Entrevista a Carlos Tena

Carlos Tena es, ante todo, una buena persona. El mejor analista y crítico musical que ha tenido este país y un revolucionario convencido. Su blog es un canto al compromiso político en una época donde no es lo habitual. Agradecemos al amigo Carlos esta entrevista.
 
¿Qué momento atraviesa la música y la canción en España?
 
– Pues no puedo decirte otra cosa que: No tengo ni zorra idea y, lo que es peor, no me interesa. En mi computadora (odio la palabra ordenador) tengo 10.000 canciones de todas las épocas, estilos e idiomas. Y aunque de cuando en vez escucho algo que me gusta (como el otro día oyendo un disco del grupo Doble Pletina), creo que ya he vivido los peores y mejores momentos del pop español, el rock, la canción (ligera y de autor), del jazz, etc., del siglo pasado y de este. Solo me interesan las futuras obras de Germán Coppini, Lluis Llach, Manu Chao, Aute, Benito Lertxundi, Fermín Muguruza, Tonino Carotone (que desde 2009 no ha vuelto a grabar), Doctor Deseo, Fernando Márquez y algunos nombres más.
 
¿El nulo compromiso social y político de los "grandes nombres" es miedo o desclasamiento?
 
– Los grandes nombres no suelen comprometerse con los partidos y gobiernos, porque el dinero y el descompromiso les proporciona tranquilidad y posibilidades de seguir grabando. Hay ejemplos de lo contrario, de enormes músicos y buenos letristas que rechazan el esclavismo político-mediático y siguen dando muestras fehacientes de solidaridad, pero son los menos: hablo otra vez de Manu, Aute, Llach, Muguruza, Coppini… Poseen una calidad humana tan grande como la profesional. Hay quien se “compromete” con la Zeja, como Sabina o Serrat, eficaces creadores y vendedores de historietas urbanas, pero sonriendo al que manda o, lo que es peor, bailando con Esperanza Aguirre.
 
Con la perspectiva que da el tiempo, qué fue la famosa y elogiada "movida" de los 80
 
– Hay infinidad de chavales/as que conocen “La Movida” ahora mismo y les suena mil veces mejor que lo que se suele emitir a nivel estatal, ya sea en Radio 3 o en los 40 principales, porque las dos emisoras son casi hermanas gemelas. La primera de ellas fue un medio radical, enervante, rompecojones, antimilitarista, democrático, ecléctico, valiente, original y hoy es todo lo contrario. La segunda sigue siendo la voz de las compañías discográficas, o sea, que no ha cambiado. Aquellos años tan movidos sirvieron para que por primera vez, diseñadores, cineastas, escritores, dibujantes, bailarines, músicos, modistos, cantantes, poetas, chulos, locas, travestis, negros, blancos, chinos, moros, colaborasen juntos en un inmenso guateque generacional que dejó buenísimos discos, algunas estrellas, muchos cadáveres con la jeringa clavada, infinidad de malas canciones, un buen número de temas inolvidables y mucha caspa socialista. Desde 2000 se vive la tetraplejia ideológica y artística, ya que el arte es una consecuencia del pensamiento.
 
Si te digo Serrat, Sabina, Ana Belén, Victor Manuel…. qué me dices
 
– Que me hagas otra pregunta, po' favó…
 
Y si te digo Las Vulpes…
 
– Pues que jamás me arrepentiré de haber hecho caso a mi colega Diego Manrique, cuando me habló de que había un grupo de chicas en Bilbo que se llamaban las Vulpess. Fui, grabamos y emitimos. La historia del Fiscal General del Estado pidiendo mi procesamiento, acusándome de un delito de escándalo público a las cuatro chavalas y a mí, fue el mayor premio que he recibido en mi larga carrera profesional. Bajo la democracia de Felipe González, todo un magistrado del Estado, quería empapelarme. ¿Cabe mayor honor para un demócrata? ¿Cabe mayor miseria en un gobierno socialista? Cuando mi única hija, que es abogada, supo que “Me gusta ser una zorra” pudo ser el detonante de una sentencia carcelaria, creyó que estaba tomándole el pelo.
 
Tu vida profesional aparece ligada a RTVE y a célebres entrevistas a decenas de personajes como Bob Marley, Bruce Springteen y un largo etcétera…
 
– Sí, incluyendo a los insoportables Queen, los Sex Pistols, Bryan Ferry, Rod Stewart, Irakere, Manhattan Transfer, Silvio Rodríguez, Françoise Hardy, Adriano Celentano… De toda mi experiencia con cientos de figuras de cierto renombre, saqué una conclusión inmediata: que las estrellas de la canción, por lo general, “están como una moto”. Salvo honrosas excepciones, un artista es un ciudadano/a que necesita del aplauso tanto como “El País” de una foto escandalosa. No saben vivir sin un recital o concierto, no ya por el dinero que les permite cierta libertad, sino por “salir a escena”. Y luego, cuando les abandona la musa, llegan las depresiones, los kilos de prozac, los complejos y por desgracia, algunos suicidios. Es el tributo final a una profesión que en el estado español significa un acto de heroísmo, porque ser músico en estas latitudes y con la que está cayendo, es como vivir en Alemania de las corridas de toros.
 
Has vivido en Cuba por un tiempo largo, qué balance nos haces de tu experiencia
 
– Algo que todo el mundo conoce, pero suele olvidar con frecuencia, es que las sanciones impuestas por el vecino más belicoso del globo, provocan carencias de muchos tipos. Pero el cubano/a de a pie se siente ciudadano al que el estado protege en los niveles máximos de sus derechos: atención sanitaria, educación, trabajo, vivienda y alimentación. Con medios tan escasos como los que provienen del turismo, el azúcar, el níquel y poco más, Cuba es la nación en la que los índices de mortalidad infantil son los más bajos del continente y los más altos en alfabetización. En el estado español hay comunidades esclavas porque hay una gran carencia de cultura, que es lo que interesa en EE.UU o en Marruecos, en todas las dictaduras. Y no hay pueblo más culto, responsable, pícaro, solidario, democrático, bullanguero, sano, limpio, educado, pacífico y bailón del globo, que el cubano. Te resumo mi estancia en una frase. “Jamás me he sentido tan feliz como persona y como trabajador, con tan poco, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual”, que decía Silvio. Y encima, con música en calles, parques, plazas y bares, todos los días del año.
 
Mantienes un blog muy visitado con información revolucionaria actualizada
 
– Fue un capricho de la tercera edad que me está costando 14 horas diarias de currelo. Tras escribir en muchas páginas de las llamadas alternativas, decidí emprender un camino en solitario. Pero sigo siendo un Abuelo Insurgente, porque junto a vosotros y los chicos y chicas de la web Rebelión.org (la de Carlos Martinez, Pascual Serrano, Manuel Talens, Belén Gopegui, Ángeles Díez, etc.), me sentí como en familia. Luego llegó un alba sangrienta con aroma de heces primaverales, en forma de invasiones, masacres, linchamientos, expolios, genocidios otanescos y apoyos a esos crímenes por parte de presuntos izquierdistas, tan peligrosos para la democracia como Henrique Capriles y José María Aznar. Mi blog no es una página para debatir, ni un salón para la práctica de la terapia de grupo, como Kaos; es una página a la que puede acceder cualquiera, pero como dicen en Cuba. “Si vas a hablar mierda, mejor te largas, brother”. ¿Qué necesidad tengo de soportar, a mi edad, a tanto psicópata como los que sólo vienen para soltar gilipolleces?
 
Cómo ves el panorama de la izquierda en el Estado (de la institucional, la extraparlamentaria y la nacionalista)
 
-Mientras existan ciudadanos como Julio Anguita, Kalvellido, Maité Canpillo, Manuel Navarrete, Diego Cañamero, Willy Toledo, Carlo Frabetti, José Manzaneda, Iñaki Gil de San Vicente, Ángeles Díez, Juan Manuel Sánchez Gordillo y otros nombres tan guerreros, activos, solidarios y reflexivos, confiaré en esa izquierda combativa, a la que un sector de la misma trata de anular o al menos reducir. Pero admito que, en cuanto a quienes trabajamos por nuestra cuenta, la excesiva atomización no conduce a otra cosa que generar un enorme panal de abejas obreras, sin poder alguno para cambiar el estado o hacer una revolución. Y al lado, miles de zánganos al servicio del vicio monárquico, estafan, roban, violan derechos y expulsan de sus casas a decenas de miles de contribuyentes, dejando en el paro a millones de personas, castrando ilusiones y encerrando al país en el esclavismo. La izquierda estatal mostró su cara más patética cuando en 2008, Llamazares, al frente de IU, obtuvo dos escaños en el Parlamento. Muy diferente de aquellos 21 diputados que lograra Anguita como Coordinador del bloque en 1996. Y el premio que otorga esa formación fue mantener a Llamazares y abandonar al que fuera único alcalde comunista de una capital de provincia. Cuando se renuncia a la defensa de los trabajadores y se ponen paños calientes encima de las heridas, no se logra otra cosa que el desencanto del pueblo. Y ahí tenemos a Sortu y Amaiur, con todos los medios estatales en contra, derrotando con sus propias urnas a fascistas (PP) y liberales (PSOE), en un ejemplo de coordinación y unidad popular, marchando y luchando en el País Vasco hacia un escenario de paz que los neofranquistas no desean. Hay un camino muy largo para la izquierda europea, que antes debe frenar el neofascismo global que impone la Casa Blanca, mientras Latinoamérica da lecciones de coraje democrático. Son pueblos jóvenes que, tras padecer bestiales dictaduras, no quieren regresar a un pasado que hoy les enseña este viejo continente, al que banqueros y empresarios (padrinos de presidentes y primeros ministros) han emputecido, expoliado y estafado. Y mientras tanto, cubanos, venezolanos, ecuatorianos, argentinos, bolivianos, nicaragüenses o uruguayos tratan de salir del Patio Trasero, a los currantes europeos nos mandan a galeras.
 

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