La miseria de la rica Europa

Por Celso Japiassu*. LQSomos.

Un continente rico, formado por países ricos donde impera un sistema de bienestar social y que ha aprendido, después de tantas guerras y crisis por las que ha atravesado, a superar la pobreza y la miseria de sus poblaciones. Esta es la imagen que Europa ha vendido al mundo y en la que el mundo ha llegado a creer. Pero es una ilusión porque Europa, hoy dominada por sistemas neoliberales en la economía y de derecha en la política, contabiliza más de 120 millones de personas que viven al borde de la pobreza extrema en una población de poco más de 500 millones de habitantes en el 27 países que forman la Unión Europea. En otras palabras, cerca del 25 por ciento de la población europea vive al borde de la falta total de medios de subsistencia.

El aumento de la pobreza -cuatro por ciento más que antes de la crisis de 2008- se atribuye al desempleo, salarios más bajos, contratos de trabajo precarios, acceso más difícil a la vivienda y precios más altos de energía, alimentos y salud. Todo agravado por la guerra en Ucrania dentro de las fronteras del viejo y orgulloso continente y las consecuencias de la pandemia del Covid 19.

La difícil situación

Incluso quienes tienen trabajo sufren injusticias y no hay garantía de condiciones laborales dignas. En Gotse Delchev, en el sudoeste de Bulgaria, por ejemplo, los empleados de la fábrica de Pirin-Tex trabajan muy duro por muy poco salario. Pirin-Tex emplea a 1800 personas y opera principalmente para la marca de lujo Hugo Boss. Quizás sea bueno no olvidar que Hugo Boss, un empresario alemán afiliado al Partido Nazi, fallecido en 1948, diseñó los uniformes de las lúgubres Sturmabteilung (SA), Schutzstaffel (SS), las Juventudes Hitlerianas y el NSKK. Produjo los uniformes y ganó mucho dinero con el trabajo esclavo de los prisioneros de los campos de concentración.

La presión es enorme, dicen los empleados búlgaros de Hugo Boss, que se quejan de que los tratan como robots. Se fabrican 12 mil prendas por semana y la producción de cada empleado es controlada por tabletas individuales. Los trabajadores logran terminar solo el 60% de las tareas que se les asignan diariamente como máximo y por lo tanto sus salarios están por debajo de lo contratado.

Incluso en los países más ricos la situación también es difícil. En Francia, casi el quince por ciento de la población se considera pobre o muy pobre. Alrededor de 400 000 personas cayeron en la pobreza solo en 2018. En Alemania, se identificaron alrededor de 700 000 personas sin hogar, la mayoría viviendo en refugios, pero 50 000 sin hogar.

Felicidad nórdica

En países nórdicos como Finlandia, Noruega y Dinamarca, la idea de que son más felices enmascara una triste realidad. Se trata de países que ocupan los primeros lugares en los rankings de felicidad y bienestar. Pero un informe del Consejo Nórdico de Ministros y el Instituto para la Investigación de la Felicidad de Copenhague sugiere que la reputación de los países nórdicos como «tierra de la felicidad» está ocultando problemas importantes para una parte de la población, especialmente los jóvenes de entre 16 y 24 años.

Una encuesta reciente realizada por esas entidades revela que más del 12 por ciento de las personas declaran estar en estado de sufrimiento. El desempleo, los ingresos y la soledad tienen que ver con este porcentaje. Los jóvenes, principalmente, se declaran solos y estresados. “Estamos viendo que esta epidemia de trastornos mentales y soledad está llegando a los países nórdicos”, dijo Michael Birkjaear, uno de los autores del informe de esa investigación, al diario británico The Guardian.

En Finlandia, entre 2012 y 2016, el suicidio representó el 35 % de todas las muertes entre los jóvenes. Según la encuesta, aunque el 3,9% de las personas en la región nórdica declara vivir «en peligro», esta tasa en otros países es mucho más alta: 26,9% en Rusia y 17% en Francia.

Que hacer

Los estrategas de la Unión Europea advierten que el envejecimiento de la población, provocado por el descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, está haciendo poco a poco insostenible el modelo social europeo, a medida que aumentan las necesidades en el ámbito de la salud y las pensiones y aumenta el número de personas en edad de trabajar.

Los objetivos de la Unión Europea para los próximos años para hacer frente a la pobreza apuntan a incrementar el número y la calidad de los puestos de trabajo a través de políticas nacionales en cada uno de los países que tengan en cuenta la inversión en educación y formación y, genéricamente, “la búsqueda de la justicia, la lucha contra la pobreza y promover la igualdad de oportunidades para todos”.

No es lo mismo pobreza que desigualdad, dicen algunos expertos en el tema. Incluso en sociedades desiguales, los que ganan menos no necesariamente viven en la necesidad. Pero los pobres no tienen los medios para sobrevivir y pueden terminar en la pobreza extrema. Los jóvenes de entre 18 y 29 años corren mayor riesgo de caer en la pobreza. Según Christine Lagarde, quien fuera directora del FMI y ahora es presidenta del Banco Central Europeo, “los jóvenes de Europa han puesto sus sueños en espera”.

Nicanor Cué, líder metalúrgico y líder del Partido de la Izquierda Europea, dice que “cada vez trabajamos más, estamos mal pagados”. Y añade que “hay una gran cantidad de problemas que se están acumulando dentro de Europa. Tenemos que resolverlos porque existe el riesgo de que Europa explote bajo el ascenso de la extrema derecha que quiere desmantelar Europa”. Uno de los lemas del Partido de la Izquierda Europea es “por una Europa de las personas y no del capital”.

* Traducido para LoQueSomos por Mónica Oporto
– Nota original: A miséria na rica Europa

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