El militarismo, enfermedad juvenil del neo-fascismo

El militarismo

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Es hasta perogrullesco deducir que, siendo la OTAN una alianza militar, su Cumbre Madrid 2022 estará destinada a fomentar el militarismo…

En Europa y demás países ‘occidentalizados’, por pura inercia seguimos hablando de fascismo/nazismo y de fachas o nazis. Apenas utilizamos el término neo-fascismo aunque éste sea discretamente dominante en Europa y abiertamente hegemónico en los aparatos estatales de España. Sin embargo, la izquierda rancia, varada en la revolución soviética de 1917 y en la subalternidad del Tercer Mundo, no quiere ver que los fachas han cambiado. Este cambio no es sustancial sino sólo de vestimenta porque la pulsión autoritaria, aunque sólo sea uno de los rasgos fundamentales de la Humanidad, su intrínseco egoísmo gana terreno a su par dialéctico, el altruismo. Hoy predomina el egoísmo y, sobre todo, un presentismo exacerbado -“después de mí el diluvio” deberían decirles los padres neo-fachas a sus hijos. Pero otras señas de identidad del facherío, aunque no hayan desaparecido, es cierto que han menguado. Por ejemplo:

a) Odia pero sólo en la intimidad a las minorías sean éstas étnicas, sociológicas, sexuales y, en especial, político-religiosas.
b) Continuando el plagio del anarquismo, adopta ahora la tradición teutona del ecologismo y del higienismo llevado si hiciera falta hasta el nudismo.
c) En el mismo sentido del plagio, ahora es feminista –con reparos, en España sólo hasta que llega el tema del aborto.
d) Ya no quema en la pira a las/los sexo-diversas. En este punto ha cedido sin esfuerzo, quizá no tanto por tolerancia sobrevenida sino más bien por imitación retardada del neoclasicismo nazi en el que estaba larvada la homosexualidad masculina de la Grecia clásica donde no había mujeres, sólo vientres de alquiler.
e) La figura del Jefe, ha pasado a no ser el dogma de su organización interna.
f) Igual sucede con otra de sus señas elementales: el racismo, ahora atenuado con la caridad para los expoliados tercermundistas.

Esta mudanza cosmética tiene un origen claro: el nuevo facherío se ha lavado la cara convirtiéndose predominantemente en neoliberal. Dicho de otro modo, ha sacrificado su pretensión social en aras de un atroz individualismo negacionista que agrede incluso a la mera existencia de lo colectivo. Pero, como estamos hablando de cosmética, es justo señalar que el neoliberalismo todavía conserva como oro en paño algunos atributos del viejo facherío. Por ejemplo:

1) Mantiene el expansionismo global –sobre su componente básico, el militarismo, véase el último párrafo de esta nota.
2) Sigue aferrado a la mentira, el bulo y el humor zafio.
3) En una variante de lo anterior, continúa imitando y tergiversando al anarquismo. Ejemplo: los colores rojinegros desde el señorito falangista José Antonio hasta el finado -resurrecto desde 2014- ucraniano Stepan Bandera.
4) Sigue obstinado en el control de los medios de información/opinión, ahora facilitado por lo cibernético –léase, sigue adorando a las masas a condición de que estén idiotizadas.

Todo ello visto desde la globalización sin olvidarnos de que España ‘es diferente’, básicamente porque, en contra de la opinión superficial de los izquierdistas, sus neo-fachas no son tontos sino perversos. Aquí, la influencia del Vaticano sigue siendo clave como demuestra que prospere en precario el paganismo esotérico -probablemente porque, en esto, el franquismo nunca imitó al paganismo nazi. Y, asimismo, que sea satanizada esa infecta rama de la misoginia que es el aborto, que se mantengan las estructuras formales e informales del paramilitarismo asesino y que el nacionalismo siga vivo aunque sólo sea gracias al culto a los Conquistadores.

La Cumbre de la OTAN en Madrid 2022

Todo ello, ¿en qué afecta a la Cumbre ‘atlántica’ de los 30 países que actualmente se integran en la OTAN? Pues, a mi juicio, en que Madrid 2022 aspira a beatificar el expansionismo militar. Por lo pronto, ya ha conseguido que las multinacionales de las armas sean la industria básica de los EEUU… y de Europa. Y, visto en la menor clave doméstica, que, después de darle achares durante unos años, Biden vaya a concederle una entrevista al presidente Sánchez –los montes han parido un ratón.

Es evidente que este miserable milagro del apretón de manos ha sido logrado gracias a esa reciente traición a su ex hipotético aliado el pueblo saharaui en la que, entre otras docenas de majaderías geopolíticas –Rabat nunca cederá en Ceuta, Melilla e incluso en las Canarias-, el gobierno dizque semi-socialista, infringe ese abc de la geopolítica que dicta “los vecinos de mis vecinos son mis amigos”. En lugar de cumplir ese sacro precepto y fortalecer a la República Árabe Saharaui Democrática (1975) en la retaguardia de nuestra insidiosa vecina la monarquía alauita, en 2022 el gobierno ha regalado los fosfatos, el banco pesquero sahariano y el acuífero de la RASD a Marruecos, ¡oh casualidad!, uno de los dos socios preferenciales de USA –el otro es Israel.

A la felonía del Sáhara, se une la perruna docilidad de Madrid ante las exigencias USA en materia energética –el carísimo gas licuado gringo- y, so pretexto de Ucrania, en el despilfarro bélico. Despilfarro asesino porque las armas se fabrican y se comercian para matar aunque, de tarde en tarde, sólo se usan para renovar los arsenales –lo cual puede ser peor porque se derrochan sin tino ni camino lo cual significa que aumentan las víctimas civiles.

1986: Referendum OTAN sí/no

Antecedentes olvidados: hace millones de años, el presidente De Gaulle abogó por una Europa integrada “del Atlántico a los Urales” (Estrasburgo, 23.XI.1959) Asimismo, en 1963, vetó el ingreso del Reino Unido a la entonces llamada Comunidad Europea. No quería submarinos gringos incrustados en el ‘Viejo Continente’. Además, como el general que era, De Gaulle retiró a Francia de la estructura militar de la OTAN y, en 1966, la expulsó de París obligándola a encontrar una nueva sede en Bruselas -en 2009, el entonces presidente Sarkozy reintegró a Francia en la estructura militar. Todavía se discute si el odio a aquella visión geoestratégica gaullista estuvo detrás de algunos de los atentados que sufrió: ¿fueron cometidos por la extrema derecha o por los anglosajones?

En cuanto al Estado Español, recordemos que, en 1977, el Adolfo Suárez irritó a los EEUU cuando, con la ambigüedad que profesaba, aceptó las bases gringas en tierra patria pero envió observadores ¡a la Conferencia de Países No Alineados!

Otrosí, la socialdemocracia española nos tiene acostumbrados a sus consustanciales alevosías. Para muchos, entre los que me cuento, la mayor que ha perpetrado fue la del referéndum OTAN de 1986. Nunca se sabrá si el felipismo lo ganó mediante pucherazo pero tampoco el PSOE logrará demostrar que lo ganó en limpia lid, entre otras razones porque, de aquellos años, se recuerdan muestras evidentes de que jugaba más sucio de lo habitual. Un ejemplo aparentemente fútil que recuerdo con claridad porque lo viví y publiqué en la hoy ninguneada gaceta Salir: en febrero de aquel año, murió Tierno Galván mientras era alcalde Madrid. El Viejo Profesor, era queridísimo por los madrileños pero era un secreto a voces que abominaba de la OTAN. Y digo “pero” porque aquella aversión fue tergiversada por el gobierno central felipista cuando ni siquiera respetó la capilla ardiente que se instaló en el Ayuntamiento. Para presentarle su respeto, el pueblo llano guardaba una larguísima cola en la que resultaba impensable que sucediera el menor incidente. Pero tanto civismo irritó al envidioso FelipeX Glez. quien, de inmediato, envió a la Policía Nacional con la rutinaria orden expresa de que “tomaran posiciones” –léase, que desalojaran de las suyas a los tiernistas– y la orden secreta de que provocaran la desbandada no fuera a ser que el inminente cortejo fúnebre hacia el cementerio adquiriera grandiosas proporciones –como, pese a FelipeX, ocurrió aunque continúe censurado por los actuales medios de desinformación.

Poco después, fuimos a las urnas, agobiados por la propaganda mediático-gubernamental encabezada ayer y hoy por el grupo PRISA. Y sumamente irritados por la traición de algunos intelectuales y artistas hasta entonces gentes razonables. La ignominia felipista se concretó en una papeleta de voto que debería presidir el Museo Español de la Infamia Contemporánea. Velay:

Papeleta del referéndum OTAN 1986

El más leve examen de las tres condiciones de la papeleta nos indica que todos los gobiernos españoles del 1986 al 2022, no han cumplido ninguna: hoy estamos integrados en el ejército otánico, las armas nucleares se pasean por el territorio dizque de soberanía española y las bases gringas no se han reducido sino al revés, se han incrementado. Por ende, deberían ser procesados por los gravísimos delitos de alta traición o, acaso, de sedición o, todavía menos, de prevaricación.

La intelligentsia perdida

Hace un siglo, Julien Benda publicó La trahison des clercs (1927), un libro en el que denunciaba la xenofobia y el militarismo de los pensadores de su tiempo. En 1986, no hubo un Benda español ni siquiera ha habido estudios posteriores sobre la traición de una parte de la intelectualidad hispana que peroraba a sus anchas durante aquel año fatídico. Si acaso, sobre la campaña del referéndum 1986, hay ensayos sueltos que, pese a estar en internet, apenitas han sido consultados. Por ejemplo:

“El partido y el gobierno socialista se empeñaron en una agresiva campaña en la opinión pública a favor del «sí», más aún cuando la oposición conservadora anunció que propugnaba la abstención. Los términos del debate marcaron una ruptura definitiva con la memoria antifranquista y una escisión dentro de la intelectualidad de izquierdas que tendría consecuencias duraderas, sobre todo en la primacía de los partidos políticos sobre la sociedad civil.” (mis cursivas; en Javier Muñoz Soro. 2016. “El final de la utopía. Los intelectuales y el referéndum de la OTAN en 1986”, pp. 19-49 en Ayer nº 103) Nunca subrayaremos lo suficiente que aquel maldito referéndum con pucherazo acalló durante décadas la Memoria Democrática con el resultante de que los partidos políticos pasaron a ser los perros guardianes de la sociedad.

¿Quiénes fueron los sapientísimos fementidos? En la hemeroteca de primeros de marzo 1986 están los “manifiestos a favor del SÍ” que publicaron. Como fueron docenas, me limitaré a señalar a un puñado:

a) Los que hoy están domiciliados en las Calderas de Pedro Botero (Camilo José Cela, Juan Benet) o ya tenían reserva de cama garantizada (el modisto Adolfo Domínguez, Álvaro Pombo, Enrique Fuentes Quintana, ministro y padre del neoliberalismo español)
b) Los tibios proclives a sentarse al sol que más calienta (Amancio Prada, Ramón Cotarelo, otrora R. García C.)
c) Los vástagos del franquismo ávidos de fungir como hijos pródigos (la historiadora Carmen Iglesias, hoy condesa de Gisbert; la ministra Mercedes Cabrera)
d) Los inesperados (Michi Panero, Rafael Sánchez Ferlosio, quien adujo que le había ‘entrado cagalera’ y que después se arrepintió)

Coda

Repito, el perverso pero no tonto neo-facherío hispano, actualmente se centra en el más rústico nacionalismo y, especialmente en ese militarismo que ayer defendían sin mencionarlo partidos como UPyD y Ciudadanos y, hoy, Vox. Y que siguen inficionando a la plebe mediante figurones como el proto-facha Pérez-Reverte, un pillo que ingresó a la Real Academia Española inventándose jergas delincuenciales renacentistas.

Una cuestión insignificante: ¿el militarismo es igual que belicismo?, ¿armarse es lo mismo que utilizar las armas? Puesto que el militarismo se nutre de armas nucleares –y biológicas, químicas, climáticas, genéticas, etc.-, esta pregunta nos parece harto bizantina. De hecho, ayer eran sinónimos pero hoy son sólo parónimos merced a la intervención humanitaria, más conocida mundialmente como responsabilidad de proteger (Responsibility to Protect, R2P; santificada en 2005 por la ONU), esa agresión expansionista que antes se llamaba evangelización de los brutos o libre comercio y que luego pasó a ser beatificada como ayuda al desarrollo.

Es hasta perogrullesco deducir que, siendo la OTAN una alianza militar, su Cumbre Madrid 2022 estará destinada a fomentar el militarismo. Desde la aproximación especulativa y aunque la teoría política les importe un bledo a los mílites, para reponerse de la derrota en Afganistán, los EEUU –sinónimo de la OTAN- necesitaban un marco político neoliberal –léase, sin inspecciones cívicas- y ninguno más idóneo que el neo-facherío. Al igual que ayer pasó en Vietnam, hoy los gringos y sus perritos otánicos pretenden con oscuro resultado ayudar –es un decir- a los afganos porque todavía vive la dichosa R2P.
No obstante, tengo prejuicios geográficos: la OTAN de EEUU y su lacayo europeo nació para proteger el Atlántico Norte. Entonces, ¿qué pintan en la Cumbre de Madrid 2022 países asiáticos como Japón y Corea del Sur y países del hemisferio Sur como Australia y Nueva Zelanda? ¿Acaso son convidados de piedra? Obviamente no; al contrario, son los países clave por la simple razón de que son vecinos de China. Los EEUU consideran que Europa está absolutamente amansada –Rusia cuenta sólo a efectos mediáticos- por lo que ahora centra su geopolítica en combatir al “gigante asiático”. Por ende, Madrid 2022 será oficialmente una Cumbre contra Rusia so pretexto de la guerra proxy (de intermediarios) de Ucrania pero realmente es una Cumbre global contra China.

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