El personal no estaba allí para el “casting” de una peli de romanos

marcha-lqs-poedmosÁngel Escarpa Sanz. LQSomos. Febrero 2015

Como madrileño, como español y antifascista, me complace ver esas imágenes de la Marcha por la Dignidad, la Marcha por el Cambio y las mil y una concentraciones contra este gobierno reaccionario que no cede ni a una sola de las demandas de éste pueblo.

El pulso, sin duda, puede ser largo, puede ser que muchos caigamos en el camino, víctimas de las políticas regresivas del PPSOE, pero, independientemente de los resultados inmediatos de estas movilizaciones contra esto y aquello, lo importante es que nos posicionamos, sin el menor género de dudas, del lado de los más débiles.

Termino de ver el vídeo de esa Marcha por el Cambio de las gentes de Podemos, y no quepo en mí de gozo al ver a tanto veterano de otras tantas y tantas movilizaciones: por la amnistía, por la legalización del PC, por aquellos abogados asesinados hace ahora 38 años, por la salida de España de la OTAN… por las mil y una causas que se nos han pedido a las gentes obreras que salgamos a las calles para hacer valer nuestros derechos, para afirmarnos una y otra vez como seres libres.

Miles de manifestantes invadían de nuevo esa entrañable Puerta del Sol de Madrid y no era para participar en una de aquellas pelis de romanos de Samuel Bronston, no era para comernos las uvas bajo la convocatoria de las campanadas del edificio que fuera lugar de detención y de tortura en tiempos del “extinto”; no era que El Corte Inglés se hubiera liado la manta a la cabeza y estuviera haciendo el 50% de descuento en todas sus existencias ni que la Belén Esteban nos amenazara de nuevo con firmar una segunda parte de sus memoria. No, no era para sacar entradas para una nueva entrega de La guerra de las galaxias, ni tan siquiera era para vitorear a algún torero o para recibir y aplaudir al Real Madrid, tras una “gloriosa” temporada de éxitos.

La gente ocupaba de nuevo la Puerta del Sol para dar testimonio de aquellos días en que un simple grito de ¡Libertad! podía ser suficiente argumento para que los “grises” te apalearan calle Victoria arriba; para exigir una vez más al Gobierno que cese en sus crueles medidas económicas, que, en el colmo del sadismo, impiden que en determinados hogares se encienda la calefacción en lo más cruel del invierno.
La gente con restos de dignidad de esos pueblos de la Comunidad de Madrid se desplazó en autocares hasta la capital y no fue para escuchar cantar a Julio Iglesias ni a la Mónica Naranjo; vinieron a exigir que se les vuelva a tratar como lo que son: “personas humanas”, que dicen los de la “raza calé”.

Pero, más allá de las justas reivindicaciones de otra hora, también les llevaron hasta esa plaza los sueños, la ilusión, las promesas de ese nuevo Partido que recoge las banderas de la agitación y la rebeldía por todo el Estado. Ya no es que exijan la derogación de la “ley mordaza”, la jornada de 35 horas, para que haya trabajo para todos; el derecho a la sanidad gratuita, la educación gratuita, el aborto libre, la libertad de Alfon o de cualquier activista de izquierdas. Ahora llegan hasta allí acompañados por quienes les prometen, con su entusiasmo y la fuerza de sus votos, formar gobierno en un futuro más o menos cercano.

La Puerta del Sol, que fuera testigo ayer de tantas y tantas manifestaciones reivindicativas del Primero de Mayo postfranquista, recibió hace unas horas a todos los ciudadanos que no tuvieron su “Mayo del 68”, tantos y tantos que no habían nacido para saber de las ejecuciones de comunistas, anarquistas, republicanos que desaparecieron en la niebla de las madrugadas de la larga noche franquista; a todos los que no pudimos celebrar la liberación soviética del campo de Auschwitz, aquellos hombres y mujeres que no pudimos echarnos a las calles de nuestros pueblos para celebrar con “sidrina” el fin de la Segunda Guerra Mundial, porque el dictador no fue llamado a Núremberg ni cedió en la represión aquí.

Lo que estas gentes quieren no es ya que les suban una peseta el sueldo ni que haya libertad de expresión. Pocas veces en la historia de la España reciente ha quedado más marcha-podemos-lqsclaro que ahora lo que se exige, más allá de un cambio de gobierno, es un cambio de cultura en la administración de la cosa pública. Lo que se precisa ya no es un nuevo gobierno que reemplace al anterior, sea éste del PSOE o del PP (en el ochentaidós, en el noventaiséis), como ocurriera en la Transición. Ahora, quemados ambos partidos en los cuarenta años de postfranquismo, lo que nuestras gentes quieren es, inequívocamente, la recuperación de la soberanía nacional, ni más ni menos que -aunque no les guste a tantos y tantos- en Bolivia, en Ecuador, en Cuba, en Uruguay, en Grecia; cualquier lugar donde, los mercados, la “troika”, el G7, el FMI o la madre que los parió a todos ellos juntos, no desplace a la voluntad popular de los desaguisados que cometieron los gobiernos de turno y los arroje en brazos de los tiburones del sistema.

No es posible que los veteranos de aquellas luchas de ayer, los jóvenes que no vivieron la pasada dictadura, miren hoy atrás con nostalgia y, desde la camilla del abarrotado pasillo de un hospital de la Seguridad Social, desde aquellos años de los que oyeron hablar a los más viejos, puedan llegar a poder añorar un pasado de conquistas sociales, si bien con millares de presos en las cárceles todavía.

Lo peor que le puede ocurrir a un pueblo no es caer en manos de un gobierno de desaprensivos delincuentes que entregan al país en manos de otros delincuentes foráneos. Lo peor es perder la capacidad de soñar. Y esa capacidad de soñar, aunque nos pese a los que venimos militando en las organizaciones más o menos radicales, se la están devolviendo ahora mismo a las gentes esos jóvenes rostros de la organización Podemos, mientras se debate si confluencia sí o si son galgos o podencos los de Pablo Iglesias y Errejón.

Es posible que mañana todo salte por los aires, como en el pasado, o que todo acabe como “el rosario de la aurora”. Como aquellos que en el exilio mejicano echaban las culpas de la pérdida de la guerra a los comunistas, en tanto éstos se la echaban a los anarquistas. Podemos vernos en la triste tesitura de, por no apoyar hoy a unos “recién llegados”, desaprovechar una oportunidad de oro. Y no estoy sugiriendo aquí a nadie que queme el Libro Rojo de Mao ni que descuelgue de la pared su “poster” del Ché Guevara. Creo que éste, sin claudicaciones, es un momento de grandeza y generosidad política, si no queremos pasarnos la vida bebiendo el amargo vino de la derrota.

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7 comentarios en “El personal no estaba allí para el “casting” de una peli de romanos

  • el 3 febrero, 2015 a las 15:00
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    También me engañó (a medias) Felipe González, pero pronto tiró la careta.

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  • el 3 febrero, 2015 a las 14:58
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    Esta casta de parásitos ya lleva cuarenta años chupando del voto. Que venga Podemos, que venga quien sea, pero que PP y PSOE se vayan a tomar…

    Me imagino que ese ha sido el razonamiento de los griegos que votaron a Syriza. Si un fascismo neoliberal se instala en Europa será infinitamente peor que todos los conocidos hasta el presente.

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  • el 2 febrero, 2015 a las 21:42
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    ¡Hay que joderse! desde aquellas disquisiciones entre los marxistas-leninistas, los revisionistas, los troskos, … los luxemburguesas… y los intermedios y los otros, los burgueses y sus aliados… ¡Seremos capaces, en los últimos años de nuestra vida, de hacer algo de provecho más allá de encontrarnos en manifas! ADELANTE

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  • el 1 febrero, 2015 a las 09:00
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    Ángel, el amargo vino de la derrota ya lo padecimos en 1982 cuando el estafador de las capas populares Felipe González accedió al salón, no se si oval, de la Moncloa dilapidando el entusiasmo acumulado en las masas. Pero lo curioso del caso es que artículos periodísticos de politólogos aspirantes a filósofos de la derecha pero también de la travestida izquierda, muy, pero que muy parecidos en contenido a éste, inundaron en aquellas fechas los aparatos de transmisión ideológica del capital en clave de alineación y orientación de esas masas para con la socialdemocracia. De aquellos polvos, estos lodos. ?Volverá a consumarse una nueva estafa bajo el celofán Podemos,¿….. ?Soportará el club de fans de Iglesias las embestías de la oligarquía de querer pinchar en el hueso de sus intereses si obtiene la victoria electoral,¿…. ?Esta dotada esta militancia podemista de suficientes glóbulos rojos en sus componentes ideológicas como para librar las batallas necesarias ante enemigos tan poderosos¿…. Veremos lo que nos depara el incierto futuro inmediato. Como el tigre…cautela y sagacidad. Salud

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    • el 1 febrero, 2015 a las 21:55
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      Prefiero equivocarme hoy con estos, que pasarme otros 40 años esperando a los salvadores del PCPE o el PC(ML), que ya los conozco. Ilusión e ilusionismo pueden ser sinónimos, pero las gentes de Podemos les están dando un solemne tirón de orejas a los partidos y sindicatos en los que tantos de nosotros militamos hoy. Por si acaso, yo no los votaré, pero saldré a la calle cada vez que convoquen y me alcance la salud.Gracias por los comentarios. Salud y República, compas

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  • el 1 febrero, 2015 a las 01:39
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    “Que se privatice Machu Picchu, que se privatice Chan Chan, que se privatice la Capilla Sixtina, que se privatice el Partenón, que se privatice Nuno Gonçalves, que se privatice la catedral de Chartres, que se privatice el Descendimiento de la cruz de Antonio da Crestalcore, que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos”.

    https://www.youtube.com/watch?v=roYpKnWYrLM&x-yt-cl=85114404&x-yt-ts=1422579428

    Texto original de Saramago:

    «Privatize-se tudo, privatize-se o mar e o céu, privatize-se a água e o ar, privatize-se a justiça e a lei, privatize-se a nuvem que passa, privatize-se o sonho, sobretudo se for diurno e de olhos abertos. E finalmente, para florão e remate de tanto privatizar, privatizem-se os Estados, entregue-se por uma vez a exploração deles a empresas privadas, mediante concurso internacional. Aí se encontra a salvação do mundo… e, já agora, privatize-se também a puta que os pariu a todos.»
    José Saramago – Cadernos de Lanzarote

    http://dilemmasanddelusionslife.blogspot.com.es/2011/06/privatizem-puta-que-vos-pariu.html

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  • el 31 enero, 2015 a las 23:27
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    Esperemos que no tengan que vivir lo que vivimos, y eres de los pocos que claramente expones dejar viejas ideologías, viejas por rancias, se les pasó el tiempo, solo hay que mirar atrás por sus logros primigenios, y aborrecer el desarrollo que llevó al desencanto de muchos de nosotros, porque no comprendíamos que algunos de nuestros camaradas se anclaran en la intransigencia.

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