Belén Esteban, la cultura, la precariedad y el estado de excepción

Ante una foto tan demoledora como esa de la fila de gentes -protegidas por vallas metálicas- esperando su turno para adquirir el libro de ese producto social llamado Belén Esteban, uno no puede por menos que saltar de su asiento y encomendarse, ya sea a la Virgen de los Desamparados o al mismísimo Gran Timonel de marras.

¿Y qué se puede responder aquí a esa imagen tan reveladora?, en la mismísima esquina de Preciados con la Puerta del Sol…

Ignoro el número de personas que hacen cola delante de esa firma que, si se caracteriza por algo, además de por su buen servicio postventa, es también por la combatividad de sus empleados, sobre todo en las jornadas de huelga… Pero esas personas de variada edad a la cola del Corte -para llevarse la firma de uno de esos pequeños monstruos que crean las revistas del corazón y la telebasura- me animan a pensar que son los mismitos madrileños que hacen cola también para el Cristo de Medinaceli, para ver al Papa en Colón, para agotar el último CD de Alejandro Sanz o del Julio Iglesias, del Miguel Bosé ése, o las concienciadoras canciones de Chenoa, el Bisbal y el Bustamante, por no tirar más hacia la extrema izquierda de la canción de autor en la España de la Belén Esteban. Así, la imagen no me deja claro si la cola llega hasta la Gran Vía, dando la vuelta a Callao, a la FNAC; si regresa por la calle de la Montera -a estas horas ya sembrada de putas llegadas hasta aquí desde los cuatro puntos cardinales-, si se pierde entre los parroquianos que a esas misma horas acuden a misa en la calle del Carmen, o si se limita a lo que vemos ahí: a la puerta misma de esa plaza donde un joven Jorge y otras gentes solidarias hicieron huelga de hambre contra los recortes sociales. Esa Puerta del Sol donde, además de los personajes de Galdós, los del Barea de La forja de un rebelde, la de aquel George Borrow que se alojó en esa villa, padeció cárcel y vendió biblias a lomo de un borrico en la España del XIX; el Madrid de Mesonero Romanos, el de Machado, el de Corpus Barga, el que fotografió Capa y la Gerda Taro, donde pasean sus pregones de ¡vendo oro! los morenos llegados acá desde el vecino continente.

Madrid miliciano y heroico de Miguel Hernández, de María Teresa, de Lorca, de Eduardo Guzmán, de Alfonso Sánchez y de Haro Tecglen; de Alberto Sánchez, de los Tagüeña, Largo, Azorín, Valle…; además de ser testigo de la proclamación de la II República, aquel sin par 14 de abril de 1931. Fue también la plaza que se iluminó durante unas inolvidables con gentes que aún creían que había vida tras la muerte del último dictador, que cabían los sueños tras el fracaso manifiesto del PPSOE, que, como en aquellas jornadas del 15J del setentaisiete, con las primeras elecciones democráticas tras la muerte parcial del franquismo y las del  28O del ochentaidós, con el triunfo del felipismo, que no del socialismo, aún eran posibles las utopías.

Contra esa imagen se hacen trizas todas las mareas verdes de la Educación, las de la Sanidad, la de la Memoria Histórica, que pasea su rabia, sus pancartas, reivindicando justicia y reparación, cada jueves del año, a los cascos mismos de ese caballo del rey Carlos III, que preside día a día las horas de esa plaza mayor de ese pueblo grande que es Madrid, que no es otra cosa, por muchas pinturas que guarden sus museos y mucho euro que inviertan en las riberas del Manzanares.  

Por mucho que se esfuerce lo más digno de ese pueblo en sacar de sí lo poco o mucho que heredaron de noble de aquella generación de hace ochenta años, lo más cutre se empeña en afirmarse en esa realidad de miseria política: la represión policial, el empeño en criminalizar al desgraciado, en lugar de encarcelar a la Infanta, al marido, al que evade el capital hacia paraísos fiscales y al que defrauda a Hacienda.

Qué pensaría de este pueblo hoy aquella Genoveva Forest que un día de hace tal vez cincuenta años, en compañía de otras mujeres, se atrevió a pasear esa misma plaza con un capacho de la compra vuelto del revés, en clara protesta contra la carestía de la vida y como gesto de rebeldía hacia una dictadura con la que tan grande deuda tiene contraída el gobierno actual.

¡Ay!, ese Madrid, que tan ávido está de un espectáculo, tanto da si es la roja la que le echa a la calle como si es el último general rebelde que entra por la Puerta de Toledo con el saludo fascista, también con un canasto lleno de panecillos para los que le esperaban con los brazos tendidos, como se espera al libertador:

-¡Ahí va el valeroso general Millán Astray, héroe en cien batallas, caballero mutilado y fundador de La Legión!

-¡Viva el padre Peyton y su cruzada a favor del Santo Rosario!

-¡Que viva la Virgen de la Paloma!

-¡Que vivan Kubala y Alfredo Di Stéfano, el alcalde Tierno Galván, y el torero, Manolete!; ¡que vivan los 25 años de Paz!, ¡que viva la M30, las obras del Bernabeu y el ministro Girón, las obras del Valle de los Caídos y el Telediario!, ¡viva la libertad de prensa del ministro Fraga, los videoclubes, el desfile en la Castellana y las colas para un plato de comida en la calle del Doctor Cortezo! ¡Viva Felipe González, el conde de Malyalde, Pirri, Amancio, la Pantoja, El Dioni y la Lola Flores! ¡Que viva la señora Aguirre, el Gallardón y Los Changuitos; Gabi Fofó y Miliqui, la Pitita Ridruejo y las apariciones marianas de El Escorial! ¡Viva el Parque Sindical, la Feria del Campo y la espontaneidad de la gente en las manifestaciones de la Plaza de Oriente! Sí señor, ¡que vivan las excursiones al Cerro de los Ángeles, las colas ante el Congreso para ver los orificios en el techo y que viva el 23F también! ¡Vivan los del Frente de Juventudes, los programas de Ana Rosa Quintana! ¡Vivan los estrenos de Juan de Orduña en la Gran Vía, Josetito, la Procesión del Silencio y las Hijas de María! ¡Vivan las caenas ,elJarabo y la castidad!; ¡que vivan muchos años nuestros señores los Reyes y el polvo por una peseta en las escombreras del Paseo Imperial!; ¡viva Cáritas, la Tómbola Diocesana de la Vivienda, la Guardia Civil, la Celia Gámez, la Lina Morgan, la paga del 18 de julio y la de Navidad, y la cola para el carbón, para el agua en la única fuente pública del barrio de chabolas, y la del DNI! ¡Viva el Anís de las Cadenas, el toro de los Osborne y el perro de Rajoy! ¡Vivan las palizas en Gobernación, las doce uvas en Sol y los churros y el chocolate en San Ginés! ¡Vivan los tebeos de Flechas y Pelayos, Hazañas Bélicas y Roberto Alcázar y Pedrín, ¡vivanlos Coros y Danzas dela Sección Femenina y las películas de Paco Martínez Soria, la Lotería Nacional y los combates de boxeo!¡Viva el puré de San Antonio, el ¡Gibraltar el español! y los concursos de la radio y de la tele! ¡Viva doña Elena Francis, el NO-DO, la muñeca Gisela, la mili y el jabón Lagarto; el carné de Familia Numerosa y las rebajas de enero; el Arriba, el ABC, y el Alcázar; el aborto casero, el velo, el cristo en la escuela y en el dormitorio, el luto y la primera comunión! ¡Viva el tío del Pardo, el aceite de ricino, el cine de los frailes, la carne de gato, el bigotito fascista, el caralsol en los cines y en los colegios, el sí, señorito y el sí, mi amo! ¡Viva Fuerza Nueva, la División Azul, la propina, el aguinaldo, la España de las recomendaciones y las influencias, la casa de empeños, Ama Rosa, el café de recuelo y la escapada a Perpiñán! ¡Viva Pemán, Paso, las casas baratas de la Obra Sindical, el tabaco de colillas, y el sindicato vertical! ¡Viva La Collares, el TOP, las señoritas de la catequesis, el Botín, el Díaz Ferrán, la peineta de la Cospedal, El Rey del pollo frito, laeconomía de mercado, la reconversión industrial y el edificio de la plaza de la Lealtad; los Reyes Magos de Oriente, los nobles señores de Repsol y las monjitas de la caridad! ¡Que viva muchos años la Conferencia Episcopal, el SEU, la OTAN y los quintos del 57; las reinas del papel couché, las cacerías de elefantes, la Guardia Mora, la empresa NOÓS, el FEN, los poblados de chabolas y la Ley Wert!, el OPUS, las cuchillas de Melilla, el señor Bárcenas, las torres de Colón, el Sálvame, los soldaditos de plomo, el vino embocado y las gambas de El Abuelo, el botellón, la Reforma Laboral, los abrigos de pieles y los libros de César Vidal! ¡Que vivan las castañas asadas, la trampa en el contador, la subida del IVA, los parquímetros, la Virgen del Pino, la Feria de Abril, las papas arrugás, el papelón de pescaito frito, el golpe de estado, don Pelayo y El Cid Campeador! ¡Viva la jota aragonesa, la leche en polvo de los americanos, el todo a un euro, las pelis de Roció Dúrcal y las de Marisol! ¡Viva monseñor Escribá de Balaguer, el garrote vil, El Cordobés, los hombres de negro y el estado de excepción!…  

Qué guapo belén viviente se podrían montar los de Stop Desahucios –en esa Plaza Mayor del relaxing coffee with milk de la señora Botella, por ejemplo- con todos los desahuciados de este año, y con unos cuantos “maderos” repartiendo caña bendita para desalojar de allí a los okupas.  

Extraño país éste, donde, para exigir más respeto, la mujer tiene que exhibir sus senos desnudos en público, mientras se cierran fábricas y canales de televisión impunemente, el Gobierno incumple sus mismas promesas electorales, se desmontan los servicios públicos más elementales, se merman considerablemente las libertades, los salarios, y un pueblo domesticado y narcotizado por la televisión y el fútbol hace cola, como si aquí no ocurriera nada, ante las administraciones de lotería, ante esa tienda que vende el último juguete electrónico para chicos y mayores. Donde el Gobierno y los jueces promulgan y bendicen leyes mordaza, estados de excepción encubiertos, mientras el pueblo se prepara para recibir un año más a la Navidad, como si esto no fuese con él, mientras la anciana estafada por las preferentes rueda por el suelo golpeada por los agentes de la ley.

Hasta esta precariedad en lo político, en lo cultural, en lo económico, en lo ideológico, nos condujeron los que administraron hasta aquí la casa, la marca España. Ésta era la Comunidad que se nos prometía desde sus promesas de bienestar para todos.

A la precariedad, el fraude político y la represión no se les puede responder si no es de una forma:

 

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

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