Redacción. LQS. Octubre 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución (¿In?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado o amparados por el Estado.

1977

7 DE OCTUBRE. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

David Salvador Bernardo. 45 años. Taxista. Aparece asesinado de dos tiros en la nuca, efectuados desde el asiento trasero de su taxi, en las cercanías de la estación de Andoain. La organización fascista Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) reivindicó el asesinato “por confidente de ETA”.

14 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

Gonzalo Pequeño Moyano. 21 años. Viaja con su hermano en un coche. Según la Guardia Civil, se saltaron un control de carretera. Los agentes abrieron fuego y alcanzaron a Gonzalo, que falleció, y a su hermano, Luis Javier, que resultó herido. Los disparos en los controles eran muy habituales. El gatillo era fácil. La coartada era la posible pertenencia a ETA que, en este como en la mayoría de los casos, no era cierta. Baste señalar que ese mismo día, apenas un cuarto de hora después de la muerte de Gonzalo, una pareja de la Guardia Civil disparó sobre otro coche e hirió a José Antonio Igarza, su conductor, con idéntico argumento: se había saltado un control de carretera instalado en Sestao.

16 DE OCTUBRE. ALICANTE

Miquel Grau. 22 años. Militante del Moviment Comunista del País Valencià. El 6 de octubre pegaba carteles en las calles convocando a la manifestación del Día Nacional del País Valencià que se celebraba el 9 de ese mes. Iba acompañado de otros militantes de su organización: Llum Quiñonero (24 años), Miquel Grau (22), Juan Ángel Torregrosa (19) y Javier Álvarez (14). Un militante de Fuerza Nueva, Miguel Ángel Panadero Sandoval, le lanzó desde su balcón un ladrillo que golpeó en la cabeza a Miquel y lo dejó en coma. Diez días después, en el Hospital 20 de Noviembre (hoy Hospital General de Alicante), falleció.
En su entierro acompañaron al féretro más de 18.000 de personas. El gobernador civil ordenó a los antidisturbios que cortasen el paso a la comitiva. Una vez allí arrebataron por la fuerza el féretro a la comitiva y lo llevaron en coche al cementerio, para abortar el acto de protesta. Posteriormente, cargó contra quienes pretendían llegar al cementerio y los dispersaron.
En Valencia, entre 8.000 y 10.000 personas participaron en el funeral organizado por 18 organizaciones políticas y sindicales.

En memoria de Miquel Grau

1978

30 DE OCTUBRE. MADRID

José Andrés Fraguas Fernández. 19 años. Conserje de El País. Un comando ultraderechista del Frente de la Juventud, formado por Pedro Bel Fernández, Rafael Gómez Álvarez y Ramiro Alejandro Rodríguez, coloca un paquete bomba de goma2 en la sede del diario El País que, al estallar, mata a José Andrés Fraguas y deja heridos gravísimamente a Juan Antonio Sampedro Sánchez y Carlos Barranco Armenteros. Los tres acusados deberían haberse enfrentado a condenas de entre 80 y 110 años según lo establecido por la ley; sin embargo, fueron condenados a 30 y no cumplieron más de 12. Uno de ellos, Pedro Bel Fernández, se hizo funcionario de prisiones. Otros dos miembros del grupo fascista, un ex funcionario de prisiones y un ex legionario no fueron condenados. El ex legionario estaba en libertad a pesar de tener una condena anterior por haber participado en los asesinatos de los cinco abogados laboralistas de Atocha.

1980

16 DE OCTUBRE. BARACALDO (VIZCAYA)

José Luis Sancha Lasa. 17 años. Sobre las 12h de la noche, un grupo de inspectores y agentes de la Policía Nacional, entra en el bar Los Arcos y pide identificación a los clientes. Según la versión oficial, el propietario, Jerónimo Dosier Fontelo, y otros clientes increparon a los policías y arremetieron contra ellos amenazándoles con botellas que habían roto a tal efecto. La nota dice: “Cuando uno de los más agresivos intentó cortar la cara de un inspector, el policía Julio López desenfundó su revólver reglamentario, ante lo cual el citado individuo arrojó la botella al suelo y se abalanzó sobre él, intentando arrebatarle el revólver…. En el forcejeo se disparó accidentalmente la pistola, alcanzando un disparo al individuo que intentó arrebatar el revólver”.
Según todos los testigos, tal forcejeo no se produjo. Sólo hubo enfrentamientos verbales y José Luis Sancha ni siquiera participó en ellos.

¡No olvidamos!
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– La transición ensangrentada

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