27 septiembre 75… Los mataron, pagaron con su vida Resistir

Pared-pintada-frap-lqsErnesto Rodrigo. LQSomos. Septiembre 2015

27 de septiembre: Los últimos fusilados del franquismo

Hay quienes siguen pensando que aquella entrega, aquella lucha… ¡era una batalla perdida! Pues amig@s, ya sé que es una frase, pero sólo se pierde la lucha que se abandona. Ellos no abandonaron, y les costó la vida. Resistieron sí, mientras otros miraban hacia otro lado, mientras otros pactaban y traicionaban esperando con ansia el momento de sentarse en una poltrona manchada de dolor y de sangre, impulsando la reconciliación entre asesinados y sus verdugos para tratar de enterrar definitivamente la voz del pueblo. Ellos no, los cinco no lo hicieron. No se vendieron, no se resignaron y lucharon con los medios que tenían a su alcance sabiendo que eran la memoria que tendría el futuro y asumieron -como otr@s miles- esa gran responsabilidad. Rompieron el silencio y se enfrentaron cara a cara con la bestia y con todos sus lacayos asesinos.

Siempre que el pueblo se ha enfrentado al fascismo, siempre ha sido una lucha desigual. Muchas veces con las manos vacías contra las balas, piedras contra cañones, escopetas contra ejércitos… pero un pueblo digno y valiente, no abandona su lucha por muy poderoso que sea su enemigo, pues cuando tira p’alante y vence el miedo, lo hace con el convencimiento de que merece una vida mejor donde vivir en paz, porque en la minúscula que le “regalan” sus verdugos, no caben sus sueños ni su dignidad.

Si ante las dificultades, ante el poder de los tiranos, el pueblo se hubiera siempre doblegado, hubiera siempre retrocedido… hoy no tendríamos nada, nada, ningún derecho, ningún espacio, nada. Sólo los derechos que hemos sido capaces de arrancarles, son lo que disfrutamos. Esa es la historia, ¡nuestra historia! y contra eso no se puede ir, pues miles y miles de ojos, manos, cabezas y pies, resistieron para que así fuera, resistieron con su vida si fue preciso, como los cinco del 27 de septiembre: Baena Alonso, García Sanz, Sánchez Bravo, Otaegui y Txiki, los tres primeros militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y los dos últimos de ETA.

«Los mataron, pagaron con su vida Resistir»*. No fueron los únicos, ni fueron sólo ellos los asesinados. Antes y después de sus muertes, hubo otras. Antes y después de que sus jóvenes cuerpos fueran destrozados por la tortura, muchos otros luchadores vivieron aquel sufrimiento. Pero ellos, los cinco de Al Alba, los 5 del 27 de septiembre de 1975, fueron los últimos fusilados del franquismo. Aquel duro, salvaje, miserable franquismo murió matando y con las cárceles llenas igual que había empezado. No pudo ni un solo día prescindir de la tortura, de los asesinatos, del miedo, para mantenerse en pie. Después vino la dicta-blanda con su sucia alfombra extendida por los vende obreros, por los amarillos, por los cobardes y miserables vende patrias, que con apariencia progresista, consiguieron lo que el franquismo y sus sucesores -con su cara más amable- nunca hubieran podido conseguir.

Ellos no, los cinco no. A ellos los mataron, pagaron con su vida Resistir. Cuarenta años después -¡40!- seguimos trabajando para que se haga justicia, porque se rehabilite su memoria, y con ella la de todas las víctimas del franquismo.

* Declaraciones de Iñaki Alonso en Radio Vallekas (audio, clic aquí)

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