Un maquis español en Hollywood

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez. LQSomos.

Una vez terminada la guerra civil, Manuel Artíguez (Gregory Peck), un popular miembro del maquis, abandona España y se refugia en Francia. Veinte años más tarde, el hijo de su mejor amigo, atraviesa la frontera para pedirle que vuelva a España

No, Hollywood jamás produjo una película como Behold a Pale Horse (Y llego el día de venganza, 1964) del cineasta Fred Zinnemann, que compró los derechos y la dirigió entre dos títulos “temáticamente” interesantes: Tres vidas errantes (1960), la historia de una familia de trabajadores irlandeses que trabajan como esquiladores en Australia y que mantienen una actitud muy autónoma en relación a los patronos, y la oscarizada Un hombre para la eternidad (1967), una exaltación de la defensa de la conciencia por encima de la “razón de Estado” por parte de Tomás Moro, el autor de Utopía.

Comencemos por señalar que resulta un título extraño, que evoca reminiscencias bíblicas extraídas de las Revelaciones 6-8 incluidas en el libro de Apocalipsis, cabe suponer que siguiendo el hilo de El séptimo sello, de Bergman.

Aquí la película se estrenó muchos años más tarde ya con la democracia, y de titulo: Y llegó el día de la venganza, por cierto, un título más bien propio de un trillado “spaghetti western”.

Se trata de una producción bastante singular (una excepción dentro del panorama de Hollywood, rodada en París, que contaba con una hermosa calle mayor española creada por Alexander Trauner), y estaba basada muy, pero que muy libremente en las hazañas de “Quico” Sabaté, el célebre “maquis” anarquista de L´Hospitalet que se enfrentó al aparato represivo del franquismo con una serie de acciones que al parecer causaron la admiración de Emeric Pressburguer.

Fred Zinnemann cuenta que encontró gente que vivía en Perpignan y en Toulouse y que le proporcionaron una gran información sobre Sabaté, y añade: “el film no era demasiado bueno, pero las investigaciones para hacerlo fueron muy interesantes”.

Éste fue un cineasta conocido ante todo por su estrecha y muy valorada colaboración con Michael Powell, pero en la que no se encuentra el menor vestigio que permita comprender su atracción por la historia de Sabaté para tomarla como referencia en la que sería su única (y exitosa) novela, Killing of Mouse on Sunday, de Emeric Pressburger.

La película contiene algunas imágenes del documental Morir en Madrid, de Frederic Rossif, y permaneció prohibida en España hasta el 14 de mayo de
1979. Fue una auténtica excepción dentro del panorama cómplice por parte de Hollywood, al menos desde aquellos famosos acuerdos entre Eisenhower y Franco.

El patriotismo español demostraba nuevamente su verdadera naturaleza.
Ya de entrada, la noticia de semejante producción se convirtió en un problema para el régimen que amenazó a la productora, la multinacional Columbia, con un boicot generalizado a sus producciones, tanto fue así que tuvo que cerrar la producción para dedicarse únicamente a la distribución. Cabe suponer que el problema radicaba tanto en el propio contenido como en la presencia al frente del reparto de algunos de los actores más carismáticos del momento, nada menos que Gregory Peck o Anthony Quinn que acababan de intervenir en un éxito extraordinario en Los cañones de Navarone en la que, por cierto, la censura recortó unas referencias a los republicanos. Durante un par de décadas, el film se pudo visionar…en Paris.

La “ficha”

Behold a Pale Horse (Y llegó el día de la venganza)
Reparto: Gregory Peck, Anthony Quinn, Omar Sharif, Raymond Pellegrin, Paolo Stoppa, Mildred Dunnock, Daniela Rocca, Marietto Angeletti, Christian Marquand.
Dirección: Fred Zinnemann. Guion: J.P. Miller. Novela: Emeric Pressburger
Música: Maurice Jarre. Fotografía: Jean Badal. Año: 1964. Duración: 118 min. País: Estados Unidos. Productora: Columbia Pictures.

Una vez terminada la guerra civil española (1936-1939), Manuel Artíguez (Gregory Peck), un popular miembro del maquis, abandona España y se refugia en Francia. Veinte años más tarde, el hijo de su mejor amigo, atraviesa la frontera para pedirle que vuelva a España y mate a Viñolas (Anthony Quinn), un capitán de la Guardia Civil responsable de la muerte de su padre. Pero Artíguez, hastiado de todo, no atiende la petición del chico. Sin embargo, cuando la madre del guerrillero cae gravemente enferma, Viñolas aprovecha la ocasión para tenderle una trampa.

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