Redacción. LQSomos. Septiembre 2017

Según el cuento, cuento que nos contaron contaron y recontaron, la Constitución ampara la libertad de expresión. Actuando como si eso fuera cierto, un colectivo de madrileños ha convocado un acto público para expresar su opinión favorable a la celebración del referéndum del próximo 1 de octubre en Cataluña. Los catalanes quieren decidir sobre sí mismos y han elegido el método más pacífico y democrático: la consulta popular, que hablen las urnas, que los votos digan Sí o No a la independencia.

Eso es lo esencial en una democracia: decidir el presente y el futuro en función de la voluntad popular mayoritaria. No a través de maniquís engolados que dicen hablar en nombre de todos, como si ellos fueran el todo único, sino directamente con su propia voz y su propio voto.

El argumento de los nacionalistas españoles es que la soberanía nacional (de una única nación indivisible, se pinte de centralista, autonomista, federalista o plurinacional) reside en el conjunto de los habitantes del Estado español. De modo que el pueblo catalán no tiene soberanía para decidir sobre sí mismo. La ley dice eso, pero no es así: soberanía la tiene quien se la gana. No es algo otorgado. Se gana a lo largo del tiempo, con voluntad, ideas, cultura, movilización, perdiendo y ganando, haciendo historia, construyendo conciencia soberana. Cataluña tiene todo eso. Por eso tiene derecho a ser soberana.

La soberanía española es un concepto impuesto por el franquismo y heredado directamente de él por la Transición. Es una soberanía otorgada, férreamente limitada. Es una jaula vigilada por un ejército.

El caso es que, a instancias del PP respaldado por C’s y PSOE, un juez de corazón falangista , imbuido de su impunidad arbitral, ha querido rematar lo que la ley mató y ha prohibido no sólo la cesión de una instalación municipal previamente acordada, sino la realización misma del acto convocado por Madrileñ@s por el derecho a decidir.

La ley es una trinchera del poder establecido, no una defensa de los derechos ciudadanos. La Constitución del 78 recoge el derecho a la libre expresión, pero con un límite: el de no discrepar de ella, ni de la interpretación que de ella hagan jueces y tribunales en nómina de sus mafias dirigentes. Su lema es: “Dame la razón y podrás hablar cuanto quieras. No me la des, y te condenaré, como mínimo, al silencio” (y tal vez a la expropiación, a la inhabilitación y a la cárcel). Eso pasa hoy, ahora, en este país eterno que se llama España. La ley no es sólo trinchera, es un pelotón armado contra los derechos individuales y colectivos.

Cuando un Estado prohíbe la libertad de expresión, cuando un estado criminaliza las opiniones discrepantes, cuando un estado secuestra urnas y papeletas, cuando un estado amenaza vidas y patrimonios, cuando un Estado carga con la ley contra la voluntad popular pacífica, se parece mucho o aspira a ser una dictadura. Cuando una dictadura habla de democracia, sigue siendo una dictadura sólo que hipócrita y vergonzante.

Se suele culpar al PP de todo cuanto ocurre. Es injusto. No está solo. El PP se ha autoproclamado sacerdote máximo de la Constitución y centro del sistema planetario constitucional, y los demás le aceptan, le secundan y le piden autorización y le preguntan hasta dónde pueden llegar, qué pueden hacer y qué no sin que se moleste demasiado, aunque luego escenifiquen enfrentamientos que sólo sirven para dar credibilidad y sostenibilidad al montaje del 78 y ocultar su tramoya. Respaldan lo sustancial, critican lo accesorio. La izquierda pregunta a la derecha (los jefes) hasta dónde pueden llevar su izquierda. Iglesias y Garzón están también en ese saco.

El acto previsto por Madrileñ@s por el derecho a decidir era un acto de libre expresión democrática. Si en el ADN del PP está acabar con la democracia, en el ADN de los organizadores del acto está el defenderla y profundizarla. Por tanto, el acto sigue convocado aunque en otro local sin titularidad municipal. Cada cual según su naturaleza.

Reiteramos nuestro apoyo a la celebración del referéndum convocado en Cataluña para el día 1 de octubre.

Hoy, en Cataluña, se juega una batalla por la libertad y los derechos democráticos no sólo de los catalanes, sino de todos los pueblos de España. El pueblo catalán juega con métodos pacíficos; no sabemos qué tipo de armas están dispuestos a utilizar el gobierno español y sus subordinados, pero ya ha utilizado la amenaza, la distorsión mediática, el Ministerio de Hacienda, la Fiscalía General, la judicatura, la Guardia Civil… No suena a paz.

La libertad se gana cuando se ejerce. Ahora es el momento.

Nota:
1.- El españolismo podría suscribir sin rubor los principios fundadores de Falange. Por ejemplo: “Bajo el signo de España cumplieron su destino –unidos en lo universal– los pueblos que la integran. Nada puede justificar que esa magnífica unidad, creadora de un mundo, se rompa. España es una unidad de destino en lo universal”.

Referéndum = Voto para decidir
#DerechoADecidir #Catalunya #ReferendumCAT #RepúblicaCatalana #1Octubre
@LQSomos

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