¿Quién explota las tierras de Ucrania?

Ucrania

Por Acacio Puig. LQSomos.

“Podemos decir que no hay una escasez inminente, sino una fuerte especulación en los mercados de futuros apostando por precios más altos y futuras hambrunas para maximizar las ganancias (…) Hay una crisis alimentaria, pero una crisis sin escasez real de alimento…”

Todos los datos de que disponemos confirman que la explotación de las tierras de Ucrania está en manos de las multinacionales punteras en el negocio de la Agroindustria, corporaciones estrechamente conectadas con la oligarquía ucraniana y eso es así -y en proceso de colonización acelerada- desde inicios de este siglo XXI.

Algunos antecedentes

Tras el colapso del régimen soviético entidades del capitalismo occidental como el FMI y el BM se aplicaron desde 1993-1994, en la oferta de trueque de créditos por exigencias de privatizaciones y ajustes estructurales y los antiguos burócratas se apresuraron a transformase en los nuevos oligarcas del capitalismo europeo-oriental. El ensayo La Agroindustria bajo sospecha, publicado en 2011 por Gustavo Duch, ya detectaba que el 10% de las más ricas tierras de Ucrania estaba en manos de multinacionales y sus valederos locales.

Las grandes explotaciones agrarias propias del modelo “soviético”-es un decir- merecían ser transformadas por una variante de Reforma Agraria combinatoria de una justa distribución de tierras para explotación individual o colectiva, y el mantenimiento selectivo de explotaciones grandes, por razones de utilidad pública pero sometidas a control social y autogestión. No ocurrió nada de eso y se transitó del capitalismo de estado al capitalismo a secas.

La población siguió siendo la víctima y la emigración, la válvula de escape de una pobreza creciente. Si en la mitad de la década de los 90 del pasado siglo XX el país se acercaba a los 52 millones de habitantes -con tasa de crecimiento vegetativo negativa- a día de hoy (2022) cuenta con no más de 41 millones y enormes territorios que conforman la Ucrania Vacía, sin gente, aunque con explotaciones agrícolas muy maquinizadas, que operan a pleno rendimiento y contratando mínimos de mano de obra. Ese parece ser también el desastre al que la oligarquía ucraniana ha llevado a las explotaciones de pequeños campesinos, forzados a formas diversas de sub-contratación por la agroindustria.

Se esfumó así la oportunidad de reorientar zonas agrícolas hacia la agroecología y la satisfacción de intereses generales y de la población campesina, algo que hace más de 10 años recomendaba ya el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (en oriente y occidente):

“Si se adoptan mayoritariamente los sistemas agroecológicos que han demostrado su eficacia en la reducción de emisiones, el sector de la agricultura podría neutralizar la mayor parte de las emisiones de carbono antes de 2030 y producir alimentos suficientes para una población que probablemente alcance los 9.000 millones en el 2050”.

Ucrania, el país más grande de la Europa continental con 603.700 km/2 cuenta con un suelo muy fértil, las dos terceras partes de la zona central del país están formados por las llamadas tierras negras, muy codiciadas por las grandes corporaciones dedicadas en todo el mundo a la sobreexplotación de suelos especialmente productivos.

Cereales, girasol, maíz…forrajes constituyen desde siempre la riqueza de Ucrania, riqueza que se completa con un subsuelo rico en carbón, lignito, uranio, manganeso…titanio, baste recordar que cuenta con las mayores minas del mundo de antracita y hulla. Aun así, los más de 65 millones de toneladas de cereal que produce Ucrania constituyen apenas el 2.3 % de la producción mundial de cereal y, por tanto, responsabilizar de las históricas hambrunas que se padecen en el planeta al conflicto bélico en curso, es una falacia que se usa como una herramienta más en la propaganda de guerra, propaganda de nuevo enfatizada durante el muy reciente encuentro del G-7.

Los datos de hambrunas, consecuencias del colonialismo y pos colonialismo, de la extensión de la agroindustria y deforestación y expulsión de poblaciones nativas, de la no implementación del 0.7 % del PIB para la AOD, que en su tiempo propuso la ONU… son suficientemente expresivos del pillaje capitalista respecto al mundo y especialmente respecto al llamado “mundo en desarrollo” , confirman que las raíces del hambre vienen de muy atrás y se explican por la más terrible especulación en los mercados de materias primas alimentarias y la creciente desertización: resulta “más rentable” quemar las sobreproducciones que bajar los precios, más rentable acaparar que redistribuir.

No busquen chivos expiatorios funcionales en este momento de crisis político-bélica, las responsabilidades se encuentran en el hegemónico sistema global capitalista y desde luego en sus macro-técnicas de explotación agrícola.

Maidan y penetración occidental

Las revueltas de 2014 contaron con la participación de sectores significativos de población, pero no nacieron desde abajo. Una población, poco estructurada organizativamente, empobrecida y decepcionada, encontró esperanza en unas movilizaciones que tensionó y orientó la administración del presidente Obama y sus aparatos de estado e información: y la situación de los años posteriores así lo confirma. A los acontecimientos comentados en otros artículos publicados en esta web, añadiremos los datos que hoy conocemos y que están específicamente relacionados con la penetración en Ucrania de la agroindustria.

En el año 2015, la periodista Alexandra Endres sintetizó en su trabajo “Carrera contra reloj por el dominio de las tierras negras de Ucrania” algunos estudios del economista francés Frédéric Mousseau en los siguientes términos:

Los 32 millones de hectáreas de tierras negras de Ucrania -que equivalen a un tercio del total de la superficie agraria de la UE- cuentan con una relativa protección legal que impide su compra por empresas extranjeras, pero hay muchas vías para que esas mismas empresas las exploten en condiciones muy ventajosas. Pueden alquilarse a muy bajo precio por períodos de 49 años y pueden encontrarse fórmulas de penetración en grandes empresas y holdings ucranianos por vía de compra de acciones y control sobre la base de los créditos concedidos a las mismas por empresas y bancos occidentales.

Detallaba Alexandra Endres que oligarcas ucranianos, como Andrey Verevskij (diputado en el parlamento durante el período del presidente depuesto Víktor Yanukóvich) era un magnate de la producción- comercialización de aceite de girasol, muy vinculado a la multinacional Kernel.

También que el fondo de inversiones estadounidense NCH Capital aparecía en 2015 como el mayor inversor en tierras negras porque tenía “alquiladas” 450.000 hectáreas, en tanto que el mayor holding ucraniano de nombre Ukrlandfarming, explotaba 670.000 hectáreas y ya en 2015, Cargill controlaba el 5% de ese holding a través de sus acciones. Rusia tenía entonces alquiladas más de 200.000 hectáreas.

La empresa suiza GlencoreXstrata tenía 80.000 hectáreas alquiladas y países como Arabia saudita unas 33.000…otras empresas medias europeas (unas docenas) explotaban cada una en ese “régimen de alquiler”, territorios de 3.000 hectáreas cada empresa. En aquel año la poderosa Monsanto ya sembraba y practicaba en Ucrania sus experiencias agrícolas de manipulación genética, de producción de transgénicos.

De nuevo con Frédéric Mousseau, en 2022

Volvemos a encontrar los análisis de Frédéric Mousseau en el reciente artículo y entrevista realizada por el periodista Luca Celada para il manifestó global (3-06-22), que ha sido traducido y publicado por los compañeros de sinpermiso y que anexamos aquí: https://www.sinpermiso.info/textos/dossier-ucrania-precios-agricolas-seguridad-alimentaria-y-especulacion
(Sobre el imprescindible trabajo del economista F. Mousseau se pueden encontrar abundantes reseñas y artículos en internet. Nos limitaremos pues a reseñar lo que nos parece más significativo del trabajo de Luca Celada y la citada entrevista a F. Mousseau).

-Citando a Michael Roberts, Luca escribe que “durante los 30 años posteriores a la independencia de Ucrania los ingresos y la calidad de vida se han mantenido por debajo de los niveles de 1990 y la pobreza es galopante (…) una clase de oligarcas y una estrecha élite se han enriquecido expoliando el sector público con la complicidad de la clase política”.

-Para limitar la privatización desenfrenada de suelo agrícola se impuso en 2001, una moratoria a las ventas de tierras a extranjeros (…) pero ya en 2013 el Banco Mundial concedió un préstamo de 89 millones de dólares para el desarrollo de un programa (…) “para la comercialización de tierras estatales y cooperativas” es decir para privatizarlas.

-A pesar de la moratoria de venta de tierras aprobada en 2001, algunas estimaciones hablan ya de 6 millones de hectáreas en manos de empresas extranjeras y ucranianas con fondos extranjeros como accionistas (…) las presiones sobre la moratoria del Departamento de Estado de EEUU, del FMI y el Banco Mundial, lograron que la moratoria sobre venta de tierras, fuese derogada en 2020 por el gobierno de Zelensky.

-Un análisis de Open Democracy publicado en octubre de 2021 revelaba que 10 empresas privadas controlaban el 71% del mercado agrícola ucraniano: “además de la oligarquía ucraniana, empresas como Archer Danields Midland, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus y la empresa estatal china COFCO” (…) La lista incluye corporaciones como Kernel, el holding estadounidense NCH Capital, la saudí Continental Farmers y la francesa AgroGenerations.

Y de la muy interesante entrevista al experto que sigue en la publicación señalada arriba, subrayamos:

-La ley sigue imponiendo límites a la propiedad extranjera, pero permite que los bancos internacionales se conviertan en accionistas de empresas ucranianas o inviertan en empresas locales (…) está abierta la puerta para que los grandes fondos de inversión norteamericanos como BlackRocK (…) inviertan en empresas ucranianas para que no aparezca oficialmente como propiedad extranjera (…) la reforma está diseñada para favorecer a los grandes terratenientes y la agricultura industrial, expulsando a los pequeños agricultores menos productivos.

– “Centrarse únicamente en la propiedad de la tierra puede ser engañoso. Empresas como Cargill, Dupont (…) no necesitan poseer tierras. Su modelo se centra en la explotación de instalaciones de cultivo, plantas de fertilizantes, infraestructuras comerciales y terminales de exportación”.

– “En breve publicaremos un informe … sobre guerra y crisis alimentaria (sigue F. Mousseau) pero el Banco Mundial confirma que las existencias de cereales están cerca de batir marcas históricas y que tres cuartas partes de las cosechas rusas y ucranianas ya se habían entregado antes del comienzo de la guerra (…)”

– “Podemos decir que no hay una escasez inminente, sino una fuerte especulación en los mercados de futuros apostando por precios más altos y futuras hambrunas para maximizar las ganancias (…) Hay una crisis alimentaria, pero una crisis sin escasez real de alimento”.

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la Asociación «En Medio de Abril». Miembro del Colectivo LoQueSomos

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