Iñaki Alrui*. LQS. Octubre 2018

Dos mujeres con diferentes historias y motivos, entran en una cárcel entre México y EE.UU. injustamente. Ese lugar las fortalece y les enseña todo lo que necesitan saber para sobrevivir afuera y convertirse en mujeres poderosas, que trafican y terminan por ser parte del crimen organizado. La progresividad de los personajes mostrará su transformación durante la historia: una hacia el poder, la otra hacia la redención…

“Pinto flores para que no mueran”
Frida Kahlo

“Teatro, la vida es puro teatro”, cantaba la Lupe, y a ello vamos.
La amplitud de la sala en lo que será circuito del relato esta presidida por la “Santa Muerte” y por el santísimo “Jesús Malverde” ¿Mezcal o tequila? ¡Liturgia! para la fe del que nada tiene.

Inicio del acto, puede ser Colombia, u Honduras, o Costa Rica, o México… Puede ser Ciudad Juárez, o Medellín, o Monterrey, o Santiago de Cali, o México D.F., o Culiacán…

Una cárcel, dos mujeres, muchas historias, obra en femenino, son ellas alma y motor del engranaje social, desconocidas o en segundos planos, vistas en el narcomundo la mayoría de las veces como trofeos sexuales o “mulas” de carga, pero están ahí, hoy, aquí en medio de nosotros, estamos con las “Narcas”, podrían ser Ma Baker, o la emperatriz del Ántrax, o la reina del Pacífico, o Doña Lety, o la China o la Narcomami.

Asistimos, entre un juego de focos que crea los espacios, al encuentro de la Pulpo y la Corderita, las dos cumplen pena, y nunca mejor dicho lo de pena. ¿Cuál es el delito? Seguramente ninguno, nadie elige donde nace, ni el escalafón social, el delito puede ser vivir, mejor dicho sobrevivir, buscarse la vida, comer, dormir, soñar, resistir.
Su encuentro, sus conversaciones nos abren a la vida cotidiana en una sociedad dominada y marcada por lo “narco”, pero en la voz de mujeres.

Pensamientos y sentimientos en femenino, seis mujeres no pararán de moverse en el escenario, actrices, intérpretes en una obra que te marca un ritmo constante cargado de intensidades narrativas desgarradoras y pasionales.
La Pulpo o la Corderita dan vida con total seguridad al arriesgado papel de dos “narcas”, nos trasladan con sus palabras a un mundo inhóspito y real, en el que nos incorporan y nos hacen partícipes, sin quererlo, con todo un lenguaje corporal lleno de una coreografía de gestos. ¡Estamos ahí! Sí, tú, el sano y decente espectador occidental, te han metido de lleno a aceptar que el narco es una forma de vida, parte de un nombre compuesto: narconovela, narcomúsica, narcoserie, narcomoda… Narco-Estado.

Azuquítar, cremita, fataché, fifí, talco, blanca, blanquiñosa, clorofila, pichicata: Cocaína.

Progresar, ascender, saborear, reír, ser, modelo de vida.

Viaje, camino a alguna parte, descenso a los infiernos de la Divina Comedia para continuar, encuentro con Dante Alighieri en el siglo XXI, eterno túnel por el que caminar buscando la indiferencia a la realidad entre el olor a muerte, al castigo, a las violaciones, a la tortura, al poder. Indolencia para permutar en ser poderoso…
“¡Elijo los diez años como reina, los cien de mendigo se los dejo a los pendejos!”

El olor a palosanto impregna la atmósfera de una sala por la que no han parado de lanzar palabras, gestos o mímicas silenciosas nuestras seis intérpretes, tremendas sin excepción en todos los personajes. Estamos ante el interrogatorio y la tortura, entre la fragilidad y la fortaleza, ante la delación y la caída, cortar un dedo, cortar una mano, degollar, trocear. Somos parte de la indignación, la tristeza o la impotencia. Teatro, puro teatro.

Pozolero, Transa, Narcomenudeo, Paco, Meter un caño, Soldados, Kiosco, Volteadores, Mulas: lenguaje propio.

Fin del acto, ahora ya no hay dudas: estamos en Sinaloa, en Culiacán, aunque nos da igual, estamos de cara a la muerte, a la justicia en la injusticia, al final de nuestra reina en la continuidad de l@s niñ@s en el mismo círculo: sobrevivir, buscarse la vida, comer, dormir, soñar, resistir.

Oración y rezo para nuestros santos, divina por siempre la “Santa Muerte” y alabado “Jesús de Malverde”, nunca faltaran las flores, ni las ofrendas.

¡Vayan a verla!

Sobre la autora y directora:
Acoyani Guzmán es actriz, dramaturga y poeta. Estudió en el Centro Universitario de Teatro (UNAM, México) y tiene su propia compañía de teatro, “Bambola Teatro”. Ha publicado dos libros de teatro. Elefantes Balncos y Moscú (Amargord) y Todos los caminos conducen al narco (Experto ediciones). Ganadora del XI Premio de relato corto del Corte Inglés, y el Sucioslam de este año de Santiago de Chile. Es habitual en las jam sesion poéticas madrileñas.

Ficha artístico-técnica
Autoría y dirección: Acoyani Guzmán.
Ayudante de dirección: Jesús Sarmiento.
Intérpretes: Anaïs García (La corderita), Noemí Rodríguez Santos (La Pulpo), Natalia Fisac (Escolta-Guardia), Cristina González del Valle (Escolta-Agente de aduana), Neus Penya-Roja (Escolta-Mujer), Marta Santandreu (Escolta- Guardia).
Escenografía y vestuario: Bambola Teatro.
Iluminación y sonido: Carla Jiménez.
Imagen gráfica y cartel: Jesús Sarmiento.
Trabajo vocal: Sara Aras.
Producción ejecutiva y distribución: Acoyani Guzmán.
Producción: Bambola Teatro, Teatro sin Red.

Dónde y cuándo
Nave 73. Calle Palos de la Frontera, 5, Madrid
Todos los sábados de octubre y noviembre, a las 20:00 horas.

Más artículos del autor
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LoQueSomos
En Twitter: @IkaiAlo

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