En el día de la patria…

12-O-desfile-lqsIñaki Alrui*. LQSomos. Octubre 2015

Pasear en otoño en un día de fiesta de “guardar” en Madriz sigue siendo un hábito más que agradable. Temprano, en el frescor de la mañana, la ciudad te brinda miles de silencios y horizontes imposibles de ver cualquier otro día. Las casualidades hacen que el que suscribe se anime a caminar sin rumbo, por el simple placer de sentir los pies chocando contra el asfalto…
¡Pero despistado de mí! Es 12 de octubre y de repente un estruendo rompe la paz del silencio.

Con el insoportable ruido de los aviones de guerra que surcan el cielo, se abren las reflexiones de un caminante urbano y machadiano.

Creo recordar haber leído en un informe antimilitarista que un F-18 cuesta cerca de 50 millones de euros, y los cazas más sencillos se llevan unos 8.000 euros por hora de vuelo (mantenimiento y combustible). Una cantidad que puede elevarse a los 30.000 cuando se trata de aparatos más complejos…

Y uno entonces sigue pensando y confronta y trata de hacer cuentas: ¿cuántas familias del Estado español saben lo que hoy comerán? Y rápidamente me recrimino y dudo. ¿No será mi pregunta “demagógica”? Pero insisto: ¿cuántas familias siguen pendientes de perder su casa, del corte de luz, del suministro de gas, de…? España, España, España.

Después del ensordecedor ruido de la escuadra de aviones, vienen los helicópteros, gigantes, menos ruidosos, y yo voy y vuelvo: ¿cuánta inversión en sanidad, en escuelas, en dependencia ha desaparecido para que esta pantomima hoy levante el vuelo? ¿Sigo haciendo “demagogia”?
Dicen que los ejércitos son necesarios y el “español” ¡más aún! Lleno de historia, de invasiones coloniales, de sometimiento a otros pueblos, y por supuesto de represión y aniquilamiento de su propia población, viva herencia del golpe militar de 1936, que a día de hoy sigue figurando entre sus hazañas.

Es más, es el símbolo de la “unidad” de un empeño de poco más de 500 años, de un caprichoso proyecto que nos siguen clavando en 2015, remontándolo incluso a hace más de 1500 años, de modo totalmente antihistórico y fantasioso.

Al fondo, en el Paseo del Prado una marea verde (muy sombría) de tricornios acharolados aguardan en formación. ¿Sorprendente? No, es un cuerpo militar de control de la población civil. Españistán.

Inicio mi huída rápida de tan marcial escenario. He perdido la luz del otoño. Camino rápido entre un gentío que se dispone a ver la “performance” militar, entre ciudadanos asiáticos que venden banderas patrias mezcladas con cervezas y refrescos. España, España, España.

En mi regreso, sigo visualizando un espectáculo medieval, pero falto de gusto. Unos soldados uniformados con capas blancas y gorritos propios de disfraz carnavalesco aguardan también su turno. Son un “tabor de regulares”, formación militar creada para reprimir cualquier atisbo de libertad en las colonias africanas del Reino, y también para reprimir brutalmente la Revolución Obrera de octubre de 1934, para masacrar ciudades y pueblos contra la población civil en el golpe militar fascista de 1936 (expertos en violaciones con el fin de humillar y atemorizar a la población), y puestos a recordar también se llevaron lo suyo con un tal Abd el-Krim, el líder rifeño anticolonialista.

Sigo a paso fuerte. Quiero volver a ver horizonte, a escuchar silencio. Huyo de la “Fiesta Nacional”, pero sigo especulando. ¿Qué celebramos? Un genocidio ¡eso es lo que se celebra!
¿Descubrimos América? Ell@s estaban ahí, y allí masacramos y sometimos a todos sus pueblos y sus culturas en nombre de un católico-apostólico Dios y de ese gran reino-estado que estaban inventando.

Y hoy en 2015, en un resurgir insistente del patrioterismo más fascista se sigue, siguen, con la misma canción, España, España, España. Un intento de demostración de fuerza, tan dados a ella, en estos tiempos en los que corren aires limpios que anuncian el derecho de decisión de los pueblos, la independencia de las tierras bolivarianas, la soberanía de los denominados indígenas y las miserias de un estado llamado España, España, España. Aires nuevos corren.

Miserias de un Estado que es capaz de gastar 800.000 euros en organizar estas demostraciones de consumo interno y autocomplacencia ante una población que sigue creciendo cada vez más cerca de la pobreza en toda su amplitud. Miserias de un Estado español que no duda en aplicar recortes salvajes ante servicios básicos como sanidad, dependencia, educación y no tiene el menor reparo ético en aumentar la partida para “Defensa” en más del 40% (8.717 millones de euros) en esta legislatura de robo y desprotección social… España, España, España.

En un corto rato de tiempo y fuera de este atrezo militar, en un Palacio, muy Real a día de hoy, 2000 acólitos de la corte compartirán reverencias y festín, al mismo tiempo que cientos de comedores sociales a lo largo de toda la península abrirán sus puertas a miles de excluidos para que puedan llevarse algo al estómago: España, España, España.

Casi estoy fuera del circuito, una última columna de tricornios acharolados con traje de colores (gala) montan a caballo en formación esperando su turno, sobre el asfalto lucen las mierdas de los jamelgos, y yo sigo… me viene la metáfora, incluso la greguería… pero es “demagogia”.

Es en Madriz, el “Día de la Patria”, la que no reconozco desde mi castellano corazón que sueña con los pueblos libres y lejos de ejércitos con pasado fascista.

Más artículos del autor
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos
En Twitter: @IkaiAlo

2 comentarios en “En el día de la patria…

  • el 12 octubre, 2015 a las 23:17
    Permalink

    Muy completo, objetivo y veraz. Lástima que hayas omitido lo «contenta» que estaba su alcaldesa, de poder participar de tal humillación y despilfarro…

    Respuesta
    • el 12 octubre, 2015 a las 23:43
      Permalink

      Gracias compañero. Lo de la alcaldesa es para TVs y medios de intoxicación masiva, ella no estaba en mi camino…

      Respuesta

Deja un comentario

Nos obligan a molestarte con las "galletitas informáticas". Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar