La mentira tiene su precio

Patxi Ibarrondo*. LQS. Mayo 2019

Efectivamente, lo que le ha hecho el Albert Rivera a este país y a sus gentes no tiene ninguna justificación. Solo lo justifica la idiosincrasia de este impresentable sujeto, que ya ha pasado a la Historia de España como un gran felón, un paladín de la mentira.

Aspiramos o aspirábamos, mejor dicho, los ciudadanos del común a un país donde la dignidad tuviera lugar en las instituciones. Lo ansiábamos como una terapia colectiva, después de las secuelas de un posfranquismo que ha dejado una profunda estela de corrupción, principalmente de la mano-zarpa del Partido Popular. En las urnas expresamos clara y contundentemente ese deseo mayoritario de renovación y claridad donde ante hubo un país oscuro. Un país con un historial tenebroso. Un país atemorizado, donde no hay quien se atreva a exhumar los restos mortales del dictador, mientras se borra de la memoria colectiva los asesinatos masivos de una posguerra larga y atroz..

Pues no. Tenía que volver la España negra que nunca se fue del todo. Tan solo esperaba el momento de presentarse con plena evidencia. Ha bastado con que un trilero con mucha labia nos salpicara con su discurso para retrotraernos a la caverna. Ahora el candidato electo Pedro Sánchez se ve obligado a hacer encaje de bolillos para sacar adelante la posibilidad de esa esperada realidad.

Rivera y sus conmilitones nos han tendido una trampa y Vox ya está recogiendo sus podridos frutos de Adviento. En esta trampa se ha atascado la democracia y la ilusión por disfrutarla. Un golpe bajo que nos dice que son malos tiempos para la lírica, para la libertad y los modos civilizados. Rivera es el máximo responsable de haber metido al enemigo dentro. Vox no cree en los valores democráticos y los socavará desde dentro. Rivera será el primero en probar esa medicina. Ya es un mero cadáver en el nuevo panorama que él ha establecido. Pero la pregunta crucial es ¿por qué y qué gana Ciudadanos, ese invento nefasto color naranja, dándole oxígeno vital a la extrema derecha? Para saberlo habría que bucear en la idiosincrasia del personaje. Un individuo flojo, ambivalente y trepador, desde la plataforma anticatalanista de boquilla y maniobra en los mass media de gran difusión. Un sujeto cobardica que tiembla infantil al oír el amenazante nombre de Santiago Abascal.

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