¿Un jesuita en pie de guerra?

Bergoglio in Indianland

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Si tenemos en cuenta que los jesuitas nacieron con un nombre bélico –Compañía de Jesús-, no me extrañaría que, Bergoglio, su sacerdote más famoso padezca un consuetudinario ánimo guerrero, siempre listo para combatir los pecados del mundo –y de los humanos. Su visita a Canadá está demostrando que, en efeto, está en pie de guerra. No de otra forma me explico su afición a calarse ese penacho de plumas que, entre los “Sioux”, era una insignia de guerra.

Famosa foto de Curtis, Sioux Chiefs, 1905.

Agobiado por la omnipresencia de los airones de bélicas plumas en todos los reportajes sobre Bergoglio in Indianland, me pregunto por qué el Papa se empeña en disfrazarse de guerrero indígena. ¿Sabe o no sabe que, en el siglo XX, eran considerados como propios y exclusivos de los indígenas de las Planicies, sobre todo gringas? Claro que lo sabe pero quiere apropiarse (robar, cooptar, etc.) un símbolo de resistencia ahora que los indian warriors están domesticados. Y va camino de lograrlo, sobre todo desde que los Chiefs comen en su augusta mano.

Ahora bien, ¿por qué cascos de guerra sioux y no pacifistas o de cualquier otra First Nation?, ¿quizá por la enorme influencia de Curtis?: Edward Sheriff Curtis (1868-1952) demostró con su monumental obra que los indígenas norteamericanos, que cada una de esas First Nations, tenía un tocado propio. Pero, a partir de los años 1970’s, las imágenes que fueron más del agrado de los occidentales, sospecho que son las que tomó a los “Sioux” (Lakota, Dakota, Nakota, Oglala, Teton, etc) quienes, a principios del siglo XX, estaban especializados en las cofias de plumas. De ser patrimonio tradicional de los pueblos de las Praderas de USA y (pequeña) parte de Canadá, pasaron a convertirse en el arquetipo pan-indígena.

Sea como fuere, me preocupa que el Sumo Pontífice no se ajunte con indígenas del común, con artistas o con maestros de ceremonia, con filósofos o con encarcelados. Todo apunta a que sólo se reúne con líderes catequizados –siempre emplumados- y ni siquiera de todas las Nations puesto que, hasta la fecha, no han aparecido pueblos periféricos como los Inuit (esquimales) o los Innu (montañeses, naskapi, algonquinos). ¿O son los fotógrafos quienes me están haciendo perder perspectiva? Pudiera ser pero añado que, ojeando las imágenes panorámicas, no aparecen otros tocados.

Claro está que la pontifical penacho-manía quizá sea simplemente una concesión a la popularidad de los tocados antes sioux y ahora pan-amerindios. El Vaticano no desconoce el potencial comercial de esas cimeras; por ejemplo, sabe que se venden como arroz: “Penacho de indio con plumas de colores. Con este penacho podrás caracterizar tu disfraz de indio y lucirlo en fiestas temáticas, representaciones teatrales, carnavales”, entre 15 y 40 euros en cualquier bazar español.

Sin embargo, no olvidamos que la censura vaticana –y canadiense- se esfuerza en silenciar las muchas voces indígenas que se oponen al Papa. Ejemplo, como manifiesta JoDe Goudy, ex presidente de la Nación Yakama: “I disagree with Willie’s [Littlechild] giving of the Headress/Warbonnet to Pope Francis” porque Willie no es todo lo intransigente que los indígenas debemos ser ante esta insidiosa arremetida de la Doctrine of Christian Discovery.

Antiguas cimeras en Canadá



Iroqueses en los primeros momentos de la Invasión.
Su tocado se reduce a un mechón de plumas y, quizá, colas de pieles.Indios con plumas escalpelando a invasores. Ojo!, arrancar la cabellera No fue costumbre indígena
sino invasora –a la hora de cobrar las recompensas, así contaban sus asesinatos.Nuevo blasón de Terranova + Labrador.
En 2011, eliminaron la alusión a los sauvages o savages que había durado 400 años.1861: lideresa ojibwa de nombre imposible. Su cofia no tiene plumas sino ramas y hojas.La difusión del lacrosse:
¿Coexistencia interétnica o invasores con plumas para diferenciarse entre los equipos?Indígenas canadienses: transición de los penachos con plumas a los sombreros.
Foto en Kansas ca. finales del siglo XIX.Principios del siglo XX: Inuit vestidas de gala y de faena. Para estudiar los tocados humanos,
Inuit incluidos, es urgente distinguir entre sombreros de fiesta y sombreros de trabajo y de guerra.El arte indígena de la Costa Noroeste, sus tótems y sus cobres, es el que más coincide con la estética
contemporánea. Pero (todavía) no aparece en la visita papal. Portada de David Neel (Gla-Gla-Kla-Wis)
para la edición especial de Native Voice (1958) en conmemoración del Centenario de la British Columbia.

Conclusión: los airones sioux eran raros entre los indígenas canadienses. En general, porque cada pueblo disfrutaba de un tocado tradicional y, en particular porque no siempre se encuentran con relativa facilidad las características plumas de águila. Sería imposible encontrarlas en el Ártico o mutaban en madera en la Costa Noroeste.

Esos campos de exterminio llamados ‘los internados’

Los jóvenes indígenas antes de ser ‘civilizados’: airones que son plumonesEn la antesala del infierno civilizador: el chaval, ya está tocado con gorro militar;
sus hermanas, con sombreros de campesinas.
Y, el adulto, desplumado en todos los sentidos de la palabra.Niños/as internos. A alguno dellos, ¿le enterrarían clandestinamente con su chistera de cartón?Arte actual sobre los internados. No aparece en ningún reportaje sobre la visita penitencial de Bergoglio.

El saqueo interminable

Estos comentarios sobre los penachos son evidentemente el enésimo caso de saqueo cultural –que también es robo económico- o cultural appropiation en inglés. Un caso concreto de ‘expansionismo ornamental sioux’ que, hoy por hoy, triunfa por la caprichosa intervención occidental y papal. Los ejemplos del saqueo interminable de lo indígena son recogidos a diario en los medios de manipulación donde suelen exponerse dando prevalencia a los explotadores y apenas nunca a los explotados, generalmente indígenas.

Johnny Depp haciendo el indio“Pero, tío, ¡te estoy homenajeando!”… a la vez que se pinta en la panza ‘matar a los salvajes’.“Somos una cultura, no una vestimenta. Mi identidad no está para que te vistas con ella”.
Fin del robo apropiación cultural.La Policía Montada como garante de la (forzosa e inventada) vistosidad de las galas indígenas.

La respuesta indígena

Aunque comienzan a tenerse en cuenta las obras de los artistas indígenas, la contestación aborigen va más allá de los artistas pues nace en las comunidades saqueadas que defienden sus diseños ancestrales –muchos en los textiles-, y llega a las exigencias ante unos tribunales que, o bien hacen la vista gorda o bien se creen impotentes frente al poder de las multinacionales de la moda. Para finalizar, me limitaré a ofrecer unos pocos ejemplos conseguidos en el Montreal First Peoples Festival (agosto 2019):

Dos obras de W. Burnstick: a la izqda., cimera estilo Sioux. A la drcha.,
cimera estilo pan-indígena que algunos
Jefes de algunas First Nations adoptaron en los 1920s-1980s.Desde hace 30 años, el artista indígena W. Burnstick confecciona tocados con plumas
en los estilos Cree y Sioux. Tarda meses en hacerlos puesto que, en cada uno,
usa 33 plumas de águila.Bingo Chief, por Sylvain Rivard.
Bingo Chief, por Sylvain Rivard. Tocado en estilo wendat confeccionado
para una performance de Guy Sioui Durand.

Y, para remate, un ejemplo proletario:

¿Los sombreros de los indígenas modernos? Indian Drums, ca. 1972; por Allen Sapp,
indígena Cree de las Llanuras -Red Pheasant Reserve, Saskatchewan.

Conclusión: Bergoglio está en pie de guerra. ¿Contra quién?: evidentemente, contra la diversidad del patrimonio histórico de los indígenas canadienses. “Reduce, reduce, que algo queda” decían los jesuitas en las exactamente denominadas Reducciones –lo que quedaba era una mano de obra esclava a la que obligaban mediante toques de campana a cumplir con el deber matrimonial de la reproducción.

Me temo que el frenético reduccionismo pontifical intentará regarse por el mundo. Me temo que surgirán varias ramas de la Societas Iesus, SJ, especializadas en la jibarización de Oriente y Occidente. Supongo que, en España, brotarán Legionarios del Sagrado Cálamo (popularmente conocidos como los encalomados) o, si prefieren ir de populistas, Granaderos de la Hostia. En México ya hay consenso: serán los Gachupines de la Serpiente Emplumada.

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