Barcelona. 139 concentració: Transmemòria

Transmemoria

Mesa de Catalunya*. LQSomos.
Traducido por Leticia Palacios. LQSomos.

Cuando hablamos de los topos del franquismo y nos imaginamos a aquellas personas con el miedo en el cuerpo durante años en escondites, siempre alerta, nos podemos hacer una idea de lo que significaba para el colectivo LGTBAIQ+ vivir bajo el franquismo. Vivir en una eterna representación ante el vecindario, en el trabajo, ante la familia, escondiendo su verdadero yo tras el telón

Veritat, Justicia, Reparació:
El dissabte 25 de juny a les 12 hores a la plaça Sant Jaume, BCN.
Transmemória!

Uno de los significados del prefijo trans en el diccionario es “a través de” y “denota posición o dirección a través”. También tiene otro significado: transgénero. En nuestra próxima concentración, en la que os esperamos, hablaremos del viaje de la memoria, de pasar a través de la oscuridad del franquismo asesino a una democracia refractaria a la luz de los derechos humanos de las víctimas del nacionalcatolicismo. Una transmemoria dedicada este junio a la comunidad trans, que sufrió torturas y vejaciones a manos de los aparatos de represión de la dictadura, por querer ser seres humanos libres. Un colectivo de personas que quedaron confinadas en dos prisiones, la de su cuerpo y la del régimen fascista, siempre estigmatizades y en soledad.

No todas las víctimas del franquismo tenían redes de solidaridad, ni el reconocimiento de quienes lo habían perdido todo por el golpe de estado contra la legalidad republicana. La comunidad trans sufría el rechazo de la sociedad y no eran acogides por quienes decían luchar por todas las víctimas de la opresión fascista. Si las mujeres de la militancia antifranquista eran infravaloradas por sus compañeros antifranquistas, si las mujeres en general eran las parias de la sociedad franquista, si los homosexuales eran denigrados y las lesbianas eran invisibles, ser trans era no ser nada y de serlo era una vergüenza para los del sable y la cruz. Bajo la Ley de vagos y maleantes, y más tarde bajo la Ley de Peligrosidad Social, sufrían palizas, detenciones, torturas, violaciones, prisión o iban a parar a instituciones mentales donde recibían tratamientos inhumanos.

Cuando hablamos de los topos del franquismo y nos imaginamos a aquellas personas con el miedo en el cuerpo durante años en escondites, siempre alerta, nos podemos hacer una idea de lo que significaba para el colectivo LGTBAIQ+ vivir bajo el franquismo. Vivir en una eterna representación ante el vecindario, en el trabajo, ante la familia, escondiendo su verdadero yo tras el telón. Un yo que solo podía salir, una vez apagadas las luces, al escenario de la tragedia diaria de la dictadura para encontrarse con otros actores, con otras actrices, por imperativo del nacionalcatolicismo, que jugándose la piel se saltaban el guión para sentirse por unas horas, aunque fuese en la oscuridad, libres. Dobles vidas, vidas incompletas, incomprendidas y tristes, en una clandestinidad sin fin.

Muchas veces, quienes no podían llevar una doble vida guardando las apariencias, quienes no tenían formación y venían de la pobreza de la posguerra, no tenían más remedio que vivir una vida al margen de la ley, abocades a la prostitución. Doble estigma. Si abominable era amar a una persona del mismo sexo, peor era ser mujer teniendo genitales masculinos o ser hombre habiendo nacido sin pene, eso era aún más inimaginable en los cerebros llenos de incienso de la España fascista.

La Ley de Peligrosidad Social fue derogada completamente en el año 1995. Ahora las personas LGTBAIQ+ tienen leyes que amparan sus derechos, no todos aún. Pero estas leyes no son protección suficiente en una sociedad en la que el crecimiento y el blanqueamiento del fascismo hace peligrar las conquistas que tantos sacrificios personales han costado. Aún hoy estas personas son atacadas verbal y físicamente, discriminadas y asesinadas, son señaladas y son motivo de escarnio. Vivir con miedo e indefensión dentro y fuera del armario no es vivir plenamente. Aún más incomprensión sufren las personas trans, perseguidas por reaccionarios y fanáticos católicos que las ven como engendros contra natura, que tienen que aceptar el cuerpo que su dios les ha dado. Estos son los mismos integristas adictos al Régimen que quieren a las mujeres sometidas y sin derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

Como cada junio queremos dar a conocer las memorias de las personas LGTBAIQ+ represaliadas por el franquismo y la transición, dando voz a unas víctimas que no han llegado a ser olvidadas porque siempre han sido desconocidas.

Veritat, Justicia, Reparació:
El dissabte 25 de juny a les 12 hores a la plaça Sant Jaume, BCN.
Transmemória!

– Traducido para LoQueSomos por Leticia Palacios
* Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes
mesacatalunya@gmail.com

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