Por un periodismo crítico, veraz y combativo

CEHFM*. LQS. Diciembre 2020

El periodismo es la crónica permanente y cotidiana del presente y una de las principales fuentes de la Historia contemporánea, uno de los principales manantiales donde beber para reconstruir el relato de una época

En la muerte de Alfredo Grimaldos: por un periodismo crítico, veraz y combativo

Este 4 de diciembre de 2020, se ha ido Alfredo Grimaldos, acababa de cumplir 64 años. Víctima en su avanzada edad (como no ha mucho el cineasta y activista sindical y antifranquista Julio Diamante, maltratado en la sanidad privada), Grimaldos ha perecido arrollado por un tiempo y una España que él había luchado con perseverancia, terquedad y valentía por transformar en algo mejor. Otra víctima, otro cínico e indiferente daño colateral de esta época que pisotea la cultura y maltrata la memoria y a quienes las portan y custodian, máxime si son lúcidos y disidentes como lo era él.

Periodista antisistema y antirrégimen del 78 desde su juventud, cuando acababa de licenciarse en Ciencias de la Información en la Complutense, colaboró desde los albores de su ejercicio profesional en publicaciones como España Crítica o Tricolor, pero también La Tarde de Madrid, efímero periódico de 1986, así como en el también forzosamente breve proyecto del diario Liberación, fundado por el gran Andrés Sorel. Tras la liquidación del organismo autónomo estatal Medios de Comunicación Social del Estado (antigua Cadena de Prensa del Movimiento) por el Ministro de Cultura del PSOE Javier Solana en 1984, iniciándose así la tónica de privatización y mercado monopolista de la prensa actual, surgió este proyecto de Sorel, intento fallido de alternativa informativa e ideológica a los grandes diarios oligopólicos representativos de la clase dominante. Una tentativa de construir cauces de disidencia ante unos medios de comunicación hegemónicos cada vez más uniformes y monocolores.

Tal fracaso, una de las grandes amarguras de la vida de Sorel, define también la vida de Grimaldos: derrota tras derrota, nunca se rindió en su opción de edificar un periodismo democrático al servicio del pueblo y de la transformación social. Director de la revista Área Crítica, medio periodístico de línea editorial abiertamente marxista y revolucionaria, vio cerrada su publicación por la Audiencia Nacional y fue sentado en un banquillo de este tribunal de excepción del Régimen del 78, bajo la mendaz acusación de “colaboración con los GRAPO”. En tan tempranas fechas como los años 80, merced a la Ley Antiterrorista del PSOE de Felipe González, ya se empleaba la excusa de la apología del terrorismo como eficaz ariete para la represión política de la discrepancia ante el Estado continuista y oligárquico español y para el aplastamiento de la izquierda rupturista.

Pese a los reveses de Liberación y Área Crítica, Grimaldos nunca cejó en su empeño ni en sus convicciones, como tampoco en su valerosa denuncia de los aparatos de poder de la España postransición. Una postura que jamás le llevó a desdeñar ni menoscabar los principios deontológicos fundamentales del buen periodismo, por lo que nunca cayó en el panfletismo ni el sectarismo, ni perdió el rigor informativo, sino que empleó una información veraz y contrastada, como cronista ecuánime que no dramatizaba ni falseaba la realidad captada.

Dignos de recuerdo y reivindicación son sus libros de crónica, despiadada, rigurosa, certera como un instrumento quirúrgico, de algunos de los aspectos más oscuros de la España reciente: el continuismo como marca infamante de la Transición política (La sombra de Franco en la Transición) la intromisión de los Estados Unidos en la maniobra de autorreforma del Estado franquista (La CIA en España), la revolución neoliberal en la Comunidad de Madrid y su extrema corrupción intrínseca (La Lideresa), o el poderío todavía tenebroso, impenetrable y abusivo de la Iglesia Católica en nuestro país (La Iglesia en España). En sus últimos años, fue colaborador habitual de un periódico alternativo y antisistema: El Otro País, que desplegaba la voluntad por seguir la tradición de periodismo disidente en España en las circunstancias más adversas para ello.

Gran amante y conocedor del flamenco, expresión popular hermosa y libérrima que no en vano fue reivindicada en primer lugar por un librepensador (Antonio Machado y Álvarez “Demófilo”, el padre de los hermanos Machado), Grimaldos ha sido muy llorado por el Círculo Flamenco de Madrid.

En Grimaldos ensalzamos a una olvidada generación de periodistas combativos condenada al ostracismo: la de quienes hicieron sus primeras armas contra el último franquismo o en el fragor de las luchas populares y obreras de la Transición y de los años 80, si bien desde muy diversos prismas ideológicos: los Luciano Rincón, Jesús Ynfante, Rafael Gómez Parra, Sorel, Antonio Álvarez-Solís, Manuel Revuelta, Gregorio Morán, Mercedes Arancibia, el malogrado Francisco Cerecedo…
El periodismo es la crónica permanente y cotidiana del presente y una de las principales fuentes de la Historia contemporánea, uno de los principales manantiales donde beber para reconstruir el relato de una época.

Por eso, desde el Centro de Estudios Históricos Fernando Mora, asociación en que la historia del presente es una de nuestras primeras inquietudes, reivindicamos un periodismo crítico, combativo, democrático y riguroso, en contra de la concentración monocolor de los medios de comunicación de masas, y de sus faltas a la veracidad informativa, denunciadas por profesionales como Pascual Serrano.

Las circunstancias de la muerte de Grimaldos son sintomáticas de un país donde el periodismo crítico, librepensador, disidente y veraz es estigmatizado y marginado. La deuda de la Historia con el periodismo nos exige tomar una posición en contra de su utilización puramente mercantilista y manipuladora, una utilización en beneficio de los intereses de minorías privilegiadas y exiguas y en contra del interés público y general.

* Centro de Estudios Históricos Fernando Mora
Vallecas, 17 de diciembre de 2020

Contacto: cehfernandomora@gmail.com

Facebook: @CentrodeEstudiosHistoricosFernandoMora

Alfredo Grimaldos: la reivindicación de la decencia
Entrevista a Alfredo Grimaldos

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