Barcelona 92 ¿Los mejores juegos?

Cecilia Remis. LQSomos.

La elección de Barcelona como sede olímpica fue acompañada de una gran operación especulativa. Grandes multinacionales, bancos y constructoras contribuyeron a ‘cambiar la cara’ de la ciudad construyendo nuevos barrios como la Villa Olímpica, encareciendo la vivienda y expulsando a los vecinos

El año 1992 fue un espejismo para toda la sociedad española. Fastuosos acontecimientos vendidos como un beneficio común, que en el año siguiente se comprobaría como un gran negocio para una minoría y más crisis para la mayoría. El Partido Español (PsoE) se encargó de venderlo, y de auto promocionarse como modernizadores del estado, de paso firmaban el Tratado Maastricht, consecuencia irreversible sobre las condiciones de trabajo, los salarios, los derechos laborales y sindicales; y, sobre todo, para el tipo de democracia y Estado tras la pérdida de soberanía monetaria y la falta de una política fiscal común. 1992 todo publicidad, todo anuncios, todo propaganda.

Los Juegos Olímpicos en Barcelona, la Expo de Sevilla, la inauguración de la primera línea de alta velocidad de España, el AVE entre Madrid y Sevilla, las celebraciones (coloniales) del V centenario del descubrimiento de América… y enfrente, con silencio mediático, el cierre de fabricas, leyes represivas, la reconversión industrial, el desmantelamiento de la red ferroviaria, la consolidación de la especulación inmobiliaria… El año 93 nos volvió a poner en nuestro sitio, vivir en crisis, pagar la crisis.

Ahora que estamos en tiempo de olimpiadas, es un buen momento para recordar, o mejor para difundir, la otra cara de lo que fue Barcelona 92.
El siguiente hilo publicado en twitter por @Joan_VdG, es muy explicativo de lo que no se contó, lo que no se pudo ver… a 29 años de aquel “happy” 1992 tan español.

Va el hilo:

– El 25 de julio de 1992 se inauguraban los Juegos Olímpicos de Barcelona. Más allá de la imagen que pretendieron vender los ‘mejores Juegos de la historia’ hubo otra cara de la Barcelona Olímpica, una cara oscura que no se explica en las conmemoraciones que se hacen.

– Bajo el pretexto de la seguridad, Barcelona y subsedes se convirtieron en espacios militarizados, tomadas por 30.000 policías, 10.000 militares, 37 helicópteros, un millar de vehículos y 24 aviones de combate. El control social se convirtió en la obsesión de administraciones y autoridades.

– Con la misma excusa, en febrero de 1992 el gobierno del PSOE aprobaba la Ley Corcuera o ‘Ley de la patada en la puerta’. Facultaba a las fuerzas represivas del Estado a entrar a una propiedad privada sin orden judicial. Fue declarada inconstitucional por el TC 1993.

– El 29 de junio se iniciaba la operación Garzón. Detuvieron hasta 45 independentistas catalanes por presunta pertenencia a Terra Lliure, cuando ésta ya había anunciado su disolución, en una operación blindaje de los Juegos Olímpicos libres de reivindicaciones que los hicieran estorbo.

– 17 de las personas arrestadas denunciaron haber sufrido torturas en las comisarías, denuncias que fueron archivadas por el ‘flamante’ juez Baltasar Garzón. En 2004, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó al Estado español por haberse negado a investigarlas.

– El anuncio de los Juegos fue ligado a una campaña de integración de la catalanidad en la España olímpica, instigada por los partidos mayoritarios, catalanes y españoles, con la promoción de los símbolos -bandera, himno y rey- que debían representar a todos bajo la ‘concordia olímpica’.

– La elección de Barcelona como sede olímpica fue acompañada de una gran operación especulativa. Grandes multinacionales, bancos y constructoras contribuyeron a ‘cambiar la cara’ de la ciudad construyendo nuevos barrios como la Villa Olímpica, encareciendo la vivienda y expulsando a los vecinos.

– La construcción de infraestructuras viarias, rondas o los túneles de Vallvidrera, además, ayudaron a perpetuar el modelo de transporte individual en detrimento de la promoción de un transporte público que encarecía año tras año el precio de los billetes.

– Con la olimpiada se dio el disparo de salida a la ‘Marca Barcelona’. Hoy se puede ver su huella en fenómenos como la turistificación masiva, la gentrificación de los barrios, el encarecimiento descontrolado del precio de la vivienda o la privatización de servicios públicos esenciales.

– Los Juegos, por tanto, no fueron sólo la cara amable que año tras año nos intentan recordar a los medios. También estuvieron estrechamente ligados a una ofensiva de españolización, especulación urbanística y financiera, control social, detenciones, torturas y agresiones al territorio.

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