“Desarrollo sostenible”, entre las realidades insostenibles del capitalismo

“Desarrollo sostenible”, entre las realidades insostenibles del capitalismo

Por Eduardo Camín*

A medida que el mundo se enfrenta a una serie de retos complejos, examinamos indicadores laborales clave para evaluar el impacto de crisis sin precedentes con el fin de arrojar luz sobre las tendencias mundiales y las variaciones regionales y su impacto en nuestra capacidad para hacer realidad la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Con la actual policrisis, se prevé que persistan la pobreza de los trabajadores y la informalidad en la ocupación

Luego de más de veinte años de acuñado el término y aunque en general haya ha sido aceptado por muchas personas, se pueden criticar varios aspectos del desarrollo sostenible, donde prima el discurso por encima de la praxis. En parte, porque el desarrollo teóricamente a menudo se le concibe como crecimiento económico, mientras que a su vez la sostenibilidad implica la capacidad de utilizar recursos indefinidamente.

Esta concepción -a pesar de que reconozca la necesidad de cambiar- sigue pensando que el desarrollo económico conduce a la sostenibilidad, y que a través del conocimiento tecnocientífico y de la empresa van a solucionar todos los problemas. Esta visión prometeica implica que la inventiva humana, producto del desarrollo sostenido, posibilitará encontrar solución.

Por otra parte, esta visión tiene otro componente aún más grave ya que señala a la pobreza como la fuente de la destrucción ecológica y al continuo crecimiento económico como la solución a todos de los problemas. La realidad es que el propio sistema neoliberal se ha encargado de demostrar que esto no es así.

Mientras tanto, algunos expertos analizan y critican el concepto de “desarrollo sostenible” por ser un término que no ha logrado producir una visión unificada del futuro, y que, por su ambigüedad, facilita que distintos grupos humanos le atribuyan significados diferentes de acuerdo con la visión de desarrollo que defiendan.

Estos diferentes significados parten del valor que cada grupo asigna al sistema económico, al conocimiento tradicional, la ciencia y la tecnología, así como al papel que visualizan que corresponde al ser humano frente a la naturaleza. Para lograr construir una visión común de futuro y un modelo sostenible, es necesario compartir valores como respeto, solidaridad, responsabilidad y colaboración hacia la naturaleza y los demás seres humanos.

Lo cierto es que la falta de una definición común no ayuda en nada a que se produzca un cambio, pues cada uno de los grupos está trabajando bajo su propia concepción de desarrollo, que a su vez refleja los valores de su grupo. Además, los empresarios y su apología al capitalismo, son los que menos están dispuestos a discutir su propia concepción de desarrollo sostenible, aun cuando este tipo de debates es necesario si se quiere lograr un acuerdo.

Aumento de problemas

Para alcanzar dicho estado de “progreso”, en las últimas décadas se ha venido apostado por el crecimiento económico, basado en la fe, en los alcances de la ciencia, el uso de la tecnología y en la explotación de recursos naturales. Contrario a lo esperado, junto al crecimiento económico y el supuesto alcance del nivel de “desarrollo” de algunos países, se ha dado en el mundo un aumento en los problemas ambientales y sociales.

Vale la pena mencionar al cambio climático que está comenzando a causar catástrofes de todo tipo. Estos problemas, la aceptación de la limitación en la cantidad de recursos que puede producir la Tierra, el panorama de desigualdad en la distribución de la riqueza y la preocupación por el futuro de la humanidad, han impulsado la búsqueda de alternativas de modelos de desarrollo.

Desarrollo y pobreza de los trabajadores

A pesar del descenso general de la pobreza en el trabajo a escala mundial, las disparidades regionales persistieron en 2023, según el Informe de la OIT. Los Estados árabes tuvieron que hacer frente a los retos post- pandémicos, mientras que las demás regiones celebraron la reducción de las tasas de trabajadores pobres. África seguía teniendo la mayor proporción de trabajadores pobres, con un 29,0%. Sólo en el África Subsahariana había 145 millones de personas en situación de pobreza laboral extrema, casi un tercio de su población empleada.

Con la actual policrisis, se prevé que persistan la pobreza de los trabajadores y la informalidad en la ocupación, ambas profundamente entrelazadas. En este contexto, la consecución de la Agenda 2030 sigue siendo un futuro lejano, sobre todo en las regiones que carecen de capacidad fiscal para hacer frente a las tensiones económicas.

Retroceso de la paridad de género en los puestos directivos

La ardua batalla para las mujeres que luchan por obtener puestos de toma de decisiones como legisladores, directores generales y altos funcionarios ha persistido a lo largo de los años. Y la cosa se ha puesto más difícil. Mientras que en la ocupación las mujeres están representadas en casi un 40%, en 2022 solo ocupaban el 27,5% de los puestos directivos. Esto supone un notable descenso desde el 28,5% de 2021 y nos retrotrae a la cuota femenina de directivos de 2016. Teniendo en cuenta este reciente retroceso y el lento progreso anterior, pasarán 176 años antes de que alcancemos la paridad de género en los puestos directivos.

En todas las regiones, África ha realizado progresos encomiables, mientras que Asia y el Pacífico han experimentado un retroceso. África septentrional se enfrenta a retos de enormes proporciones: sólo el 12,6% de los puestos directivos están ocupados por mujeres, lo que refleja los obstáculos sistémicos en los Estados árabes y partes de Asia. La discriminación, las leyes restrictivas y las protecciones sociales inadecuadas crean un panorama desalentador para la igualdad de género en estas regiones

Estancamiento de la productividad mundial

De la mano de las guerras, la productividad mundial se enfrenta a una preocupante ralentización, lo que indica riesgos potenciales para el bienestar económico y el desarrollo. Si la productividad sigue siendo lenta en el futuro, representaría un riesgo sustancial para el bienestar y el desarrollo económico general y los objetivos establecidos en la Agenda 2030. El crecimiento de la productividad, reconocido como un motor clave de los niveles de vida, desempeña un papel crucial en la configuración de la calidad de vida de las personas y las comunidades y en la erradicación de la pobreza. A pesar de ello, hay que ser prudentes a la hora de extrapolar las tasas de crecimiento de la productividad, dada su volatilidad inherente, así como la incertidumbre asociada a las estimaciones.

La ocupación informal persiste

A pesar de los signos iniciales de recuperación en 2021 tras la perturbación del mercado laboral inducida por la pandemia, las difíciles condiciones económicas están empujando a los trabajadores hacia la economía informal de la ocupación. Sin embargo, estos empleos carecen de los elementos críticos de las relaciones formales, en particular el acceso a los sistemas de protección social, lo que supone un obstáculo para el avance de la justicia social.

A escala mundial, más de 2.000 millones de trabajadores se encontraban en la economía sumergida en 2023, lo que representa el 58,0% de la mano de obra mundial. Se prevé que esta tasa disminuya solo ligeramente hasta el 57,8% en 2024. El descenso de la tasa de informalidad en menos de un punto porcentual desde 2015 es demasiado lento como para esperar una formalización generalizada a corto plazo. Aunque la tasa de informalidad global está en su punto más bajo, el número de trabajadores informales está en su punto más alto.

La tasa mundial de la desocupación alcanza un nuevo mínimo, pero persiste el déficit de trabajo decente

La tasa mundial de la desocupación alcanzó su nivel más bajo desde 2000, pero persisten los problemas para lograr un trabajo decente. Aunque este indicador principal ha mejorado, los déficits de trabajo decente, como la pobreza de los trabajadores y la informalidad, muestran malos resultados.

Las mujeres y los jóvenes siguen enfrentándose a tasas de la desocupación más elevadas que sus homólogos masculinos y adultos en todo el mundo y en la mayoría de las regiones. En 2023, las diferencias de género en las tasas de la desocupación casi reflejaban las de 2015. La mayor brecha de género se mantiene en los Estados Árabes, donde las mujeres han tenido sistemáticamente alrededor del doble de probabilidades de estar desempleadas que los hombres durante más de una década.

Avances en la tasa de ninis juveniles en medio de disparidades de género

Los avances mundiales en la reducción de la proporción de jóvenes que no cursan la ocupación, educación o formación (NEET) fueron encomiables, especialmente en Asia y el Pacífico. Sin embargo, en Asia Meridional persisten alarmantes disparidades de género en 2023.

Existe una necesidad imperiosa de intensificar las iniciativas destinadas a reducir las tasas de ninis entre los jóvenes, centrándose especialmente en las mujeres jóvenes, que deberían ir mucho más allá de los puntos de referencia anteriores a la pandemia. El asombroso número de jóvenes NiNis, aproximadamente 269 millones en 2023, son vulnerables a la “cicatrización” donde las interrupciones a corto plazo pueden tener efectos a largo plazo en el mercado laboral.

Alarmante deterioro del cumplimiento de los derechos laborales fundamentales

El indicador 8.8.2 de los ODS trata de medir el nivel de cumplimiento nacional de los derechos laborales fundamentales (libertad de asociación y negociación colectiva). La media mundial de este indicador en 2022 se situó en 4,81, lo que supone un deterioro significativo y continuado desde 2015, cuando se situó en 4,5.

Este empeoramiento afecta tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo y es evidente en todas las regiones desde 2015. Este empeoramiento afecta tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo y es notablemente evidente en todas las regiones desde 2020. Estos cambios están impulsados por las violaciones en la práctica y, de manera alarmante, por las violaciones de las libertades civiles fundamentales de los trabajadores, los empleadores y sus organizaciones.

En su Informe 2023, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT subraya que la libertad sindical y la negociación colectiva, como derechos habilitantes para el ejercicio de los derechos fundamentales en el trabajo, se enfrentan a importantes retos en todo el mundo, y recuerda el importante mensaje de la Constitución de la OIT de 1919, que señala que «la paz universal y duradera sólo puede basarse en la justicia social», la cual, a su vez, sólo puede mantenerse mediante la observancia de los derechos laborales y la realización de los derechos humanos en un sentido más amplio.

Retos para minimizar las lesiones en el lugar de trabajo

Muchos trabajadores de todo el mundo están expuestos a riesgos indebidos en sus puestos de trabajo y los accidentes laborales siguen siendo demasiado frecuentes. En 11 países de los 93 con datos disponibles, se produjeron más de 10 muertes relacionadas con el trabajo por cada 100’000 trabajadores durante el último año de referencia de los datos. En la mitad de los 96 países con datos disponibles, el número de lesiones no mortales sufridas por los trabajadores en relación con su trabajo superó las 641 por cada 100.000 trabajadores.

Comprender las pautas y las causas profundas de las lesiones laborales es crucial para crear entornos de trabajo más seguros y preservar el bienestar de la población activa mundial.

El descenso de la proporción de rentas del trabajo presiona al alza la desigualdad de ingresos

En 2021, el 56% de las personas mayores de 15 años de todo el mundo estaban empleadas, lo que significa que las rentas del trabajo determinan la vida de 3.300 millones de trabajadores y sus familias. Una proporción decrecientede las rentas del trabajo en el PIB refleja que los aumentos de la productividad laboral no se traducen plenamente en remuneración del trabajo. Este desajuste viene acompañado de mayores rendimientos del capital, lo que puede aumentar la desigualdad, ya que las rentas del capital se concentran entre los más pudientes.

Mientras que algunas regiones registraron aumentos en su cuota de rentas del trabajo, otras experimentaron preocupantes descensos, lo que pone de relieve la importancia de abordar el desequilibrio entre las rentas del trabajo y las del capital. En general, los aumentos se produjeron en regiones con un valor inicial más bajo.

Conclusión

La reflexión sobre estas últimas tendencias ofrece una visión general de los retos que obstaculizan el progreso. Hacer hincapié en la necesidad de esfuerzos específicos y de colaboración resulta cada vez más crucial para abordar las variaciones regionales y la compleja interacción de los factores que influyen en el desarrollo mundial. Para sortear eficazmente la pobreza y la desigualdad en medio de múltiples crisis se necesitan soluciones que no sólo sean sostenibles, resilientes e innovadoras, sino que también se adapten a los diversos retos a los que se enfrentan las distintas regiones y grupos demográficos.

Esta comprensión global es vital para garantizar que nadie se quede atrás en la búsqueda del trabajo decente y la justicia social en el camino hacia la Agenda 2030, centrados en el capitalismo que devora … sigue siendo una falacia inmoral.

* Periodista uruguayo residente en Ginebra exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en Ginebra, CLAE
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