Vivas nos queremos… y con derechos

Fabiola Calvo*. LQSomos. Agosto 2020

¿Por qué el movimiento de mujeres en Colombia exige una declaración política del Estado de una crisis humanitaria de emergencia por la violencia contra las mujeres?

Las violencias contra las mujeres, el feminicidio, ese grado máximo de la violencia contra ellas, y el asesinato a líderes y lideresas sociales aumentan ante la incapacidad, la acción u omisión del Estado porque igual hace parte de una sociedad patriarcal, de un sistema cuyas piezas tienen al centro el poder androcéntrico y en su médula la propiedad privada sobre el cuerpo de las mujeres, su vida.

Qué ejemplo da la institucionalidad cuando siete soldados del Ejército nacional (¿acaso gloriosos?) violan a una niña indígena, o simplemente muestra la esencia de la formación que se entrega con respecto a las mujeres y las niñas, cómo se relacionan con ellas y cómo se tratan, con los derechos humanos y el tipo de sociedad “por la cual se enfrentan a un enemigo”. Hombre-arma-macho.

Sería interesante entregar un cuestionario sobre derechos de las mujeres a todo (todo es todo) el ejército, conocer sus respuestas, observar día a día sus actitudes y conversaciones, el papel y función de cada uno de sus integrantes. ¿Qué me encontraría? ¿Habrá cambiado la formación recibida de la Escuela de las Américas? ¿La teoría del enemigo interno? ¿Las guerras de baja intensidad? O ¿seguirán actuando con las teorías surgidas en la Segunda Guerra Mundial?

Lo cierto es que la violencia sigue en el corazón de esta cultura excluyente y discriminatoria en la que la vida no vale o vale poco y el respeto y la dignidad son palabras huecas, campea la xenofobia, homofobia, etnofobia. ¿Qué pasa con las mujeres trans? Todas son preguntas sin respuesta por parte de quienes se supone están para proteger a la ciudadanía. ¿Dónde está la Fiscalía General de la Nación? ¿En manos de quién está que no sale de un escándalo para seguir en otro? Da asco esta podredumbre, estos lobos disfrazados de corderos. Y no estoy diciendo nada que no se sepa, el asunto es ¿Qué hacer?

En el Auto 092 de 2008 la Corte Constitucional adopta medidas de protección a mujeres víctimas del desplazamiento forzado por causa del conflicto armado por el impacto desproporcionado sobre las mujeres, por el riesgo de violencia sexual, se refiere a derechos mínimos por el estado desproporcional de cosas.

La Ley 1257 de 2008 dice que “violencia contra la mujer se entiende cualquier acción u omisión, que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, bien sea que se presente en el ámbito público o en el privado”. “A cada minutos nos quitan amigas, nos roban hermanas, destrozan sus cuerpos, los desaparecen…” (Canción sin miedo).

Ley 1761 de 2015: Feminicidio. Quien causare la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las siguientes circunstancias, incurrirá en prisión de doscientos cincuenta (250) meses a quinientos (500) meses

Ley 1719 DE 2014. Adoptan medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, en especial la violencia sexual con ocasión del conflicto armado,

Podríamos seguir enunciando estos cantos a la bandera que nos lo conoce ni la propia institucionalidad, este papel mojado no merece presupuesto digno para ponerlo en marcha, no existe una política que dote tales instrumentos de herramientas pedagógicas.

Es casi demencial escribir la danza de cifras: de enero a mayo de 2020, 315 mujeres asesinadas, 16.473 víctimas de violencia intrafamiliar y, hasta el 16 de junio 218 feminicidios en 15 de los 32 departamentos. En 2019 cada tres días una mujer fue asesinada y cada 13 minutos una mujer fue agredida. ¿Y qué decir de la situación de las niñas y las adolescentes?

No hay presupuesto para tener el sagrado derecho de vi-vir, de no morir por ser mujer, mientras tanto, en plena pandemia la Fiscalía en cabeza de Francisco Barbosa Delgado, ordena 87 mil millones de pesos para compra de computadores. Así se sirve a la patria. “Cantamos sin miedo, pedimos justicia, gritamos por cada desaparecida”

Impunidad: “Circunstancia de no recibir castigo un delito o un delincuente”, significado claro para todo lo que acontece en Colombia, país en el que un escándalo oculta el siguiente. Y…NO PASA NADA, no pasa nada jurídicamente, porque las leyes siguen brillando en los pisos de mármol del Congreso por donde ya ni pasan los “ilustres” congresistas con una mayoría que se arrima al palo que más sombra dé.

#NiUnaMás #PorqueVivasNosQueremos “Que tiemble el Estado, los cielos, las calles, que teman los jueces y los municipales. Hoy a las mujeres nos quitan la calma, nos sembraron miedo, nos crecieron alas”.

“Gritemos fuerte, nos queremos vivas que caiga con fuerza el feminicida”

“No olvide sus nombres, por favor, Señor Presidente”, ni la fiscalía, ni… ni la sociedad. La vida de las mujeres y el cómo vivan es político y el movimiento de mujeres está haciendo escuchar su voz y sonará más fuerte. El movimiento de mujeres en Colombia exige una declaración política del Estado de una crisis humanitaria de emergencia por la violencia contra las mujeres.

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* El Espectador
@fabicalvoocampo

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