Las ovejas votaron al lobo

elecciones-debate-LoQueSomosXavier Caño Tamayo*. LQSomos. Diciembre 2015

Elecciones en España en muy preocupante contexto. La industria mengua, la economía no arranca, los salarios bajan, el paro continúa muy elevado, se enquista una precariedad laboral estructural, se reducen las ayudas a la mayoría de desempleados… Con tal panorama, en el que los nuevos empleos alardeados son temporales, precarios y miserables, y con un escenario en el que un 15% de trabajadores no dejan de ser pobres aún con empleo, el Partido Popular (PP) aparece todavía en los sondeos como el más votado. Pero pierde electores y tendría sesenta y tantos escaños menos.

Esa situación más el desprestigio del bipartidismo provocan que las llamadas élites se hayan apresurado a organizar el relevo del PP. O su refuerzo. Ciudadanos. Partido joven, maquillado para parecer nuevo, con aires modernitos, laico y ni de izquierdas ni de derechas. Según ellos. Ciudadanos se cuece tras el susto de la derecha económica por el resultado de las elecciones europeas y la posterior subida de intención de voto a Podemos. Precisamente cuando, además, en el Reino de España se habla sin disimulo de nuevo proceso constituyente, acabar con el bipartidismo… Y a las élites no les llega la camisa al cuerpo.

El pistoletazo de salida de la reacción lo dio Josep Oliu, presidente del Banco de Sabadell. En una charla en Madrid hace año y pico dijo claramente que necesitaban un Podemos de derechas. Y nació Ciudadanos. Limpio y, por ahora, sin la corrupción que encharca al PP al por mayor.

Lo contó muy bien Agustín Moreno: “La operación salió redonda y desde el españolista partido catalán Ciutadans de Albert Rivera se construyó a toda prisa una franquicia para todo el Estado. Con dirigentes y candidatos de aluvión, sin apenas militantes ni afiliados, pero con una generosa financiación y el apoyo de grandes grupos de comunicación”.

Y empezó la transfiguración de la derecha. El viejo truco que describe Lampedusa en la novela El Gatopardo. Que parezca que las cosas cambian para que todo continúe igual. Vicenç Navarro, más directo y poco amigo de sutilezas, escribió que “Ciudadanos es un proyecto de la gran patronal y grandes empresas del IBEX-35 para frenar a Podemos”.

Desde su presentación en sociedad, Ciudadanos juega al despiste sobre su ubicación en el abanico político. Pero se le vieron las vergüenzas al dimitir la candidata octava de la lista de Ciudadanos en las elecciones municipales de la catalana Mataró. Se fue la muchacha tras leer el programa electoral del hasta entonces su partido por ser “contrario” a la izquierda moderada que ella creía ser ideología de Ciudadanos.

De izquierdas no, ni moderada ni al pil pil. Pretenden ser de centro (más concurrido que el Metro en hora punta), pero proponer como hace Ciudadanos contrato laboral único (puerta al despido libre sin causa ni razón), es más de derechas que Margaret Thatcher. Como lo es aumentar del 4 al 7% el IVA de productos básicos (pan, leche, verduras, libros, vivienda social…). Y también lo es privatizar servicios públicos e imponer recortes que sufre la gente común. O imponer más copagos en sanidad pública. Pues todo eso haría Ciudadanos si llegara a gobernar.

Para más inri, en su programa electoral fusilan informes, cortan y pegan textos repetidos y se contradicen en propuestas. No son serios. Urge por tanto avisar a los cuatro vientos de que votarlos es hacerlo a la derecha de siempre, aunque muy maquillada.

Según los sondeos, ni PP ni Ciudadanos podrán formar gobierno solos, pero juntos tal vez sí. Por eso conviene esclarecer a los embelesados por la aparente modernidad de Ciudadanos que, si se les vota, se propicia un gobierno de derechas. Y ya hemos sufrido demasiada derecha. La derecha recortaría 20.000 millones de euros del presupuesto público, daría otra vuelta de tuerca a la reforma laboral y habría más empleo temporal, cutre, precario y mal pagado. Además de que arremeterían contra las pensiones públicas por tercera vez en pocos años. Suma y sigue.

El poeta mexicano Guillermo Aguirre retrató con humor a elecciones y votantes: “Aunque a ustedes parézcales bobo, las ovejas votaron al lobo. Y, con sus tiernos corazones, por el gato votaron los ratones. Más aún, con fama de ladinas, por la zorra votaron las gallinas.”

Y acaba el poeta con esta descarnada lucidez: “Caro lector que esa incongruencia notas, ¿no haces tú lo mismo cuando votas?”

* Periodista y escritor, @xcanotamayo. (CCS)

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