Gallardón y los julios del franquismo

Después de un tiempo de silencio, volver a la tecla para mostrar el cabreo que me ha provocado el titular de Gallardón, en su Razón, podría ser interpretado como que he caído en la trampa mediática que es  el titular de este domingo, aquellos que muchos denominan noticia árbol porque no nos deja ver el bosque. Pero el bosque, a pesar de los incendios como los triunfos deportivos, las polémicas sobre vestimentas olímpicas, el caso Publio Cordón, los asesinatos masivos americanos y las fiestas populares, con los que nos quieren entretener en extinciones que solo afectan a matorral bajo, es frondoso y visible. El bosque azul de los desmanes de los sinvergüenzas del gobierno del PP se ve desde cualquier planeta y sin telescopio, y cuanto más te alejas mejor lees su mensaje: golpe de estado.

No sabemos porque al fascismo le gusta el verano para dar sus golpes de estado debe ser tantos años de glorias colonialistas y el africanismo que corre por las venas de quienes entraron con mayoría absoluta como Atila en el Congreso, mintiendo con gran cinismo a los incautos que se la regalaron en las urnas. Nadie dijo que el pueblo es sabio más que quien se ve refrendado por éste para gobernar, para los que vivimos en eterna oposición está máxima nos parece de una generosidad sin límites.

Desde que Rajoy fue nombrado presidente se nos vino encima el Bienio Negro y utilizo la comparativa porque cuando estaba ZP el PP hablaba de que su gobierno le recordaba los desmanes de la República y que eso se tenía que acabar. Pues bien, como los señores del PP tienen prisa y no pueden estar un par de años preparando un golpe de estado se han puesto a trabajar duro y en unos meses su sombra azul ha caído siniestramente sobre nuestras cabezas. Como la historia es caprichosa los mineros encendieron la chispa revolucionaria como en el 34 y la represión cayó sobre ellos, pero como se tienen que guardar ciertas normas, no mandaron la infantería a sembrar la muerte en las cuencas mineras, solo a darles de palos. Llega julio y el gobierno da su golpe de estado, asestando golpes de desgracia entre la población más desprotegida,  siguiendo aquellas máximas de oprimir al más débil que tanto gusta a la ultraderecha católica. Y podrán decirme que me olvido del 36 y del Frente Popular, pero es que hay prisa por resolver la cuestión y como este frente no está más que gestando, ellos que tanto aman la vida del feto, se ven obligados con todo el dolor de sus religiosos corazones a practicar un aborto necesario para seguir con su campaña por esta su España. Como respuesta a su bando publicado en el BOE de hace dos viernes, donde empiezan las primeras ejecuciones masivas del maltrecho estado del bienestar, torturado y encarcelado desde hace ya un tiempo, cientos de miles de amigos y familiares gritan con rabia clamando venganza en las calles, con la palabra como arma rememorando otro 19 de julio. Para remate y colofón en estos días se aprueba una nueva ley en el Congreso donde el glorioso movimiento nacional a instancias de los lacayos de CIU se ponen de acuerdo para instaurar la represión y robarnos nuestros derechos fundamentales condenándonos a la clandestinidad. El eje Madrid-Berlín nos ahoga y la resistencia francesa de Hollande, que abre la bombona de oxigeno de los derechos y libertades, es la esperanza de una Europa por la que galopan los jinetes del Apocalipsis bajo el nombre de FMI, BCE, Neoliberalismo y Fascismo. Panorama catástrofe que ahora podemos cambiar reescribiendo la historia, mirando atrás para aprender de los errores cometidos y hacer un frente de resistencia y lucha para derrocar este golpe de estado que nos desangra internamente sin dejar marcas aparentes, pues la vida sigue su capitalista ritmo. Al que tiran del tren porque no puede pagar el billete simplemente desaparece, o por lo menos así ha sido hasta ahora.

Pero paralelismos aparte, volvamos a Gallardón y a su titular de hoy, día del señor: “la malformación del feto no será ya un supuesto para abortar“. Quizá lo que quiere Gallardón en su retorcido concepto nacionalcatólico de protección de la vida es que la mujer embarazada, sin recursos y con corazón, se suicide. Al fin y al cabo una roja, una feminista, una descarriada menos para su sistema de familia y orden.  Porque es harto sabido que a la Iglesia, que es quien presiona en estos menesteres, solo tiene interés en el nacimiento, pero lo que pase después de este le importa un comino. Por eso en África mientras el SIDA devoraba el continente la Santa Madrastra Iglesia amenazaba con el infierno, que ahora pongo, ahora quito, a quienes usaran el preservativo. Así que qué le importa a la Iglesia y a la Justicia del gobierno que una vez nacido el feto con malformaciones no haya quien ampare al nuevo súbdito del destronado de WWF. Qué importa que no haya sanidad pública universal que desmantelada no le pueda aliviar, que no exista una educación pública gratuita, de calidad y especializada que le ofrezca una oportunidad de una vida mejor, que no existan centros de atención para estas personas si se quedan solos o que se dinamite la ley de dependencia para que su vida sea un infierno. Qué pretenden, qué se haga como antaño, que se les ataba a un mueble a su suerte mientras la familia tenía que ir a buscarse el pan. Esta gentuza de moral indecente solo ve en blanco y negro como en el NO-DO, que nos hicieron tragar durante décadas de oscura doble moral, donde los pobres se cargaban de hijos o las mujeres morían o quedaban estériles por abortos mal practicados o acababan en prisión, mientras las ricas tenían sus hijos para que se los cuidara otra o iban a abortar al extranjero con el beneplácito del cura de turno, quien veía su cepillo lleno cada domingo.

Por eso estas noticias árbol no es que no nos dejen ver el bosque es que nos lo muestran con total nitidez, un bosque fascista que con sus retorcidas ramas y disciplinadas hojas no dejan pasar el sol matando toda posible vida a sus pies. Y ahí, a sus leñosos pies, nos moriremos nosotros y los pequeños árboles de unidad, de libertad, de lucha, de verdad, de justicia, de derechos, si no cogemos el hacha y empezamos a talar esos viejos árboles de muerte y represión que llevan creciendo desde otro julio, un julio de 1936.

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