¿Juzgar a Fidel Castro? Juzguemos primero la historia de Cuba

revolucion-cubana-viva-loquesomosMikel Itulain*. LQSomos. Noviembre 2016

Los EE.UU. están comprometidos en asegurar que los recursos de América latina estén disponibles para la economía americana de la forma en la cual la economía americana las desea. Es parte de un modelo global, pero por supuesto, la huella es más fuerte en la cuenca del Caribe, donde la influencia del poder americano ha sido la más grande durante el mayor tiempo (1).

La Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt se aplicarían con vigor en todo el siglo XX por parte de EE.UU, imponiendo sus criterios e intereses a las otras naciones de América. Especialmente notorio fue y sigue siendo en el Caribe y en América Central. Podríamos llamarla en su relación con EE.UU. como la gran deseada.

Cuando la élite estadounidense consiguió desplazar a los españoles en su papel de dominador y explotador de la isla, se abrió para ellos un futuro lleno de oportunidades para hacer grandes fortunas. A un paso de EE.UU., con puertos excelentes, con un clima fantástico para la explotación de cultivos, siendo el paraíso de la diversión y el relax, junto a una posición estratégica extraordinaria de antesala protectora de la nación norteamericana, la hacían el sueño de las ambiciones de expansión de una potencia ya naciente.

Tras la supuesta guerra de liberación de la isla, que ya se ha comentado en el capítulo “EE.UU. como potencia mundial”, el país norteamericano enseguida empieza a imponer sus intereses. Pero no olvidemos que aquella guerra también se le hizo ver a la gente de los Estados Unidos como una guerra humanitaria, una guerra de liberación de la tiranía y la crueldad española. Que realmente existía, pero que no era el motivo real de la contienda. A finales del siglo XIX ya existían las llamadas “guerras humanitarias”, en realidad han existido siempre y siguen haciéndolo, como vimos aquellos días de primavera del año 2011 en África. Nada tienen que ver con temas humanitarios, pero el modelo funciona, por eso se sigue utilizando. El papel de los medios de comunicación sigue siendo clave y lo hace bien, porque sigue convenciendo a la gente, principalmente porque no tienen otra fuente de información en la escasa pluralidad y libertad de los mass media estadounidenses y también de los europeos.

En realidad EE.UU. nunca quiso una liberación real de Cuba, lo que quería era que el tesoro caribeño cayese en sus manos. Esto ya lo expresó Thomas Jefferson, indicando que si España dejaba de tener control sobre la isla, los EE.UU. deberían salvaguardar sus propios intereses (2).
Tras la revuelta de los esclavos de 1791 en Haití, la potencia norteamericana temió que el ejemplo se extendiese a Cuba, por lo que veía como una amenaza cualquier intento de liberación de la isla. Lo que más temían era una revolución como la de Haití, donde los esclavos negros se hiciesen con el poder. Otro gran temor era que cayese en manos de los británicos. La presencia de la flota británica disuadió durante mucho tiempo a los dirigentes estadounidenses de intentar una ocupación militar (1). Así, EE.UU. comenzó a preparar la situación de una forma más sosegada pero sin demora, entablando contacto con los terratenientes cubanos.

Un “apéndice natural” de Estados Unidos y las leyes de la gravitación:

John Quincy Adams, que fue vicepresidente y presidente estadounidense, lo veía así:
Esas islas son apéndices naturales del continente norteamericano (2).

Adams, según lo que él denominaba “las leyes de la gravitación política”, haciendo una analogía con las de Newton en física, expresaba que Cuba caería como un fruto maduro en las manos de EE.UU., solo era cuestión de esperar un poco más. Simón Bolívar fue advertido por EE.UU. y por Gran Bretaña de no intentar una liberación de Cuba, pese a que se lo habían solicitado desde la isla.
…los Estados Unidos se oponían, desde los comienzos de 1800, a la liberación de Cuba. Mantuvo esa posición hasta el final de siglo, y de hecho conquistó Cuba e hizo de ella una colonia, bajo el pretexto de liberarla de España. Y continuó efectivamente como una colonia estadounidense hasta que Fidel Castro llegó al poder en 1959 (1).

El sometimiento a EE.UU. tras la “liberación” era evidente. En 1901 se redactó y aprobó la Constitución cubana. Pero el Congreso estadounidense también aprobó la enmienda Platt, por la que podían intervenir en los asuntos de Cuba cuando lo estimasen oportuno. Pese a algunas reticencias cubanas de la Asamblea Constituyente, EE.UU. planteó que se aceptaba eso o se mantenía una ocupación completa de la isla. En la enmienda Platt se indicaban por ejemplo en sus puntos III y IV, cosas como:

III.- Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la Independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que con respecto a Cuba han sido impuestas a los Estados Unidos por el tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.

IV.- Que todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba, durante su ocupación militar, sean tenidos por válidos, ratificados y que todos los derechos legalmente adquiridos en virtud de ellos, sean mantenidos y protegidos (3).

Para las elecciones se utilizaba el sufragio ilustrado y censitario, es decir, que debían saber leer y escribir y además tenían que tener una cantidad de 250 pesos en propiedades. El propósito era excluir a los esclavos y a todo el sector social más empobrecido y abandonado, que eran la mayoría entre la población, evitando de ese modo a quienes sí estaban interesados en cambiar las cosas.

En 1902, con el nacimiento de la República de Cuba, es elegido presidente Tomás Estrada Palma. En su reelección se produce una insurrección como consecuencia de haber existido fraude. Ante ello Estrada llama a la intervención militar estadounidense en septiembre de 1906. EE.UU. intervino y el secretario de Guerra estadounidense, William H. Taft, tomó el cargo de Gobernador Provisional de Cuba, que daría paso a quien ocupó la gobernación del país, Charles E. Magoon. La intervención estadounidense tuvo como resultado la corrupción, el despilfarro y la represión de quienes mostraban su malestar. El soborno era un modo habitual de proceder, gastándose por ejemplo en las obras públicas hasta siete veces más de lo que debían costar. También se pagaban sueldos por cargos implantados pero sin trabajar realmente. Todo esto sentaría un precedente que habría de repetirse en los siguientes gobiernos, donde la corrupción y la opresión fueron ya parte de su funcionamiento. El motivo de estas intervenciones era evitar cualquier independencia real de Cuba y defender los intereses de las inversiones norteamericanas en la isla. La llegada de Gerardo Machado a la presidencia en 1925 supone un ejemplo de ello, donde se prima el beneficio de las empresas estadounidenses y a la élite económica local. El rechazo de la población pronto se hizo patente, hasta tal punto que pese a la fuerte represión el dictador tuvo que huir del país en 1933. Ese año EE.UU. ayuda a que llegue a presidente Carlos Manuel Céspedes, que no podrá gobernar ni siquiera durante un mes, ya que Fulgencio Batista da un golpe de Estado el 4 de septiembre de 1933. Tras él se establece el gobierno de los Cien Días, con Ramón Grau como presidente y Batista como jefe del ejército. En el poco tiempo que dura toma medidas de apoyo a la gente menos pudiente y ataca al sometimiento a EE.UU., criticando la enmienda Platt. Este Gobierno no es reconocido por el país norteamericano.

Después viene un periodo, de 1937-1945, en el que se suceden gobiernos que hacen mejoras significativas, se implanta la Constitución de 1940 y se legaliza al Partido Comunista en 1939, como Unión Revolucionaria Comunista. De 1940 a 1944 gobierna Fulgencio Batista, que recibe el apoyo del partido comunista. A este gobierno le siguieron los de Ramón Grau y Carlos Prío Socarras, quienes reprimen a competidores políticos y establecen una fuerte censura. Como resultado de ello surge una escisión del Partido Auténtico que gobernaba, encabezada por Eduardo Chibas, con el Partido del Pueblo Cubano -ortodoxo-. Como se preveía que en las elecciones de 1952 iba a ganarlas este partido, Fulgencio Batista dio un nuevo golpe de Estado, esta vez con la intención de mantener una dictadura duradera. Llega al poder el 10 de marzo de ese año y una vez en él elimina la constitución de 1940, anula las libertades y la autonomía universitaria. También instaura la pena de muerte. El apoyo a las inversiones norteamericanas es decidido y se les da todo tipo de ventajas económicas y legales. Al no poder existir reclamación por irregularidades o abuso hacia los trabajadores, la explotación descarnada se convierte en norma. Es un periodo de gran represión y brutalidad hacia la población pero que, por el contrario, es de gran estabilidad para los intereses de EE.UU. El daño a la propia riqueza del país era evidente, al convertirse en un mero exportador de algunas materias primas y no generar riqueza propia.

Cuba compraba en Estados Unidos no solo los automóviles y las máquinas, los productos químicos, el papel y la ropa, sino también arroz y fríjoles, ajos y cebollas, grasas, carne y algodón. Venían helados de Miami, panes de Atlanta y hasta cenas de lujo desde París. El país del azúcar importaba cerca de la mitad de las frutas y las verduras que consumía, aunque solo la tercera parte de su población activa tenía trabajo permanente… Trece ingenios norteamericanos disponían de más del 47% del área azucarera total y ganaban alrededor de 180 millones de dólares por cada zafra.

Había en Cuba, en 1958, más prostitutas registradas que obreros mineros (4).
La respuesta a esto fue la formación de un grupo dirigido por Fidel Castro que intentó sucesivamente cambiar el régimen. Contra los deseos y expectativas de la élite norteamericana Fidel Castro triunfa en su revolución, provocando la salida de Batista el último día del año 1958. Tras el fin de la dictadura, Castro se establece como Comandante Jefe de las Fuerzas Armadas. Según el documento elaborado por los revolucionarios, conocido como El Manifiesto de Sierra Maestra, sí aceptan que haya elecciones si hay seguridad de que van a ser libres y no mediatizadas. Esta voluntad la expresan así en el Manifiesto elaborado el 12 de julio de 1957:

Las elecciones deben ser presididas por un gobierno provisional neutral, con el respaldo de todos, que sustituya la dictadura para propiciar la paz y conducir al país a la normalidad democrática y constitucional (5).

Pero una vez en el poder no se convocaron elecciones, el motivo explicado fue que se había demostrado ya en el pasado que EE.UU. no iba a permitir unas elecciones libres e iba a interferir si no le gustaba el resultado y razón no les faltaba. Aunque también sirviese esto para asegurarse el poder ellos mismos y evitar cualquier competencia.

Estados Unidos más por las malas que por las buenas:

Las medidas que iba a tomar el nuevo gobierno de la Revolución no iban a agradar nada a los dirigentes de EE.UU., donde hasta la fecha habían gozado de unos privilegios e impunidad bastante escandalosos. Los ataques y presiones estadounidenses que vinieron después no hicieron sino aferrar más al nuevo gobierno en su postura, haciendo difícil una apertura hacia uno más democrático.

En enero de 1961 Eisenhower terminó con las relaciones diplomáticas con Cuba. Pero ya desde 1959 la CIA estaba planeando acciones subversivas y la Administración Eisenhower buscaba el modo de derrocar la Revolución. Y lo querían hacer de la forma más disimulada posible.

De tal forma que se evite cualquier apariencia de intervención de EE.UU. (1)
La potencia norteamericana ya había intentado ahogar económicamente a la isla, no comprando su principal producto, la caña de azúcar, y no suministrándole petróleo. Esto hizo que Cuba tuviese que buscar ayuda en la URSS, de donde recibiría el combustible y donde vendería la caña. Las compañías de capital norteamericano en Cuba se negaron a procesar este petróleo, esto provocó que el Gobierno decretase la nacionalización de las empresas. Pero como el chantaje económico no dio resultado, se recurrió al uso de la violencia. El 14 de abril de 1961 intentaron una invasión de la isla, a través de la Bahía de Cochinos. El ataque lo organizaba la CIA y lo llevaban a cabo elementos que habían salido de Cuba tras la llegada de Castro. El material bélico era de EE.UU., en él se incluían inicialmente: dieciséis bombarderos B-26, cinco tanques M-41, aviones de transporte, lanchas, barcos, jeeps, cañones, morteros, etc. Como un ataque de tal magnitud era muy descarado, ya que haría ver la implicación directa de EE.UU., se redujo a la mitad el número de bombarderos y se cambiaron los planes de ataque. La misión aérea de destrucción iba con banderas cubanas en el fuselaje con el fin de engañar y bombardearon varios aeropuertos militares. Al día siguiente del bombardeo Fidel Castro afirma el carácter marxista y socialista de la revolución, como consecuencia del ataque militar y del embargo económico de Washington. El desembarco en Bahía de Cochinos pudo ser contenido por el Ejército cubano y lo derrotaron antes de que pasasen 72 horas, para evitar que se pudiese alegar que había un gobierno provisional que diese pie a una invasión de la armada estadounidense. Los mercenarios que participaron en el ataque y que fueron detenidos en Cuba, fueron posteriormente canjeados a EE.UU. Kennedy los homenajeó en 1962, para que no quedasen muchas dudas de a quien servían realmente.
El fallo de la invasión militar condujo a que se atacase Cuba con acciones terroristas de menor intensidad, destruyendo instalaciones y cultivos, también matando a personas y con numerosos intentos de asesinato contra Fidel Castro.

Durante 30 años, los Estados Unidos ha llevado a cabo guerra terrorista contra Cuba, volando fábricas y aplicando un embargo muy severo, porque teníamos que defendernos de “la amenaza rusa”. Ya no hay más amenaza rusa. Entonces, ¿qué ocurre? Estados Unidos prolonga sus ataques sobre Cuba. Esto nos dice exactamente como de importante era la amenaza rusa… (1)

El que no funcionasen estos métodos violentos hizo que las administraciones estadounidenses optasen por otra táctica también muy dañina, el embargo. Con él trataban de aislar al país y lo hacían de forma bastante efectiva debido al enorme poder de EE.UU. Con este proceder esperaban que Cuba colapsara, que la población llegase a un extremo de desesperación y miseria que la hiciese volverse contra su gobierno y de alguna forma desestabilizara el sistema. Dando la excusa perfecta para que la élite norteamericana pudiese enviar a los marines y demás apoderándose del país, e indicando que lo habían liberado de una dictadura y que habían traído la democracia. Obviamente esto tampoco tenía ni tiene nada que ver con la realidad ni con sus intenciones, pero ya se encargarían todos los canales y periódicos de venderlo así, ya que ningún mass media se atreverá a desobedecer las órdenes y el consenso establecidos por las grandes corporaciones. Quedando el verdadero objetivo oculto, que es someter a Cuba y explotarla en beneficio de los grandes negocios y en perjuicio de la gente de Cuba. Como le ocurrió y le ocurre a Haití o le ocurría a Cuba.

Algunas de las cosas que también preocupan de Cuba a los dirigentes norteamericanos es la dedicación que da el gobierno de esa nación a la educación y a la sanidad. Estando disponible para todos y con el mayor nivel de calidad posible. Algo que EE.UU. no hace ni de lejos en su propio país, pues es uno de los países con mayores desigualdades sociales y de desatención sanitaria entre los países industrializados. Y esa orientación a las políticas sociales es algo que odia el poder estadounidense, ya que ellos quieren a Cuba para llevarse todas sus riquezas y disfrutar en el lujo de ellas, no para que sirva a quien debiera hacerlo, a los cubanos.

El problema no está para EE.UU. en que Cuba sea una dictadura o no, el problema es que no sirve a sus intereses y encima va y se preocupan todo lo que pueden de que las asistencias sociales sean las mejores posibles para su población. Dos pecados imperdonables, no el de la libertad, como lo documenta la amplia historia estadounidense por el mundo.

De: Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países (Mikel Itulain).

Referencias-Notas:
1. Noam Chomsky interviewed by Heinz Dieterich. Fussed About Cuba (excerpted from Latin America: From Colonization to Globalization), Ocean Press, 1999 [assorted interviews conducted between 1985 and 1998].
2. Cat Wiener. History of Cuba. 1. From colonization to the 10 Years War. June 1996.
3. Paul Halsall. Modern History Sourcebook: The Platt Amendment, 1901, July 1998.
4. Eduardo Galeano. Las Venas Abiertas de América Latina. Siglo XXI. 2008. 6ª edic
5. Raúl Chibas, Felipe Pazos y Fidel Castro. Al Pueblo de Cuba. Bohemia, 28 de julio de 1957.

* ¿Es posible la paz?
@MikelItulain
· Cuba – LoQueSomos

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