Charlie eran ellos

Charlie2-loquesomosIon Arretxe. LQSomos. Enero 2015

Je ne suis pas Charlie pero escribo sus nombres: Charb, Cabu, Wolinski, Tignous… para que nunca se me olviden, a mí que tantas veces imaginé ser uno de ellos.

Je ne suis pas Charlie pero tengo mano para el dibujo, cierto sentido del humor y bastantes ganas de dar guerra, así que me he pasado la vida buscando por los bares, por las calles y las aulas a otros tan idiotas como yo para idear páginas satíricas mejor o peor dibujadas, más o menos graciosas y todo lo guerreras como nos hemos atrevido.

Je ne suis pas Charlie pero estoy casi seguro de que los objetivos últimos del atentado del otro día no eran vengarse de las mofas de una revista aunque, ya de paso, lo hicieran también. Y sospecho, algo muy francés, que tiene más relación con los movimientos de Francia en el tablero mundial -sus intereses en África, par exemple, en la búsqueda de uranio para abastecer sus centrales nucleares allá por Mali y Níger, -musulmanas las dos-, y del paulatino desplazamiento de París como referente cultural, tal como lo conocimos en el siglo XX, en beneficio de los modos de entretenimiento importados e impuestos desde los USA.

Je ne suis pas Charlie pero sé, moi même, que a Georges Brassens le entregaron en vida el Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa y que en nuestra meseta meseteña medio siglo después, a Javier Krahe, que canta y peina canas muy al estilo francés, lo juzgaron por blasfemo.
Gare au gorille!

Je ne suis pas Charlie y por eso no soy dueño de una voluntad indómita que, erre que erre, no se detiene ante nada y tanto me recuerda a la de los personajes cómicos de la ficción.

Dice Robert Mckee en su archiconocidísimo libro El Guión: “Todos los personajes persiguen un deseo contra las fuerzas antagonistas. Pero el personaje dramático es lo suficientemente flexible como para alejarse del riesgo y darse cuenta de que eso podría matarle. El personaje cómico no. El personaje cómico está marcado por una obsesión ciega”.

Je ne suis pas Charlie pero pienso que no es lo mismo burlar que matar, se mire por donde se mire. Y que este episodio podría parecer un diálogo de besugos, un conflicto entre personajes cómicos opuestos, si no fuera por la desproporción de las armas utilizadas por unos y por el terrible daño causado a otros para finalmente acabar ellos mismos muertos.

Je ne suis pas Charlie pero he leído en un libro del francés Bergson que el mayor enemigo de la risa es la emoción, y que no puedes reírte de algo o de alguien cuando estás implicado emocionalmente en ello. ¡Y ya sabemos el componente emocional que tienen las religiones! Por eso hay tantos, entre ellos los del otro día, que no aguantamos ni una broma cuando se tocan nuestros sentimientos, ni soportamos que los que se ríen de nuestras creencias lo hagan, además, porque no creen en lo que nosotros creemos.

Je ne suis pas Charlie, pero como todo quisque soy un ser riente a la vez que irrisorio y ridículo. Y la mejor demostración de un Yo bien amueblado tiene que ver con la reflexión y el saber reírnos de nosotros mismos, aunque estemos tan acostumbrados a tomarnos en serio.

Je ne suis pas Charlie pero pienso que en Euskal Herria las cosas se fueron relajando y los conflictos desanudando cuando, animados por el programa de TV ¡Vaya Semanita! nos sorprendimos riéndonos de nuestros tabús y de lo más sagrado de nuestro particular santoral, al principio tímidamente pero cada vez con más fuerza, con una risa social y contagiosa.

Je ne suis pas Charlie pero creo en el humor como forma poética de asaltar la realidad para desvelar sus trampas y sus secretos.

Je ne suis pas Charlie porque soy mucho más cobarde, mucho menos gracioso y peor dibujante que ellos.

Je ne suis pas Charlie pero cada semana, desde hace tres años, escribo para la revista El Jueves el guión de los Grouñidos en el desierto.

Je ne suis pas Charlie aunque siempre quise serlo.

Je ne suis pas Charlie. Y por eso mismo yo estoy vivo y ellos muertos.

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