Dos derechonas dizque “intelectuales”

Nònimo Lustre*. LQS. Julio 2020

El 7 de julio en la revista gringa Harpers, apareció un Manifiesto firmado por una purrela de afamados intelectuales de –aparentemente- toda laya política quejándose de la censura a la que eran sometidos por los activistas…

En la Italia monárquica de 1919, se publicó un Manifiesto que abogaba por el sufragio universal, el voto femenino, la jornada laboral de 8 horas, un salario mínimo, la jubilación entre 55 y 65 años, un impuesto durísimo contra el capital, la nacionalización de las posesiones en manos de los religiosos y la revisión a la bajísima de los contratos militares. Todo muy revolucionario, ¿no? Pues no: era el Manifiesto fundador del Fascismo. En estas semanas, han surgido dos manifiestos de la misma calaña. El primero, gringo de nación. Y el segundo, hispano de boquilla –o bocazas. Veamos ambos pero dando mayor espacio al original gringo que a sus mamporreros patrios puesto que, donde hay patrón no manda marinero.

El 07.Julio.2020, en la revista gringa Harpers, apareció un Manifiesto firmado por una purrela de afamados intelectuales de –aparentemente- toda laya política quejándose de la censura a la que eran sometidos por los activistas antiesclavistas, feministas, ecologistas y, en general, por los políticamente correctos. Aquella Letter on Justice and Open Debate era el enésimo manifesto de la derecha y no decía nada original. Sin embargo, era sorprendente por dos motivos muy distintos: a) porque estaba publicada en una revista propiedad del magnate John Rick MacArthur, conocido por su afición a la censura más arbitraria. Y b), porque incluía la firma de Noam Chomsky, signatario habitual de manifiestos de sentido absolutamente contrario a la azucarada fábula que hoy nos ocupa. Tres días después, la revista Counterpunch –santo periodístico de nuestra devoción- publicaba varios artículos denunciando la operación propagandística en ciernes. Vamos a reseñar sólo dos dellos:

1) Di Maggio se reía agriamente del Harper’s Manifesto porque se fundamentaba en unas fantasías románticas de la vida americana. Así explicaba su ideología: se apoya en unos “pusilánimes valores liberales que resultan simpáticos –o, al menos, no antagónicos- para los poderes corporativos, apolíticos en su contenido y dirigidos al espectáculo descerebrado y a la diversión política, con unas perspectivas autoritarias y reaccionarias que rozan el fascismo pero que son vitales para satanizar a los inmigrantes, pueblos racializados y otras minorías y que apuntalan la estructura del poder corporativo blanco y patriarcal”.

Más aún: “defienden la desigualdad económica, las instituciones represivas que refuerzan los sistemas de represión racial, de género y transfóbicas, el asalto ecocida al medio ambiente, la ascensión sin freno ni ley del poder corporativo y de la plutocracia, el autoritarismo rampante de la política americana y la retórica fascista que ha engullido a la derecha de este país”.

En lo que atañe la preocupación pedagógica de esa manga de intelectuales “no hay evidencia empírica de que el incremento educativo en USA pueda estar asociado a una preferencia por las actitudes liberales”. Al contrario, “los académicos están obsesionados con publicar en revistas plagadas de jerga que nadie lee y casi nadie cita esquivando así el debate sobre el significado político y social de sus trabajos”. (Anthony DiMaggio, Free Speech Fantasies: the Harper’s Letter and the Myth of American Liberalism, 10 julio 2020)

2) Una segunda y última apostilla publicada en el mismo número de Counterpunch comienza con una hecho incontestable: “como si unos indignados tweets escritos por unos jóvenes desposeídos pudieran compararse con la censura patrocinada por el Estado”. Luego, constata que, en el mundillo anglosajón, el antecedente más claro del Harper’s Manifesto es el Euston Manifesto de 2006, un panfleto difundido en web sites laboristas, redactado por intelectuales belicistas contra Irak -muchos dellos, sionistas de izquierda (?) que, trufado de Perogrulladas y banalidades y mentiroso en los hechos hasta el punto de amalgamar a los yihadistas con los laicistas del Baas sirio, se permite luchar contra enemigos inventados cuando afirma que “el hecho de que la política exterior de EE.UU. con frecuencia haya luchado contra gobiernos y movimientos progresistas y apoyado a algunos que son autoritarios y regresivos no puede justificar un prejuicio generalizado contra ese país y sus gentes.” -¿Quién coño no sabe distinguir entre pueblo y gobernantes?

El entonces Premier Tory (sic) Blair lo recibió con sumo gusto, mirando para otro lado cuando supo que el manifiesto había sido financiado por el ultra-conservador William Kristol (Project for the New American Century, American Enterprise Institute) quien declaró sin rubor que la conquista de Irak representaría la apropiación de “a significant portion of the world’s supply of oil”. Bueno, le agradecemos la sinceridad porque los otros firmantes no dijeron ni pío del petróleo mientras que, para mayor burla, nos saturaron los oídos con las palabras de esa hipócrita tribu –democracia, libertad, bla bla bla. Y aquí reaparece Chomsky diciendo que “I disapprove of what you say, but I will defend to the death your right to say it” –la vieja máxima de que no estoy de acuerdo contigo pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. ¿Razón última que le ha llevado a suscribir el infecto Harper’s Manifesto?

Para completar el artículo, su autor añade unas notas sabrosonas. Por ejemplo, informa que, en 2006, uno de los firmantes del Manifesto, Ian Buruma escribió en The Guardian que la masturbación conducía al suicidio del hombre bomba. Y, para darle un tono colorured, nos recuerda que Kanye West, el millonario rapero y actualmente candidato negro a la Presidencia de los EEUU, sostiene que la esclavitud fue una elección (slavery was a choice)… para los negreros, suponemos nosotros (Louis Proyect, Harper’s and the Great Cancel Culture Panic; 10 julio, 2020)

Spain no es different

Dicho en remoquete hodierno, “como no podía ser de otra manera”, el tropel de estómagos agradecidos españoles se uncieron enseguida al carro gringo: Intelectuales españoles se suman al manifiesto contra la dictadura del pensamiento único en la izquierda (EFE y docenas de panfletos mediáticos de mucho fuste, 20 julio) Con ello cambiamos de escenario. Los herederos de los dictadores quejándose de la dictadura. De un país americano donde lo políticamente correcto (PC) molesta a unos intelectuales déspotas pasamos a otro donde, hablando con rigor, “lo PC” no existe porque lleva 80 años aplastado por lo Políticamente Incorrecto (PI) En este Reyno PI, lo incorrecto no es un agravio contra los buenos modales: es un crimen.

Pero, como los perritos falderos que firman el plagio hispano al Harper’s Manifesto, son “la crema de la intelectualidad” –así lo certificó un cuplé-, no vamos a extender hasta el genocidio el concepto de crimen sino que, por ahora, lo vamos a dejar en plagio. No sólo porque ostentóreamente plagian a Harpers sino porque plagian desde que nacen. Ahora, son los neofranquistas, ultra-neoliberales, chaqueteros, trepas y palanganeros de los gringos quienes vomitan de contino términos que, hace pocas décadas, ni sabían deletrear. ¿Quiénes utilizan a toda hora y con cualquier pretexto las antaño prohibidas palabras libertad, democracia, derechos humanos, etc.?, ¿quiénes acusan de totalitarios y de vendepatrias a todo aquel que se opone a sus desmanes? Obviamente, esa caterva de logreros monárquicos –algunos de ellos, antes republicanos, luego juancarlistas, ahora felipistas y, si-dios-y-el-diablo no lo remedian, mañana leonoristas.

No vamos a nombrar a nadie porque sus nombres y sus caretos están a toda hora en todos los medios –ahora, lloriqueando que ¡les censuran!-. Esta gavilla de truhanes con patente de corso es la viva imagen de la asimetría moral, del elitismo, del amiguismo mafioso, del enchufismo corrupto… y de la miseria cultural que busca idiotizar al súbdito –o, en su defecto, americanizarlo. Ni siquiera nos vamos a molestar en rebatir sus axiomas puesto que sería matar mosquitos –palúdicos- a cañonazos y, además, sería repetir los argumentos expresados en la 1ª Parte. Pero, por mor de nuestra bonhomía, vamos a reproducir algunos de sus dogmas:

Sus enemigos –‘adversarios’ en su jerga-, proliferan haciendo “un uso perverso de causas justas para estigmatizar a personas que no son sexistas o xenófobas o, más en general, para introducir la censura, la cancelación y el rechazo del pensamiento libre, independiente, y ajeno a una corrección política intransigente”. Traducción: las feministas y las anti-racistas atacan sólo a personas, nunca a sistemas políticos. Vaya, de ello ser cierto, identificar el virus canalla para luego limitarlo a un individuo sería un ilogismo y una pérdida de energía… en fin, es obvio que su ultra-neoliberalismo les exige pensar en individuos, nunca en sociedades.

En cuanto a las demás frases, ¿cuándo y quiénes les han censurado, cancelado y rechazado? Señores y señoras palanganeros: independientemente de lo que desearíamos vuestros enemigos, a vosotros no os ha censurado nadie sino todo lo contrario: sois los niños mimados del dinero, de la política, de la Academia y de los medios. Sabéis que mentís pero, renacidos/reborn gracias al robo de las palabras de la izquierda, creéis que esta es una mentirijilla venial. A los ateos nos da igual que sea venial o mortal. Sólo sabemos que censura quién puede, no quién quiere.

Item más, en su enésimo robo de la terminología ajena, nos acusan de “supremacismo moral”. Pues sí, en esto tenéis razón: éticamente somos superiores a vosotros pero eso no quiere decir gran cosota porque se necesita poquísimo para mejorar vuestro nivel moral. Es decir, que no somos supremacistas –palabra del Ku Klux Klan.

Pero donde se quitan definitivamente el capirote o la careta es cuando protestan contra los “abusos oportunistas del #MeToo o del antiesclavismo new age”. Literal. No creemos que se pueda ser más misógino ni más racista ni más enredador. Las dos primeras definiciones, las han explicado estos zafios. Pero, en cuanto a la tercera –enrrea– advertimos que es la gota que colma el vaso de nuestra paciencia jobiana. No contentos con insultar como ‘abusonas oportunistas’ a millones de mujeres, encima, propalan que los humanitarios de ayer, anti-esclavistas hoy, son esotéricos todo-a-zen. No cabe más difamación ni peor intención contra una opinión absolutamente necesaria. Sin embargo, es obvio que son estos palanganeros –o sus amos inmediatos- quienes controlan el grueso del negocio new age dejando las migajas para los pequeños ‘emprendedores’. No nos molestaríamos en mencionarlo si fuera sólo negocio. Pero el peligro es mucho más grave: como todo irracionalismo lo esotérico es proto-fascista –extremo en el que, pese a su contradictoria y torticera alusión, están adoptando los plagiadores locales.

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