Carta a una niña de ocho años

Oscar Pantoja. LQSomos. Octubre 2017

Querida Elisenda:
Lamento no poder dirigirme a ti con tu verdadero nombre. Por razones que tus mayores te habrán explicado, tengo que usar un nombre falso. Por las mismas razones, tampoco puedo escribir el nombre de tu pueblo y por eso tengo que decir que vives en “un pueblito de cuyo nombre no quiero acordarme”. No sé si dentro de tu casa se habla en catalán o en castellano y tampoco me importa. Yo no hablo catalán y por eso tengo que escribirte en castellano. Lo siento. Seguro que, si tu lengua materna es el catalán, sabrás disculparme. Si me regañas, seré yo el que disculpe tu enfado pero no lo haré repitiendo frases tontas -eso sería ofenderte- sino con hechos, por ejemplo tratando de aprender un catalán básico. Aunque ya tengo el oído duro -podría ser tu abuelo-, me costará adaptarme a los tiempos que vienen pero es una obligación libremente aceptada. Es decir, que me gusta.

¿Cómo he sabido de ti?, ¿he leído tu nombre en los periódicos o en la tele? ¡Qué tontería!, eso que los adultos llaman “los medios” es una pandilla de abusones compinchados para que nadie sepa nada de ti y menos de tu padre y de tus vecinos. Me he enterado por el móvil, como todo el mundo. Pero, ojo con los móviles. En los últimos días, has visto que tus mayores decían cosas raras por ellos. No hablaban mucho y lo poco que decían no era normal. Incluso puede que te hayan avisado para que tú no dijeras nada en el tuyo. Ahora ya te habrán explicado el por qué: porque los malos, los hombres negros que no vienen de África, son unos cotillas que podían escucharte y luego chivarse a los más malos entre los malos, esos que pueden matar sin que les pase nada, los robocops que viven en el barco de Piolín.

Has vivido unos días muy raros; días muy alegres y días en los que estabas preocupada porque tu familia lo estaba. Siento ponerme en el plan de los mayores pero es mi deber: vendrán muchos días igual de chocantes y algunos hasta peores -ojalá me equivoque. Pero lo que más me encorajina es que toda esta incomodidad se resuma en una palabra que tú, como ciudadanita de una supuesta “democracia avanzada”, no tendrías por qué aprender. Esa palabra es clandestinidad. Tus abuelos y yo la hemos vivido y te podemos asegurar que hubiéramos preferido no vivirla.

Cuando vives en clandestinidad, no puedes decir quién eres ni de dónde eres. Es peor que esos Ogros que, según te advierten los mayores, te ofrecen chuches en la puerta del colegio. Hubo y hay niños que ni siquiera dicen quiénes son sus padres lo cual es mucha barbaridad. Los mayores se cambian el nombre y se visten de lo que no son. Esto es buen entrenamiento para el teatro pero es cansino a tope. Tú has vivido la alegría de salir de la clandestinidad y espero que no tengas que volver atrás pero no sé, no sé…

Hasta ayer, estabas orgullosa de tu padre porque tenía una vara con cintas de colorines y los demás vecinos, no. Desde ayer, puedes estar aún más orgullosa y lo habrás notado viendo como tu papá era arropado y más respetado que nunca por tus vecinos. Dentro de unos años, estudiarás en la clase de Historia de Catalunya que ellos hicieron una hazaña muy grande. Más grande que todas las que, en el mismo año, hicieron en el Estado español porque la hicieron igual en todos los pueblos y también en las ciudades. Todos se organizaron hasta en los últimos detalles, mucho mejor que en los videojuegos y en las películas. Todos quisieron libertad para una cosa tan simple como votar. Y la movida llegó a las casas más lejanas por eso que los mayores llaman capilaridad, que es algo mala como cuando te haces un poco de sangre en la rodilla pero que es maravillosa porque, gracias a ella, personas estupendas como tus padres se burlaron de los malos. Y, además, es invencible, ya lo verás.

Como alcalde y como muchos de tus vecinos, tu papá ha pasado miedo pero de cobarde no tiene nada. Al revés, todos los mayores de tu pueblo tenían miedo -hasta yo que estoy lejos también lo tengo- pero son muy valientes porque lo han vencido. Debes tener orgullo de todos: díselo, les enorgullecerá. ¿Y qué es orgullo? Es no dejar que te puedan los grandullones, es que no hagas la primera comunión ni hables en español si no te da la real gana, es defender menos a tus juguetes que a tus derechos porque los juguetes se olvidan pero los derechos no. ¿Y qué son los derechos? Intentaré explicártelo con una historia, lástima que sea un poco trabalenguas pero es que los derechos son así, muy fáciles y muy enredados: ¿sabes qué le dijeron a un rey los paisanos de unos pueblos antiguos? “Cada uno de nosotros vale como tú y todos juntos, más que tú”.

Tú estabas durmiendo pero, mientras desayunabas, has notado -no se te escapa ni una- que tenían ojeras y que estaban despeinados. ¿Por qué?: porque no han dormido. Porque los mayores se han pasado varias noches correteando por los caminos con sus coches llenos de papeles y de tupper muy grandes -las urnas. Si los malos les hubieran visto, les habrían pegado y habrían ido a la cárcel. Pero ahora sabes que, en el pueblo de al lado hicieron lo mismo y hasta fueron al cementerio para esconder las urnas en un nicho. Y en el pueblo de más allá, hicieron unas urnas de cartón y las rellenaron con papeletas de pega pero, cuando se fueron los malos cargados con su robo, los vecinos recuperaron las urnas de verdad. Y, el colmo: en varios pueblos expulsaron a los malos sin necesidad de tirarles piedras aunque se las merecían.

Elisenda querida, ya has olido el miedo. ¿Recuerdas cuando pillaste a tu papá escondiendo en el desván un montón de papeles?, ¿recuerdas que se puso muy serio y te advirtió: “Tú no has visto nada”. Tú no entendiste nada porque nunca les habías visto tan serios, tu mamá también. Pero les obedeciste. El lunes, antes de volver al cole, te contaron que ellos lo pasaron peor que tú. Te explicaron que no querían ponerte en peligro y que no les gusta ponerte cara seria. En el cole no dijiste nada. Hoy te has enterado que muchas de tus amigas y amigos vivieron lo mismo y tampoco te dijeron nada. Hoy os habéis inventado un nuevo juego: el escondite con papeles. Pero me han dicho que otros querían jugar a los bomberos porque se habían enterado de que ¡los malos aporrearon a los bomberos! Ni tu papá ni tu mamá ni nadie creía que esos horribles robocops de luto llegaran a hacerlo pero lo han hecho: han atacado a los héroes de los cascos de plata.
Ya sabes que la gente no es totalmente buena ni totalmente mala. Que la hay fina, entrefina y gorda, como los fideos. Sin embargo, esto no es totalmente verdad: hay gentuza muy mala y los peores son los chivatos, a éstos, leña al mono [y a los maderos infiltrados como ese “ciego” falso al que me refería el 01 de octubre]. Siento decírtelo pero debes saberlo: lastimosamente, los malos se han portado tan sumamente mal que no quedó otro remedio que votar a escondidas. Ni tu familia ni yo lo queríamos pero los malos no quieren hablar con los catalanes. No pueden ni veros porque quieren guerra. Tienen las armas y están locos por usarlas. ¿Contra quién?: contra la gente y te escribo gente pero digo Pueblo y lo escribo con mayúscula.

Me he permitido soltarte este rollo tan largo porque, tranqui, no entra en tus deberes. Y porque sé que me lo perdonarás. Te felicito por la familia que tienes y sólo quiero que sepas que, dentro y fuera de Catalunya, hay muchas familias que te quieren. Y yo también.

[Ayer, hablaba de los gobierneros como “niños perversos”. Hoy hemos preferido dirigirnos a otra clase de personas, esta vez personas humanas: los niños bajitos.
A estas horas de este día, parece claro que en Catalunya está triunfando la gran huelga, la Vaga General (paro de país en la bizantina terminología de las centrales sindicales): bienvenida sea y ojalá se mantenga. ¿Por razones nacionalistas?, no, simplemente porque el goce y el deber de todo trabajador es dejar de trabajar cuando el cuerpo social y su propio cuerpo se lo pidan.

Si alguien se pregunta por qué en los anteriores pasquines he mencionado más veces a Ciudadanos que al PP, aquí tiene la explicación: la atención desmedida que la Acorazada Mediática está prestando a Ciudadanos, nos indica que se está preparando el terreno para que -Primo de- Rivera acceda a mayores responsabilidades estatales. La campaña está encabezada por ese ferviente portavoz de Washington que es El País. Lo cual demuestra que los EEUU no sólo están de acuerdo con la Irresistible Ascensión del neocapitalista Rivera sino que la promueve en detrimento del viejo capitalismo que representa el PP.

Última hora: el Borbón acaba de pronunciar un discurso aún más beligerante, falso y aburrido que los hipócritas del Gobierno. ¿Alguien dudaba de qué bando escogería entre Él y una República? Para Felipe de B., el Govern es malísimo y la ley se lo hará saber. No hay matices. No pronunció ni siquiera la palabra diálogo. El Gobierno que se lo dictado o Él mismo, han echado más leña al fuego. Zarzuela y Moncloa quieren rejas, sangre y guerra].

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