Bangladesh. Sigue la lucha en el sector del textil

Bangladesh. Sigue la lucha en el sector del textil

Por Selodi Gasan Adie

Bangladesh es el segundo exportador mundial de ropa, solo por detrás de China, y cuenta con unas 3.500 fábricas textiles. Sus cuatro millones de trabajadores -en su mayoría mujeres- producen el 85% de los 55.000 millones de dólares que Bangladesh exporta anualmente

Las huelgas por salarios dignos continúan a pesar de un aumento del 56% para los cuatro millones de trabajadoras del sector. Además de exigir un aumento salarial, l@s obrer@s del sector textil reclaman mejores condiciones de trabajo. En Bangladesh, las largas jornadas laborales son habituales en el sector textil, con empleados que a veces permanecen sentados hasta 18 horas al día

El gobierno de Bangladesh despliega fuerzas militares destinadas a a sofocar la huelga de los trabajadores de la confección…

Los fabricantes de ropa en Bangladesh tuvieron que cerrar el sábado 11, unas 150 plantas por tiempo indefinido, en un contexto de protestas en el sector textil para pedir mejoras salariales, que han dejado ya al menos cuatro muertos y 70 fábricas saqueadas, según las autoridades, y ante las que la Policía ha demandado a 11.000 trabajadoras y trabajadores por violencia.

Este país pobre del sudeste asiático está siendo sacudido desde hace más de diez días por manifestaciones de obreras textiles que reclaman mejores salarios y que en muchos casos derivan en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

La Policía informó a la agencia France Presse (AFP) de que alrededor de 150 fábricas habían cerrado sus puertas en las principales ciudades industriales como Ashulia y Gazipur, ambas situadas al norte de la capital, Dacca.

Los fabricantes temían nuevas huelgas el sábado, principio de la semana laboral en Bangladesh.

El comité del salario mínimo del sector propuso esta semana un aumento del 56,25% del sueldo mensual básico para los cuatro millones de trabajadoras del sector, elevándolo a 12.500 takas (113 dólares), una cantidad considerada “ridícula” e “insuficiente” por los sindicatos, que sostienen que las obreras sufren duramente la inflación –que alcanzó casi 10% en octubre–, y la depreciación de casi el 30% de la moneda local respecto al dólar desde inicios de 2022. Reclaman que casi se triplique su salario mínimo, que a día de hoy es de 8.300 takas (75 dólares), hasta los 23.000 takas (206 dólares).

Estudios de la Federación de Trabajadores de la Industria y la Confección de Bangladesh, demuestran que 23.000 takas es la cantidad mínima necesaria para superar el umbral de la pobreza

Unos 15.000 obreros se enfrentaron el jueves a la Policía en una autopista y saquearon Tusuka, una importante fábrica, así como una docena de otras instalaciones, según la versión policial.

“La Policía ha presentado una denuncia contra 11.000 personas no identificadas tras el ataque a la fábrica de ropa de Tusuka”, declaró  el inspector de Policía Mosharaf Hosain.

Las fuerzas de seguridad de Bangladesh suelen lanzar acusaciones contra miles de personas –sin especificar sus identidades– con motivo de las grandes manifestaciones y en relación a la violencia política, una táctica que, según los críticos con el Gobieron, sirve para reprimir a los opositores.

Las protestas por el incremento salarial constituyen un gran desafío para la primera ministra, Sheikh Hasina, que gobierna el país con mano de hierro desde 2009.

Una oposición cada vez más importante cuestiona su poder, y máxime con unas elecciones previstas para finales de enero.

Hasina rechazó el jueves otro aumento e instó a las trabajadoras a aceptar la oferta, al tiempo que advirtió de que si salen a protestar perderán su empleo y tendrán que regresar a sus pueblos.

Las 3.500 fábricas de confección de Bangladesh representan alrededor del 85% de los 54.500 millones de dólares de exportaciones anuales del país, y trabajan para muchas de las principales marcas mundiales, incluyendo Levi’s, Zara o H&M.

Este sector es clave en Bangladesh, segundo exportador mundial de ropa tras China, pero las condiciones laborales de la mayor parte de su mano de obra, la gran mayoría mujeres, son desastrosas.

En 2013, la tragedia de Rana Plaza, la fábrica textil que se derrumbó en Dhaka, matando a más de 1.100 trabajador@s e hiriendo a otr@s 2.500, dio luz a la salvaje explotación y los excesos de la industria textil bangladeshí. Las criticas y el intento de lavado de cara de las grandes marcas hicieron que se revalorizaran los salarios, también se firmó un acuerdo sobre la seguridad en los talleres. Pero el tiempo lo va borrando casi todo, y el capitalismo salvaje olvida lo que quiere con rapidez, diez años después la realidad demuestro que los progresos salariales, y sociales han sido mínimos.

Bangladesh en LoQueSomos

Otras notas de la autora

Comparte este artículo, tus amig@s lo leerán gratis…
Mastodon: @LQSomos@nobigtech.es Telegram: LoQueSomosWeb
Twitter: @LQSomos Facebook: LoQueSomos Instagram: LoQueSomos

LQSomos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Nos obligan a molestarte con las "galletitas informáticas". Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar