La maleta de Cojonudo

Por Adolfo Pastor Monleón. LQSomos

Cuenta Chaval que Cojonudo era un dandi, llevaba sus cremas en el macuto y se cuidaba.
Era un joven muy atractivo y en las noches de baile por Valdecuenca y otros pueblos, las mozas se lo rifaban.

Cuando Cojonudo llegó por Orchova, me imagino que con todo disimulo, como un pasajero más, en la Chelvana, o quizá lo trajo Raúl hasta su casa de Las Casas Quemás, en el camión del tio Capollas, además de su macuto de maqui, llevaba una maleta de cartón, y quizá el macuto dentro de la maleta.

La relación de Cojonudo con la gente de los rentos y de la aldea era excelente.
Contaba el tio Hilario que un dia tenía que hacerle de guía al molino de Landete donde se había de entrevistar con algún comarada. Antes de dirigirse al molino, y para mayor disimulo, pasaron por el cuartel donde lo presentó como un amigo que acababa de subir de Valencia. El tio Hilario, el Correete, hacía de cartero, y llevaba el correo de un pueblo a otro. Se jactaba de cambiarse la chaqueta, o jugar a dos barajas. Se llevaba bien con los maquis y hacía el paripé a la guardia civil.

Cuando Cojonudo entró a casa del tio Manuel, les rogó que le guardaran la maleta. Así lo hicieron, poniéndola a buen recaudo debajo de la cama.

Y contaba Raúl que, cuando al poco tiempo de morir la madre, acordaron adelantar su boda como el mayor, pues era necesaria una mujer en aquella familia de cinco hijos y un padre, Cojonudo le prometió prestarle su traje para la ceremonia.

Pero aquella promesa quedó en agua de borrajas. Cojonudo y su maleta desaparecieron de Orchova antes del casamiento del hijo mayor del tio Manuel y la tía María de Las Casas Quemás con la Bienvenida, hija de la tia Martina y el tío Ramón del Molino, los dos últimos rentos de Orchova, situados casi a un tiro de piedra.

Los guerrilleros eran hombres, idealistas, traicionados por las potencias a las que ayudaron en la derrota de los nazis, bastante abandonados por los responsables, que vivían situaciones muy distintas en el exilio, pero hombres. Eran hombres con sus virtudes y sus defectos.

Grande, jefe del sector 11 y, por tanto, de todos estos guerrilleros. tenía una debilidad por Cojonudo, creo yo. Seguramente su marcha hacia los pueblos turolenses, al campamento escuela de la Plaza de Toros, fue más o menos programada.

La maleta desapareció con él de Orchova. ¿Dónde la llevó? ¿Acaso a alguna casa de Valldecuenca?

Trini y su familia estaban muy unidos a los maquis. Dos de sus hermanos también se hicieron maquis y estuvieron en el monte con ellos.
Trini era una moza luchadora, dispuesta siempre a favorecerlos. Un día recibió el encargo de comprar material, en la librería Perruca de Teruel, para la confección de revistas y propaganda que imprimían en el campamento escuela cercano.

Fue descubierta justo al intentar coger el coche de línea de vuelta. Escapó por los pelos. Bajó la escalinata, atravesó el Turia y, corriendo más que andando, se presentó en el campamento, sin volver a su casa.

Grande propuso a Cojonudo salvar a Trini, marchándose con ella.
Así lo hizo.

Los dos jóvenes, con su maleta, que les hacía semejarse a una pareja de recién casados, abandonaron Valdecuenca, abandonaron aquellos montes y desaparecieron. Cuentan que dirección Barcelona.
Finalmente los dos residieron en Francia.

La Trini volvía, cada verano, a Valdecuenca, a visitar a su familia, muchos años después.

Cojonudo volvió con su familia y, en su maleta, quién sabe si llevaba unos regalos catalanes y alguna piña de los pinos rodenos de los montes donde se había cobijado.

* Expresidente y responsable de desaparecidos en la Asociación “La Gavilla Verde”. Activista iaioflauta barcelonés. Catalá y Manchego de Cuenca, al fondo a la izquierda en Las Rinconadas. Otras notas del autor

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