¿Por qué no pasa nada?

Al comienzo de la crisis se habló mucho de que hay un umbral a partir del cual sucederían movilizaciones sociales. Los sociólogos hablaron del tope de cuatro millones de parados. Se ha llegado a casi seis millones y no ha pasado nada.

Ha disminuido el poder adquisitivo de un gran parte de la población, se han desmantelado los servicios sociales durante la crisis, el gobierno ha privatizado los recursos de la sociedad, el dinero público lo han dado a la banca con la excusa del rescate y se ha convertido en beneficio para las grandes fortunas. Cerca de siete millones de pequeños accionistas han sido estafados con las preferentes. Hay que pagar gastos sanitarios que estaban cubiertos desde hace medio siglo. Se han conocido casos fragantes de corrupción en las más altas instancias del Estado.¿Qué más puede suceder?. Y no ha pasado nada. Que si una marea por aquí, que si una manifestación por allá…. El arreglo de un calle hace saltar la chispa…

Siempre se dijo que si se seguía presionando al pueblo podría haber un estallido social. Una frase muy repetida ha sido “este mundo está a punto de estallar, los oprimidos cada vez somos más”. No ha sucedido y no hay visos de que lo haya. De momento la revuelta de Gamonal es una excepción, que aparece por unas obras y la indignación de no usar un dinero necesario para otros fines en lugar de para enriquecer a un constructor corrupto.

Los análisis cayeron en un error, en lo cual me incluyo. Analizamos la realidad como algo inorgánico, de tal manera que si se golpea hierro contra hierro saltan chispas, si aumenta la presión de una olla acaba explotando. Si se aprieta demasiado un tornillo deja de funcionar, como si el capitalismo se fuer a pasar de rosca. Pero a la tortuga cuando su masa corpórea  no es lo suficientemente fuerte le salió el caparazón, cuando la jirafa no podía llegar a su alimento le creció el cuello… Lo orgánico se adapta al medio, por hostil que éste sea.

Pero resulta que la sociedad es algo orgánico. ¿Qué sucede entonces?. Que a medida que hay un estímulo o un acción por parte del gobierno de turno se produce un fenómeno del que ha dependido nuestra supervivencia como especie: la adaptación. Los sociólogos no contaron con este fenómeno. A medida que se ha presionado a los ciudadanos se han ido adaptando, hasta el punto de que para la juventud es una situación normal. Han bajado los salarios y de manera espontánea los afectados se han adaptado, hay que hacer el copago de los medicamentos y los jubilados se han adaptado. Este fenómeno que ha pasado de la naturaleza a lo social ha permitido sobrevivir a bajísimas temperaturas en los polos, a la vez que mediante la adaptación ha habido gente que ha sobrevivido en los desiertos. Socialmente sucede lo mismo.

La inadaptación se resuelve por la ley de la exclusión y es lo que ha hecho que se incremente el número de suicidios. Las respuestas que se han producido suponen la queja del malestar por tener que adaptarse ¡no para rebelarse!, de manera que las protestas  forman parte del mismo mecanismo de adaptación ya que permite un desahogo que la facilita.

¿No se puede hacer entonces nada?. Esperar a que suceda algo no cambiará nada. ¿Cuántas veces habremos oído que el capitalismo se derrumba, que lleva en su seno las contradicciones que le harán caer?y ahí está, porque se ha adaptado.

Cualquier cambio sucederá por alguna mutaciónde carácter psicológico que prevalezca sobre lo ya adaptado y sea más beneficioso. Por esto es muy importante salir de la queja y el victimismo, aportar nuevas ideas, de ahí que sea esencial el pensamiento creativo, capaz de introducir nuevas pautas, hábitos e ideas que logren crear condiciones externas nuevas capaces de resolver las necesidades de las personas sin adaptarse y al mismo tiempo tomar la decisión de decir ¡basta!, aunque sea un pequeño grupo de personas, que luego encuentran el poyo a su lucha, como ha sucedido en el barrio Gamonal de Burgos.  No pasa nada, hasta que pasa. This is the question…

* Ramiro Pinto

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