Colombia: el lento camino de la renovación política

Por Pedro Santana Rodríguez*. LQSomos.

La ciudadanía colombiana concurrió a las urnas este 13 de marzo para decidir entre tres consultas cuáles serían sus candidatos presidenciales que concurrirían a la primera vuelta presidencial que se realizará el próximo 29 de mayo y para renovar las 107 curules del Senado de la República y las 169 curules de la Cámara de representantes además de elegir las 16 circunscripciones especiales de paz

Los cambios políticos en las sociedades son lentos pues también corresponden con cambios culturales y más cuando se trata de virar de miradas y percepciones conservadoras dominantes en la sociedad hacia posturas progresistas y de cambio, hacia transformaciones de fondo en la sociedad. Ello por cuanto tanto el sentido común como los factores de poder se oponen férreamente al cambio, a ceder posiciones de poder. En Colombia las resistencias son enormes y en muchas ocasiones violentas. Amén de campañas mentirosas, cadenas de mensajes con falsas noticias, oposición y tergiversación de las propuestas de los grandes medios de comunicación que también en Colombia fungen como el partido de la derecha. Cambiar el sentido común mercantilista, competitivo por uno solidario y en defensa del bien común y de las mayorías no es asunto sencillo ni de un día para otro se requieren procesos organizativos, educativos y pedagógicos de largo aliento. De eso se trata la pedagogía política para el cambio social, para la transformación política.

Pues bien, los resultados electorales dejan claro que hay un sector mayoritario de los votantes que se expresaron en las urnas hacia un cambio y eso lo dejan ver las cifras de manera clara. La coalición del Pacto Histórico logró cerca de 5.6 millones de votos de los cuales Gustavo Petro obtuvo 4.5 millones seguido por Francia Márquez que tuvo 783 mil votos, votación significativa para una lideresa ambientalista y negra. De modo que en el espectro de la izquierda esta es la realidad. Pesaron en su favor la conversión de la lucha por la transformación del Congreso con una lista única, cerrada y en cremallera y con la realización de una campaña de plaza pública y un programa de reformas estructurales en temas sensibles de la realidad social y política, así como en un decidido apoyo y respaldo al proceso de paz.

El otro sector del cambio se agrupó alrededor de la coalición del Centro Esperanza con 2.2 millones de votos. Digamos que esta coalición busca el desarrollo y cumplimiento de los Acuerdos de Paz y reformas en temas como la educación y algunas medidas de protección del medio ambiente. Su bajo resultado, como hemos señalado en nuestros escritos anteriores, se debe a sus innumerables errores durante la campaña principalmente a su indefinición programática, sus continuas peleas internas por la falta de definición de unas reglas claras y una expresa política de alianzas. Llega maltrecha a la primera vuelta presidencial. Tendrá que dar un viraje de fondo si quiere conectar con el elector y recuperar parte del espacio perdido. Su discurso de veto contra la izquierda y contra Gustavo Petro es un error y de persistir en esa línea será muy difícil que remonten en esta primera vuelta pues ofrecen no polarizar, pero contradictoriamente vetan al sector que mayoritariamente se expresan por el cambio.

Pero al fin y al cabo estos dos sectores tienen muchas afinidades y en su conjunto sumaron 7.8 millones de votos. Para bien del proceso de cambio sería muy bueno que hubiese un compromiso expreso de apoyo al candidato que del sector progresista pasa a segunda vuelta presidencial para garantizar la derrota del proyecto de la extrema derecha mafiosa que es la que dirige actualmente los asuntos del Estado en Colombia y que en esta ocasión está representada en la candidatura de Federico Gutiérrez. Esta coalición tuvo a Fico como ganador con 2.2 millones de votos y sumó en su Coalición 4 millones de votos. Son el factor del atraso en el país, de las desigualdades toda vez que es esta coalición la que ha gobernado el país por lo menos durante los gobiernos de Álvaro Uribe (2022-2010) e Iván Duque (2018-2022) pero que desde el punto de vista del modelo económico también se mantuvo durante todos los gobiernos desde el año 1990, modelo inaugurado por César Gaviria.

Así pues, lo que queremos plantear es lo que venimos insistiendo desde el año 2018, que se requiere un acuerdo del centro izquierda sin vetos y alrededor de un programa común, preciso, bien estructurado, que comprenda las reales transformaciones que el país requiere y que ese programa sea el programa del gobierno del Cambio. Volvemos a reiterar hoy que la tarea superior es la de desalojar a las mafias del narcotráfico y de la corrupción que son las que gobiernan con Duque y quieren perpetuarse. Esas mafias son las que hoy están coaligadas alrededor de la candidatura de Federico Gutiérrez, allí confluyen todos los poderes fácticos que mantienen el nefasto modelo neoliberal que ha traído la ruina y la pobreza de las mayorías nacionales.

A mi juicio la principal equivocación del Centro es no entender que se requiere de un bloque de centro izquierda para derrotar a esas mafias, a esos clanes y que esa es la terea principal. Se podría llegar a ese acuerdo antes de la primera vuelta sí, pero parece poco probable. por los reiterados vetos del hoy candidato Sergio Fajardo a Gustavo Petro lo cual es un error monumental y ha quedado claro con los resultados electorales del 13 de marzo. Pero, si no se puede un acuerdo antes de primera vuelta si sería necesario que los demócratas que están en la Coalición del Centro Esperanza se comprometieran a brindar apoyo franco a quien pase a segunda vuelta de las fuerzas progresistas. No hacerlo es hacerle el juego al bloque mafioso alrededor de la candidatura de Fico Gutiérrez. Así de claro.

Ahora bien, si el esfuerzo o la tarea superior es la derrota del proyecto mafioso y corrupto, hay que atraer para ese proyecto a todos los sectores posibles, repito alrededor de un programa preciso y claro de transformaciones y de cambio. Si el partido liberal quiere llegar a esa coalición deberá ser bienvenido, pues la candidatura de Petro no tiene sino dos espacios sobre los cuales crecer para llegar a la presidencia. Una campaña fuerte para incidir sobre la masa abstencionista que este 13 de marzo fue del 54%. Es claro, nuestra democracia no logra convocar a las mayorías para que decidan, la ignorancia política y la falta de compromiso con los destinos del país son lo que expresan las mayorías nacionales que tampoco concurrieron para refrendar o rechazar los acuerdos de paz. Hay que trabajar sobre esos sectores para que inscriban su cédula y participen en las elecciones del 29 de mayo.

El segundo sector es el del partido liberal oficial que dirige César Gaviria que con sus 15 senadores electos se ha convertido en una fuerza decisiva para conformar mayorías en el Congreso. De todas formas, ese acuerdo debe ser concreto alrededor de un programa, debe ser público y transparente. Si se lograra un acuerdo con el liberalismo es posible pensar que el candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, pudiera ganar en primera vuelta. Ya veremos.

Avance significativo en el congreso para las fuerzas progresistas. Los riesgos de fraude

El avance de las fuerzas progresistas en el Congreso es muy importante. Las 17 curules, pues las informaciones que provienen de los escrutinios, darían ese número al Pacto Histórico, que la consolidaría como la lista más votada y como la primera fuerza política en el Senado de la República. Informes provenientes de los escrutinios municipales indican que el Pacto Histórico recuperaría más de 450 mil votos, lo que le daría una representación de 20 senadores. Aquí hay un lastre oscuro sobre la registraduría, los riesgos de fraude son reales y esto debe aclararse hasta llegar al fondo de por qué no se registraron esos votos en el correo rápido. Nunca en la historia republicana se había logrado que una fuerza de izquierda lograra este número de curules que, sumadas las 25 propias y las cuatro de coalición con la Coalición Alianza Verde, en la Cámara de Representantes, les da una fuerza significativa, aunque no decisoria, para afrontar la agenda legislativa que requiere el país. Ha sido una dura batalla y también hay que decirlo que la estrategia utilizada por las fuerzas del Pacto Histórico fue acertada: unidad de todos los sectores de la izquierda, lista única cerrada y cremallera, lo que les dará una importante representación a las mujeres.

El esfuerzo de renovación se completa con las 14 curules obtenidas por la Alianza Verde centro esperanza en el Senado de la República y las dos curules de la circunscripción indígena. También muy importante las 14 curules a Cámara de la Alianza Verde. Hasta allí llega la renovación pues como ya se indicó las mayorías siguen aún en manos de sectores tradicionales. Si se lograran sumar los liberales y los cinco senadores de la lista de los comunes este bloque apenas lograría 52 de los 107 senadores que lo componen. Un gobierno alternativo tendría que negociar para lograr mayorías en el Congreso que siguen estando en manos de los partidos refractarios al cambio.

* Pedro Santana Rodríguez es Director de la Revista Sur

Colombia – LoQueSomos

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