Tabúes occidentales: Yugoslavia

Mikel Itulain*. LQS. Noviembre 2018

Estudiando el caso de Yugoslavia se verá que su destrucción fue planificada por los Estados Unidos y por Alemania, que dictaban lo qué hacer al resto de compañeros de la CEE o de la OTAN. Por ese motivo lanzaron tanto una guerra económica, como miltar y mediática. La opinión pública, una vez más, fue completamente engañada

En los países occidentales predomina tanto la soberbia como el desconocimiento sobre lo que sucede en el mundo más alla de sus fronteras. Siempre parecen estar dispuestos los europeos y norteamericanos a juzgar esto o aquello, a decir cómo otros tienen que hacer las cosas, sin preocuparse no solo de enterarse de lo que realmente sucede, que rara vez coincide con lo que estos engreídos ignorantes piensan, pues no se molestaron en comprobarlo, sino que también desprecian lo que otros habitantes de otros lugares decidieron y deciden libremente si no encaja con las ideas ya preconcebidas inculcadas en las mentes ciegas de los primeros.
No espere usted un argumento racional y sereno sobre lo que sucedió con Yugoslavia o posteriormente en Libia, Siria o Venezuela. No lo encontrará porque las creencias del ciudadano de nuestros países son eso, creencias, no basadas en hechos, en pruebas reales, sino en difamaciones, en historias inventadas donde la exageración y el cuento de los buenos y los malos impera. La mentalidad infantil ha desplazado a la propia de un adulto, pero sin su inocencia. Algo verdaderamente peligroso.
Si por el contrario dejamos de lado esta alienación generalizada y nos comportamos como debiéramos, como personas autónomas con libertad de pensamiento, no nos será difícil entender por qué los países anteriormente mencionados fueron atacados y sus gobiernos, gobernantes y estados demonizados o ridiculizados.

Estudiando el caso de Yugoslavia se verá que su destrucción fue planificada por los Estados Unidos y por Alemania, que dictaban lo qué hacer al resto de compañeros de la CEE o de la OTAN. Por ese motivo lanzaron tanto una guerra económica, como miltar y mediática. La opinión pública, una vez más, fue completamente engañada.
Tanto el régimen de Tudjman en Croacia, como el de Izetbegovic en Bosnia, contrataron a una empresa de relaciones públicas para mejorar su imagen de cara a occidente y para difamar también a los serbios, esta era Ruder Finn, similar a la Hill&Knowlton contratada por Kuwait en la Guerra del Golfo. Ruder Finn se puso en marcha para difundir la existencia de campos de concentración serbios y para ello contactó con tres organizaciones judías con el fin de que tuviese mayor credibilidad. Publicaron una abundante propaganda en el New York Times y realizaron una manifestación de protesta ante Naciones Unidas. Como comenta su director, James Harff: “Enseguida pudimos hacer que la opinión pública asociara serbios y nazis”, “de un plumazo nosotros conseguimos presentar el asunto de forma simple, con buenos y malos”. Ello produjo que ya se acusara a los serbios de ser los nuevos nazis, de tener campos de exterminio y de promover la limpieza étnica; de modo que ya nadie se atreviera a defender su causa o sus razones. Era un cuadro en blanco y negro que en nada se correspondía con la realidad, pero era el preciso y necesario para que triunfase la propaganda de guerra. Las consecuencias fueron trágicas.

Los jóvenes «mejor preparados», como los adultos, cayeron en esta loca vorágine, incapaces de ver lo que sucedía. No obstante, no era tan complicado de entender para alguien mínimamente informado y con algo de honestidad. Los grandes propietarios occidentales, poseedores de las grandes compañías y de los medios de comunicación, tenían interés en la destrucción de este estado, tanto por ser un adversario económico como por ser un ejemplo para otras naciones. La estrategia que se siguió es una que lleva tiempos inmemoriales aplicándose. Nos la recordaba ya Arthur Ponsonby cuando se provocaba la Primera Guerra Mundial y que cito textual dada su importancia: “La gente ignorante e inocente de cada país no es consciente en el momento de que están siendo engañados, y cuando todo ya ha pasado, sólo aquí o allí se descubren las falsedades y son mostradas. Como todo es ya historia pasada y los efectos deseados ya se han producido, nadie se preocupa por investigar los hechos y mostrar la verdad.”

Yo comentaba no hace tanto tiempo, como hablando con una maestra de Nápoles, esta me decía que allí la gente era muy pobre, que no había apenas industria y que esta se había ido a la cercana Serbia, con mano de obra cualificada dispuesta a trabajar a cualquier salario y horario. Bien, esto es producto de la destrucción de la industria y del Estado yugoslavo. Los trabajadores de este país pidieron solidaridad a los sindicatos occidentales cuando la OTAN iba a bombardear sus infraestructuras y empresas, como la enorme Zastava, de propiedad pública. Creo que ya saben que no les hicieron ni caso, es más, apoyaron la barbarie de la OTAN con las mentiras humanitarias, abriendo el camino a las transnacionales para el expolio del país eslavo. Al final, como un boomerang, se volvió, ya lo ha visto, contra los mismos trabajadores de la Europa occidental. Cosas de la vida cuando eres un cobarde, un irresponsable o no sabes o no quieres saber por donde andas.

No esperen un reconocimiento de los errores pasados, como necios, los occidentales siguieron en las andadas y así les va en unas sociedades más y más desiguales, donde impera la precariedad; y ellos y ellas cavando cada vez más profundo su pozo, no haciendo nada efectivo por cambiar una situación tan desfavorable, es más agravándola cuando como esclavos mentales son dirigidos a atacar a aquellos pocos estados del mundo que todavía priorizan el bienestar de la gente sobre la codicia de unos pocos.

Socius fit culpae qui nocentem sublevat.

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La imagen del horror en Yugoslavia

Mikel Itulain*. LQS. Junio 2018

Tanto el régimen de Tudjman en Croacia, como el de Izetbegovic en Bosnia, contrataron a una empresa de relaciones públicas para mejorar su imagen de cara a occidente y para difamar también a los serbios, esta era Ruder Finn, similar a la Hill&Knowlton contratada por Kuwait en la Guerra del Golfo

La imagen del «horror», (1) una portada de Time de agosto de 1992, corresponde a un supuesto campo de concentración serbio en Bosnia durante la guerra en Yugoslavia en los años 90. Hoy en día sigue siendo utilizada como arma arrojadiza y acusatoria del supuesto nuevo holocausto provocado por los serbios, sin pararse a pensar que forma parte del amplio historial de la propaganda de guerra y la utilización espúrea de la ignorancia y de los manipulables sentimientos de la gente.
Si el público tuviese más memoria y conocimiento sabría que este tipo de campañas siempre aparecen cuando se quiere desatar la guerra. Sin odio y tipos a los que odiar no hay contienda que valga y que tenga lugar. Ya desde la Primera Guerra Mundial, donde se perfeccionaron estas técnicas de engaño y de creación de histeria colectiva en los Estados Unidos, se decía lo mismo y no se aprende. Puede verse en el  póster de la derecha, es un cartel para el reclutamiento en EE.UU. en la Primera Guerra Mundial. (2)

Ambos, acompañados por el oportuno texto: ¿Puede continuar esto? en la primera y Quedándote en casa estás dando tu aprobación a este tipo de cosas, en el segundo, llevan implícito el mismo mensaje: ¿Podemos consentir que continúen estas atrocidades? Llaman a la intervención popular para el reclutamiento o para apoyar desde aquí la acción del ejército por una supuesta causa humanitaria, con el fin de parar así esos supuestos terribles crímenes que se están cometiendo. ¿Quién puede negarse a no ayudar, a no poner de su parte lo que sea necesario para dar fin a estos desmanes? Bien, creo que casi todo el mundo estaría por esta labor. Sin embargo, antes de tomar esta decisión, decisión para apoyar el uso de la violencia, que es lo que hará una intervención militar, deberíamos recapacitar y ver esta que puede causar mucho más daño que lo que supuestamente pretende defender, es más, debemos tener especialmente presente sobre qué evidencias tenemos de la veracidad, de la verdad de lo que presuntamente se nos dice. ¿Es cierto lo que cuentan?¿Qué pruebas independientes y claras hay? ¿Hemos escuchado a la otra parte del conflicto? Esto último muy importante. No olvidemos que como personas adultas debemos mantener a la razón siempre al menos a la misma altura que a las emociones, de otro modo podemos cometer verdaderos errores trágicos. En este caso si la razón hubiese imperado, si se hubiera al menos mantenido presente, esta hubiese visto y comprobado que lo que denunciaban estas campañas de incitación a la guerra no era cierto. De hecho de las dos imágenes mostradas ninguna de ellas dice la verdad, se basaban en hechos falsos y buscaban simplemente que el personal fuese a la guerra o que la aprobase. Y todo además con un fin nada honesto y bastante ruin, para que el sector social más rico de su país, y esto no se dice nunca sino que siempre permanece oculto, sin mancharse un dedo y sin arriesgar nada, hiciese y haga grandes negocios con esta tragedia, consiguiendo ser todavía más poderoso y rico de lo que ya lo era; a costa de la vida y sufrimiento de esas otras muchas personas que indignadas o atemorizadas fueron a matar y a morir en lejanos países, y a costa de otras muchas más que padecieron la barbarie y el odio de los primeros, a los que por cierto nada hicieron. Desde tiempos inmemoriales los que han estado en el poder han movido al conjunto de la población para luchar en guerras que finalmente solo beneficiaban a quienes las promovían. Esta masa poblacional era y sigue siendo utilizada hoy sin miramientos, sin ninguna conciencia, es manejada con desprecio como carne de cañón.

Así y volviendo a lo que al principio se comentaba, el 6 de agosto de 1992 los medios de comunicación estremecieron al mundo con una imagen terrible, nuevos campos de concentración en Europa, los serbios (serbobosnios en realidad, bosnios con cultura ortodoxa) habían creado esos campos de muerte y estaban exterminando a los bosnios. La foto era demoledora y el mensaje era muy claro, de nuevo llegaba el horror nazi, los serbios eran los nuevos nazis, un nuevo Auschwitz, un nuevo holocausto. ¿Quién no podría odiarlos y pedir que fuera el ejército o la OTAN a parar aquello? La opinión pública completamente conmocionada comenzó a odiar intensamente a los serbios y pidió a sus gobiernos que los castigará. Era lo que querían esos gobernantes, pero la foto que sirvió para tal campaña de propaganda era un montaje, no era un campo de concentración lo que había allí; y lo que expusieron quienes realizaron la fotografía el 5 de agosto: Penny Marshall de la ITN, acompañado por su cámara Jeremy Irvin, por Ian Williams de Channel (4) y por Ed Wulliamy de The Guardian era falso. No había un campo de concentración en Trnopolje, la localidad donde se tomó la fotografía, este lugar era en realidad un centro de refugiados y allí nadie estaba prisionero. (3) El equipo británico no jugó limpio para sacar esta instantánea que dio la vuelta al mundo, ya que el centro de refugiados no estaba rodeado por ninguna alambrada de espinos. Ellos se pusieron a propósito detrás de un cercado que había en un campo junto al centro y desde allí sacaron la foto. En realidad aprovecharon la enfermedad que tenía el hombre que aparece con mal aspecto, Fikret Alic, seguramente con tuberculosis, para crear un gran impacto. Las personas que le rodean presentan un aspecto normal, con buena salud, no habían sido sometidas a privaciones. Un hombre con ese aspecto detrás de una alambrada de espino creaba la asociación perfecta que estaban buscando. La inmoralidad periodística era total, pero el resultado propagandístico fue perfecto. Toda la opinión pública occidental se puso contra los serbios y la exclusiva lanzada por el “periodista” estadounidense Roy Gutman del New York Newsday le valdría el premio Pulitzer por esta mentira. (4)(5) Este premio, recordemos, lleva el nombre del supuesto periodista que falsificó los sucesos de la guerra entre Estados Unidos y España en 1898. Vemos pues que el galardón volvía hacer honor al mal periodismo.

Los titulares periodísticos fueron grandilocuentes en toda Europa occidental y en Estados Unidos. El Daily Mail sancionaba: “La prueba: detrás del alambre de espino, la brutal verdad sobre el sufrimiento en Bosnia”, y junto a la imagen: “Son el tipo de escenas que nos devuelven a las imágenes en blanco y negro de las películas de hace cincuenta años de los campos de concentración nazis”. El Independent en el aniversario del suceso: “Es la imagen de la hambruna, pero después vemos la alambrada de espino contra su pecho y es la imagen del holocausto y los campos de concentración”. (3) Kouchner con Médicos del Mundo elaboró un póster ampliamente publicitado en la que se veía la foto comentada a la que se había añadido una torre de un campo de concentración, la intención era perversa y además culpaba a los serbios de crímenes contra la humanidad. (4) Ninguno de los periodistas británicos que estuvo haciendo aquel montaje en la localidad bosnia afirmó que allí hubiese tal campo, entre otras cosas porque había otros testigos durante el reportaje, estaba allí también la televisión serbia RTS que filmó lo ocurrido. Quisieron, no obstante, algunos periodistas, como el propio Vulliamy en The Guardian, indicar que había un campo de concentración en Omarska, pero puso las fotos que habían sacado en Trnopolje. El reportaje de la RTS muestra que tampoco allí, en Omarska, había un campo de concentración. (5) (6)
El periodista alemán, Thomas Deichman, fue a Trnopolje a investigar lo ocurrido y corroboró que no existía lo que se había publicitado en los medios. El historiador del holocausto alemán, Simon Wiesenthal, denunció en el Herald Tribune el 12 de agosto de 1992 la banalización del uso del término “campos de concentración” y recordó que los primeros refugiados fueron cuatrocientos mil serbios que huyeron de Croacia al ser amenazados y discriminados por el régimen de Tudjman; que con la nueva constitución eran considerados como seres de segunda clase. Elie Wiesel diría que “comparar este campo (Manjaca) con los campos nazis que yo he conocido, no tiene ningún sentido”. En “Le Monde” del 27 de agosto, Mr.Point Delpech citó a Simone Veil que acompañaba al convoy humanitario de la Asociación Equilibrio en Bosnia:

Refugiado no es deportado, un campo de agrupación de refugiados no es un campo de concentración, mucho menos un campo de exterminio. El genocidio tiene un sentido diferente. (7)

Sin embargo, y pese a aparecer este tipo de comentarios en algún medio de comunicación, prácticamente todos ellos lo enfocaron hacia el lado que les interesaba, culpar a los serbios, como hizo Julio Fuentes en El Mundo en Croacia: “Esta no es una crónica fechada en Auschwitz o Treblinka en el año 1945; sucede en Yugoslavia, a las puertas de Italia, en las navidades de 1991. Ahora el holocausto lo padece el pueblo croata”. (8) Poco dijeron tampoco de la mayor limpieza étnica de la guerra, y la mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial hasta el ataque a Donbass por la junta neonazi de Kiev con el apoyo occidental, realizada contra los serbios (serbocroatas) en la Krajina.

Sí es cierto que hubo campos de prisioneros, algo habitual por otra parte en una guerra, pero no campos de concentración, salvo que se quiera banalizar y tergiversar el término y no querer saber lo que fueron realmente, como los que hubo en la Segunda Guerra Mundial; donde los prisioneros trabajaban como mano de obra esclava precisamente para las transnacionales norteamericanas y alemanas, algo también bien silenciado. Los campos de prisioneros en Yugoslavia los tenían todos los sectores bosnios: tanto los serbobosnios, los croatas de Bosnia o los mismos bosniomusulmanes; los informes de la Cruz Roja y los de la ONU corroboraron esto. (4) ¿Por qué entonces esa diferencia de trato ante hechos similares? Bueno, la respuesta creo que es otra vez clara, no se trataba de informar, se trataba precisamente de desinformar y de acusar solo a los serbios de atrocidades con el fin de tener la excusa perfecta para poder llevar a cabo la agresión militar y destruir Yugoslavia. Aquí es cuando los periodistas y sus empresas entran de lleno no solo en la irresponsabilidad periodística, sino en la responsabilidad criminal con sus mentiras e información tendenciosa.

Tanto el régimen de Tudjman en Croacia, como el de Izetbegovic en Bosnia, contrataron a una empresa de relaciones públicas para mejorar su imagen de cara a occidente y para difamar también a los serbios, esta era Ruder Finn, similar a la Hill&Knowlton contratada por Kuwait en la Guerra del Golfo. Ruder Finn se puso en marcha para difundir la existencia de campos de concentración serbios y para ello contactó con tres organizaciones judías con el fin de que tuviese mayor credibilidad. Publicaron una abundante propaganda en el New York Times y realizaron una manifestación de protesta ante Naciones Unidas. Como comenta su director, James Harff: “Enseguida pudimos hacer que la opinión pública asociara serbios y nazis”, “de un plumazo nosotros conseguimos presentar el asunto de forma simple, con buenos y malos”. Ello produjo que ya se acusara a los serbios de ser los nuevos nazis, de tener campos de exterminio y de promover la limpieza étnica; de modo que ya nadie se atreviera a defender su causa o sus razones. Era un cuadro en blanco y negro que en nada se correspondía con la realidad, pero era el preciso y necesario para que triunfase la propaganda de guerra.
En la entrevista que tuvo el director de Ruder Finn con el periodista francés Jacques Merlino le dice lo siguiente:

Jacques Merlino: Pero entre el dos y el cinco de agosto, ustedes no tenían ninguna prueba de que lo que decían fuera verdad.
James Harff: Nuestro trabajo no es verificar la información. No afirmamos que hubiera campos de la muerte en Bosnia, nosotros hicimos público lo que Newsday lo afirmaba.
J.M: ¿Se da cuenta de su responsabilidad?
J.H: Somos profesionales. Teníamos que hacer un trabajo y lo hicimos. No nos pagan para hacer moral. (4)

Bien, la respuesta del director de Ruder Finn, James Harff, es muy elocuente de cómo funciona este mundo de la comunicación. No hay consideraciones de orden moral aunque sean responsables de causar verdaderas catástrofes humanas con miles de muertes. No hay tampoco una corte penal internacional que haga justicia ecuánime por temas de guerra, quizás debiera de empezar a existir ya, y en ella deberían estar estas empresas de relaciones públicas como Ruder Finn o Hill&Knowlton, y también los grandes medios de comunicación. Tienen tanta responsabilidad como los magnates de las transnacionales, los políticos que proyectan la guerra o los militares que ordenan el bombardeo.
También Izetbegovic, el dirigente bosnio al servicio de Washington, próximo a su muerte, en 2003, revelaría a Bernard Kouchner, el cofundador de Médicos sin fronteras y Médicos del mundo, que fue además ministro de asuntos exteriores francés y que falsificó la información sobre supuestos campos de exterminio, que la información dada era falsa y se hizo para ayudar a la acción militar de la OTAN. “Sí, la afirmación era falsa. No había campos de exterminación… Pensé que mis revelaciones podrían precipitar los bombardeos”, decía Izetbegovic. (9)

Referencias-Notas:
1.-   http://www.time.com/time/covers/0,16641,19920817,00.html
2.-  http://www.100megspop3.com/bark/Propaganda.html
3.-  Thomas Deichmann. The picture that fooled the world. International Action Center. 1997.
4.-  Michel Collon. El juego de la mentira. Las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras. Hiru. 1999, pp. 76-80.
5.-  Jared Israel. Lies the London Guardian told me… or, The Return of Villainy. Emperor´s new clothes. 16.4.2006.
6.-  Judgment!. The Bosnian “Death Camp”. Accusation: An expose
7.-  Gerard Baudson. The New World Order and Yugoslavia. Part three, 1996).
8.-  Pizarroso Quintero Alejandro. Nuevas guerras, vieja propaganda (de Vietnam a Irak). Madrid. Cátedra. 2005. pp. 180-190
9.-  Bernard Kouchner. Les guerriers de la paix. Grasset. 2004.

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De Campoamor a Quim Torra

Arturo del Villar*. LQS. Junio 2018

Los españolistas furibundos, que constituyen la inmensa mayoría de los vasallos de su majestad el rey católico, y además controlan los medios de comunicación a escala nazional, tienen en marcha una incansable campaña de desprestigio contra Quim Torra, el presidente de la Generalitat de Catalunya, como contra todo lo catalán. Se saben muy seguros y fuertes, al estar azuzados por el rey católico nuestro señor, según lo manifestó en el inolvidable discurso del 3 de octubre de 2017. Para que sea inolvidable lo tiene colgado permanentemente en su página web la Casa de Su Majestad el Rey, como advertencia a quienes intenten opinar libremente en el reino. Aquí las consignas se cumplen, o la mazmorra está abierta, o expedito el camino del exilio. Siempre fue así en la historia de España, desde los reyes godos.

Una de las peores acusaciones que echan en cara a Torra es un comentario sobre los idiomas que publicó en un diario catalán, El Singular. Apareció en 2008, es decir, hace diez años, porque el fascismo tiene sus informes presentes en todo momento, como el discurso del rey. En un párrafo decía: “Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias”, lo que interpretan los españolistas como una alusión a quienes nos expresamos habitualmente en castellano. Se indignan mucho y reclaman la cabeza de Torra, como si todavía siguiera Barcelona ocupada por el exgeneral Yagüe, que es lo que les gustaría.
Claman contra él porque entienden que se refería al castellano como el habla de las bestias, y lo consideran un gravísimo insulto intolerable. Los extremistas de derechas son muy brutos, no conocen otra jerga que la dialéctica de los puños, la única que les sirve para comunicarse, y la aplican con total impunidad, puesto que su majestad el rey católico nuestro señor piensa, si eso es pensar, como ellos. Mataron a la inteligencia para que no les estorbara, por lo cual actúan con libertad total para impedir la libertad de los demás.

Campoamor lo escribió

Sería inútil intentar explicarles que Torra no hizo más que seguir una idea expuesta en verso por Ramón de Campoamor. Son ignorantes en verso y en prosa. De Campoamor saben únicamente que da nombre a un teatro de Oviedo, en el que se celebra la mascarada de entregar los premios Princesa de Asturias. Y eso que fue un acérrimo partidario de la golfísima Isabel II, consejero del reino, diputado a Cortes, senador, conservador a ultranza, y se batió en duelo a espada con el republicano almirante Juan Bautista Topete, al que venció. Claro que será mejor no preguntar a sus majestades los reyes nuestros señores si han leído alguno de los muchos libros escritos por Campoamor.

Yo sí los he leído, y he encontrado en ellos la inspiración de Torra para referirse a la lengua de las bestias. La copla número cclxxiii de las “Humoradas, Primera parte”, en la edición de Humoradas, cantares y fábulas, volumen impreso en Madrid por cuenta del autor, sin otra indicación bibliográfica que “Administración, Fuencarral, 119 primero”, y sin fecha, dice así:

Lengua de Dios, la poesía es cosa
que oye siempre cual música enojosa
mucho hombre superior en lo mediano,
y en cambio escucha con placer la prosa,
que es la jerga animal del ser humano.

Campoamor no hizo distingos entre los diversos idiomas hablados en el mundo en su tiempo, que serían aproximadamente los mismos que en el nuestro. En su opinión todos los que se expresan en prosa utilizan la jerga animal, y por lo común fuera de los teatros todos nos comunicamos en prosa, como descubrió Monsieur Jourdain con gran sorpresa. (Aclaración para los extremistas de derechas: se trata del protagonista de Le Bourgeois gentilhomme; para más información consulten la Wikipedia, en el improbable supuesto de que quieran culturizarse un poco)

Clases de jergas

De modo que para Campoamor la prosa “es la jerga animal del ser humano”, en castellano, catalán, inglés y hasta en bable. Ya advirtió Gonzalo de Berceo en los orígenes del castellano: “Quiero fer una prosa en roman paladino, / en qual suele el pueblo fablar a su vezino”, y desde hace ocho siglos les parece un propósito excelente a todos los historiadores de la literatura, incluida la reina Leti, que es muy versada en poesía medieval, según ella dice, y se comprende que le interese, porque sólo como residuo medieval se explica la monarquía en nuestro siglo.
Por lo tanto, Quim Torra no hizo otra cosa que actualizar una idea de Campoamor cuando escribió que en su nación se escuchaba hablar a las bestias, lo mismo que en España y en Colombia, por poner un ejemplo de bien hablantes. Los extremistas de derechas son muy ignorantes, no saben quiénes fueron Berceo ni Campoamor, ni falta que les hace para expresarse con la dialéctica de los puños. Sin embargo, a los periodistas se les supone una cierta cultura, puesto que han pasado por la Universidad, y debieran saber que el comentario de Torra no fue más que una adaptación del pensamiento de Campoamor, por lo que están fuera de tono las críticas que le hacen, obedeciendo órdenes superiores. Deben respeto a Campoamor, una personalidad literaria indiscutible, y por ende a Torra, su adaptador.
Bien es vedad que ninguno de ellos es capaz de utilizar con propiedad la lengua divina de la poesía; a lo más se les escapa un ripio de vez en cuando. Yo también escribo ripios, pero lo hago conscientemente, ya que el ripio permite la burla del retratado con mayor eficacia que si se hace en la jerga animal. Habría que organizar unos cursillos de educación para adultos, destinados a los extremistas de derechas. Pero a ver quién les ordenaba acudir a seguirlos.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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Estado español: Periodismo y Libertad de Expresión

Germán Gorraiz López. LQS. Mayo 2018

La mencionada deriva totalitaria del Estado español estará amparado por la “espiral del silencio” de los medios de comunicación de masas del establishment: PRISA, Vocento, Grupo Planeta, Grupo Godó, Grupo Zeta, Editorial Prensa Ibérica, Unidad Editorial, TVE y Mediaset España

El periodismo se habría transmutado en mera correa de transmisión de los postulados del establishment o sistema dominante, deriva involucionista extrapolable a todos los ámbitos de comunicación interactiva del Estado español.

El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término eutopía o utopía de Thomas More y sería “una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal” y se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas seudo-democráticos donde la élite gobernante (establishment) se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual. Asimismo, no dudarán en restringir los derechos básicos de la ciudadanía y estigmatizar a todos los sectores refractarios a la doctrina oficial del establishment con un anatema recurrente, prácticas que se estarían instaurando en la España del siglo XXI y que contarían con el beneplácito del Bipartidismo dominante (PP-PSOE).

La libertad de expresión en España agoniza pues ante la nueva ofensiva represora del Gobierno de Rajoy que vendrá marcada por la aplicación de los llamados “delito de odio” y “de enaltecimiento del terrorismo” que constreñirá hasta el paroxismo la libertad de expresión mediante la imposición sistemática de multas estratosféricas y condenas de prisión para incontables tuiteros como Boro o raperos como Valtonyc y cuyo penúltimo episodio sería la retirada de ARCO de la obra de Santiago Hierro “Presos Políticos españoles en la España Contemporánea”.

A ello contribuye el encefalograma plano de la conciencia crítica de la sociedad actual favorecida por una práctica periodística peligrosamente mediatizada por la ausencia de la exégesis u objetividad en los artículos de opinión así como el finiquito del código deontológico periodístico y tendría su plasmación en la implementación de la autocensura y en la sumisión “nolis volis” a la línea editorial de su medio de comunicación. Así, el periodismo se habría transmutado en mera correa de transmisión de los postulados del establishment o sistema dominante,(fruto del endemismo atávico de la servidumbre a los poderes fácticos del status quo) , deriva involucionista extrapolable a todos los ámbitos de comunicación interactiva del Estado español.

La mencionada deriva totalitaria del Estado español estará amparado por la “espiral del silencio” de los medios de comunicación de masas del establishment (PRISA, Vocento, Grupo Planeta, Grupo Godó, Grupo Zeta, Editorial Prensa Ibérica, Unidad Editorial, TVE y Mediaset España), teoría formulada por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social” (1977). Dicha teoría simbolizaría “la fórmula de solapamiento cognitivo que instaura la censura a través de una deliberada y sofocante acumulación de mensajes de un solo signo”, con lo que se produciría un proceso en espiral o bucle de retroalimentación positiva.

Todo ello serían elementos constituyentes de la llamada “ perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”, política regresiva del PP que contaría con la colaboración necesaria de un PSOE que seguirá ignorando la gravedad de la aplicación de dichas medidas regresivas en la creencia de que no serán los siguientes. Sin embargo, y para que no puedan alegar como atenuante ante el juicio de la Historia el desconocimiento por miopía intelectual, me permito parafrasear el poema “Cuando los nazis vinieron” del pastor protestante alemán Martin Niemöller (1.892-1.984): “Primero vinieron a buscar a los filoterroristas y yo no hablé porque no era filoterrorista. Después, vinieron por los separatistas y yo no hablé porque no era separatista. Después, vinieron por los indignados y antisistema y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Finalmente, vinieron por mí y los demás socialistas y ya para ese momento no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

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Agencias de ¿noticias? Industrias de la posverdad y la plusmentira

Fernando Buen Abad Domínguez*. LQS. Febrero 2018

Las agencias mercantilizadoras de información son consecuencia de la expansión del capitalismo y su ataque a la clase trabajadora, incluso con las nuevas tecnologías. Semejante tarea exige la supresión de las barreras regulatorias de información y contenidos culturales para garantizar la libre circulación de las mercancías noticiosas y vender sus productos informativos cargados ideológicamente con cobertura mundial

Todas las aberraciones imaginables para deformar la realidad y linchar mediáticamente a las luchas sociales tienen una fuente generosa en las agencias internacionales de noticias. Se llamen como se llamen. Aunque tienen fachadas mercantiles distintas, su dispositivo ideológico (falsa conciencia) es exactamente el mismo. Operan con premeditación, alevosía, ventaja e impunidad pública trasnacional. Con la dictadura del negocio informativo y la concentración de la información, esas empresas se han convertido en oligopolio, con 90 por ciento del mercado dominado por seis compañías principalmente: Bertelsmann, Disney, General Electric, News Corporation, Time Warner y Viacom.

Se barnizan con credibilidad de mercado gracias a su complicidad con la ideología de la clase dominante y se hacen rentables con todos lo artilugios monopólicos ilegales. El colmo es que se infiltran por todas partes y (no pocas veces) imprimen su influencia deformante en espacios que, en apariencia, no comparten su lógica. Hay casos a raudales.

Desde 1945 y hasta el año 90, 80 por ciento de las mercancías informativas provenía de cinco grandes agencias: dos estadunidenses, Associated Press (Ap) y United Press International (Upi); una británica, Reuters; una francesa, France Presse (Afp), y una soviética, Tass. Las cinco empresas de mercancías de noticias internacionales se fusionaron bajo el imperio de los servicios de noticias a la radio, la televisión, el cable y la televisión por satélite. La verdad ya no importa, sólo la mentira que seduce, ilusiona, narcotiza y vende.

Operan con impunidad e impudicia. Las 10 agencias más poderosas hoy: 1.-Reuters, creada en 1851, vende información en más de 20 idiomas. 2.- Agence France Presse, la más antigua, de 1835, de París, vende en 110 países. 3.- Associated Press, de Estados Unidos, creada en 1846, comercia información en cinco idiomas. 4.- ANSA, italiana de 1945, vende en más en 74 países. 5.- United Press International, yanqui y de 1907. 6.- Press Association, de Reino Unido. 7.- Xinhua News Agency, de China, tiene 107 oficinas en el mundo. 8.- Europa Press, de 1957 y española. 9.- RIA Novosti, creada en 1941, rusa. 10.- Interfax Information Services Group, comercializadora rusa fundada en 1989. Las agencias comercializadoras de noticias se convirtieron en cliché fabricante de información-mercancía, de carácter internacional, que son compradas por medios nacionales. Son negocios que venden lo que fabrican como hechos o noticias, a sus clientes o abonados. No tienen capacidad sistemática de análisis crítico de la realidad ni son objetivas ni veraces en la información que venden, siempre plagada con los matices ideológicos de la empresa comercializadora. Son, por ejemplo, corresponsables de las peores canalladas fabricadas por la SIP.

Las agencias mercantilizadoras de información son consecuencia de la expansión del capitalismo y su ataque a la clase trabajadora, incluso con las nuevas tecnologías. Semejante tarea exige la supresión de las barreras regulatorias de información y contenidos culturales para garantizar la libre circulación de las mercancías noticiosas y vender sus productos informativos cargados ideológicamente con cobertura mundial. No es negocio entre amigos, sino guerra monopólica que tiene de base un todos contra todos internacional. Hasta los años 90, Time Warner y Disney controlaban 15 por ciento del mercado internacional hasta 1990, y ya en 1997 lograron 30-35 por ciento.

Los resortes ideológicos

Es necesario intervenir en los flujos mundiales de la información, es decir, en su modo de producción, sus relaciones de producción y su semántica colonialista. Urge un nuevo orden mundial de la información y comunicación (NOMIC). Democratización de la producción, distribución y consumo de la información a escala global y proponer cambios profundos en las fuentes de redacción, en la sintaxis y en los sujetos de la enunciación. El nuevo territorio que hoy dominan los negocios de las noticias internacionales está ampliamente globalizado, es enorme y tiene de base el poder económico, político y social.

Se ensayan, paradójicamente, todas las formas de la censura más sofisticada. La concentración de agencias y pequeñas empresas informativas satélite en los llamados países centrales y la escasez de ellas en países llamados periféricos tiene efectos severos en la dependencia informativa, en el perfil de lo informado y en la orientación ideológica que transita, sistemáticamente, en las venas de cada noticia. Dejan ver lo que conviene, incluso cuando parece inconveniente, es decir, aquello que se informa porque se trata de un juego de espejos altamente sofisticado a pesar de su apariencia rudimentaria poco profesional.

El alcance de semejante poder de concentración monopólica, de lo que algunos autores ya caracterizan como la de la riqueza informativa y de las herramientas de producción y de divulgación, ha venido generando estragos culturales severos en el campo simbólico de los destinatarios o usuarios de esa información industrializada. En primer lugar, la cultura de la competencia de mercado como alma mater de la información. En segundo, la cultura de la uniformidad. Esa situación ya ha generado un formato autoritario en el flujo informativo y ha creado una red de influencias ideológicas en las que se multiplica el poder de las agencias más allá de su carácter de sólo vendedoras de noticias. Algunos creen que su dependencia de las agencias de noticias es un signo de estatus o de proximidad cosmopolita con los poderes reales o con la dominación de conciencias. Mientras, linchan mediáticamente a los lideres sociales.

La industria mundial de la producción de información en manos de las agencias de noticias ha constituido una derrota cultural y comunicacional inmensa, especialmente en América Latina, donde han operado como medios golpistas auxiliares de la antidemocracia. El caso chileno es emblemático, tanto como la ofensiva brutal contra Cuba y Venezuela. Deberían ser, las agencias de noticias, una gran victoria de los pueblos para informarse de sí y de otros con libertad y profesionalismo, pero una vez más, como en muchos otros casos, el lastre ideológico latifundista y la práctica mercantil monopólica reducen la jerarquía histórica de la información y su dialéctica humana a mercancías desechables. Basura.

* Instituto de Cultura y Comunicación Macbride, UNLa (Argentina). Publicado en “La Jornada”
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El rey se autoentrega un premio

Arturo del Villar*. LQSomos. Enero 2018

Su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde, se autoentregó el premio Derechos Humanos Adolfo Suárez 2017, concedido por la Fundación Víctimas del Terrorismo

La autoceremonia se celebró el 15 de enero de 2018 en el Centro de Arte Reina Sofía, que para eso está, y no para esa tontería de exhibir objetos de arte, según opinan sus responsables. La relación entre las víctimas del terrorismo y las artes plásticas se explica por sí misma, no hace falta exponerla, dicen ellos. El premio por los Derechos Humanos es independiente de las cargas de las fuerzas policiacas represoras del pueblo bajo el mando supremo del rey, no se tienen en cuenta sucesos brutales tan recientes como los acaecidos en Catalunya para impedir al pueblo ejercer el derecho democrático de votar en unas elecciones.

En su discurso de autoagradecimiento Felipe de Borbón declaró que estos premios anuales “contribuyen o han contribuido de manera significativa a la mejora del colectivo de víctimas del terrorismo: son, en definitiva, una muestra más de la propia generosidad de las víctimas, de vuestra generosidad, pues sois vosotras las que de verdad sois acreedoras por siempre de cualquier gesto de gratitud”.

No explicó su majestad qué es lo que el pueblo debe agradecer a las víctimas del terrorismo, por el hecho de haber muerto en atentado que los servicios de seguridad del Gobierno de turno no supieron prever, y menos a sus familiares, que por serlo gozan de unos privilegios que vamos a examinar.

Varias clases de víctimas

Integran la Fundación Víctimas del Terrorismo 22 asociaciones y fundaciones de toda España. Sorprendentemente, ninguna de ellas acoge a las víctimas del terrorismo de Estado, a los supervivientes o familiares de los asesinados por las fuerzas armadas del Estado. Por ejemplo, los tres jóvenes secuestrados el 10 de mayo de 1981 en el cuartel de la Guardia Civil de Casafuerte (Almería), torturados, asesinados, descuartizados y carbonizados en su automóvil, por orden del teniente coronel Carlos Castillo Quero, al haberlos confundido con militantes de ETA.

Tampoco hay una asociación de víctimas de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), organizados por el Gobierno presidido por el presunto socialista Felipe González, que entre 1983 y 1987 provocó 35 atentados, de los que fueron víctimas 60 personas. Desde el ministro del Interior hasta gobernadores civiles, militares y altos cargos policiales fueron juzgados y condenados por sus crímenes, excluido el padrino de la mafia porque es feo condenar a un presidente de un Gobierno europeo presuntamente democrático. Sin embargo, no existe una asociación de víctimas de los GAL, aunque las hay con el nombre de una sola víctima.

Ingresos y gastos en 2016

En el Boletín Oficial del Estado fechado el 7 de setiembre de 2017 se publican las cuentas correspondientes al año anterior de la Fundación Víctimas del Terrorismo, calificada como Fundación del Sector Público Estatal, sin ánimo de lucro, lo mismo que el Instituto Nóos de Iñaki Urdangarin. Los ingresos debidos a los patrocinadores ascendieron a 327.244,95 euros, las subvenciones monetarias de los ministerios del Interior y de Sanidad y de las comunidades autónomas sumaron 641.500,00 euros, y las subvenciones de otras entidades fueron de 68.490,00 euros. El efectivo en cuentas corrientes en las entidades BBVA, Santander, Caixabank y Bankia ascendía a 1.536.285,43 euros.

Pasemos a los gastos, siempre contados en euros: 249.735,42 en ayudas a las 22 asociaciones o fundaciones de víctimas, 5.000,00 en premios como el otorgado a su majestad católica, 249.735,42 en ayudas a los colaboradores, 202.596,70 de fondo asistencial, 309.302,87 en gastos de personal incluida la Seguridad Social de los trabajadores, y 307.612,49 en el capítulo de otros gastos. Total gastos: 1.074.247,48. A esa cifra hay que añadir los gastos de programas de actividades, que fueron 574.289,97 euros, y los gastos indirectos, 11.424, 63 euros, que se contabilizan aparte.

Estas cifras se justifican con las ayudas prestadas a las varias asociaciones de víctimas para sostenerlas, programación de actividades para recordar su existencia, edición de publicaciones con el mismo fin, y de premios para animar a tenerlas en cuenta. Los gastos de personal no están desglosados, por lo que ignoramos el número de trabajadores empleados para la organización y ejecución de esas tareas. Las conclusiones son fáciles de deducir. A mí ya sé que me van a anatematizar por facilitar estas cuentas.

Llibertad presos polítics!

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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– FOTO JOSE LUIS ROCA (El Periódico)

Las reacciones

Ramón Cotarelo*. LQSomos. Agosto 2017

Dudo de que haya otro lugar del planeta en que un atentado como el de la Rambla provoque tal alud de respuestas inhumanas, crueles, inmorales, estúpidas o ruines. Algo deben de tener Cataluña y los catalanes para suscitar reacciones tan repugnantes y sacar lo más bajo que muchas personas llevan dentro.

Y no es nuevo. Es motivo permanente. Cada vez que hay un accidente o desgracia con víctimas catalanas aparecen en la redes comentarios catalanófobos generalmente delictivos. No, no es nuevo. Cuando algún mal castiga Cataluña, mucha gente en España -que envidia y odia a los catalanes- se alegra y hace chistes sobre ello. Muchos, supongo, son los que luego se lamentan de que los catalanes quieran independizarse, están en contra de la idea y, si les dejaran, matarían a todos los independentistas con el sacro fin de preservar la unidad de esta patria en la que da asco vivir con gente como ellos.

Tres observaciones sobre tres tipos de reacciones, sin ánimo de ser exhaustivo entre los cientos de declaraciones, gestos y actitudes que se han prodigado en las últimas horas.

La hipocresía oficial. Tanto el Rey como el Sobresueldos y la Ratita Hacendosa y el pintoresco ministro del Interior, tardaron horas y horas en comparecer, dejando así bien claro que España y Cataluña son dos países distintos y sin grandes relaciones entre sí. El de Exteriores no se dignó interrumpir sus vacaciones en la embajada del Ecuador, sufragadas por partida doble por todos los españoles. El Rey, que estaba en otro país, no ha aclarado en cuál, y el Sobresueldos compareció finalmente a balbucear las habituales vaciedades mientras no podía evitar que fueran filtrándose noticias sobre el boicot a que el gobierno de España viene sometiendo a la consejería de interior de Cataluña por razones políticas poniendo en peligro la seguridad de los catalanes. Todos a una clamaron por una unidad que no existe, que se han inventado y que ellos han roto siempre que han podido cuando dicha unidad podía beneficiar a Cataluña.

Una reserva a este respecto. Habrá que exigir responsabilidades y estudiar cuáles hayan sido los fallos, los errores o las medidas de sabotaje mal intencionadas. Pero, mientras no haya pruebas fehacientes, nada, absolutamente nada autoriza a culpar del crimen a ideas o personas distintas de los autores materiales. Por eso los fascistas que pasan por periodistas y demócratas en los lamentables medios españoles y que acusaban ya desde el primer momento al proceso independentista o a la CUP lo único que están haciendo es justificar que otros culpabilicen directamente a la guerra sucia del gobierno y lo hagan responsable de lo que se llama un «atentado de falsa bandera» para buscar un pretexto que le permita intervenir y militarizar Cataluña. ¿Sacado de quicio? Es posible, pero, que yo sepa, la «operación Cataluña» de las cloacas del Estado no la organizó la CUP sino el ministro meapilas entre virgen y virgen.

La canalla de derechas. Las redes se llenaron de comentarios delirantes en los que los periodistas a sueldo de la derecha vertían ignorancia y odio contra todo lo que les molesta en un intento de criminalizarlo. Isabel San Sebastián relacionaba el atentado con el cuento de la reconquista que siempre ha servido a la derecha para falsificar la historia de España con sus patrañas nacionalcatólicas y atizaba el odio contra el islam con un hediondo hálito de cruzada. Alfonso Rojo se metía con los «progres» por su manía de distinguir entre una confesiones y otras cuando a él, probablemente, lo único sensato debe de parecerle meterlas a todas en el mismo barco y hundirlo, ya que la sola religión que debe de aceptar este elemento es la de la pastuqui por programa. El inefable Tertsch hacía una amalgama juntando en un solo tuit la Rambla, Podemos, la CUP, el Gulag, etc., en el mejor estilo estalinista que, en realidad, es el suyo. Escenificación de esta farsa cavernaria, un editorial de El País y un artículo de Lluís Bassets en el mismo medio relacionando el terrorismo islamista con el independentismo. Por no hablar de la velocidad de todos los fantoches de la tele -Quintana, Griso, Ferreras- en interrumpir sus vacaciones para darse un baño de morbo y pujar el share, que es lo que importa.

La canalla de izquierdas. Cuando se trata del independentismo catalán, ya sabe, las tenues diferencias entre la izquierda y la derecha española se difuminan y todo es derecha; derecha patriótica, nacional. Así que toda la sedicente «izquierda» española murmuró unas atribuladas jaculatorias unitarias, copiando, como siempre, a la derecha, y en algún caso, hizo el habitual alarde de catalanofobia de rigor. Sirva como ejemplo la viñeta de Peridis ayer en El País en la que se insinúa fariseamente una relación causal entre el independentismo catalán y el atentado. Ese dibujo es un juicio moral innoble que necesariamente tiene que provocar indignación en quien sepa dos cosas: a) el atentado no tiene nada que ver con el proceso; b) el proceso parecerá bien o mal a distintos públicos, según sus objetivos, pero es pacífico, democrático y mucho antes víctima (ya lo está siendo, perseguido por los amigos de Peridis) que victimario.

Ante la oleada de reacciones contrarias a esta mala baba del dibujante, su jefe en el periódico, Antonio Caño, sacó un tuit defendiéndolo con una arrogancia tan extrema y necia que uno se pregunta si el hombre está en sus cabales y sabe de lo que habla. Decía Caño: Con todos los respetos, no voy a permitir que se denigre de forma tan ruin una ejemplar trayectoria profesional. No se sabe con qué medios materiales cuenta Caño para conseguir su objetivo, aparte de la manipulación y la censura, sus favoritos. No se sabe cómo impedirá que el propio Peridis destruya esa «trayectoria profesional» demostrando lo que es en el fondo. Por último, ¿acaso cree él que su propia trayectoria profesional al servicio del PP, la caverna y los intereses personales de Cebrián, le dan autoridad para defender a alguien?

Y si Caño, periodista del régimen, lanzaba sus bravatas en defensa de su obediente plumilla, el genio del socialismo que entretiene sus ocios en el Parlamento Europeo, Elena Valenciano, coincidía con el sucio espíritu de Peridis y se deshacía en elogios: Del maestro #Peridis. Inteligente, agudo y -sobre todo- humano. #Barcelona #LoqueNosUne y no #LoqueNosSepara #Solidaridad #Unidad.

Que los dioses nos libren de estas lumbreras que ven inteligencia, agudeza y humanidad donde no hay más que estulticia, bastedad e inhumanidad.

¿Se entiende por qué el independentismo catalán es tan fuerte?

Y más que será.

* Fuente: Palinuro, blog de Cotarelo.

Batalla de relatos

Juan Gabalaui*. LQSomos. Abril 2017

Hace menos de un mes murió Martin McGuinness, ex viceprimer ministro de Irlanda del Norte. Además fue miembro del IRA, ocupando cargos relevantes en la organización, e impulsor del Acuerdo de Belfast que puso fin al conflicto en Irlanda del Norte en 1998. Estuvo implicado en acciones terroristas pero esto no impidió que, en su posterior apuesta por la paz y en la defensa política de su ideario a través del partido político Sinn Féin, consiguiera ocupar uno de los más altos cargos de gobierno de su país. En el Estado Español Bildu consiguió aglutinar a una gran parte de la izquierda abertzale, anteriormente proclive a la lucha armada, para abandonar la violencia y perseguir sus objetivos utilizando las herramientas legales que le permite el sistema. Este cambio les permitió gobernar en numerosas localidades de Euskal Herria, entre ellas ciudades como San Sebastián, tras las elecciones municipales de mayo de 2011. Cinco meses después ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. Los medios de comunicación ponen el acento en la respuesta policial como motivo del fin de la violencia y obvian el papel fundamental de la sociedad vasca, que consiguió erradicar la violencia de lo cotidiano y encaminar la lucha legítima por la independencia por una vía exclusivamente política. Esta realidad, que se venía modelando desde finales del siglo XX, permitió la aparición de partidos como Bildu y Sortu que se desmarcaron de la violencia y defendieron sus posiciones políticas en el parlamento y en los plenos de los ayuntamientos. La normalidad de un país se encuentra en la participación política y la erradicación de la violencia y esto se consiguió definitivamente en el inicio de la segunda década del siglo XXI.

Todavía pasarán muchos años para que un ex miembro de ETA pudiera ocupar un alto cargo en el gobierno de su país como ocurrió con McGuinness. Una probabilidad que va en paralelo a la reflexión sobre décadas de violencia y, fundamentalmente, por la prevalencia de la vía democrática y pacífica. El terror provocado por el conflicto vasco ha generado dolor, rabia y frustración y es necesario modular estos sentimientos para consolidar la paz y la convivencia pacífica. Las emociones sonnaturales pero su permanencia en el tiempo se convierten en un problema para quienes las sienten pero también para la sociedad si consiguen mediatizar las decisiones políticas, judiciales y policiales. Sin olvidar la capitalización y el uso partidista del dolor que desgraciadamente hemos contemplado en este tiempo y que suponen una falta de respeto para las víctimas. Las emociones se deben canalizar de tal manera que permitan vivir en paz y arrinconen la venganza. La reconciliación implica conciliar miradas diferentes bajo unas reglas en la relación que permitan defender posicionamientos ideológicos opuestos basados en el poder argumental. No se puede regresar al pasado y evitar las muertes y el sufrimiento generados por lo que tenemos que aprender a vivir con ellos y ayudar y apoyar a aquellos que lo sufrieron directamente. Un apoyo desde el punto de vista emocional y psicológico, que nos permita compartir lo que sienten. Ahora, se debe empezar a marcar una línea divisoria clara entre lo que es el respeto al dolor y el sufrimiento de las víctimas y las decisiones políticas que permitan avanzar en la consolidación de lo que tanto ha costado conseguir.

Estas decisiones políticas deben apuntar a una revisión y cambio de la legislación construida ad hoc para luchar contra el terrorismo, que supuso la restricción de derechos y libertades fundamentales, y del régimen penitenciario. Este proceso ayudaría a la normalización y consolidación de la vía democrática y pacífica y supondría una rectificación a una lucha en la que no importaron los medios para conseguir el fin que se buscaba a costa del estado de derecho y de la democracia. No tiene que ver con que “ganan los terroristas” sino con la implantación de una legalidad más acorde con la idea de democracia en la que, por ejemplo, los derechos penitenciarios se apliquen por igual, en función de criterios justos, y no se apliquen excepcionalidades que supongan limitaciones a los derechos y libertades de los presos. Los medios con los que se consigue un objetivo sí son importantes. Si un gobierno que se considera garante de las libertades y derechos de sus conciudadanos utiliza medios que atentan contra esos derechos pone en cuestión su propia naturaleza. Este cambio necesario se enfrenta a imponentes obstáculos que han demostrado ser muy eficaces a lo largo del tiempo imponiendo una línea de acción dirigida a contentar a los sectores más reaccionarios y rigoristas. Los planteamientos que han prevalecido son aquellos que se han situado en los límites de la legalidad, rebasándolos en numerosas ocasiones, alentados por una derecha extremista muy sensible a las ideas independentistas. Una mentalidad dirigida a la derrota sin paliativos, vengativa y tendente a la humillación es uno de los grandes enemigos de la estabilidad. Esta dinámica, que sigue viva, forma parte del problema y no de la solución. Un cambio de sentido se convierte, de esta manera, en imprescindible.

El cese de la actividad armada y el desarme unilateral desembocarán en la necesaria disolución de ETA. Se abre un nuevo escenario donde la batalla se trasladará al relato que prevalecerá sobre lo ocurrido. De hecho, ya estamos en la construcción de narrativas. El Partido Popular busca la derrota sin paliativos, sin fisuras, mostrando una posición de firmeza e inflexibilidad. Las alabanzas van dirigidas al Estado de derecho, a la democracia y a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, sin mencionar la importancia de la sociedad civil. Los medios de comunicación acompañan este relato. El editorial de El País del 9 de abril de 2017 se tituló No equivocar el relato y hacía mención a que el Estado de derecho ha triunfado sobre el terrorismo o a que la democracia acabó venciendo al terror. Cuestionar este relato podría ser considerado enaltecimiento del terrorismo por algunas asociaciones y determinados jueces. Y es que es cuestionable porque la lucha contra el terrorismo colocó al Estado de derecho contra las cuerdas. El relato sobre lo ocurrido no puede obviar las torturas, ni el GAL y otros grupos paramilitares, la criminalización e ilegalización desde la teoría del entorno, la dispersión de los presos y otras medidas que han desembocado en no pocas ocasiones en la vulneración de derechos fundamentales. Este Estado de derecho triunfante utilizó métodos impropios de una democracia por lo que difícilmente la democracia acabó venciendo al terror. Más bien quedó malherida y por ello el reconocimiento y la reparación de estas acciones tienen que formar parte del relato que prevalezca. La violencia sacó de todos lo peor que teníamos. De esta manera la reflexión serena sobre la violencia en un contexto de paz ha de ser ineludible. No debemos amedrentar el debate con la criminalización de determinadas posturas que no casan con el extremismo de los que todavía funcionan bajo los parámetros propios de un contexto de violencia.

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* El Kaleidoskopio

Victoria en Alepo…

alepo-usa-asesinos-lqsomosFinian Cunningham*. LQSomos. Diciembre 2016

El ‘sentido común’ de EEUU y sus socios del crimen ha entrado en colapso

EE.UU. y sus socios, que han estado patrocinando el terrorismo en Siria, están viendo que su proyecto criminal de cambio de régimen ha acabado en ruinas, ya que el ejército sirio y sus aliados han conseguido una victoria espectacular para retomar la importante ciudad estratégica de Alepo. Los gobiernos occidentales y sus lacayos en la ONU, cínicamente, están denunciando contra toda lógica una «crisis humanitaria». Pero más cerca de esa supuesta «verdad» es contemplar cómo colapsa su «sentido común». Esto se debe a que la narrativa oficial occidental sobre la guerra de Siria por fin ha quedado expuesta a gran escala.

Occidente ha divulgado al mundo entero, para que lo perciba de forma sistemática, una falsa propaganda que ha ocultado una empresa criminal que involucra a gobiernos, a terroristas y a rebeldes «moderados» falsos, a quienes los gobiernos occidentales han patrocinado durante los últimos seis años en una conspiración para derrocar al gobierno de Siria. La gravedad de este sistemático delito cometido por Washington y sus diversos aliados sigue su curso.

Incapaz de hacer frente a su propia disonancia cognitiva sobre la criminalidad, los gobiernos occidentales y sus medios de comunicación corporativos cómplices están recurriendo a la negación pura y simple de los hechos, que se agrava aún más con nuevas mentiras sobre otras mentiras anteriores. En lugar de verificar la realidad de que las fuerzas gubernamentales sirias han recuperado Alepo de los brutales grupos armados ilegales, a los que Occidente y sus clientes regionales han financiado y armado, Occidente distorsiona la dramática victoria de las fuerzas aliadas ruso-sirio-iranís como la «caída de Alepo». Un reportaje en el canal estadounidense CNN incluso se refirió al ejército sirio y sus aliados victoriosos como «perseguidores».

Con los rasgos propios de una desequilibrada mental, la embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power citó informes no verificados de civiles ejecutados en Alepo, y centró sus ataques y críticas sobre Siria y sus aliados Rusia e Irán, acusándoles de «no tener vergüenza». EEUU y sus socios del crimen occidentales, entre ellos altos funcionarios de la ONU, son los que deberían avergonzarse y reclinar sus cabezas.

Entre los titulares histéricos sobre supuestas atrocidades y masacres que se cometieron esta semana se oyó hablar, desde la ONU «humanitaria», al funcionario Jens Laerke que Alepo estaba viviendo una «crisis humanitaria». Palabras de fácil «asimilación» por la opinión pública, pero ajenas a la realidad. Mientras, la prensa occidental estaba aullando con titulares que alegaban ejecuciones sumarias de mujeres y niños por el ejército sirio y sus aliados rusos, iraníes y libaneses, mientras avanzaban para retomar finalmente la totalidad de la ciudad norteña. Por otro lado, el jefe saliente de la ONU, Ban Ki-Moon, habló en tono despectivo acerca de una «implacable victoria militar siria», mientras que sus subordinados Rupert Colville y Jan Egeland censuraron los «infernales» padecimientos del pueblo sirio y los «crímenes de guerra» contra él cometidos por Siria y Rusia.

El problema de todo este sensacionalismo, de todas estas afirmaciones imprudentes, es que se basan en afirmaciones realizadas por personajes anónimos o personas que están involucradas con los terroristas , es decir, se trata de «activistas» integrados con grupos criminales como Jaysh al Fatah, Jabhat al Nusra, Ahrar al Sham y Nour al din al Zenki. Todos ellos afiliados a la red internacional terrorista Al Qaeda, contra la cual los gobiernos occidentales dicen estar en guerra.

Es, sin duda, una revelación grotesca sobre todo cuando los gobiernos occidentales y los funcionarios de la ONU han canalizado públicamente la propaganda a favor de los grupos terroristas. Samantha Power y su homólogo británico en la ONU Matthew Rycroft han citado un «informe» en el cual 82 civiles habrían sido ejecutados en Alepo, incluidas 11 mujeres y 13 niños, por parte de fuerzas pro gubernamentales sirias durante las últimas horas de la recaptura de Alepo. Pero el mismo «informe» de la ONU señalaba que ese informese basaba en fuentes no verificadas supuestamente «infiltradas» entre los terroristas. Esto no es un informe. Simplemente, es el reciclaje de unos cuantos rumores que iban dirigidos a salvaguardar el cuello de los grupos terroristas.

El simple hecho de que la información procediera de fuentes no verificadas no impidió que la ONU, el imperio, Rycroft y el conjunto de medios de comunicación occidentales, incluyendo el Washington Post, CNN, The Guardian, Independent, Francia 24, etc., presentaran dichas afirmaciones como si hubiesen sido ciertas.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó a los gobiernos occidentales y sus medios de comunicación, incondicionales y obedientes, de la difusión de «noticias falsas» sobre los dramáticos acontecimientos de Siria acontecidos esta semana. Lavrov señaló que ninguna de las presuntas atrocidades fueron reconocidas por los grupos humanitarios independientes. El embajador de Siria ante la ONU, Bashar al Jaafari, también refutó las afirmaciones de las atrocidades señaladas por sus homólogos occidentales que les habían causado tanto desconcierto.

Los gobiernos occidentales y los medios de comunicación han persistido en sus fantasías sangrientas a pesar de que existen abundantes imágenes de video que incluso ellos mismos han retransmitido, mostrando miles de civiles caminando tranquilamente fuera del alcance de los terroristas hacia las fuerzas militares del Estado sirio. ¿Ese era el supuesto en el que unas personas estaban siendo masacradas, ejecutadas sumariamente, aniquiladas?

Una de las distorsiones más absurdas sucedió en la televisión France 24. La cadena estatal de uno de los países que ha suministrado armas y cobertura propagandística a los terroristas en Siria durante los últimos seis años describió esta semana cómo «la gente en las zonas controladas por el gobierno de Alepo estaban celebrando la liberación de la ciudad». Dado que el gobierno sirio mantiene prácticamente la totalidad de Alepo bajo su control, esto significa que la gran mayoría de los sirios lo estaban celebrando. Sin embargo, Francia 24 manipula sus palabras para inventar una falsa división entre poblaciones a favor y en contra del gobierno sirio.

La representación más lógica y veraz es que los civiles sirios son al fin capaces de huir de bandas terroristas que les han mantenido en estado de sitio. De este modo, los relatos que la falsa narrativa occidental ha estado propagando acerca de lo que ha estado ocurriendo en Alepo y Siria durante los últimos seis años han implosionado como un castillo de naipes.

¿Por qué los medios de comunicación occidentales no entrevistan a las decenas de miles de civiles que ahora han logrado huir de los grupos terroristas derrotados? ¿Por qué los medios de comunicación occidentales no hacen preguntas acerca de la naturaleza de su cautiverio? Como por ejemplo del tipo, ¿por qué no han podido escapar hasta ahora esos civiles de las zonas controladas por los terroristas? ¿Qué piensan esos civiles del ejército sirio y sus aliados que han aplastado a los terroristas? Resulta curiosa esa abierta ausencia de testimonios efectuada por los medios occidentales sobre los miles de civiles liberados en Alepo, curiosidad que se refleja en otros tantos miles de testimonios de civiles liberados en otros lugares de Siria por el ejército durante el año pasado.

Esto último se debe a que los civiles están diciendo a medios de comunicación que están dispuestos a informar, como así ha sucedido en la emisora estatal siria SANA, RT, Press TV y Al Manar, de que su pesadilla impuesta por los terroristas apoyados por Occidente ha terminado. Si los medios de comunicación occidentales se molestaran en llevar a cabo un periodismo real y veraz irían a las zonas liberadas de Alepo y otras ciudades y pueblos de Siria e informarían de que la vida está volviendo a la normalidad para las familias y comunidades sirias.

La única verdad es que Alepo fue invadida por mercenarios apoyados por Occidente en julio de 2012, convirtiendo el lado oriental de la ciudad en una cueva gobernada bajo un régimen de terror, en el que se impuso un califato dirigido por dementes yihadistas wahabíes rebanacuellos. Al igual que en Siria, en su conjunto, estos mercenarios fueron aseados en Occidente etiquetándoles como «rebeldes, prodemocráticos moderados» aunque, de alguna manera, supuestamente estaban «mezclados» con yihadistas. Pero, si este fuera el caso…entonces ¿dónde están esos supuestos «moderados» ahora que la última guarida de los «rebeldes» en Alepo ha sido derrotada? La cruda ausencia de rebeldes «moderados», «pro-democracia», «con valores occidentales» que emerge de las ruinas de Alepo es tan marcada como la ausencia de civiles «petrificados» que denuncian al Ejército sirio «atrocidades» o a los rusos «crímenes de guerra».

En un instante clamoroso ocurrido esta misma semana, la narrativa occidental sobre Aleppo, Siria y la guerra, en general, se ha venido abajo en un montón de polvo. Ya ningún cúmulo de negativas y otras distorsiones puede ocultar la exposición de mentiras y la fabricación de propaganda por Occidente. Así que, irónicamente, los medios de comunicación occidentales se han dedicado recientemente a fustigar «noticias falsas», en el contexto de tratar de desacreditar a Rusia por su supuesta injerencia electoral en los EE.UU. y Europa.

Lo que la «guerra» de Siria ha demostrado es que los verdaderos culpables, los traficantes de noticias falsas, y más gravemente aún los autores de falsas narrativas, son los gobiernos occidentales y sus engreídos medios de comunicación. Incapaz de hacer frente a la insoportable verdad de su complicidad criminal, el «sentido común» de Occidente ha entrado en colapso.

Algún día Alepo y Siria emergerán de nuevo de las ruinas. Tal recuperación no deberá ser realizada en ningún caso por los ignominiosos gobiernos occidentales y sus medios de comunicación mentirosos y criminalmente cómplices.

* Traducido por Urania en Berlín
– Nota original: Aleppo Victory… US and its Crime Partners Suffer ‘Meltdown of Sanity’
Siria – LoQueSomos

El desconocido desconocimiento y el fingimiento sobre la guerra en Siria

siria-manipulacion-informacion-lqsomosMikel Itulain*. LQSomos Octubre 2016

Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y que sería también su tercer presidente, tenía bastante claro un cometido principal de los medios de comunicación, en concreto de la prensa. Lo vio como lo vio otro Padre Fundador, Benjamín Franklin. Eran, y son, una poderosa arma con la que moldear y cambiar la opinión pública. Este último, Franklin, lo mostró con tanta claridad como talento:

La facilidad con la cual las mismas verdades pueden ser repetidamente reforzadas colocándolas diariamente en diversas formas en los periódicos… da una gran oportunidad de inculcarlas. Y hemos encontrado que no es sólo correcto golpear cuando el hierro está caliente sino que puede calentarse si se le golpea continuamente. (1)

Se aprovecha el momento coyuntural, pero especialmente se crea artificialmente la situación.
De ahí que Jefferson pudiese afirmar con conocimiento de causa que:

El hombre que no lee nada en absoluto está mejor informado que el que no lee otra cosa que periódicos.

Efectivamente, era cierto en aquella época y lo es en la presente. Los periódicos y los medios de comunicación en conjunto han sido y son instrumentos para condicionar, cambiar y dirigir el pensamiento de las personas a los que van dirigidos. Y lo es hasta tal punto que han empleado habitualmente la falsedad repetida una y otra vez con el fin de que lo que no ocurre en el mundo existente, se convierta en verdad en el mundo mental de los receptores.

Por ese motivo indica que quien no ha sufrido su influencia tiene mejor conocimiento que quien ha sido adoctrinado.

El primero sabe que no sabe de algo, conserva el buen juicio y la cautela que le dan su sentido común que no ha sido alterado y evita hacer declaraciones sin disponer de más elementos sólidos con los que hacer una valoración, y tiene en cuenta las diferentes partes implicadas sobre algo que desconoce. El instruido por los periódicos no, cree que sabe, aunque lo que sabe no tenga nada que ver con lo que ocurre en la realidad. Se muestra arrogante al creerse poseedor de un saber impartido por personas privilegiadas directoras de su sociedad. Sin pararse a cuestionar si esa supuesta información que recibe es de calidad, si se corresponde con los propios hechos. Actúa, el receptor, más con la fe que con la razón, más por la presión y el interés social que por responsabilidad intelectual o moral.

El primero tiene la capacidad de aprender y entender, el segundo carece de tal cualidad; no aprenderá, no entenderá, ni querrá entender, asimilará lo más conveniente, lo más fácil, sin cuestionar nunca a fondo su veracidad.

El primero parte con humildad y honestidad, el segundo no. Este será presa de su ridícula soberbia, de sus engaños y autoengaños, y no le importará conocer la verdad de lo sucedido, sino cómo esto afecta a sus particulares intereses personales.

El primero tendrá en contra muchas veces una gran presión social, el segundo se amoldará y hará lo que sea necesario con tal de no sufrirla.

Visto todo esto en relación a un suceso actual como es la guerra en Siria, podemos ver como una mayoría de las sociedades en los países occidentales que ha sido «informada» a través de unos medios de comunicación en manos de grandes corporaciones de poderosos magnates, tanto los corporativos como aquellos denominados alternativos, es incapaz de entender y ver cosas elementales que una persona con mente abierta y sin prejuicios o ideas preconcebidas podría captar visitando el país, escuchando a l@s propi@s sirios o analizando con un mínimo de rigor los sucesos acaecidos. La frialdad de los hechos, si se quiere apreciar, siempre nos dice mucho y claro sobre la realidad que tenemos en frente.

En el caso de Siria se ha llegado a extender y creer el dislate de la existencia de una guerra civil, de un enfrentamiento religioso. Pero en Siria no hay un sector social enfrentado a otro, una o unas clases sociales contra otras, tampoco una o unas religiones en guerra.

Les informaba en un artículo anterior que recientemente varias organizaciones en favor de la paz de Estados Unidos visitaban Siria con el propósito de conocer en directo y a través de l@s siri@s qué está ocurriendo allí. Alfred Marder, presidente del USPC (Consejo por la Paz de Estados Unidos), exponía una de las principales conclusiones obtenidas: «No hay una guerra civil». (2) Tal entendido, el del enfrentamiento civil entre sirios, no es sino parte de la narrativa extendida por aquellos responsables de la verdadera guerra, la de agresión utilizando mercenarios, para ocultar y también justificar a esta. De otro modo quedarían al descubierto y no podrían continuar ejerciéndola y apoyándola. Los delegados de estas organizaciones estadounidenses mostraban su sorpresa por la gran solidaridad que pudieron ver entre los habitantes de Siria, sin importar su clase social, su partido político u orientación religiosa. Rompiendo en añicos este falso mito de occidente. Ell@s y no nosotr@s son l@s que lo tienen bien claro, no aceptan ser calificad@s por esta o aquella religión, como no lo aceptamos nosotr@s, se sienten siri@s, con toda la diversa y rica amalgama cultural y religiosa, con saber que bajo un estado tolerante y con fuertes orientaciones hacia la protección social, la paz, el bienestar y el progreso, lo que desea la mayoría de la gente, serán posibles. Lo contrario, la ruptura del estado y el ejército que hacen posible su mantenimiento, supondría abrir la caja de Pandora de los vientos que traen la intolerancia, la explotación y la barbarie. Ell@s también lo saben.

El Patriarcado Maronita y las comunidades cristianas del Levante se dieron cuenta que lo que estaba en juego en Siria era mucho más que el Gobierno sirio. Las cosas que realmente estaban en juego eran la continuación de la antigua presencia cristiana y la coexistencia de los cristianos con los musulmanes, drusos y judíos, que los gobiernos israelí y de EE.UU. estaban tratando de demoler con el fin de crear estados sectarios que estarían en línea con lo que se conoce como «choque de civilizaciones». (3)

Nosotr@s, con nuestra irresponsabilidad, conducimos a otro país, Libia, al más oscuro de los infiernos. Es lo que sucedería a Siria si sus atacantes, el poder corporativo occidental, consiguen sus objetivos. Nosotr@s, con nuestro seguimiento y apoyo a lo que dicen los medios de comunicación, contribuimos a ello, a destruir la vida de tantas personas que daño ninguno nos han hecho.
Como comenta otro representante de esa delegación, Joe Jamison, coordinador de Queens Peace Council:

No es lo que no sabemos lo que nos mete en un problema, lo que nos mete en un problema es lo que creemos que sabemos seguro, cuando justamente no lo es. (2)

Es nuestra ignorancia convertida en absurda arrogancia la que nos hace peligrosos para nosotros mismos y los demás.

En Siria no ha habido una guerra civil, viven en democracia, en un estado tolerante, con un gobierno legítimo.

No hubo una rebelión popular ni pacífica, sino una guerra de agresión externa utilizando mercenarios, incluidos algunos sirios.

Ahora, por la presión social existente en nuestros países, podemos aplicar la disonancia cognitiva: pensar una cosa y exponer otra o incluso rechazar algo que contradice lo que se tenía por sabido, por tan seguramente sabido.

No obstante, no podrán cambiar los sucesos que han tenido lugar. Aunque pueden ignorarlo, claro, con sus consecuencias.

Notas:
1. Philip Davison. Propaganda and the American Revolution, 1763-1783. Norton. 1973.
2. Vaughan Famularo. Why the Syrian conflict is not a civil war. The Duran. 3.09.2016.
3. Madhi Darius Nazemroaya. Wiping out the Christians of Syria and Iraq to remap the Mid-East: Prerequisite to a clash of civilizations (II). Strategic Culture Foundation. 1.08.2014.

* ¿Es posible la paz?
@MikelItulain

Siria – LoQueSomos