Paganismos en la música moderna

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

La música moderna no convencional –léase, no clásica-, se ramifica en infinidad de tendencias que, cronológicamente, van desde el vetusto pero nunca agonizante rocanrol hasta las coplas del rap. Es decir, desde el latrocinio inconfeso del acervo sonoro de los aherrojados –negros-, hasta la vuelta a la tradición de la bertsolaritza, la payada o los torneos de gallos. Sin olvidar su modalidad más refinada en español: los albures mexicanos.

Alboka euskalduna, síntesis de flauta y cuernas

Dentro de este regreso a la tradición –el bak to kastom que presencié en Melanesia-, también hay ramificaciones que, para no dispersarnos demasiado, reduciremos según el milenio o el siglo: una rama se inspirará en el Medioevo occidental –a menudo confundida con el folklore-, otra en los indígenas pretéritos y actuales –distingo que no suele hacerse- e incluso alguna encontrará que sus musas son atemporales porque viven en la Utopía –no suele distinguirse entre Eutopía y Distopía.

Recientemente, he topado con una –quizá la más insondable- de las susodichas ramificaciones de la Tradición puesto que es una banda musical que ha retrocedido lejísimos. Tanto que se nutre de la Arqueología remontándose ocasionalmente a la Paleontología. Así reza una de sus promociones:

“Heilung (=sanación) es una banda de folk experimental formada por miembros de Noruega, Dinamarca y Alemania. Las composiciones de esta peculiar formación se inspiran en textos y leyendas de la Edad del Hierro, de la cultura Celta y de la Época Vikinga. Para el acompañamiento de sus canciones, cantadas en alemán, inglés, latín, gótico o incluso en idioma protonórdico, emplean instrumentos del folklore como tambores con piel de caballo o cabra, huesos, cuernos de búfalos, campanas de rituales hindús y ravanahathas de la antigua Sri Lanka.

¿Cuerna de ciervo propia de la Edad del Hierro o anterior?

Nada que objetar y sí mucho que aplaudir. Pero… la continuación de su promo cae en el insufrible lugar común de que la religiosidad es la fuente primigenia de todo hallazgo más o menos fósil: “En la noche del tiempo, cuando los seres humanos fraguaron sus primeros metales, y el mundo hablaba a través de todas las cosas, la música era sinónimo de magia y espiritualidad. Emoción, fuego y espíritu, sonido y armonía confluían en una misma cosa, y no había una distinción entre la canción y la oración.”

¿De dónde habrá sacado el publicista que “en la noche del tiempo… la música era sinónimo de magia y espiritualidad”? Primera pregunta: ¿por qué derivamos la música a otras entidades en lugar de observarla como autónoma?, ¿cuáles fueron las primeras músicas? Diríamos que, según las diferentes culturas y medios ambientales, buena parte comenzaría por la percusión, de manos o de pies, con o sin instrumentos. Segunda pregunta: ¿cuándo fue la noche del tiempo, sintagma manoseado hasta la aburrición?, ¿antes del fuego o la cerámica o las ciudades o después? Da igual.

Una Diosa Madre de hace 9.000 años. No sabemos si sus brazos son alas o cuernos.

Lo que nos chirría es ese galimatías entre sanidad/sanación-heilung con la “magia y la espiritualidad”. Decir que la música es magia es sólo una metáfora –nada más y nada menos- y por supuesto que, si concebimos el espíritu como otra metáfora –hay gente pa’ tó-, la ‘espiritualidad’ también está en la música –lo recíproco sería discutible. Pero la medicina-mágica es igualmente metafórica cuando no debería serlo puesto que no es una figura retórica traída por los cabellos sino una ramificación… pero de la Ciencia -obviamente, no hace al caso que la sanidad esté infectada de magos fraudulentos.

Aclaradas estas cuestiones previas, pasemos a la evolución de los acordes y escenografías de las músicas modernas comenzando, claro está, con Heilung. Cuando ví el tocado que su vocalista lucía en el promo, automáticamente recordé a muchas de las esculturas de la Diosa Madre, aquellas diosas que reinaron en una Europa matriarcal antes de que, según M. Gimbutas, las invasiones de los Yamna o Kurgan la arrasaran para mutarla en la Europa patriarcal que todos padecemos.

Kull kull mapuche. La ranura del cuerno de encima –cerca de la cuerda- hace de boquilla

Heilung se ha remontado a la Edad del Hierro –y más atrás. Pero, nórdicos al fin, su tradición es medieval, como lo son la letra gótica y los anagramas rúnicos. Pero han tenido cierta habilidad para escapar de las valkirias en espuria versión hitleriana. Sin embargo, su ostentoso paganismo atrae a las turbas neonazis, confusión interesada que esta banda ha rechazado horrorizada. No tenemos noticias de que las poderosísimas iglesias cristianas nórdicas hayan protestado en voz alta contra ese paganismo y no parece que la tridentina iglesia española lo vaya a hacer pero no diríamos lo mismo de lo que cocerán en el confesionario y lo que será más sustancial: lo que maquinarán con sus activos en la industria musical.

Cuerno en bronce de Camerún

Yendo más allá de este grupo musical nórdico, prosigamos con la evolución “de los acordes y escenografías de las músicas modernas”. Ya dijimos que, por ser la más sencilla –que no simple-, la percusión debió ser la primera opción rítmico-musical. Continuando con la especulación –ya habrán notado que no somos musicólogos-, diríamos que el cuerno (horn) pudo ser el segundo instrumento, quizá reciclado de las cornamentas de los herbívoros, primero los salvajes y después los domesticados. Llegados a este aerófono o instrumento de viento, encontramos confundidos los cuernos ‘de la noche del tiempo’ y los que actualmente se usan por los indígenas y por medio mundo. ¡Ojo!, sin que ello quiera decir que los indígenas son primitivos porque no son nuestros ancestros –ni siquiera los Saami (lapones) lo son de los escandinavos-, sino descendientes de otros árboles genealógicos.

Finalmente, dejamos para otra ocasión el recuento del resto de los instrumentos musicales para observar cómo los músicos modernos –sea eso lo que sea-, han integrado los cuernos y una pizca más de la primera parafernalia ‘primitiva’. Pero no en general porque hay préstamos culturales muy bellos sino en sus intenciones más deleznables. Lo que sigue es un repertorio mínimo de feísimas aberraciones sin otro sentido que el mercantil.

* Escrito el 20 octubre 2021 (10º aniversario del asesinato de Gadafi y del fin de ETA y 85º aniversario del Genocidio franquista que causó y sigue causando diez mil veces más asesinatos)

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