga: “Nadie hablara de nosotras…”

Con ese titulo iniciaba una sugestiva y sensible película de los años 90, que entre otras cosas invitaba a una buena reflexión.

El titulo viene a colación del tratamiento informativo y de la situación de la huelga de l@s trabajador@s de la planta de Panrico de Santa Perpétua de Mogoda en Barcelona. Han pasado ya sus cien días de huelga y lucha, y muy poco o nada parece interesar la situación que viven estas familias, dentro del mundo de los “mass media”, a día de hoy, excepciones haylas, pero contadas.

Seguramente sea el destino de todo el que se mueve y se sale de la foto como dice la popular pintada: “Solo el que se mueve, nota las cadenas”. Aunque también a quedado claro estos días, que para ser noticia y que se informe de tu situación, tienes que pasar casi a ocupar la sección de “sucesos”, así lo hemos visto con la información del barrio de Gamonal de Burgos, desconocido en la mayor parte del estado, hasta que se echo a la calle, tiro las vallas , levanto barricadas y quemo contenedores, protesto con más contundencia, entonces todo cambio, pasaron a ser portada y notica primera en los tontodiarios, y eso que llevaban meses denunciando la situación, informando en asambleas y actos, mandando notas de prensa… ¡ni caso!

Cien días de huelga, ya rebasados, una lucha de dignidad emprendida por l@s trabajador@s de Panrico en Santa Perpétua en medio de un conflicto de especulación financiera de escala nacional, de ingeniería económica de la mano del fondo especulativo estadounidense Oaktree. Cien días donde l@s trabajador@s han recordado aquello de ¡anda la cartera! pero la del bolsillo.

Negociaciones, amenazas, “mucho malo”, “menos malo” y al cabo de unas semanas, la mayoría de los representantes sindicales de las fábricas españolas acordaron vergonzosamente con la dirección de la empresa el despido de 745 trabajadores, 154 de ellos en la planta vallesana -la más afectada-, y recortes de hasta el 18 % del sueldo para el resto de empleados que completaban una plantilla de más de 2.000 personas. ¡Vergüenza!

Y a partir de ahí, de esa línea roja, el castigo de que tus propios compañeros de otras plantas como Zaragoza, Valladolid, Madrid, Sevilla y Córdoba, te respondan con la insolidaridad diaria, están haciendo horas extras incluso en festivos para mandar producto al mercado de Cataluña, boicoteando la huelga de l@s trabajador@s de Santa Perpétua, porque el castigo de la dirección, de la patronal, del capital es algo con lo que ya se cuenta de por vida cuando un@ es un trabajad@r con conciencia de clase.

La que fue una prestigiosa marca en el mundo de la alimentación, Panrico (Panificadora Riera Costafreda), que lleno todo el estado de bollería industrial, haciendo del donuts un producto estrella, inicia su decadencia en el año 2005, cuando dejo de ser una empresa familiar, es en ese año cuando el 100 % de su capital es adquirido por unos fondos de inversión de una firma de capital de riesgo.

El sistema de funcionamiento de esta firma, es el de adquirir marcas y productos similares (competidores), sin distinción, para mantener la llamada “cuota de mercado”. Estas compras sin criterio, confusas e inciertas serán el comienzo de una serie de problemas económicos, ajenos a la producción y al producto.

En 2010 debido a problemas económicos, la dirección forzara un acuerdo con l@s trabajado@s de rebajarse los salarios un 25% (media) manteniendo el ritmo de producción y respetando el volumen de plantilla. Y así seguirá en 2011.

En 2012, no podemos obviar unos datos concisos y esquemáticos, teniendo en cuenta el esfuerzo de reducción salarial de l@s trabajador@s desde 2010, unos datos que hablan por si solos: 67% aumento para directivos, -20% salarios trabajadores. Con unas supuestas pérdidas acumuladas de más de 700 millones de euros, Panrico pagó ese año a sus altos directivos un total de 4,7 millones de euros, lo que supone un 43% más que un año anterior. Pero no sólo eso. La retribución de los altos ejecutivos de la sociedad matriz subió aún más: un 67%, hasta 4 millones. Y en 2012 recordemos lo de “Vuelve el original”…, que una vez visto no sabemos si era una metáfora sobre el futuro de los jubilados de la empresa.

Vivimos en un estado donde se dice eso del ladrón explotador «es listo yo también lo haría» y del honrado con principios «es tonto así no se hará  rico»; curiosas frases para definir las fortunas de este país, y la filosofía de todo el que quiere hacer negocios.

Es en septiembre de 2013 cuando suenan las alarmas, la dirección anuncia que los trabajadores dejarán de percibir su nómina. Aunque por otro lado, también anuncian que los proveedores de Panrico no deben de preocuparse, eso no va con ellos, su pago está garantizado.

En este mismo mes, unos días después, la dirección lanza un “órdago” proponiendo a los sindicatos el despido de cerca del 50 % de la plantilla, acompañado de una reducción de salarios de entre el 35 y el 45 % (para l@s agraciad@s que conserven su puesto), y para terminar de aderezar el pastel: la amenaza de presentar concurso de acreedores si no se acepta, ¡ahora ya estamos todas!

Con los “mimbres” descritos, la plantilla de Panrico de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) decidió empezar una huelga indefinida en la madrugada del domingo 13 de octubre de 2013,  para exigir el cobro de sus salarios, porque la empresa «tiene dinero y quiere jugar dándolo a plazos a los trabajadores».

Y a partir de ahí las amenazas, el chantaje, imagen en portadas de la prensa el día que bloquean la entrada de la factoría, después casi nada… y los primeros apoyos, la solidaridad, manifestaciones de reconocimiento, el apoyo a la caja de resistencia…

Trileros: lo siguiente son cifras, unos poquitos menos de ERE, unos poquitos menos de despidos, negociamos, aceptáis, tragáis, es lo que hay, negociamos, un día si y otro también, un preacuerdo con los sindicatos, si, no, a medias, lo quito, lo pongo, lo escondo ¿dónde esta el garbanzo?

Y una supuesta consulta de aceptación, que no lo es, pero que la Plantilla de Santa Perpétua rechaza con contundencia, y si, al final un preacuerdo con castigo para l@s que luchan, «nos han castigado por nuestra oposición al plan de ajuste, antes de la huelga las cifras para esta fábrica eran de 30 despidos, no de 150».

Y así hasta hoy, y seguramente mañana. L@s trabajador@s se mantienen en una lucha de dignidad obrera y de clase, un ejemplo que nos representa a much@s, una muestra que si cundiera un poco más haría ver a lasempresas que querer despedir a trabajador@s y/o recortar salarios tiene una primera defensa que es el de la lucha de l@s trabajador@s. Desgraciadamente a esto se oponen los sindicatos mayoritarios, salvo contadísimas ocasiones, y terminan firmando y aceptando el llamado “mal mejor”, el acuerdo.

Ell@s me representan, ¿y a ti?.

Si de algo puede presumir esta lucha es de estar haciendo un madeja de solidaridades entre trabajadores, poblaciones, parados, jubilados, estudiantes…

Su lucha es la nuestra, la de clase, y si, como se grita en las manifestaciones ¡la lucha es el único camino!, es verdad, es el único camino.

El otro camino es el que nos siguen poniendo ellos, los de la clase opresora, los capitalistas, el camino de todos los días, despidos, ERTES, EREs, rebajas salariales, cierres patronales… con su lenguaje de productividad, competitividad, beneficios, perdidas, deslocalización, regulación, es la crisis… y

con la bendición diaria de toda la “armada mediática” y los gritos cursis de gobiernos autónomos, nacionales, bajo el palio de la ministra Bañez y la virgen del Rocío ¡Amen!

La victoria de esta lucha supondría una gran muralla frente al abuso constante y diario de la patronal… la derrota al fin y al cabo ya la firmaron en el resto de plantas los sindicatos, pan para hoy y hambre para mañana.

Este conflicto sigue dando mucho para hablar…

¡Resistencia! vuestra lucha es la de toda una clase.

Para saber más:

Seguimiento de la huelga de Panrico en LQSomos

Donuts, ¿empieza el día con una sonrisa?

Panrico: una triste historia

Panrico: una triste historia de mala gestión

Carlos Gila: un reestructurador

Cuando la indignación llega a la empresa: Telefónica, Hewlett Packard y Panrico

– Y un detalle importantísimo, en estos momentos y más que nunca se necesita la solidaridad y apoyo, colaborando con la caja de resistencia 2100 3161 38 22000 94458, que se ha creado.

– ¿Y si dejamos de consumir? Con mi dinero NO: Bollycao, Donuts, Donettes, Grisines, el pan de Molde de Panrico.

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