La ley del silencio acecha

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana que prepara el Gobierno del PP es una carga de profundidad para la libertad de expresión. Hundido el país en un cenagal de corrupción que salpica a altas esferas institucionales, ahora lo que pretenden es que no se sepa lo que ocurre realmente. La Ley del Silencio, en términos mafiosos, se denomina "omertá".

Sin embargo, sin libertad de expresión no hay posibilidad de democracia. Claro que, si nos guiamos por estos dos años de constante anomalía y bestialidad gubernamental, no parece que les perturbe demasiado una retrospectiva vuelta de tuerca más.

Personalmente, estoy autorizado a decir lo que acompañará a esa Ley mordaza que se prepara. Hace algunos años edité y dirigí un periódico semanal de quiosco que se llamaba "La Realidad". Gobernaba España Aznar. En Cantabria gobernaba la ultraderecha teñida de centrismo, es decir, los de siempre pero con distintos collares. Así pues, amparados por una ley de este democrático "león de Castilla" de Valladolid, los jerifaltes regionales del PP, junto con adecuados jueces, condenaron al semanario a pagar 120.000 euros de indemnización más las costas judiciales. El consiguiente embargo de bienes "preventivo" se decretó en 24 horas. Un auténtico desahucio con urgencia. Por orden judicial se embargaron las cuentas bancarias, el mobiliario de redacción y la cabecera. No podíamos hacer nada y nos vimos obligados a cerrar.

Para el que quiera más detalles, puede tenerlos en www.patxibarrondo.com  y www.otrarealidad.net

Entonces con Aznar, como ahora con Rajoy, la principal herramienta utilizada por el gobierno que pretende la impunidad es el "derecho al honor". Por experiencia sé que aquellos que más se acogen a esta figura jurídica son precisamente los más corruptos. Por lo regular, aquellos políticos que no son venales no necesitan de semejantes escudos.

¿Qué habíamos hecho en "La realidad para merecer ese descomunal castigo? Publicar que un alto cargo del PP viajó a la Suiza de los bancos en plan Bárcenas, para manejar fondos. Eso fue en el año 1996 de las elecciones generales, las que le dieron la victoria a José María Aznar sobre Felipe González.

Los pormenores de ese viaje de 48 horas están recogidos en la declaración hecha por mí ante el juez instructor. Sorprendentemente, en vez de contrastarlas con la realidad de los hechos, se optó por una condena definitiva. Y así lograr el cierre de una publicación crítica, como estaba anunciado.

En efecto, en los dos años de vida de "La Realidad", no había semana que no tuviera que acudir a los juzgados a declarar, por la cantidad incesante de demandas y querellas en batería presentadas por los principales cargos de la derecha de Cantabria. Los mismos que aún están en candelero. Consejeros del ejecutivo autónomo como el "demócrata" Miguel Angel Revilla, concejales como Ignacio Diego (hoy presidente de la CCAA), diputados regionales, etc. En total, la cuantía ascendía a unos 150 millones de las antiguas pesetas. Todos, sin excepción, querían dinero a cambio de su "honor".

Pero, si bien el caso concreto de "La Realidad" no tiene remedio, sirve como aviso a los navegantes y a los internautas de las Redes sociales. Ellos son el objetivo
primordial de la Ley de Seguridad Ciudadana. Si no se consigue atajar esa Ley de Seguridad Ciudadana les barrerán a multas, hasta silenciarlos por no poder pagar.

No obstante, Mariano Rajoy acaba de declarar públicamente que esta nueva ley "no es una mordaza". Podemos confiar en este hombre; no es adicto a la mentira. Siempre dice la verdad y cumple lo que promete.

* Director del desaparecido semanario "La Realidad"

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